En ese mismo artículo Castro Berrojo dice que
el Centro Nacional de Inteligencia, hoy el CNI (Centro Nacional de
Inteligencia) declaró no tener expediente alguno relacionado con el 23 F. El
pasado mes de febrero diversos medios de comunicación preguntaron a Alberto
Saiz, exdirector del CNI entre 2004 y
2009, por la documentación sobre el 23 F, afirmó que cuando él accedió al cargo
habían desaparecido muchos documentos de los archivos del centro de
inteligencia.
Escogí este artículo por los detalles que
menciona, pero hay mucha más información de historiadores y una amplia
bibliografía sobre esta sedición.
No tengo duda, en los archivos, todos ellos,
esa documentación la han desaparecido o directamente destruido.
En el 23 F convergieron varias intrigas
militares, unas más duras o violentas y otras más comedidas, si tal cosa se
puede decir de un golpe de estado.
Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, dimitió
en enero de 1981, la investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, se
inició el 19 de febrero, pero hubo que llegar a una segunda votación programada
para el día 23, el intento de golpe frustró la segunda votación.
Los principales protagonistas fueron Antonio
Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil, que entró en el Congreso; el
teniente general Jaime Milans del Bosch que sacó los tanques a las calles en
Valencia y el general Alfonso Armada, cuya misión no está totalmente aclarada.
Alfonso Armada tuvo una relación muy estrecha
con Juan Carlos I. Desde 1954 fue su instructor militar y preceptor. En 1975 se
le nombró secretario general de la Casa del Rey, hasta 1977. Siguió siendo un
hombre de confianza del rey.
La organización del golpe resultó chapucera,
había demasiados flecos.
Con el Gobierno y los máximos dirigentes
políticos secuestrados en el Congreso el temor se propagó entre los ciudadanos.
El miedo a otra guerra civil atenazó la respuesta cívica y todos nos encerramos
en nuestras casas. La gran incógnita de esa noche, entre otras muchas, fue la
del papel del rey Juan Carlos en esas horas y en los prolegómenos. Demasiados
silencios o explicaciones nada satisfactorias.
El discurso que dirigió el rey a los
españoles en esa noche generó muchas dudas. Veamos. La entrada de Tejero en el
Congreso se produjo a las 18:36 horas. A las 19:48 h. una unidad de la Brunete
ocupa las instalaciones de TVE, a las 21:00 abandonarán las instalaciones. TVE
manda un equipo a La Zarzuela que llegó a las 23:30 h. El comunicado se emite
finalmente a la 1:14 h. Posteriormente se dijo que ese lapsus fue el tiempo que
tardaron en llevar la grabación a la televisión.
Mucho tiempo parece ese, teniendo en cuenta
que las calles de Madrid estaban vacías.
Desde el primer momento han intentado
despejar cualquier duda sobre la actuación de Juan Carlos esa noche, no lo han
conseguido, al menos de forma fehaciente, persisten muchas dudas. El mismo
intentó quedar bien, bueno, más que bien, con sus memorias, Reconciliación :
memorias, no dijo nada nuevo, repitió lo que vienen diciendo sus
apologetas. Por cierto, esas memorias no las escribió el Borbón, que reside en Abu Dabi desde 2020, lo redactó la
periodista francesa Laurence Debray.
La Transición española no fue un proceso
fácil, estuvo rodeado de mucha tensión social y política, y no solo eso, hubo
demasiados muertos. ETA seguía matando, incluso incrementó el número de
atentados, pero también los cuerpos de seguridad del Estado y grupos de extrema
derecha tienen en su haber una larga lista de muertos. La Transición no fue tan
modélica como nos quieren hacer creer. Algunos recordarnos muy bien las
tensiones de aquellos momentos.
Vuelvo a los papeles desclasificados.
Los primeros documentos con los que nos
encontramos son los que provienen del Ministerio del Interior, de la Guardia
Civil. Esta documentación es difícil de sostener y no pensar que pudo haberse
escrito en cualquier momento posterior. Las dudas me quedaron. Así, por
ejemplo, se incluye la transcripción de conversaciones de García Carrés,
dirigente del Sindicato Vertical franquista, Tejero y otra persona.
Aclaración para la generación Z y la Alfa:
Antonio Tejero Molina alcanzó el grado de teniente coronel en la Guardia Civil
y fue el protagonista que dirigió a un grupo de guardias civiles a entrar en el
Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. Por esos hechos fue
condenado a treinta años de prisión, de los cuales solo cumplió trece.
Sigo. En él aparece una presunta
planificación manuscrita del golpe, fechado en 1980. Son 23 páginas. En este
documento se habla de la viabilidad del golpe de Estado y dice: «lleva
gestándose cerca de un año». «Han mostrado su conformidad determinados líderes
del PSOE y UCD. Añaden, «se cree que los partidos están ensayando sus propias
operaciones».
Hay otro documento, también manuscrito, de
otra planificación del golpe. Este mucho más breve, siete páginas, menos
detallado, más chapucero si cabe.
A las conversaciones telefónicas de la mujer
de Tejero les dedican un montón de páginas, 312. En ellas se recoge esa frase
que hemos escuchado en las noticias: «Aquí estoy hija de mi alma, [le dice a
una amiga] han engañado a mi marido como un desgraciao (sic). Qué tonto el
pobre mío»
Esa afirmación de la esposa no se aclarará.
También hay notas informativas sobre la
repercusión en prensa de los arrestos de Tejero en 1978, son 32 páginas.
Las veleidades golpistas de Tejero no eran
nuevas.
De la Dirección General de la Policía se han
desclasificado los informes de distintas Jefaturas Superiores, con fecha de 24
de febrero de 1981, 21 páginas. Del día 23 de febrero no hay nada. Hay una nota
de Fuerza Nueva de 12 de marzo de 1981 acerca del divorcio del Rey con el
ejército. Aparece algún nombre, pero están tachados, lo cual es la norma.
Hay una nota que menciona una cuenta bancaria
bloqueada de la Asociación de Mujeres de militares y policías que recibió
cuantiosos donativos para las familias de los implicados en el 23 F.
Curiosamente no se da la cifra bloqueada. ¿A dónde fue ese dinero? Otra
incógnita. La nota está fechada el 27 de marzo de 1981.
Otra nota, del 10 de mayo de 1983, hace
referencia al apoyo económico a los implicados en el 23 F. En ella se dice que
algunos de los procesados han perdido la condición de militares y por ello
tienen una pérdida de ingresos. Por este motivo, amigos, simpatizantes, un
grupo de empresarios, entre los que se encuentra la familia… su nombre aparece
tachado, formaron un fondo común todos los meses.
Llama la atención que la documentación que
han hecho pública tenga grandes lagunas en el tiempo y que además los nombres
de las personas a las que se refieren aparezcan siempre tachados, a excepción
de los que se hicieron públicos en su momento y durante el juicio celebrado
contra los militares y guardia civiles implicados.
La documentación del Ministerio del Interior
se refiere, por ejemplo, a las presiones que recibieron los policías
nacionales. Adjuntan fotocopias de periódicos como El Alcázar. Son informes de
noviembre de 1981, a toro pasado. También aportan documentos de artículos
publicados por El País.
Esta es una tónica bastante general, son
documentos con fechas posteriores a los acontecimientos, pero anteriores a la
intentona y de ese mismo día hay muy poca información.
Un documento de la UME (Unión Militar
Democrática) que se había disuelto en junio de 1977 se reactiva para defender
los principios democráticos. En el se dice textualmente: «Ante el próximo
Consejo de Guerra tratar de no caer en la trampa de ver sólo como culpables a
los que se sientan en el banquillo. El Rey está en entredicho y tendrá mucho
que decir, pero por ahora no interesa presionar más en este sentido». Vaya.
Este documento no tiene fecha ni firma.
En esta documentación hay un informe sobre el
desarrollo del juicio por el 23 F, firmado el 14 de junio de 1982 en el que el
nombre del firmante está borrado.
La falta de firmas, o que estén borradas, es
normal.
Campaña contra S.M. el Rey, así se titula un
documento. No está firmado. Con este documento intentan proteger al Rey. Uno de
los argumentos en contra del monarca, así se recoge, es que preparó el golpe
con Milans del Bosch y Armada, pero que al no recibir la aprobación que
esperaba por parte de Giscard [Valéry Giscard d´Estaing, presidente de la
República Francesa entre 1974 y 1981] y Helmut Smitd (sic) [Helmut Heinrich
Waldemar Schmid, canciller de la Alemania Occidental entre 1974 y 1982]
traicionó a sus generales para salvar el trono. Este documento se acompaña de
algunos panfletos destinados a crear bulos. Eso dicen.
Una nota informativa de la Brigada de
Información de Valladolid habla del involucionismo político provocado por
posible golpe militar. Su incidencia en Valladolid. Refiere tres tendencias o
corrientes golpistas. La primera es la que denominan Corriente Inestrillas (sic),
refiriéndose a Ricardo Sáenz de Ynestrillas, comandante de infantería,
participó en la Operación Galaxia y el 23 F. Fue asesinado por ETA en 1986.
La segunda corriente la denominan Almendros,
integrada por lo que denominan la facción intelectual del ejército. No digan
que no tieñe coña.
Por último está la corriente OPUS DEI,
que se relaciona con los Almendros.
Hay una lista de militares que pretenden
llegar a un régimen fascista, sus nombres están tachados. Entre esos militares
hay varias tendencias golpistas. No tiene ni fecha ni firma.
Otro documento de 20 de agosto de 1983 se
refiere a la libertad de condenados por el 23 F. Hay una anotación que
resultaría simpática en otras situaciones, la transcribo de forma literal:
«Para celebrar este acontecimiento, se ha podido concretar que, en la tarde del
citado día 3 del actual, les ha sido ofrecido un banquete en un restaurante de
La Coruña y que el organizador del mismo un tal... [tachado], residente en
aquella ciudad, propietario de algunos barcos de pesca y de la cafetería…
[tachado], quien mantiene frecuentes contactos y relaciones con personas de
esta ideología y que, en el fondo, obedece a su carencia de personalidad y a un
afán de beneficio personal, por lo que su presumible personalidad se hace
inexistente».
Pues sí que dejan guapo a este arribista.
No podía faltar la información del Centro
Nacional de Inteligencia (CNI). Entre esos documentos hay uno que tiene su
interés. Vean.
Sabino Fernández Campos, en aquel momento
secretario general de la Casa de Su Majestad el Rey – una casa que no era, ni
es suya, es nuestra – remitió el guion que sirvió de base para la reunión que
Juan Carlos tuvo con el Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, el
Ministro de Defensa, Alberto Oliart Saussol y la Junta de Jefes de Estado Mayor
con Emilio Alonso Manglano, director del CNI. En ese guion, en el punto número
seis no tiene desperdicio, transcribo literalmente: «Unas Fuerzas Armadas vencedoras
en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de
su victoria y que durante cuarenta años sirvieron a España con espíritu de
sacrificio, estaban acostumbrados -eso sí- al mayor respeto, a la más destacada
consideración, a la protección de su dignidad por parte de los distintos
sectores de la Nación. La imprescindible libertad de expresión de los medios de
comunicación, el revanchismo de las opiniones, los obligados cambios en los
métodos de tratamiento de los temas militares, ha tenido que causar una
sorpresa y una conmoción en los miembros de las Fuerzas Armadas. Y no sólo en
quienes formaron parte en la contienda civil, sino también en las generaciones
que han pasado a integrar las filas del los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire».
Esta declaración es muy ilustrativa. Se
atreve a decir Fernández Campos «que no obtuvieron beneficios destacados»,
¿acaso le parecieron pocos? Los altos mandos hicieron los negocios que
quisieron, no siempre limpios, casi nunca. Formaron parte de los gobiernos y
muchos fueron colocados como consejeros en grandes empresas. En fin, es una
mentira descomunal. Eso de que sirvieron a España es una broma de mal gusto,
cuando a la mitad de los españoles los machacaron incluso después del final de
la guerra. Siempre fueron el brazo armado y ejecutor del dictador Francisco
Franco. Habla de revanchismo de opiniones cuando simplemente eran discrepancias
o sencillamente se sacaban a la luz cuestiones que no querían que se hiciesen
públicas. Eso es la libertad de expresión, que como cualquier otra libertad no
gustaban a esos militares fascistas, pues tal eran. Lo que les molestaba era
que tuvieran que dar cuenta de sus actuaciones y estuviesen a las órdenes del
poder civil. Afortunadamente esa mentalidad casi, solo casi, ha desaparecido de
nuestro ejército, es nuestro, de los ciudadanos no de un grupo de altos mandos.
Tiene fecha de 14 de diciembre de 1981 y está
firmado por Sabino Fernández Campo. Como anécdota al inicio del documento
escribe lo siguiente: «También te envío fotocopia de dos tarjetas de la
sastrería "El Corte Español", donde podrás ver que en la primera de
ellas leídas verticalmente las letras iniciales de las frases, aparece el
nombre de Tejero. Te lo envío por indicación de S.M. el Rey».
Ven, al final no nos sacan de dudas, pero
tiene cosas divertidas. Les recuerdo que está dirigida a Emilio Alonso
Manglano, Director del Centro Superior de Información de la Defensa.
El documento titulado Actitud del CESID -
predecesor del CNI (Centro Nacional de Inteligencia)- por los incidentes en el
Congreso – eso de incidentes tiene su aquel- no aporta nada y no va firmado por
nadie. Se pudo redactar en cualquier momento.
Siguiendo con la información ofrecida por los
espías y las declaraciones del personal de la AOME (Agrupación Operativa de
Misiones Especiales) fechado el 31 de marzo de 1981. Inicia el documento, de 40
páginas, con lo siguiente, es literal y muy clarificador: «El presente
documento resume los puntos esenciales de la informaci6n obtenida en relación
con la presunta participación de miembros de la U. en la preparación o
ejecución de los acontecimientos de los días 23 y 24 de febrero pasado. Dadas
las contradicciones existentes entre las distintas versiones, se presentan
primero los hechos sobre los que llega a tenerse práctica certeza, exponiéndose
luego por separado aquellos en que existen versiones discrepantes o no se ha
obtenido suficiente confirmación. Por último se incluyen las conclusiones
personales del investigador. Se hace notar que, al haberse iniciado esta
informaci6n cinco semanas después de ocurridos los hechos, es natural que
existan discrepancias menores, especialmente en detalles como los horarios,
máxime tratándose de un período de prolongada tensión para casi todos los
declarantes. Finalmente ha de hacerse constar que la delicada naturaleza del
tema y de la U. investigada ha obligado a realizar la información con la máxima
discreción posible, limitando el número de declaraciones al mínimo
indispensable y no recurriendo a la búsqueda de pruebas documentales que
hubieran provocado un indudable revuelo y la posible trascendencia al
exterior».
¿Ven?, no tiene desperdicio.
Nadie sabía nada del golpe con anterioridad,
aunque después dicen que no es así. Hay versiones discrepantes, por ello
concluyen que no puede deducirse con certeza ninguna participación de personal
de la Unidad en la preparación o ejecución de la intento.
¡Faltaría más, cómo iban a reconocer su
implicación!
Hay demasiados documentos anónimos.
Cuando se llega al relato de lo sucedido los
días 23 y 24 de febrero de 1981 leemos la narración de lo sucedido según fue
llegando la información a La Zarzuela. Así se dice que desde la Casa Real se
prohíbe que Armada vaya a ver al Rey. ¿Motivo de esa negativa? Nunca escuché o
leí la razón de tal prohibición. Claro, entonces podríamos entender que el Rey
estaba implicado. Eso debe ser. No hay que ser Sherlock Holmes.
Sigo con el relato que nos hacen.
Sobre las 19:00 horas el Rey habla con Milans
del Bosch. A las 20:10 Fernández Campo conoce, a través del Teniente General
Milans del Bosch que el general Armada puede entrar en el Congreso.
Vamos, que estuvieron en permanente contacto.
Entre las 20:00 y 21:00 horas el Rey habla
con Armada en una conversación muy tensa. Eso dicen. El Rey pasa el teléfono a
Fernández Campo para que hable con Armada.
Traducido: Fernández Campo dijo determinadas
cosas a Armada que el Rey no le quiso decir. No tiene otra explicación. ¿Cómo
se justifica si no es por ese motivo que el Rey delegue en su mano derecha?
Pues eso.
A las 22:35 horas se transmite un fax a la
JUJEM (Junta de Jefes de Estado Mayor), los Capitanes Generales, Zonas
Marítimas y Regiones Aéreas en que ordena [el Rey] que mantengan el orden
constitucional dentro de la legalidad vigente. Añaden que cualquier medida
militar debe estar aprobada por la JUJEM.
¿Hubo algún tipo de contacto de Juan Carlos
con presidentes o primeros ministros de otros países? Nada se dice.
Repito que esta narración es la que ofrece el
Palacio de La Zarzuela. Claro, es muy objetiva, sin duda.
Retrocedamos en el horario.
A las 21:30 se gestiona que un equipo de
grabación se desplazase a La Zarzuela ya que a esa hora los militares que
habían ocupado Prado del Rey - allí estaban los estudios de RTVE- se habían
retirado.
A las 22:30 TVE anuncia el discurso del Rey
al país.
A las 22:35 conversaciones con Milans del
Bosch para que se retire a los cuarteles y con Tejero para que deponga su
actitud.
Resulta curioso que teniendo en cuenta que
la obediencia a los mandos es «sagrada» para los militares ¿cómo es posible que
el Jefe de las Fuerzas Armadas, el Rey, no fuera capaz de meterlos en vereda?
Nadie lo ha explicado.
Milans del Bosch habla con Fernández Campo
para insistir en la solución «Armada». El general Armada quiere entrar en el
Congreso y dirigirse a los diputados en nombre del Rey y Sabino le responde que
el Rey no lo autoriza y le arranca su palabra de honor.
Vaya, en este momento la palabra de honor
resulta importante. Se trata claramente de un intento de suavizar lo ocurrido
al tiempo que intentar demostrar que en el fondo no son tan malos «chicos».
A las 23:30 llega un equipo de TVE a la
Zarzuela.
A las 24:00 se inicia la grabación.
A las 00:30 horas sale el video para TVE.
A la 1:12 se emite por televisión el mensaje
del Rey.
A las 4:00 el General Juste le dice a Sabino
que no está seguro de tener la División con él. Juste se encontraba al mando de
la División Acorazada Brunete, considerada la unidad más potente e importante
del Ejército de Tierra.
No hay fechas ni firma, faltaría más.
Más adelante se relata lo sucedido en la
vista oral de la causa 2/81 del Consejo Supremo de Justicia Militar que fue el
juicio militar por el intento de golpe de Estado. No hay nada relevante. Todo
está relacionado con las actuaciones de los militares y dando loas a Armada.
En esa vista oral la figura del Rey es
nombrada no menos de 90 veces. Las menciones se reparten entre una hipotética
implicación del monarca y una real – faltaría más- de defensa del orden
constitucional.
Ya está todo dicho. Una implicación
«hipotética» y la defensa «real», no hay más señoría.
Mencionan el aumento del propaganda a favor
de los sublevados. Continúan con la relación de declarantes y rifirrafes entre
defensores, fiscal y juez.
Hacen mención a un certificado del diputado
señor Fraga [Manuel Fraga Iribarne, ministro con Franco, uno de los fundadores
de Alianza Popular, hoy Partido Popular, y presidente de la Xunta de Galicia,
entre otros puestos] donde resalta el trato amable del capitán Abad [ José Luis
Abad Gutiérrez, capitán de la Guardia Civil condenado a cinco años de prisión
por el delito de rebelión militar por el intento de golpe de estado el 23 F]
que también gestionó la salida del Congreso de las señoras. Vamos, un golpista
muy educado.
En esa vista oral, el Teniente General Milans
del Bosch dice, así se recoge en una nota informativa, que «por su amor a
España y haber cumplido siempre su obligación, ante la mala situación de España
y la bancarrota creada por terrorismo, falta de autoridad y autonomías, los
subordinados se fijaron en él, a finales de 1980 para, a las órdenes del Rey,
dar un «golpe de timón» que recondujera la situación, en cumplimiento del
artículo 8º de la Constitución. La nota continúa afirmando que es cierta su
intervención, la de Milans, convencido del respaldo real y del ejército, por
haberlo dicho quien contaba con su confianza, y a quien, desde ahora,
desprecia, y afronta toda responsabilidad, relevando de ella a quienes le
obedecieron».
Pues le quedó una explicación muy mona a
Milans del Bosch, pero desde luego nada democrática.
El artículo 8 de la Constitución al que hace
referencia Milans del Bosch dice : «Las Fuerzas
Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del
Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España,
defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Vamos,
nada que justifique su participación en un golpe de estado.
Del Ministerio de
Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación se desclasificaron varios
documentos, entre ellos uno sobre el conflicto diplomático entre los Gobiernos
de España y EEUU. El motivo del «conflicto» fueron las declaraciones del
Secretario de Estado estadounidense, Alexander Haig, quien afirmó que el golpe
de estado era un «asunto interno». Esta declaración generó malestar en el
Gobierno español que buscaba un respaldo firme de la democracia.
Visto hoy me
resulta curioso.
Se desclasificaron
expedientes que contienen los escritos de solidaridad y apoyo a la democracia
española recibidos en varios consulados españoles, así como apoyo de
representaciones españolas en Iberoamérica y de países iberoamericanos.
Para elaborar el
texto seguí el orden en que están los documentos en la página web de La
Moncloa.
La organización del
golpe resultó un desastre y solo se puede entender por la traición de varios de
los implicados más importantes. No tengo dudas de que hubo injerencias
extranjeras que no podían admitir otra dictadura en España. El ingreso de
España en la OTAN, y con posterioridad en la Comunidad Económica Europea, era
importante y no podían admitir una dictadura. Sin duda varios países tenían
mucho que decir e inclinaron la balanza. Al Rey, creo que no puede caber duda a
nadie, le interesaba mantenerse en el poder, el chollo es muy bueno, y sin
democracia la cosa no estaba clara. Tampoco creo que nadie dude de los
esfuerzos que han realizado por resaltar la figura real, llegaron al extremo de
que taparon su díscola vida y sus chanchullos económicos. Eso ya se sabía en la
década de los 80 del siglo pasado. Vayan a las hemerotecas de aquellos años y
podrán en contra algún artículo que ya insinuaba lo que estaba pasando con el
Borbón.
Está claro, repito,
que la Transición no fue esa balsa que navegaba en un mar en calma, todo lo
contrario, las tensiones fueron muchas y el miedo de los ciudadanos aún más.
Hubo que «tragar» con muchas cuestiones ya que el miedo a otra guerra civil y
otra dictadura estaba muy presente. Quienes hoy hablan en contra de la
Transición no vivieron el miedo, sí, miedo, que se respiraba. Hoy desde la
«comodidad» de vivir en democracia es muy fácil despotricar, pero la realidad
fue muy chunga. No se puede olvidar que además de los movimientos
involucionistas, ETA asesinaba continuamente, lo cual elevaba la tensión entre
la gente de extrema derecha y de un ejército todavía muy fascista. Había mucho
miedo, miedo, miedo.
Este es un repaso a
lo que me pareció más interesante después de haberme leído casi todos los
documentos desclasificados, en algunos casos por su nulo interés realice una
lectura en diagonal. No me contaron nada nuevo. La mayoría es cosa sabida,
tanto por los medios de comunicación de la época como por artículos históricos
sobre el 23 F. No comprendo tanto secretismo para esto. Estoy absolutamente
convencido que muchos de estos documentos se han creado a posteriori y los que
había los han hecho desaparecer. No puedo entender que se hayan tachado nombres
de los que de una u otra forma participaron en la trama golpista.
Tanto secreto pa
ná.
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