31 mar 2026

El 23 F sigue teniendo demasiadas sombras

 

  El pasado 25 de febrero se desclasificaron los documentos que el Gobierno tenía bajo secreto del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23 F). No sé ustedes, pero yo me llevé una decepción. Esperaba mucha información relevante del golpe, de los prolegómenos y de las consecuencias. Pensaba, ingenuo de mí, que contendrían esas informaciones así como los nombres de los implicados, no solo militares, si no también de la trama civil.

  El historiador Luis Castro Berrojo, en un ensayo publicado en Historia Nova. Revista de Historia Contemporánea, en el núm. 13 de 2015, analizaba la problemática del acceso a los archivos de la Transición, titulado Tres versiones sobre el golpe del 23-F… o alguna más, dice que, y cito textualmente: «quizá lo más relevante sean las cintas con las grabaciones de las conversación telefónicas desde el Congreso y desde los despachos de La Zarzuela. Laína [Francisco Laína García era director de la Seguridad del Estado cuando se produjo la intentona], que ordenó el control de las líneas telefónicas del Congreso, dice que solo están registradas las conversaciones de Tejero con su esposa y con García Carrés [se lo adelanto, esas conversaciones están entre las desclasificadas], pero otras fuentes hablan de 26 cintas con muchos más implicados, incluyendo la conversación de Armada con el rey tras su entrevista con Tejero. Cabe preguntarse si en La Zarzuela, el Alto Estado Mayor, además del CNI y del Congreso, o en otros despachos podría haber otros documentos grabados de este tipo».
  
  De la trama civil no sabemos nada.

  En ese mismo artículo Castro Berrojo dice que el Centro Nacional de Inteligencia, hoy el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) declaró no tener expediente alguno relacionado con el 23 F. El pasado mes de febrero diversos medios de comunicación preguntaron a Alberto Saiz, exdirector del CNI entre  2004 y 2009, por la documentación sobre el 23 F, afirmó que cuando él accedió al cargo habían desaparecido muchos documentos de los archivos del centro de inteligencia.

  Escogí este artículo por los detalles que menciona, pero hay mucha más información de historiadores y una amplia bibliografía sobre esta sedición.

  No tengo duda, en los archivos, todos ellos, esa documentación la han desaparecido o directamente destruido.

  En el 23 F convergieron varias intrigas militares, unas más duras o violentas y otras más comedidas, si tal cosa se puede decir de un golpe de estado.

  Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, dimitió en enero de 1981, la investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, se inició el 19 de febrero, pero hubo que llegar a una segunda votación programada para el día 23, el intento de golpe frustró la segunda votación.

  Los principales protagonistas fueron Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil, que entró en el Congreso; el teniente general Jaime Milans del Bosch que sacó los tanques a las calles en Valencia y el general Alfonso Armada, cuya misión no está totalmente aclarada.

  Alfonso Armada tuvo una relación muy estrecha con Juan Carlos I. Desde 1954 fue su instructor militar y preceptor. En 1975 se le nombró secretario general de la Casa del Rey, hasta 1977. Siguió siendo un hombre de confianza del rey.

  La organización del golpe resultó chapucera, había demasiados flecos.

  Con el Gobierno y los máximos dirigentes políticos secuestrados en el Congreso el temor se propagó entre los ciudadanos. El miedo a otra guerra civil atenazó la respuesta cívica y todos nos encerramos en nuestras casas. La gran incógnita de esa noche, entre otras muchas, fue la del papel del rey Juan Carlos en esas horas y en los prolegómenos. Demasiados silencios o explicaciones nada satisfactorias.

  El discurso que dirigió el rey a los españoles en esa noche generó muchas dudas. Veamos. La entrada de Tejero en el Congreso se produjo a las 18:36 horas. A las 19:48 h. una unidad de la Brunete ocupa las instalaciones de TVE, a las 21:00 abandonarán las instalaciones. TVE manda un equipo a La Zarzuela que llegó a las 23:30 h. El comunicado se emite finalmente a la 1:14 h. Posteriormente se dijo que ese lapsus fue el tiempo que tardaron en llevar la grabación a la televisión.

  Mucho tiempo parece ese, teniendo en cuenta que las calles de Madrid estaban vacías.

  Desde el primer momento han intentado despejar cualquier duda sobre la actuación de Juan Carlos esa noche, no lo han conseguido, al menos de forma fehaciente, persisten muchas dudas. El mismo intentó quedar bien, bueno, más que bien, con sus memorias, Reconciliación : memorias, no dijo nada nuevo, repitió lo que vienen diciendo sus apologetas. Por cierto, esas memorias no las escribió el Borbón, que reside en Abu Dabi desde 2020, lo redactó la periodista francesa Laurence Debray.

  La Transición española no fue un proceso fácil, estuvo rodeado de mucha tensión social y política, y no solo eso, hubo demasiados muertos. ETA seguía matando, incluso incrementó el número de atentados, pero también los cuerpos de seguridad del Estado y grupos de extrema derecha tienen en su haber una larga lista de muertos. La Transición no fue tan modélica como nos quieren hacer creer. Algunos recordarnos muy bien las tensiones de aquellos momentos.

  Vuelvo a los papeles desclasificados.

  Los primeros documentos con los que nos encontramos son los que provienen del Ministerio del Interior, de la Guardia Civil. Esta documentación es difícil de sostener y no pensar que pudo haberse escrito en cualquier momento posterior. Las dudas me quedaron. Así, por ejemplo, se incluye la transcripción de conversaciones de García Carrés, dirigente del Sindicato Vertical franquista, Tejero y otra persona.

  Aclaración para la generación Z y la Alfa: Antonio Tejero Molina alcanzó el grado de teniente coronel en la Guardia Civil y fue el protagonista que dirigió a un grupo de guardias civiles a entrar en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. Por esos hechos fue condenado a treinta años de prisión, de los cuales solo cumplió trece.

  Sigo. En él aparece una presunta planificación manuscrita del golpe, fechado en 1980. Son 23 páginas. En este documento se habla de la viabilidad del golpe de Estado y dice: «lleva gestándose cerca de un año». «Han mostrado su conformidad determinados líderes del PSOE y UCD. Añaden, «se cree que los partidos están ensayando sus propias operaciones».

  Hay otro documento, también manuscrito, de otra planificación del golpe. Este mucho más breve, siete páginas, menos detallado, más chapucero si cabe.

  A las conversaciones telefónicas de la mujer de Tejero les dedican un montón de páginas, 312. En ellas se recoge esa frase que hemos escuchado en las noticias: «Aquí estoy hija de mi alma, [le dice a una amiga] han engañado a mi marido como un desgraciao (sic). Qué tonto el pobre mío»

  Esa afirmación de la esposa no se aclarará.

  También hay notas informativas sobre la repercusión en prensa de los arrestos de Tejero en 1978, son 32 páginas.

  Las veleidades golpistas de Tejero no eran nuevas.

  De la Dirección General de la Policía se han desclasificado los informes de distintas Jefaturas Superiores, con fecha de 24 de febrero de 1981, 21 páginas. Del día 23 de febrero no hay nada. Hay una nota de Fuerza Nueva de 12 de marzo de 1981 acerca del divorcio del Rey con el ejército. Aparece algún nombre, pero están tachados, lo cual es la norma.

  Hay una nota que menciona una cuenta bancaria bloqueada de la Asociación de Mujeres de militares y policías que recibió cuantiosos donativos para las familias de los implicados en el 23 F. Curiosamente no se da la cifra bloqueada. ¿A dónde fue ese dinero? Otra incógnita. La nota está fechada el 27 de marzo de 1981.

  Otra nota, del 10 de mayo de 1983, hace referencia al apoyo económico a los implicados en el 23 F. En ella se dice que algunos de los procesados han perdido la condición de militares y por ello tienen una pérdida de ingresos. Por este motivo, amigos, simpatizantes, un grupo de empresarios, entre los que se encuentra la familia… su nombre aparece tachado, formaron un fondo común todos los meses.

  Llama la atención que la documentación que han hecho pública tenga grandes lagunas en el tiempo y que además los nombres de las personas a las que se refieren aparezcan siempre tachados, a excepción de los que se hicieron públicos en su momento y durante el juicio celebrado contra los militares y guardia civiles implicados.

  La documentación del Ministerio del Interior se refiere, por ejemplo, a las presiones que recibieron los policías nacionales. Adjuntan fotocopias de periódicos como El Alcázar. Son informes de noviembre de 1981, a toro pasado. También aportan documentos de artículos publicados por El País.

  Esta es una tónica bastante general, son documentos con fechas posteriores a los acontecimientos, pero anteriores a la intentona y de ese mismo día hay muy poca información.

  Un documento de la UME (Unión Militar Democrática) que se había disuelto en junio de 1977 se reactiva para defender los principios democráticos. En el se dice textualmente: «Ante el próximo Consejo de Guerra tratar de no caer en la trampa de ver sólo como culpables a los que se sientan en el banquillo. El Rey está en entredicho y tendrá mucho que decir, pero por ahora no interesa presionar más en este sentido». Vaya. Este documento no tiene fecha ni firma.

  En esta documentación hay un informe sobre el desarrollo del juicio por el 23 F, firmado el 14 de junio de 1982 en el que el nombre del firmante está borrado.

   La falta de firmas, o que estén borradas, es normal.

  Campaña contra S.M. el Rey, así se titula un documento. No está firmado. Con este documento intentan proteger al Rey. Uno de los argumentos en contra del monarca, así se recoge, es que preparó el golpe con Milans del Bosch y Armada, pero que al no recibir la aprobación que esperaba por parte de Giscard [Valéry Giscard d´Estaing, presidente de la República Francesa entre 1974 y 1981] y Helmut Smitd (sic) [Helmut Heinrich Waldemar Schmid, canciller de la Alemania Occidental entre 1974 y 1982] traicionó a sus generales para salvar el trono. Este documento se acompaña de algunos panfletos destinados a crear bulos. Eso dicen.

  Una nota informativa de la Brigada de Información de Valladolid habla del involucionismo político provocado por posible golpe militar. Su incidencia en Valladolid. Refiere tres tendencias o corrientes golpistas. La primera es la que denominan Corriente Inestrillas (sic), refiriéndose a Ricardo Sáenz de Ynestrillas, comandante de infantería, participó en la Operación Galaxia y el 23 F. Fue asesinado por ETA en 1986.

  La segunda corriente la denominan Almendros, integrada por lo que denominan la facción intelectual del ejército. No digan que no tieñe coña.

  Por último está la corriente OPUS DEI, que se relaciona con los Almendros.

  Hay una lista de militares que pretenden llegar a un régimen fascista, sus nombres están tachados. Entre esos militares hay varias tendencias golpistas. No tiene ni fecha ni firma.

  Otro documento de 20 de agosto de 1983 se refiere a la libertad de condenados por el 23 F. Hay una anotación que resultaría simpática en otras situaciones, la transcribo de forma literal: «Para celebrar este acontecimiento, se ha podido concretar que, en la tarde del citado día 3 del actual, les ha sido ofrecido un banquete en un restaurante de La Coruña y que el organizador del mismo un tal... [tachado], residente en aquella ciudad, propietario de algunos barcos de pesca y de la cafetería… [tachado], quien mantiene frecuentes contactos y relaciones con personas de esta ideología y que, en el fondo, obedece a su carencia de personalidad y a un afán de beneficio personal, por lo que su presumible personalidad se hace inexistente».

  Pues sí que dejan guapo a este arribista.

  No podía faltar la información del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Entre esos documentos hay uno que tiene su interés. Vean.

  Sabino Fernández Campos, en aquel momento secretario general de la Casa de Su Majestad el Rey – una casa que no era, ni es suya, es nuestra – remitió el guion que sirvió de base para la reunión que Juan Carlos tuvo con el Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, el Ministro de Defensa, Alberto Oliart Saussol y la Junta de Jefes de Estado Mayor con Emilio Alonso Manglano, director del CNI. En ese guion, en el punto número seis no tiene desperdicio, transcribo literalmente: «Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria y que durante cuarenta años sirvieron a España con espíritu de sacrificio, estaban acostumbrados -eso sí- al mayor respeto, a la más destacada consideración, a la protección de su dignidad por parte de los distintos sectores de la Nación. La imprescindible libertad de expresión de los medios de comunicación, el revanchismo de las opiniones, los obligados cambios en los métodos de tratamiento de los temas militares, ha tenido que causar una sorpresa y una conmoción en los miembros de las Fuerzas Armadas. Y no sólo en quienes formaron parte en la contienda civil, sino también en las generaciones que han pasado a integrar las filas del los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire».

  Esta declaración es muy ilustrativa. Se atreve a decir Fernández Campos «que no obtuvieron beneficios destacados», ¿acaso le parecieron pocos? Los altos mandos hicieron los negocios que quisieron, no siempre limpios, casi nunca. Formaron parte de los gobiernos y muchos fueron colocados como consejeros en grandes empresas. En fin, es una mentira descomunal. Eso de que sirvieron a España es una broma de mal gusto, cuando a la mitad de los españoles los machacaron incluso después del final de la guerra. Siempre fueron el brazo armado y ejecutor del dictador Francisco Franco. Habla de revanchismo de opiniones cuando simplemente eran discrepancias o sencillamente se sacaban a la luz cuestiones que no querían que se hiciesen públicas. Eso es la libertad de expresión, que como cualquier otra libertad no gustaban a esos militares fascistas, pues tal eran. Lo que les molestaba era que tuvieran que dar cuenta de sus actuaciones y estuviesen a las órdenes del poder civil. Afortunadamente esa mentalidad casi, solo casi, ha desaparecido de nuestro ejército, es nuestro, de los ciudadanos no de un grupo de altos mandos.

  Tiene fecha de 14 de diciembre de 1981 y está firmado por Sabino Fernández Campo. Como anécdota al inicio del documento escribe lo siguiente: «También te envío fotocopia de dos tarjetas de la sastrería "El Corte Español", donde podrás ver que en la primera de ellas leídas verticalmente las letras iniciales de las frases, aparece el nombre de Tejero. Te lo envío por indicación de S.M. el Rey».

  Ven, al final no nos sacan de dudas, pero tiene cosas divertidas. Les recuerdo que está dirigida a Emilio Alonso Manglano, Director del Centro Superior de Información de la Defensa.

  El documento titulado Actitud del CESID - predecesor del CNI (Centro Nacional de Inteligencia)- por los incidentes en el Congreso – eso de incidentes tiene su aquel- no aporta nada y no va firmado por nadie. Se pudo redactar en cualquier momento.

  Siguiendo con la información ofrecida por los espías y las declaraciones del personal de la AOME (Agrupación Operativa de Misiones Especiales) fechado el 31 de marzo de 1981. Inicia el documento, de 40 páginas, con lo siguiente, es literal y muy clarificador: «El presente documento resume los puntos esenciales de la informaci6n obtenida en relación con la presunta participación de miembros de la U. en la preparación o ejecución de los acontecimientos de los días 23 y 24 de febrero pasado. Dadas las contradicciones existentes entre las distintas versiones, se presentan primero los hechos sobre los que llega a tenerse práctica certeza, exponiéndose luego por separado aquellos en que existen versiones discrepantes o no se ha obtenido suficiente confirmación. Por último se incluyen las conclusiones personales del investigador. Se hace notar que, al haberse iniciado esta informaci6n cinco semanas después de ocurridos los hechos, es natural que existan discrepancias menores, especialmente en detalles como los horarios, máxime tratándose de un período de prolongada tensión para casi todos los declarantes. Finalmente ha de hacerse constar que la delicada naturaleza del tema y de la U. investigada ha obligado a realizar la información con la máxima discreción posible, limitando el número de declaraciones al mínimo indispensable y no recurriendo a la búsqueda de pruebas documentales que hubieran provocado un indudable revuelo y la posible trascendencia al exterior».

  ¿Ven?, no tiene desperdicio.

  Nadie sabía nada del golpe con anterioridad, aunque después dicen que no es así. Hay versiones discrepantes, por ello concluyen que no puede deducirse con certeza ninguna participación de personal de la Unidad en la preparación o ejecución de la intento.

  ¡Faltaría más, cómo iban a reconocer su implicación!

  Hay demasiados documentos anónimos.

  Cuando se llega al relato de lo sucedido los días 23 y 24 de febrero de 1981 leemos la narración de lo sucedido según fue llegando la información a La Zarzuela. Así se dice que desde la Casa Real se prohíbe que Armada vaya a ver al Rey. ¿Motivo de esa negativa? Nunca escuché o leí la razón de tal prohibición. Claro, entonces podríamos entender que el Rey estaba implicado. Eso debe ser. No hay que ser Sherlock Holmes.

  Sigo con el relato que nos hacen.

  Sobre las 19:00 horas el Rey habla con Milans del Bosch. A las 20:10 Fernández Campo conoce, a través del Teniente General Milans del Bosch que el general Armada puede entrar en el Congreso.

  Vamos, que estuvieron en permanente contacto.

  Entre las 20:00 y 21:00 horas el Rey habla con Armada en una conversación muy tensa. Eso dicen. El Rey pasa el teléfono a Fernández Campo para que hable con Armada.

  Traducido: Fernández Campo dijo determinadas cosas a Armada que el Rey no le quiso decir. No tiene otra explicación. ¿Cómo se justifica si no es por ese motivo que el Rey delegue en su mano derecha? Pues eso.

  A las 22:35 horas se transmite un fax a la JUJEM (Junta de Jefes de Estado Mayor), los Capitanes Generales, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas en que ordena [el Rey] que mantengan el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Añaden que cualquier medida militar debe estar aprobada por la JUJEM.

  ¿Hubo algún tipo de contacto de Juan Carlos con presidentes o primeros ministros de otros países? Nada se dice.

  Repito que esta narración es la que ofrece el Palacio de La Zarzuela. Claro, es muy objetiva, sin duda.

  Retrocedamos en el horario.

  A las 21:30 se gestiona que un equipo de grabación se desplazase a La Zarzuela ya que a esa hora los militares que habían ocupado Prado del Rey - allí estaban los estudios de RTVE- se habían retirado.

  A las 22:30 TVE anuncia el discurso del Rey al país.

  A las 22:35 conversaciones con Milans del Bosch para que se retire a los cuarteles y con Tejero para que deponga su actitud.

   Resulta curioso que teniendo en cuenta que la obediencia a los mandos es «sagrada» para los militares ¿cómo es posible que el Jefe de las Fuerzas Armadas, el Rey, no fuera capaz de meterlos en vereda? Nadie lo ha explicado.

  Milans del Bosch habla con Fernández Campo para insistir en la solución «Armada». El general Armada quiere entrar en el Congreso y dirigirse a los diputados en nombre del Rey y Sabino le responde que el Rey no lo autoriza y le arranca su palabra de honor.

  Vaya, en este momento la palabra de honor resulta importante. Se trata claramente de un intento de suavizar lo ocurrido al tiempo que intentar demostrar que en el fondo no son tan malos «chicos».

  A las 23:30 llega un equipo de TVE a la Zarzuela.

  A las 24:00 se inicia la grabación.

  A las 00:30 horas sale el video para TVE.

  A la 1:12 se emite por televisión el mensaje del Rey.

  A las 4:00 el General Juste le dice a Sabino que no está seguro de tener la División con él. Juste se encontraba al mando de la División Acorazada Brunete, considerada la unidad más potente e importante del Ejército de Tierra.

  No hay fechas ni firma, faltaría más.

  Más adelante se relata lo sucedido en la vista oral de la causa 2/81 del Consejo Supremo de Justicia Militar que fue el juicio militar por el intento de golpe de Estado. No hay nada relevante. Todo está relacionado con las actuaciones de los militares y dando loas a Armada.

  En esa vista oral la figura del Rey es nombrada no menos de 90 veces. Las menciones se reparten entre una hipotética implicación del monarca y una real – faltaría más- de defensa del orden constitucional.

  Ya está todo dicho. Una implicación «hipotética» y la defensa «real», no hay más señoría.

  Mencionan el aumento del propaganda a favor de los sublevados. Continúan con la relación de declarantes y rifirrafes entre defensores, fiscal y juez.

  Hacen mención a un certificado del diputado señor Fraga [Manuel Fraga Iribarne, ministro con Franco, uno de los fundadores de Alianza Popular, hoy Partido Popular, y presidente de la Xunta de Galicia, entre otros puestos] donde resalta el trato amable del capitán Abad [ José Luis Abad Gutiérrez, capitán de la Guardia Civil condenado a cinco años de prisión por el delito de rebelión militar por el intento de golpe de estado el 23 F] que también gestionó la salida del Congreso de las señoras. Vamos, un golpista muy educado.

  En esa vista oral, el Teniente General Milans del Bosch dice, así se recoge en una nota informativa, que «por su amor a España y haber cumplido siempre su obligación, ante la mala situación de España y la bancarrota creada por terrorismo, falta de autoridad y autonomías, los subordinados se fijaron en él, a finales de 1980 para, a las órdenes del Rey, dar un «golpe de timón» que recondujera la situación, en cumplimiento del artículo 8º de la Constitución. La nota continúa afirmando que es cierta su intervención, la de Milans, convencido del respaldo real y del ejército, por haberlo dicho quien contaba con su confianza, y a quien, desde ahora, desprecia, y afronta toda responsabilidad, relevando de ella a quienes le obedecieron».

  Pues le quedó una explicación muy mona a Milans del Bosch, pero desde luego nada democrática.

  El artículo 8 de la Constitución al que hace referencia Milans del Bosch dice : «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Vamos, nada que justifique su participación en un golpe de estado.

  Del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación se desclasificaron varios documentos, entre ellos uno sobre el conflicto diplomático entre los Gobiernos de España y EEUU. El motivo del «conflicto» fueron las declaraciones del Secretario de Estado estadounidense, Alexander Haig, quien afirmó que el golpe de estado era un «asunto interno». Esta declaración generó malestar en el Gobierno español que buscaba un respaldo firme de la democracia.

  Visto hoy me resulta curioso.

  Se desclasificaron expedientes que contienen los escritos de solidaridad y apoyo a la democracia española recibidos en varios consulados españoles, así como apoyo de representaciones españolas en Iberoamérica y de países iberoamericanos.

  Para elaborar el texto seguí el orden en que están los documentos en la página web de La Moncloa.

  La organización del golpe resultó un desastre y solo se puede entender por la traición de varios de los implicados más importantes. No tengo dudas de que hubo injerencias extranjeras que no podían admitir otra dictadura en España. El ingreso de España en la OTAN, y con posterioridad en la Comunidad Económica Europea, era importante y no podían admitir una dictadura. Sin duda varios países tenían mucho que decir e inclinaron la balanza. Al Rey, creo que no puede caber duda a nadie, le interesaba mantenerse en el poder, el chollo es muy bueno, y sin democracia la cosa no estaba clara. Tampoco creo que nadie dude de los esfuerzos que han realizado por resaltar la figura real, llegaron al extremo de que taparon su díscola vida y sus chanchullos económicos. Eso ya se sabía en la década de los 80 del siglo pasado. Vayan a las hemerotecas de aquellos años y podrán en contra algún artículo que ya insinuaba lo que estaba pasando con el Borbón.

  Está claro, repito, que la Transición no fue esa balsa que navegaba en un mar en calma, todo lo contrario, las tensiones fueron muchas y el miedo de los ciudadanos aún más. Hubo que «tragar» con muchas cuestiones ya que el miedo a otra guerra civil y otra dictadura estaba muy presente. Quienes hoy hablan en contra de la Transición no vivieron el miedo, sí, miedo, que se respiraba. Hoy desde la «comodidad» de vivir en democracia es muy fácil despotricar, pero la realidad fue muy chunga. No se puede olvidar que además de los movimientos involucionistas, ETA asesinaba continuamente, lo cual elevaba la tensión entre la gente de extrema derecha y de un ejército todavía muy fascista. Había mucho miedo, miedo, miedo.

  Este es un repaso a lo que me pareció más interesante después de haberme leído casi todos los documentos desclasificados, en algunos casos por su nulo interés realice una lectura en diagonal. No me contaron nada nuevo. La mayoría es cosa sabida, tanto por los medios de comunicación de la época como por artículos históricos sobre el 23 F. No comprendo tanto secretismo para esto. Estoy absolutamente convencido que muchos de estos documentos se han creado a posteriori y los que había los han hecho desaparecer. No puedo entender que se hayan tachado nombres de los que de una u otra forma participaron en la trama golpista. 

  Tanto secreto pa ná.

 

 



 

 

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