El próximo 27 de junio el Hospital Carmen y
Severo Ochoa cumplirá cuarenta años. Dicho así puede que no signifique nada para la mayoría
de los asturianos, pero para los ciudadanos del suroccidente es un servicio
público fundamental. Una de las razones es económica, es la «empresa» que
proporciona el mayor número de empleos, que además cuentan con un salario casi,
sólo casi, digno. Entre el hospital y Salud Mental cuentan con 475 trabajadores,
Atención Primaria, por su parte, tiene 154.
Otra razón, la
más importante, es que ofrece un servicio público que cubre el aspecto más
relevante en la vida de las personas: el cuidado de la salud. Sí, ya sé qué en
el resto de Asturias es igual, pero el suroccidente tiene unos componentes que
hacen especial a esta comarca. En primer lugar, tenemos que destacar la
distancia hasta nuestro hospital de referencia, el Huca. No se trata de
kilómetros, es cuestión de los tiempos de desplazamiento, condicionados por la
orografía y particularmente por el mal estado de las carreteras. No hay
ferrocarril. El transporte público tiene una periocidad muy limitada y desde
los pueblos la dependencia del taxi o vehículo particular es absoluta. En
segundo lugar, tenemos una población muy envejecida lo que complica los
desplazamientos.
Aunque sea una
perogrullada nunca está demás recordar que a mayor envejecimiento de la
población mayor dependencia sanitaria.
Actualmente todos
apreciamos y valoramos la labor que desempeña este hospital comarcal, pero no
siempre fue así. Ya el Ente Preautonómico, constituido oficialmente el 10 de
noviembre de 1978, tenía la intención de construir un hospital comarcal que
atendiese las necesidades de los concejos de Allande, Ibias, Degaña, Cangas del
Narcea y Tineo, pero no todos lo veían con buenos ojos. Creo necesario recordar
algunas de las cosas que se dijeron en aquellos días.
El 24 de
noviembre de 1979, representantes de los cinco concejos del suroccidente se reunieron
en Tineo con el consejero preautonómico Silvino Lantero Vallina. El 6 de
diciembre de 1979 se celebra un Pleno Municipal en el Ayuntamiento de Tineo en
el que el alcalde en ese momento, Valentín Fernández Díez, presentó una moción
en la que entre otras cosas decía: «Para el supuesto de no ser aceptada la
propuesta del apartado anterior, por el Ente Preautonómico, se excluya al
Ayuntamiento de Tineo, como parte integrante de esa comarca imaginaria con
capitalidad en Cangas del Narcea, para la creación del Hospital Comarcal». La
«propuesta anterior» era que el hospital se construyera en Tineo y en caso de
no aceptarla, como queda dicho más arriba, el concejo tinetense se autoexcluye.
Con el paso del tiempo persistieron en su negativa y así el 4 de junio de 1981
el Ayuntamiento de Tineo desestima cualquier contribución para la adquisición
de terrenos para ese hospital.
Esta información
está recogida del Libro de Actas de Plenos Municipales del Ayuntamiento de
Tineo de esos años.
Sobran los comentarios
cuando el localismo campa a sus anchas.
El Hospital
Carmen y Severo Ochoa se inauguró el 27 de junio de 1986, contó con la
presencia del premio Nobel, Severo Ochoa, y del ministro de Sanidad Ernest
Lluch.
La cerrazón
continuó con el paso de los años. En el programa electoral de AP (Alianza
Popular), antecedente del Partido Popular, para las elecciones municipales del
10 de junio de 1987 ofrecía realizar las gestiones oportunas para conseguir la
libre elección de destino a los centros sanitarios, Cangas del Narcea u Oviedo.
De aquellos
sanitarios «pioneros» y del resto del personal quedan unos pocos. Muchos se han
retirado por la edad, otros al cabo de unos años han pedido el traslado a otros
centros sanitarios. En los primeros tiempos el personal sanitario era reacio a
trasladarse a trabajar a este centro, las distancias y las escasas opciones de
ocio hacían poco atractivo este destino. Las cosas han cambiado en este
aspecto.
Algunos
profesionales han desarrollado casi toda su vida laboral en Cangas del Narcea y
han destacado por su lucha constante por mejorar los servicios y la atención
del hospital. Llegados a este punto quiero manifestar mi sorpresa por la
ausencia de algunos de esos profesionales en el programa de actos que se van a
celebrar el próximo 25 de junio que podrían rememorar el peripolo de estos
años. Eso no me impide reconocer el elevado nivel de los participantes
incluidos en el programa.
El Hospital
Carmen y Severo Ochoa proporciona a los ciudadanos una seguridad impensable sin
él. Su desaparición supondría el fin del suroccidente. Cuando se hable de este
hospital no citen números, distancias, ratios… es mucho más que eso. Los
ciudadanos del suroccidente, maltratados históricamente, tenemos, al menos, el
derecho de disponer de una sanidad de calidad como la que nos ofrece este
hospital. Es una cuestión de justicia y equidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario