Me repito, ya lo sé. No es por la edad, o tal
vez si. Hay cuestiones que me preocupan, una de ellas es el avance de la
extrema derecha en España y en el mundo. No se trata de una obsesión infundada,
la realidad nos muestra esa verdad.
Las extremas derechas en España, Vox y PP,
gentes como Trump, en casa Ayuso se lleva la palma, Gamarra, Tellado, Cayetana
y el inefable Feijóo son el paradigma. En su entorno giran satélites que
tampoco tienen desperdicio, entre ellos periodistas como Jiménez Losantos,
Herrera, Inda, Marhuenda, Iker Jiménez… seudoperiodistas, o mejor dicho
propagandistas de la extrema derecha, e incluso obispos y arzobispos, además de
un montón de curas y hooligans, hacen de la vida pública un infierno de bulos y
mentiras, son ventiladores de odio.
Entre ellos destaca últimamente uno, que por
su relevancia pública se nota en exceso, de lo cual él se aprovecha. Estoy
hablando del arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes, que además es comisario
pontificio de la Unión Lumen, organización parareligiosa que tuvo sus
«cositas». Este hombre es más conocido por sus salidas de tono político que por
su trabajo pastoral. Lleva tiempo siendo un propagandista de las ideas de la
extrema derecha, por supuesto, tiene palmeros. La última fue un tuit, perdón
que ya no se utiliza, ahora se dice postear o publicar, venga, como sea, qué
publicó en X lo siguiente: «Fui extranjero y me acogisteis» (Mt 25.).
Los inmigrantes tienen ntra [sic] agradecida acogida. Pero ¿cuántos
podemos asumir? Todos no caben y hay q [sic] establecer medidas
sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando
a cuantos extrañamente se nos cuelan».
No tiene desperdicio. Es una opinión que se
ajusta al pensamiento xenófobo y racista de las extremas derechas españolas.
Sanz Montes comienza citando al evangelista
Mateo y el capítulo 25 de su libro. Corto ni perezoso me fui a la versión
oficial de la Conferencia Episcopal Española de la Biblia. Allí leí lo
siguiente, se lo transcribo de forma literal ya que puede resultar
esclarecedor. Por cierto, me parece que al arzobispo se le debió olvidar lo que
dice en su totalidad o peor aun, no quiere acordarse de ello. Venga, lo
transcribo: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de
beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo
y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme». Entonces los justos
contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y
te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te
vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?. Y el rey
les dirá : «En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos,
mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis». Entonces dirá a los de su
izquierda [aquí sería más apropiado decir derecha]: «Apartaos de mí, malditos,
id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve sed y no
me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me
vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis». Entonces también estos
contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o
desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Él les replicará: «En
verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco
lo hicisteis conmigo». Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida
eterna».
Después de leer el capítulo 25 de Mateo poco
podría añadir. Sanz Montes no quiso transcribir más de lo que allí se dice ya
que sería recodar a aquellos que estigmatizan a los inmigrantes que tendrán
castigo eterno, usted también Jesús Sanz Montes, usted se va a ir a ese
abominable infierno en el que dice creer.
Vamos a ver, Sanz Montes, pero ¿qué sabe
usted los inmigrantes que puede o no asumir el país?; pero ¿qué sabe usted que
medidas son sensatas?; pero ¿qué sabe usted quienes son descartables o quienes
se nos «cuelan extrañamente»?. Señor Sanz Montes, tiene usted unos cojones más
grandes que los del caballo de Espartero, pero además no es cristiano. ¿Quién
soy yo para afirmarlo? Pues igual que usted opino lo que quiero, pero lo suyo
está ahí para verlo, a la Biblia me remito.
Este hombre tiene una tendencia incontrolable
a desbarrar políticamente, y no es esta la primera vez. Se descojonó del
escándalo de Rubiales por su actitud con Jenni Hermoso. No tuvo problema en
referirse a quienes practican la eutanasia como matarifes. La Agenda 2030 no le
gusta, tampoco la Ley de la Memoria Democrática. Hablando de democracia cree
que España es una república bananera. Se opuso a la exhumación de Franco o a
las indemnizaciones a las víctimas de pederastia clerical. A los emigrantes les
llama moritos, ya ven, así en diminutivo. No le gustan las onegés y mucho menos
Pedro Sánchez. Ven, ¿ahora díganme en qué se diferencia de las extremas
derechas? En nada, ya se lo digo yo y ustedes saben que es verdad.
En relación a la regularización de los
inmigrantes se levantó una falsa polémica que destila racismo y xenofobia. Esos
inmigrantes ya están en España, no tiene que importarnos como han llegado,
están aquí. Muchos de ellos llevan años trabajando sin papeles, lo que implica
ningún derecho y salarios miserables. Esa es la razón por la cual no quieren
regularizarlos, son mano de obra baratísima y no generan problemas ya que no
tienen derechos. Los estamos explotando, eso es lo que quieren los opositores.
Realizan los peores trabajos, todos aquellos que no queremos hacer los
españoles y así y todo les negamos el pan y la sal. Claro, es una maniobra de
Sánchez para que le puedan votar. Mentira. Esa regularización no significa
ciudadanía, para adquirirla necesitan diez años de permanencia en el país. Es
mentira que nos saturen la sanidad, solo hay que ir a un centro de salud u
hospital para ver cuantos vemos. España se iría a la quiebra sin emigrantes.
Hay un tema que los xenófobos no se plantean,
esos inmigrantes mal pagados sirven a los intereses de esos empresarios
miserables, en el mundo rural hay muchos, que al tener mano de obra tan barata
se niegan a subir los salarios al resto de trabajadores. En ese sentido los
inmigrantes son un muro de contención salarial que va en contra de los
trabajadores en su conjunto.
Señor Montes, déjese de hacer política desde
su púlpito puesto que mientras lo siga haciendo los demás les cantaremos las
verdades y diremos de usted lo que es: un tipo de extrema derecha que demuestra
que pregonar es una cosa y dar trigo otra.
Jesús Sanz Montes, usted no es un buen
cristiano.