En una etapa revisionista como la que
atravesamos se reeditan autores que habían quedado en el olvido. Son otros
autores o personajes públicos quienes pueden poner de moda esos títulos o
escritores relegados a círculos muy reducidos. Uno de esos casos es el de A
sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España de Manuel Chaves
Nogales.
Chaves Nogales nació en Sevilla en 1897 y
murió en Londres en 1944. Su padre fue escritor, miembro de la Real Academia
Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia de la Historia. Su madre
concertista de piano. Chaves estuvo en Asturias en octubre de 1934 para cubrir
la Revolución de 1934. Colaboró con varios diarios e incluso dirigió cabeceras.
A finales de noviembre de 1936 se marchó con su mujer e hijas a París, pasando
posteriormente a Inglaterra.
Los relatos que más tarde se recogerán en
A sangre y fuego fueron publicados en periódicos. Será en 1937 cuando la
editorial Ercilla los publique reunidos en Santiago de Chile.
Había leído referencias a este libro, pero
por una razón u otra no acababa de leerlo. Es cierto que algunas de las
menciones provenían de personajes que no son para mí referentes de nada. Al
final me decidí. La edición que leí está editada por EDAF en la que a los nueve
relatos originales se añadieron dos más, El refugio y Hospital de
sangre. En esta edición hay una nota biográfica del autor, así como una
cronología de su tiempo. Consta, además, de un prólogo de Eva Orúe, periodista,
escritora y gestora cultural. La obra tiene un prólogo del propio autor que
comienza con: «Yo era eso que los sociólogos llaman un «pequeño burgués
liberal». Se define como un «Trabajador intelectual al servicio de la industria
regida por una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia
terrateniente...». Con estas autodefiniciones se puede comprender mejor A
sangre y fuego.
Andrés Trapiello dice que A sangre y fuego es una obra
equidistante, de una «tercera España» - ¿qué será eso?- alejada de los
radicalismos de ambos extremos. Cuando oigo hablar de equidistancia se me
encienden todas las luces de alarma.
Por su parte, Arcadi Espada valora el texto
por su ecuanimidad y dice que considerarse un «pequeño burgués liberal», como
dice de si mismo Nogales, es para Espada «lo más decente que se puede ser en
este mundo hoy». Claro, los que somos otra cosa somos indecentes. Espada es un
provocador, por decirlo suavemente.
No me extraña nada de estos dos
personajillos. Trapiello y Espada «evolucionaron» - es una ironía- desde
posiciones comunistas hasta las liberales, como ellos se definen actualmente,
aunque leyendo y escuchando lo que sueltan más bien parecen de derechas y en
ocasiones muy de derechas. ¡Allá ellos!
A sangre y fuego no explica, desde
luego, la terrible Guerra Civil, está muy lejos de eso. Como buen liberal
Nogales deja muy mal parados a socialistas, comunistas y anarquistas. Es cierto
que se refiere a actos de crueldad franquistas, pero en absoluto los desprecia
como hace con los personajes de izquierda.
Chaves Nogales utiliza un lenguaje directo,
incluso cruel. Sus relatos están basados en hechos reales. Los apologetas de
este libro hablan de que pone a ambos bandos en plano de igualdad, cosa que no
comparto. Como queda dicho su liberalismo le aleja de cualquier atisbo de
cercanía y hasta de comprensión hacia los partidos de izquierda. El autor no se
refiere en ningún momento a los orígenes del golpe de Estado, por lo que pone
en plano de igualdad a los dos bandos, lo cual es partir de un error o de un olvido
consciente. Visto que a finales de 1936 abandona España algo debía de intuir de
los que iba a suceder.
Manuel Chaves Nogales era republicano y
liberal, pero no equidistante ni imparcial. No estaba de acuerdo con los
fascistas, se alineaba con los republicanos de derechas, que haber los había.
¿Es un libro recomendable? Casi todos lo
son. A sangre y fuego. Héroes,
bestias y mártires de España es otra visión más de la tragedia más terrible
que asoló a este país. Hubo unos claros culpables, quienes provocaron el golpe
de Estado de julio del 36, con Franco a la cabeza. Hay quienes argumentan que
la guerra fue motivada por el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936
e incluso quienes lo retrotraen a la Revolución de octubre de 1934, lo cual es
una enorme mentira. Los que argumentan estas cosas se olvidan de la Sanjurjada,
el fallido golpe de Estado de agosto de 1932 encabezado por el general José
Sanjurjo. Esa fue la primera intentona golpista contra la República promovida
por las Fuerzas Armadas.
El desconocimiento de nuestra Historia es muy
preocupante.
Lean A sangre y fuego y para complementar luego estudios históricos rigurosos.