Que el papel lo soporta todo es una frase
manida, pero no por ello menos cierta. Una cosa es la literatura, otra el
ensayo y otras bien distintas son las noticias y las opiniones. ¿Todas las
opiniones son respetables? No, rotundamente no. Cualquier opinión que atente
contra los principios básicos de las humanidad, como es el respeto hacia los
diferentes por su color de piel, idioma, creencias u orientación sexual no es
respetable, todo lo contrario. Cada uno tenemos las nuestras, pero aún así sí
proporcionan informaciones deberían sustentarse en fuentes bien informadas y
contrastadas, pues en caso contrario es que intentan manipular de forma
consciente con algún fin, normalmente político o económico.
Les voy a poner un ejemplo de hoy mismo, 7 de
noviembre de 2026. Se trata de un artículo publicado en La Nueva España, titulado
El plan de invasión de Ceuta, Melilla y Canarias, escrito por Ángel
Jiménez Lacave, oncólogo y máster en Antropología Filosófica.
El autor inicia su artículo, no podía ser de
otra manera, remontándose a la época romana con el fin de demostrar la
españolidad de Ceuta, si eso Melila la deja para otra ocasión, al igual que
Canarias. No todos los políticos son iguales, no lo dice, pero eso es lo que
quiere demostrar refiriendo una encuentro que el autor considera
clarificador. El señor Jiménez Lacave
dice que «se cuenta», observen, «se cuenta», que en 1978 en un encuentro con
Hasan II, monarca alauita - gran amigo del emérito Bobón - la reina Sofia, el
Bobón y Adolfo Suárez. Hasan insinuó el peligro que corría Ceuta de ser
invadida. Suárez respondió que «las fuerzas armadas españolas responderían
inmediatamente bombardeando Rabat y Casablanca». Esta información está recogida,
según el autor del artículo, en el libro Ceuta invadida, de Joaquín
Abad. Permítanme que me detenga en decirle algunas cosas de este señor Abad.
Pues bien, Joaquín Abad trabajó para Arriba y El Alcázar.
Probablemente muchos no recordarán esos «periódicos», los más jóvenes desde
luego no. Arriba fue el diario oficial de Falange Española. El
Alcázar estuvo vinculado a la Hermandad de Defensa del Alcázar e incluso al
Opus Dei, posteriormente se convirtió en la voz de la extrema derecha, vamos,
lo que fue siempre, con tintes fascistoides, desde luego.
Como pueden comprobar una fuente fiable a más
no poder. El libro de Abad, escrito al limón con José Manuel Villarejo, se
publicó el 6 de septiembre de 2026, eso es rapidez y oportunidad. Vamos, como
sí hubiesen sabido lo que iba a pasar. Esperen un momento, ¿no les suena el
apellido Villarejo? ¿A qué sí? Pues sí, se trata del excomisiario de policía.
Ahora está más claro lo del libro y lo de la solvencia del autor del artículo.
O lo que es lo mismo, ninguna.
Los descreídos pueden consultar la Wikipedia,
aunque solo sea, para conocer someramente esos medios y organizaciones
fascistas.
Puede resultar curioso, a mí me lo parece,
que Ángel Jiménez no mencione la Marcha verde. Recordatorio para los jóvenes
y desmemoriados, que los hay. En noviembre de 1975, el dictador Franco todavía
vivía, se produjo la invasión marroquí, esta vez sí fue una invasión en toda
regla, del Sahara español. ¿El gobierno franquista movilizó al ejército? Pues
va a ser que no. Como consecuencia de esa invasión Marruecos obtuvo el control
de la mayor parte del Sahara español, dejando desamparados a los saharauis que
aspiraban a un estado independiente. No voy a entrar aquí en la putada que les
hizo, a los saharauis, el gobierno de Sánchez.
Ay, señor Jiménez, que mala memoria tiene
usted.
Jiménez, continuando con «su rigor» vuelve a
fiarse del libro de Villarejo-Abad y afirma que la «invasión» se decidió el 15
de marzo de 2026 en Rabat. No aporta ninguna información que avale esa
seguridad. La movida estaba tan bien preparada que se liberarían delincuentes
de las cárceles, que junto a menas y agentes marroquíes cruzarían la frontera.
¿Pruebas de tal historia? Ninguna. Al final en Ceuta, según el artículo, se
quedaron los «depredadores», y por quedar se quedaron hasta yihadistas. Todos
ellos causantes de robos, violaciones y propagadores de todo tipo de
enfermedades. ¿A qué les suena, verdad?
Ahora viene algo que no tiene desperdicio y
supera al resto del texto, vean: «Las razones que han podido influir en el
Gobierno para no defender la frontera de España se señala el espionaje de
jóvenes chaperos marroquíes que frecuentaban las saunas del señor Sabiniano con
grabaciones de miembros del gobierno en situaciones sexualmente comprometidas,
ahora en poder de Rabat». Esta información procede de el libro Las saunas.
La filmoteca secreta en poder de Pedro Sánchez. Casualidad de casualidades,
¿saben quienes fueron los autores de este libro? Pues sí, José Manuel Villarejo
y Joaquín Abad.
Ya sabemos que son fuentes fiables donde las
haya. Ironía.
Siguiendo con esas misma «fuentes» el autor
afirma que otra razón para la inactividad del gobierno es que los lobby
marroquíes han comprado eurodiputados y políticos españoles. ¿Pruebas? Ninguna.
Es cuestión de fe. Ironía.
Ángel Jiménez Lacave no tiene límite y
asegura que la jueza María Tardón basándose en estos hechos decretó la
investigación de los sucedido en Ceuta. Hombre, dicho así, ¿estará sugiriendo
que la jueza se leyó los libros y se puso en acción? Solo le faltó decir eso.
Jiménez Lacave finaliza como se espera de él,
al menos yo, pasen y vean: «Como conclusión podríamos decir que solo nos queda
el coraje de los españoles, los ceutíes, especialmente de sus mujeres y la
Virgen de África».
Olé, olé y olé.
Una opinión carpetovetónica, inspirada en
fuentes interesadas, manipuladoras y mentirosas.
No, no todas las opiniones son respetables.