Los expresidentes de EEUU, hasta ahora,
tenían una función diplomática, ceremonial e incluso de asesoramiento a
petición del presidente en ejercicio. Eran otros tiempos. En España, al menos
que sepamos, eso es imposible. Los enfrentamientos del pasado los mantienen y
en muchas ocasiones parece que siguen en la vida política activa. No siempre es
así. Hay un caso curioso de enfrentamiento furibundo en el pasado que parece
que se les olvidó, me estoy refiriendo a Felipe González y José María Aznar.
Del «váyase, señor González», lo más suave que le decía Aznar a González, ahora
celebran actos juntos en los que además se muestran de acuerdo y muy unidos.
Tampoco es de extrañar, tienen un odio compartido: Pedro Sánchez.
El odio y las campañas de desprestigio contra
Sánchez se estudiarán en las facultades de Ciencias Políticas, no tengo duda.
Aznar, con su fiel lacayo Miguel Ángel Rodríguez (MAR) inició una nueva forma
de hacer política en la que los insultos y malas maneras constituían el peso
del argumentario político. Con la llegada al poder de Sánchez, para más inri
moción de censura por medio, los decibelios han subido hasta un nivel
impensable. No se lo han perdonado.
El indolente M. Rajoy el día de la moción que
le descabalgó prefirió pasar la mayor parte del tiempo en un restaurante ante
una opípara comida y los güisquis posteriores que asistir a su funeral
político. Pasó un tiempo en relativo silencio, roto por la publicidad de algún
libro que escribió, pero no se resistió a engrosar la lista de expresidentes
metomentodo en plan faltón.
Desde ese momento, el sucesor de M. Rajoy,
Casado el Breve, afiló uñas y dientes para despedazar a Sánchez. Poco le duró
la alegría. Al muy ingenuo no se le ocurre otra cosa que enfrentarse a Isabel
Natividad Díaz Ayuso quien con la inestimable ayuda de MAR y sobre todo de
Aznar, con el apoyo de la condesa consorte de Bornos, oséase Esperanza Aguirre,
no les duró ni un asalto.
La verdad verdadera es que el único que se
salva es José Luis Rodríguez Zapatero, hace chistes, tira de ironía, pero no
insulta. A este bambi le cayó también la del pulpo. Ahora es otra pieza
a cazar.
Siempre es lo mismo, no gobierna el PP y
tenemos bronca asegurada.
Tras «el Breve» le sucedió el moderado
Feijóo. Lo de la moderación no le llegó ni a un anuncio. Madre mía, menudo
carnero. De tanto dar con la cabeza ha dejado reducidas sus neuronas a la nada.
Torpe, ignorante hasta decir basta, no deja de intentar dar cornadas, pero al
ser tan inepto la mayoría de las veces queda en ridículo.
A estos líderes se unieron en los ataques a
Sánchez los despojos de su extrema derecha con la infiltrada en el PP, Isabel
Natividad Díaz Ayuso, la fata pasea perros. Esa mujer necesita una tesis sobre
la idiocia para ella sola. Entiéndase en este caso el término idiocia como el
empecinamiento de IDA en asegurarse por borrar cualquier atisbo de inteligencia
en su cabeza. En su descargo hay que decir que para esa misión cuenta con la
inestimable ayuda de MAR el sobrio.
Lo anterior sirva de repaso, breve y
magnánimo, de los adversarios políticos de Pedro Sánchez. Eso sin contar
con el acojonao pirao de Waterloo, tradúzcase por Puigdemont.
Por si esto no fuera bastante, Sánchez ha
tenido que gobernar en unos momentos en los que hemos pasado por la pandemia,
el COVID-19, volcán de Palma, crisis financiera, guerra de Ucrania, genocidio
en Palestina, inundaciones y la terrible dana en Valencia, un apagón en toda
España, el accidente mortal en el tren y los problemas en las líneas
ferroviarias, eso sin contar con los ataques a Begoña Gómez y al Fiscal General
del Estado, probablemente se me olvida algo.
Es en este contexto en el que entra en las
refriegas Felipe González. Al expresidente no le gustó nada de nada que Pedro
Sánchez venciese en las primarias a Susana Díaz, su candidata, de ahí en
adelante no ha perdido ocasión para ponerlo de vuelta y media. En esas pírricas
contiendas Felipe está acompañado por exministros de su etapa de presidencial,
así como de altos cargos afines, hasta Alfonso Guerra se sumó a la batalla. Lo
dicho, hay enemigos que unen mucho. Felipe, el hombre de la pana, - mileniales
revisar la Historia reciente de España – cuenta con un guerrero muy aguerrido,
Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha. Uf, ese barón
socialista está desmadrado desde hace tiempo, no pierde una oportunidad para
darle por arriba y por abajo a su secretario general y presidente del Gobierno.
Felipe, el hombre de la pana amigo de Carlos Slim, de Gustavo Cisneros – para los que no se acuerden son dos
multimillonarios – no es tan repetitivo como Page, pero cada una de sus
presentaciones en público las aprovecha para hacer campaña, contra Sánchez,
desde luego. La última, y más sonada hasta ahora, son las declaraciones que
hizo en Los Desayunos del Ateneo, donde afirmó que en estas circunstancias y
con Sánchez como candidato, el votará en blanco. Tal cual. Tuvo cuidado y
afirmó que no hará campaña por ningún partido, aunque podría pedir el voto en
blanco, pero no lo hará. Hay que joderse con Felipe. ¡Venga, que no nacimos
ayer! Fue un poco más lejos y se mostró escéptico acerca de que Pedro Sánchez
se retire si pierde las elecciones. Vamos, está diciendo lo mismo que las
extremas derechas que repiten machaconamente que el presidente solo quiere
mantenerse en la poltrona al precio que sea. No diré yo que no, pero Felipe y
las derechas extremas coinciden en la opinión. Para introducir más tensión dentro
del PSOE aseguró que ya hay socialistas dispuestos a suceder a Sánchez. Así,
sin presionar. Como no se quedó contento soló una barbaridad descomunal, el
hombre de pana no pactaría con Vox, «pero a mucha más distancia estaría que yo
pactara con Bildu», ¡tócate las narices! Mírese como se mire, Felipe González
Márquez blanqueó a Vox. Otra vez más se sumó a las tesis de las extremas
derechas.
Miren, estos comentarios, en la etapa de
Felipe González como secretario general del PSOE y presidente del Gobierno,
nadie se atrevió a soltar tamaños dislates, nadie. En caso de hacerlo lo
hubieran decapitado de forma inmediata. Aquella frase atribuida a Alfonso
Guerra «el que se mueve no sale en la foto» se ajusta a la realidad. Por
cierto, ministros y allegados polítcios de González en privado le llamaban dios.
Vaya, vaya.
Felipe tuvo su momento y logró enormes
avances, por cierto, muchos de ellos se los adjudica el Emérito Bobón, pero
también tuvo sombras. No voy a recordarlas – mileniales a Wikipedia - Ahora
resulta que para el PP es un gran y buen socialista, parece que sea uno de los
suyos de tantas lisonjas que le sueltan.
Señores expresidentes, dejen de joder con la
pelota. Disfruten de su pasta y estatus y no nos calienten la cabeza. ¡Están
más guapos callados!
Como todo hay que explicarlo, les hago una
confesión que ya hice en varias ocasiones: Pedro Sánchez no es santo de mi
devoción. Ahora díganme que he mentido en algo, saben que no lo hice, aunque
los hooligans no lo querrán reconocer. Con su pan se lo coman.