No, Tineo no está tan lejos y, sin
embargo, sigue siendo un concejo desconocido para muchos asturianos. A partir
de hoy La Nueva España dedicará una sección a las cosas, aconteceres y
sucedidos de este gran concejo, y eso es literal ya que es el segundo en
extensión de Asturias. Antes de que vayan leyendo noticias sobre este municipio
quiero, para los que lo desconozcan, darles unas pinceladas sobre él.
La población asciende a unos 8 700
habitantes, repartidos en 340 pueblos, con lo que ya se hacen una idea de la
dispersión a lo largo de sus 540 kilómetros cuadrados de extensión. Por seguir
con la población no se extrañarán sí les digo que es muy envejecida, una característica que comparte con todo el suroccidente, y una
emigración muy elevada, que no viene de ahora, ya desde el último tercio del
siglo XIX la sangría ha sido constante.
Hasta hace no mucho las minas de antracita y
la térmica de Soto de la Barca ocupaban a muchos trabajadores, esos tiempos han
quedado ya en el olvido. La ganadería fue, y sigue siendo, un pilar en la
economía local. El otro gran apoyo económico es el polígono industrial de La
Curiscada. Entre una y otro Tineo sigue adelante. Esto les puede parecer algo
sin demasiada importancia, pero la tiene y mucha. Tanto los empresarios del
polígono como los ganaderos han desarrollado sus proyectos con gran esfuerzo,
como todos, pero también con muchos inconvenientes. El principal es, pues sigue
siendo, el de la comunicaciones. Tineo carece de una vía rápida que nos conecte
con el centro de Asturias, la autovía Oviedo-La Espina lleva 25 años de retraso
y los que le quedarán. Ah, no tenemos tren, tampoco tranvía. Los servicios
públicos han mejorado, pero las gentes de esta tierra siempre han ido por delante
de las administraciones, incluida la municipal. No se trata de recordar los
problemas y vicisitudes, si no de resaltar el empuje ciudadano en un concejo
considerado «tan lejano y aislado», y a pesar de las trabas psicológicas, las
han superado y tanto la ganadería como las industrias familiares, la mayoría,
siguen adelante.
Tineo tiene, como no, una larga historia que
en gran parte estuvo vinculada al Camino de Santiago. Les recuerdo que el rey
Alfonso IX dictó, en 1222, que Tineo y el Monasterio de Santa María la Real de
Obona eran paso obligado hacia Santiago. En el siglo XIII se fundó el convento
de San Francisco, del que se conserva el templo que hace las veces de iglesia
parroquial. Podría hablarles del dolmen de Merillés, de varios palacios, de los
hórreos y paneras, de los vaqueiros de alzada, grupo social marginado que hasta
en las iglesias ponían una viga en el suelo, atrás del todo, para que no la
traspasasen, o de los personajes más relevantes que parieron en este terruño.
En este último apartado siempre hago referencia a tres personas que
trascendieron nuestras fronteras: el Conde de Campomanes, Rafael del Riego y
José Maldonado. Hubo más, pero este trío tuvo, cada uno en su momento, una gran
importancia e influencia, en el caso de los dos primeros incluso a nivel
europeo.
La orografía del concejo, aunque montañosa,
no tiene grandes elevaciones. Ríos y bosques configuran el paisaje, que alterna
con los prados dedicados al pasto. La caza y pesca tiene un gran predicamento
entre los autóctonos. Para los que gustan de placeres más relajados y menos
sangrientos hay sendas que descubrir y en otoño los bosques son agradecidos y
proliferan las setas.
No puedo dejar de mencionar la gastronomía:
potaje de berzas, embutidos y el rey por estas latitudes es el chosco, ese
embutido sabroso del que se aprovecha todo.
Tineo tiene dos pueblos que han obtenido el
Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias: Tuña y Navelgas, ambos merecen, sin
duda, una visita.
El Concetsón (Concechón), como se
denominaba también al concejo por su enorme extensión, merece muchas más
explicaciones, pero no es este el momento. Yo les propongo otra cosa, lean lo
que puedan sobre Tineo y ,sobre todo, acérquense a nosotros, verán que es un
territorio que hacen grande y hermoso sus gentes. Cuando lleguen a la villa,
por favor, no se queden en la calle principal. Por la parte de atrás del
Ayuntamiento, subiendo un poco, se encuentra el barrio de Cimadevilla o Picos
de Villa. Mantiene un trazado de hace doscientos o trescientos años. En él
podrán visitar la Iglesia de San Pedro y visitar una pequeña exposición-museo
de esculturas religiosas muy interesante. Un poco antes se encuentra el Palacio
de los García de Tineo del siglo XII-XIII, hoy Casa de Cultura. El barrio
destaca por sus casas tradicionales, algunas de ellas conservan galerías o
corredores de madera que tienen su origen en el siglo XVII y XVIII. Se
sorprenderán por el número de hórreos y paneras que conserva. Es visita
obligada, no se lo pierdan.
En este mes tienen una disculpa, diría que
casi obligación, para acercarse a Tineo: las fiestas de San Roque. Esta
tradicional fiesta se celebra entre el 13 y 18 de agosto, tienen especial
relevancia los días 15 y 16 que se celebra en el Campo de San Roque, prao emblemático
para los tinetenses. En esos dos días las familias y amigos se reúnen en el
campo para comer, cenar y divertirse. Una fiesta tradicional en toda regla.
Serán bienvenidos.
Espero que haya más oportunidades para
contarles cosas de este Concetsón. Vengan a conocerlo.
Santiago Pérez