Dicen que no deben ser la noticia, pues lo son, solo hay que ver muchos programas de televisión o escuchar la radio para ver como demasiados periodistas son más protagonistas que las propias noticias. Muchos medios recurren a periodistas, mientras más peleones o gritones mejor, antes que a expertos en los diversos temas. Esa es la realidad. Pues yo quiero hablarles de tres periodistas que llevan desempeñando su trabajo desde hace años sin ser los protagonistas de ninguna noticia. Ellos son Demelsa, Lidia y Miguel. Son tres desconocidos para la mayoría de los ciudadanos, excepto los del suroccidente asturiano.
Demelsa Álvarez Rodríguez trabaja para La
Nueva España, Lidia Álvarez Alonso es la corresponsal de la TPA y el tercero,
Miguel Ángel Pérez Flórez, es la voz de Onda Cero en la comarca. Los tres
nacieron en Cangas del Narcea. Viven en Cangas del Narcea, Demelsa en Tineo. Su
ámbito de trabajo es el Suroccidente y esas dos circunstancias, nacer y vivir
en este territorio, los hace magníficos conocedores de todo lo que sucede en
él. Hacen su trabajo con profesionalidad, pero también con respeto y cariño, lo
cual es un plus. Los tres se han convertido en los altavoces de los aconteceres
del suroccidente. Sin ellos este enorme territorio sería, aun más, un
desconocido mucho mayor para el resto de los asturianos.
Demelsa, Lidia y Miguel no solo están cerca
de la noticia, están cerca, muy cerca, de los ciudadanos y eso les hace
especiales. Muchos son los que tienen sus números de teléfono. A ellos
recurrimos con noticias generales, pero también más personales. Se les para por
la calle para decirles: «oye, cuando va a salir eso» sea el tema que sea, «no
te enteraste de ...» No importa la hora del día, que sea fin de semana, que
estén de vacaciones, siempre hay alguien que les llama para darles alguna
«noticia».
Por estos motivos, por su dedicación y
respeto hacia los ciudadanos, sus vecinos, creo que merecen, aunque solo sea
por una vez, ser noticia. Se lo tienen ganado.
Realizan un trabajo solitario, en el caso de
Lidia está acompañada por su cámara, Eduardo Sariego, quien decidió vivir en
Cangas del Narcea para hacer mejor su trabajo, me comenta Lidia. A eso se le
llama compromiso.
Su quehacer no es solo el día a día, tienen
que planificar con antelación, al menos de un par de días, si no hay novedades, las noticias que van a
cubrir. En el caso de Demelsa tiene que completar la información diaria con las
páginas especiales dedicadas a Cangas del Narcea y Tineo. Lidia, por su parte,
además de cubrir las noticias que le marcan tiene que estar al tanto de las
noticias de los cinco concejos, al igual que los otros dos, pero con la
salvedad de que ella, Lidia, trabaja para los informativos de la TPA. Miguel,
además de la labor estrictamente periodística tiene que cubrir otro frente, es
el responsable de conseguir la publicidad para la emisora. Por si esto no fuera
suficiente, presta su voz para muchos, muchísimos, de los eventos y actos que se
celebran a lo largo y ancho del Suroccidente.
Tengo que insistir en que el trabajo forma
parte de su vida cotidiana. Los ciudadanos no sabemos cuando están de descanso
y pensamos que siempre tienen que estar a disposición de todos. No lo dicen
como reproche, para nada, sucede y lo aceptan con toda la naturalidad.
La forma de trabajar ha cambiado en los
últimos años, así lo afirman los tres. Ahora sus fuentes de información, sobre
todo institucionales, son las redes sociales. Hubo un tiempo, no tan lejano, en
el que los alcaldes y alcaldesas, por ejemplo, se ponían en contacto con ellos
para informarles de novedades, ya no, o al menos pocas veces. Ahora tienen que
ir al Facebook institucional, la red más utilizada por los ayuntamientos, para
conocer las actividades municipales. Apenas emiten notas de prensa. En los
ayuntamientos ya no tienen una persona de referencia con la que ponerse en
contacto. Curiosamente hasta los grupos de la oposición parecen haberse
olvidado de ellos, otros que con subir «sus noticias» a las redes se dan por
satisfechos.
Los ciudadanos estamos acostumbrados a ver
como a nivel nacional hay notas y contra notas de prensa, eso no es habitual
por esta tierra. La vida política es más relajada, sobre todo en los últimos
años. La política, comentan los tres, no da grandes titulares.
Coinciden también en que las informaciones o
reportajes de servicios, de información pública e incluso más aún los de
personas de la comarca son con los que más se identifican los lectores.
La precariedad, al parecer, en la profesión
es lo más usual. Poco personal, y no quieren hablar del salario, les lleva a
jornadas agotadoras. Demelsa no solo
escribe, también hace fotos y videos, las redes sociales de los medios de
comunicación les obliga, a los tres, a una actividad incesante a lo largo del
día.
Hay una circunstancia que les altera la
jornada habitual y que les exige mucho tiempo, y es la que no les gusta nada:
los sucesos. Un suceso, máxime sí es con muertes, convierte la jornada, o jornadas,
en un sinvivir, y no lo es solo por el volumen de trabajo, si no por la
situación en que se ven inmersos donde reina la tristeza de familiares y
amigos, e incluso, en ocasiones, los accidentados o fallecidos son conocidos
suyos. En esos momentos tienen que anteponer la profesionalidad a los
sentimientos y eso se les hace muy cuesta arriba.
Desde la capital todavía no han asimilado que
en el suroccidente las distancias no se miden en kilómetros, si no en tiempo.
En el caso de Demelsa, Lidia y Eduardo, su oficina es el coche y, cuando hace
sol, las sombras que hay en el camino. Tienen otra dificultad: la cobertura de
internet. La inmediatez se la imponen la empresa y el público que lo quiere
todo ya. Demelsa me cuenta que en alguna ocasión, aparcada en el arcén de la
carretera, mientras escribía, paró la Guardia Civil para preguntarle si
necesitaba ayuda. Otro tanto les pasa a Lidia y Eduardo, son periodista a la
búsqueda no de un Pokémon si no de la cobertura tan exigua de internet en el territorio.
Salen por las mañanas y no saben a que hora
van a regresar a casa. Demelsa tiene que cumplir horario de cierre para el
papel, Lidia para las noticias. Miguel, en principio, es más sedentario. Su
jornada comienza a la siete de la mañana con la programación comarcal, graba
entrevistas, continua al mediodía con el apoyo a la programación desde Oviedo y
acaba la jornada con el programa dedicado a la comarca.
Sin duda son las tres personas mejor
informadas de la zona.
Las relaciones con los políticos son buenas
en general. En ocasiones hay quienes quieren utilizarlos como arma política, y
no solo políticos, lo tienen muy claro, no son la oposición de nadie, cuentan
lo que pasa con profesionalidad.
Miguel se teme que la radio local
desaparecerá, no genera suficientes ingresos y eso las hace inviables. No me
extraña, hay un medio asturiano, escrito, que ya tiene centralizadas todas las
noticias, para el que el suroccidente, el occidente, apenas cuenta. Son
decisiones económicas.
A pesar de todo, no se quejan. No lo dicen,
pero saben que son importantes para que las voces del suroccidente se oigan más
allá de La Espina. Sin ellos lo más probable es que nadie quisiera venir a
trabajar a esta comarca. Con el tiempo están convencidos de que sus puestos de
trabajo desaparecerán, yo también lo pienso.
Por todo ello creo que se merecen, aunque sea
por un día, por un ratín, ser la noticia. Personalmente, creo que muchos
ciudadanos se sumarán, les doy las gracias por todo lo que hacen que es mucho más
qué trabajo. Gracias, Demelsa, Lidia y Eduardo y Miguel.



