27 may 2026

A sangre y fuego no es tan imparcial como algunos dicen

 

 


  En una etapa revisionista como la que atravesamos se reeditan autores que habían quedado en el olvido. Son otros autores o personajes públicos quienes pueden poner de moda esos títulos o escritores relegados a círculos muy reducidos. Uno de esos casos es el de A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España de Manuel Chaves Nogales.

  Chaves Nogales nació en Sevilla en 1897 y murió en Londres en 1944. Su padre fue escritor, miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia de la Historia. Su madre concertista de piano. Chaves estuvo en Asturias en octubre de 1934 para cubrir la Revolución de 1934. Colaboró con varios diarios e incluso dirigió cabeceras. A finales de noviembre de 1936 se marchó con su mujer e hijas a París, pasando posteriormente a Inglaterra.

  Los relatos que más tarde se recogerán en A sangre y fuego fueron publicados en periódicos. Será en 1937 cuando la editorial Ercilla los publique reunidos en Santiago de Chile.

  Había leído referencias a este libro, pero por una razón u otra no acababa de leerlo. Es cierto que algunas de las menciones provenían de personajes que no son para mí referentes de nada. Al final me decidí. La edición que leí está editada por EDAF en la que a los nueve relatos originales se añadieron dos más, El refugio y Hospital de sangre. En esta edición hay una nota biográfica del autor, así como una cronología de su tiempo. Consta, además, de un prólogo de Eva Orúe, periodista, escritora y gestora cultural. La obra tiene un prólogo del propio autor que comienza con: «Yo era eso que los sociólogos llaman un «pequeño burgués liberal». Se define como un «Trabajador intelectual al servicio de la industria regida por una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente...». Con estas autodefiniciones se puede comprender mejor A sangre y fuego.

  Andrés Trapiello dice que  A sangre y fuego es una obra equidistante, de una «tercera España» - ¿qué será eso?- alejada de los radicalismos de ambos extremos. Cuando oigo hablar de equidistancia se me encienden todas las luces de alarma.

  Por su parte, Arcadi Espada valora el texto por su ecuanimidad y dice que considerarse un «pequeño burgués liberal», como dice de si mismo Nogales, es para Espada «lo más decente que se puede ser en este mundo hoy». Claro, los que somos otra cosa somos indecentes. Espada es un provocador, por decirlo suavemente.

  No me extraña nada de estos dos personajillos. Trapiello y Espada «evolucionaron» - es una ironía- desde posiciones comunistas hasta las liberales, como ellos se definen actualmente, aunque leyendo y escuchando lo que sueltan más bien parecen de derechas y en ocasiones muy de derechas. ¡Allá ellos!

    A sangre y fuego no explica, desde luego, la terrible Guerra Civil, está muy lejos de eso. Como buen liberal Nogales deja muy mal parados a socialistas, comunistas y anarquistas. Es cierto que se refiere a actos de crueldad franquistas, pero en absoluto los desprecia como hace con los personajes de izquierda.

  Chaves Nogales utiliza un lenguaje directo, incluso cruel. Sus relatos están basados en hechos reales. Los apologetas de este libro hablan de que pone a ambos bandos en plano de igualdad, cosa que no comparto. Como queda dicho su liberalismo le aleja de cualquier atisbo de cercanía y hasta de comprensión hacia los partidos de izquierda. El autor no se refiere en ningún momento a los orígenes del golpe de Estado, por lo que pone en plano de igualdad a los dos bandos, lo cual es partir de un error o de un olvido consciente. Visto que a finales de 1936 abandona España algo debía de intuir de los que iba a suceder.

  Manuel Chaves Nogales era republicano y liberal, pero no equidistante ni imparcial. No estaba de acuerdo con los fascistas, se alineaba con los republicanos de derechas, que haber los había.

  ¿Es un libro recomendable? Casi todos lo son.  A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España es otra visión más de la tragedia más terrible que asoló a este país. Hubo unos claros culpables, quienes provocaron el golpe de Estado de julio del 36, con Franco a la cabeza. Hay quienes argumentan que la guerra fue motivada por el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 e incluso quienes lo retrotraen a la Revolución de octubre de 1934, lo cual es una enorme mentira. Los que argumentan estas cosas se olvidan de la Sanjurjada, el fallido golpe de Estado de agosto de 1932 encabezado por el general José Sanjurjo. Esa fue la primera intentona golpista contra la República promovida por las Fuerzas Armadas.

  El desconocimiento de nuestra Historia es muy preocupante.

  Lean  A sangre y fuego y para complementar luego estudios históricos rigurosos.


 Comentario para Ser Occidente 26 mayo 2026