Los monasterios en Asturias, no fue
diferente en otros territorios, tuvieron como objetivo colonizar lugares
aislados y con escasa población. Se convirtieron en centros económicos y
culturales. Muchos de ellos se construyeron durante la Edad Media y, en el caso
de Asturias, fueron clave para el desarrollo del Camino de Santiago.
Originalmente son de estilo románico, pero en los siglos XVII y XVIII se
realizaron transformaciones, siendo la más destacada la construcción de grandes
claustros.
Los concejos aledaños a Tineo, Salas y Cangas
del Narcea, han visto como se han rehabilitado sus monasterios más relevantes.
Me refiero al de San Salvador de Cornellana (Salas) y al de San Juan Bautista
de Corias (Cangas del Narcea).
El Monasterio de San Salvador de Cornellana
fue declarado Monumento Nacional en 1931. Situado en el Camino Primitivo a
Santiago fue reconocido como Bien cultural individual asociado a la declaración
de los Caminos de Santiago de Compostela: camino francés y caminos del norte
de España como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2015.
Fue fundado en 1024. A lo largo de los siglos
ha experimentado varias fases de construcción. En los siglos XVII y XVIII se
produjo una reestructuración que transformó el claustro principal y la fachada.
Las obras de rehabilitación se han prolongado
a los largo de los años y hasta ahora se han invertido más de ocho millones de
euros.
Si hablamos de otro de los grandes
monasterios, este ya en el suroccidente, tenemos que hablar del Monasterio de
San Juan Bautista de Corias, muy cerca de Cangas del Narcea. Construido entre
1022 y 1044 se reformó y amplió en 1744. Es conocido como el Escorial
asturiano. Entre 2006 y 2012 se realizó una profunda rehabilitación, obras
dirigidas por José María González (Peridis). Se transformó en Parador Nacional
de Turismo en 2013.
Ambos están ubicados en zonas urbanas, pero a
este dúo le falta una pata, el Monasterio de Santa María la Real de Obona
(Tineo), sito en Obona, a unos nueve kilómetros de la capital de concejo.
Circula una versión según la cual el cenobio
de Santa María la Real de Obona – de ahora en adelante Monasterio de Obona- fue
fundado en el año 781 por Adelgaster, hijo del rey Silo. No existen pruebas de
tal cosa. Lo que está confirmado es que en el siglo XI ya existía. Será a
partir del siglo XIII, 1222, cuando el rey Alfonso IX, de viaje a Compostela se
detuvo en Obona. Este rey otorgó el privilegio de que el camino que iba desde
San Salvador de Oviedo a Santiago pasase por Tineo, por la Pola de Tineo, y por
el Monasterio de Obona. Esto tuvo como consecuencia un desarrollo en todos los
sentidos.
El monasterio tuvo a lo largo del tiempo
bastantes reformas, siendo la realizada en el siglo XVII la más relevantes ya
que se acometieron las obras de construcción de un claustro, que quedó sin
terminar.
El tiempo no fue benévolo con el monasterio y
hoy el deterioro es evidente. Cierto que se acometieron algunas obras, pero
siempre con el fin de que no acabase en el suelo, de momento no hay idea de
rehabilitarlo. Hace unos años, no recuerdo las fecha, alguien se le ocurrió
cambiar el suelo de piedra por unas losas. La torpeza fue monumental. Ese
cambio modificó la percepción del espacio y se ve como un pegote. No fue el
único desaguisado, otro muy dolorosos fue el cometido con el Cristo, tallado en
madera y de grandes dimensiones. Esta escultura conservaba restos de pintura,
no puedo afirmar que fueran las originales, pero como estaba muy sucio, causado
por las cagadas de las palomas, alguien decidió limpiarlo y para ello no
encontró mejor manera que hacerlo con un estropajo metálico. Lo dejó
«reluciente». Quien lo hizo me lo contó, no diré su nombre ya que falleció.
Hace años, desde la Casa de Cultura de Tineo,
se organizaron conciertos, denominados Conciertos de Primavera. Con ellos se
pretendía poner en valor el cenobio, la asistencia fue decayendo y las pocas
ganas de empujar por parte del consistorio y los ciudadanos significó el fin de
esos actos. En aquel momento se sugirió, a quien correspondía, que esas
actuaciones tenían que ir acompasadas con otras actividades que dieran
presencia y relevancia al monasterio. No interesó.
Hubo, en su momento, quienes propusieron la
construcción de un hotel, una empresa de madera, un centro de interpretación
del Camino de Santiago… esas propuestas parece que no motivaron a nadie.
Los años pasan y lo van parcheando, lo cual es como no hacer
nada. El abandono del Monasterio de Obona es absoluto, les cuesta hasta
adecentar el entorno. A pesar de ser uno de los grandes cenobios asturianos, declarado Monumento Nacional en
1982, a nadie parece importarles su estado.
Creo que ha llegado la hora de que se acometa
su rehabilitación integral y que las disputas se dejen de lado para que una
parte de nuestra historia, la de todos los asturianos, no se venga a bajo por
la desidia de unos pocos. El Monasterio de Santa María la Real de Obona se
merece respeto y no ser discriminado.