12 jun. 2012

Graduación políticamente correcta



Comentario para el programa Cangas del Narcea en la Onda, de Onda Cero Radio (12/06/2012)


El pasado jueves asistí a la graduación de los alumnos del IES Concejo de Tineo y allí entendí lo que significa eso de políticamente correcto.

El salón de actos del instituto estaba lleno. Los bachilleres de punta en blanco. Mejor dicho, estaban guapísimos. Ellos trajeados y encorbatados. Ellas de vestido -más bien corto, con alguna espalda al aire- y tacones imposibles.
Era la despedida de una nueva hornada de alumnos que desde ahora tienen el mundo por delante.

No faltaron los discursos y los alumnos fueron políticamente correctos. Dieron las gracias a diestro y siniestro. No escatimaron agradecimientos. Por algún momento pensé que podría caer una pullita, pero no, todos comedidos. El acto fue sencillo, bonito y dentro de la más estricta formalidad. Bueno, casi todo. Los chicos no podían dejar de mirar de vez en cuando hacia las chicas.

La recogida del diploma llevaba consigo la colocación de una banda, la fotografía de rigor y los sonoros elogios de los demás asistentes, incluidos el guapo y guapa.
Mientras eso sucedía, a la puerta del salón se encontraba un grupito al que les tocará pasar por este trance en años venideros. Alguno de ellos, como no, no pudo dejar ni por un momento su móvil.

Tras los actos oficiales se fueron de fiesta. La noche tinetense no hizo mella en ellos. Esta es una velada especial. Convivieron varios años, hora a hora, enfado a enfado y enamoramiento a enamoramiento. A partir de ahora cada uno de ellos tomará su camino. Las vacaciones y las fiestas de San Roque serán su punto de encuentro. Los años pasarán y estos que ahora dejan atrás les habrán marcado de por vida.

Y les dieron las seis y las siete y las ocho y continuaron la despedida. Seguro que las miradas entre ellos se intensificaron a lo largo de la noche. A lo mejor, alguno dio el gran paso y confeso su amor, aunque quien sabe si fue de una noche. Otros lamentarán no haberlo dicho y con los años lo seguirán recordando. Tal vez, en un lejano San Roque se encuentren y se dirán “que tontos fuimos, mira que nos gustábamos y nunca nos lo dijimos”.

Esta ceremonia fue el inicio de un cambio muy importante y aún no saben cuanto. Mientras los miro no puedo dejar de pensar en su futuro, en la sociedad que les estamos dejando y no me gusta nada.
Ellos no han reclamado nada, no nos echaron en cara nada, dieron las gracias a sus profesores y ahí van. Tienen mucho que recriminarnos y no lo hicieron. Fueron políticamente correctos. Ahora solo espero y deseo que todo les vaya bien y que lo hagan mejor que nosotros.



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1 comentario:

  1. Santi pues yo creo que la juventud debe ser un poco más protestona y revolucionaria, así nos va ni los jóvenes protestan.

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