29 nov. 2016

Bajo los montes de Kolima: frío siberiano



Cada uno leemos unos libros u otros en función de gustos o necesidades. Estas últimas son ineludibles. Un autor desconocido, para mí desde luego, supone un pequeño reto personal. Este es el caso de Lionel Davidson.

Me topé con Davidson (Yorkshire, 1922-2009) de casualidad. La editorial Salamandra editó Bajo los montes de Kolima el pasado mes de septiembre. Viene avalado por Philip Pullman, autor de la trilogía La materia oscura, y dicen que a Graham Greene le gustaba mucho este escritor.

La verdad es que Pullman vende Bajo los montes de Kolima con gran entusiasmo: “Como relato puro de aventuras, esta novela tiene muy pocos rivales. Como historia de amor, valentía, peligro y un frío terrible, es una obra maestra”.

Me parece un poco exagerado, la verdad. Lo del frío no. Lionel Davidson se recrea en la descripción del paisaje, mejor aún, se recrea con la nieve, el hielo, el frío y sus consecuencias sobre el paisaje, los objetos materiales y las personas. 

Son 539 páginas entretenidas. Se le va la mano con el protagonista. Indio canadiense. Muy listo. Políglota - sabe tropecientos mil idiomas, algunos muy raros, poco hablados y a los que domina en un santiamén -. Es temerario. Sabe de todo. MacGyver a su lado es un aprendiz malo.

Es una novela de espionaje con toques de realidad. No podía ser de otra forma. No parece una casualidad que unos cuantos escritores británicos les haya dado por el mundo de los espías. Los hijos de la Gran Bretaña siempre fueron muy belicosos y el imperio tuvieron que mantenerlo con información, sangre y fuego. Más de uno, según dicen, anduvo metido en eso del MI5 y 6. Lionel Davidson, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en un submarino británico. ¿Le influiría eso? Ni idea. 

Tampoco le falta al protagonista, Johnny Porter, su dosis de don Juan. Madre mía ¡qué hombre! De verdad, es impresionante. Es capaz de jugarse el pellejo por alguien a quien apenas conoce. Se recorre una de las zonas más inhóspitas del planeta. Miente y engaña a quien sea necesario – todo por una buena causa -. Lo dicho: ¡qué hombre!

El paquete se completa con buenos y malos. Los malos nos los podemos imaginar ¿verdad? Ya saben, se desarrolla en Siberia. Los buenos los espías de su bando. Hasta esos de Langley son buenos, fiables y cargados de razones. Lionel Davidson añadió el ingrediente tecnológico, el de ciencia ficción biológica y todo ello lo metió en el congelador. ¿Resultado?: Bajo los montes de Kolima.

Si quieren entretenerse e ir comprobando hasta donde pueden llegar las habilidades de un personaje, quédense con Johnny Porter. Yo no me atrevo a decir que es la mejor novela de suspense, ni mucho menos.

Para salir de dudas, léanlo. Disponible en bibliotecas públicas y librerías.

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25 nov. 2016

Machismo

Publicado en La Nueva el 25 de noviembre de 2016

En lo que va de año han sido asesinadas por sus parejas o exparejas 43 mujeres. Según sea la fuente puede variar esta cifra. Me da igual. Todas ellas fueron asesinadas por hombres y eso tiene un nombre: asesinato machista.

Nada de violencia doméstica, nada de violencia de género: asesinato machista.

Por mucho que se empeñen algunos, hay también mujeres, no es una cuestión individual. Es un problema social. Un problema que se atisba en muchas de las conductas ciudadanas diarias que nutren a los machistas. Son detalles que pueden parecer nimios pero que en absoluto lo son.

Si establecemos papeles masculinos y femeninos dentro del hogar estamos fomentando el machismo.
Si la niña hace su cama y al niño se la hace su madre, es lo más habitual, están educando desde el machismo. Si el niño recibe regalos tecnológicos, balones y similares y la niña muñecas, carritos de bebé y cocinitas, están educando desde el machismo.

Habrá, y los hay, quienes digan que esto no tiene relevancia. Creo que se equivocan. La tiene y mucha. Los roles se asimilan desde la infancia. Siempre de forma sutil. Hace tiempo, no tanto, se inculcaban a torta limpia.

Con la adolescencia será a las niñas a quienes se otorgue la responsabilidad de cuidar a sus hermanos menores. No al niño. Sigue siendo norma. No se equivoquen, eso también es machismo.

Los jóvenes comenzarán a salir por las noches ¡Cuántos dolores de cabeza para los padres! Pues bien, por lo general los padres son mucho más estrictos con los horarios de las chicas que con los de los chicos. Y eso es machismo. No les voy a hablar de los temores paternos en el caso de unas y otros.

Machismo.

Cuando se van a estudiar alejados de la protección familiar las chicas llaman todos los días a casa para dar el parte de novedades, los chicos lo hacen cuando cuadra y normalmente son las madres las que realizan la llamada. ¡Los chicos son así!

No lo duden, sigue siendo una actitud machista.

La incorporación al mundo laboral supone más desigualdad. Hay infinidad de estadísticas que nos dicen que las mujeres están discriminadas a todos los niveles: económico, de promoción… Eso es machismo puro y duro. El acceso a determinados puestos sigue estando casi prohibido a las mujeres. No solo en las empresas, pequeñas y grandes, sobre todo estas últimas, también en cargos públicos de máxima relevancia.

Y eso, no les quepa la menor duda, es machismo.

En nuestro ámbito familiar los hombres hacemos la compra, alguna vez, y de eso alardeamos pero ¿cuántas veces fregamos la taza del váter? No, no tienen autolimpieza. Eso es machismo.

Si miramos a nuestro alrededor mil y un detalles nos indican conductas machistas. No les voy a hablar de vergüenzas panfletarias como Cásate y sé sumisa que sobrepasa cualquier atisbo de racionalidad.

Pues si estas, y otras muchas, son pautas sociales normales no debería extrañarnos que surja la anormalidad mortífera del asesinato machista.

Desde luego no establezco una relación directa entre esos procederes machistas y los asesinatos. Lo que si digo es que una sociedad machista es un caldo de cultivo ideal para que se maltraten, y en casos extremos se asesinen, a mujeres sin que se produzca una inmensa protesta social.

Hay una actitud que me resulta – voy a decirlo de forma suave – reprobable. Es la de aquellos hombres que cuando se habla de asesinatos machistas sacan a colación lo de que también hay mujeres que matan a hombres. Para ello utilizan fuentes nunca aclaradas. De las mujeres asesinadas podemos saber fácilmente sus nombres, la de esos varones nunca.

Eso sí, estos hombres no se consideran machistas.

Otro de sus razonamientos de cabecera son las denuncias falsas por maltratos que realizan las mujeres. Con que recuerden una ya les vale. De las miles que son ciertas ni se acuerdan. Tienen memoria selectiva.

No son machistas. En absoluto. ¡Faltaría más!

Llegados al paroxismo del argumentario sacan a colación la maldad de las mujeres que ante un divorcio se quedan con la custodia de los hijos y la mitad de los bienes.
Por favor, fíjense y verán como siguen este lamentable patrón. Por mucho que se empeñen sus argumentaciones son torticeras, maniqueas. Son machistas.

Sí, en esta España nuestra tan avanzada, justa y democrática suceden estas cosas.

¿Se imaginan a mujeres asesinando a jueces, diputados o sacerdotes? No uno, ni dos, ni tres; matando a cuarenta, cincuenta, sesenta al año. Pues esas son las mujeres asesinadas por hombres.

¡Y luego dicen que no somos machistas!

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23 nov. 2016

Más importante que las bibliotecas

Publicado en La Nueva España el 18 de noviembre de 2016.

Viendo cómo está el mundo hay cosas más importantes que las bibliotecas públicas. No me cabe ninguna duda.

Guerras, desplazados, hambre, muertos y ahora Trump. ¿Qué necesidad hay de bibliotecas públicas? Estoy seguro que la mayoría de las personas dirán que ninguna. Con las que tenemos, y para lo que se utilizan, vamos servidos.

No se crean que exageré demasiado.

Las encuestas del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) dejan bien clara la poca querencia de los españoles por la lectura. Y tampoco es ninguna desmesura. El 36,1 por ciento de la población española no lee libros nunca  o casi nunca – este casi tradúzcanlo por nunca -.

Editar se edita en España la intemerata, leer se lee poco y en ocasiones… ¿Les recuerdo que un libro firmado por Belén Esteban fue número uno en ventas? ¿O que ese porno blando de las cincuentas sombras fue el más vendido en 2012 y 2013?

Seamos sinceros, la lectura no se encuentra entre las necesidades de los españoles. Se compran pocos libros, en relación a los títulos editados, se leen menos y además las bibliotecas públicas no se utilizan con la misma intensidad que en otras democracias de nuestro entorno.

Hay muchas necesidades sociales en España que urgen cuidado y dotación económica. Sin duda. Son tan claras esas exigencias que en lo primero que se invirtió, y se endeudó aún más el país, fue en rescatar a los bancos.

Por referirme solo a las cosas de la cultura todos sabemos que, al ser superfluas, es de donde primero se recorta. Podemos, si quieren, hablar de la educación en todos sus niveles. Bueno, lo dejamos.

Sigamos con las bibliotecas públicas.

Se puede vivir sin ellas. Pueden creerme, se puede vivir sin ellas. Es más, durante muchos años España sobrevivió sin ellas. Las bibliotecas en la dictadura franquista eran un espacio casi hermético y utilizado por una ínfima parte de la población. Eso sin hablar de aquellos fondos monolíticos destinados al adoctrinamiento de los escasos lectores.

Llegó la democracia y algunos fueron conscientes de que uno de los pilares de las democracias se encontraba en el acceso a la información, de forma libre, directa y sin condicionamientos políticos. Pues bien, todo eso lo ofrecían, y lo siguen haciendo, las bibliotecas públicas.

Con el transcurso de los años se atemperaron aquellas ideas de excitación del pensamiento y la capacidad crítica. Se abrió el camino del adoctrinamiento mediático. No podía ser de otra forma y el acceso al libro se puso cuesta arriba. Ya no interesan ciudadanos leídos, todo lo contrario, ahora inquietan.

Para controlar las veleidades de instrucción ciudadana nada mejor que incrementar los costes de acceso a la cultura, encarecer y desacreditar la enseñanza pública y dejar languidecer las bibliotecas públicas.

A más horas de televisión, más de internet y menos de lectura tendremos más Trump, más Le Pen y de España no hablo que con la Ley Mordaza me puede caer un paquete.

Se estarán preguntando – o no - ¿a qué viene todo esto? Muy fácil de explicar. El pasado sábado, 12 de noviembre, el BOE publicaba la estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales.

De esa estructura orgánica desapareció la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas. No es que hasta ahora sirviera de mucho pero estaba ahí. Estas cosas ya ni las ponen en los papeles.

Lo dicho ¿con la que está cayendo a quién le importa?

Es curioso que desde muchos ámbitos políticos, sobre todo desde la derecha, se apele a la cultura patria, pero claro, eso se hace desde la más pura demagogia. A la hora de la verdad ni quieren, ni les interesa, ni saben lo que supone la cultura para los ciudadanos, para el país y para la democracia.

Sé de buena tinta que hay cargos públicos que no se acercan a una biblioteca pública ni por error. Y aún son más los que no leen y ya ni les cuento los que son capaces de escribir sus maravillosos discursos.

Así nos va.

P.D. Dada la devoción hacia el santoral de muchos ministros les recuerdo que “Por sus frutos, pues, los podréis conocer” (Mateo 7:20).

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Pote de berzas, chosco y frixuelos ¿quién da más?



Publicado en La Nueva España el 20 de febrero de 2015

Cuando paso al lado de una huerta y veo berzas plantadas me entra tristeza. Esta hortaliza de tallo alto, con hojas desgarbadas, en ocasiones, no me atraen lo más mínimo. Vamos, que no me ponen.

Las hojas de esa verdura, son de buen tamaño, dan la sensación de ser duras. Pues sí, en algunas ocasiones lo son e incluso un poco amargas. Total, que no son apetecibles.
Su apariencia no incita a utilizarla en los fogones. Craso error. En algunos lugares esta triste y desgarbada berza se eleva a la categoría de manjar. Uno de ellos es Tineo.

El pote de berzas es un plato típico de este concejo. Lo es no porque esté en las cartas de los restaurantes, que sí lo está, si no por ser un plato común en las comidas de los vecinos de este concejo.

Esperen, no desistan de la idea de probarlo.

A la berza se le da un hervor previo para eliminar los excesos de ese posible sabor amargo. Luego da comienzo el maridaje. ¿Se pensaban que iban solas las berzas? No, nada de eso.
Unas patatas troceadas, alguna faba, no muchas, y luego los embutidos. ¿La cosa empieza a cambiar verdad?

El verde de la berza es muy monótono y es necesario darle color con la morcilla, chorizo, tocino y huesos de butietso (huesos de costilla y vértebras con carne). ¿Se lo van imaginando?

Los tonos rojizos del  compango, junto con el verde, cambian aquel aspecto triste de la berza y lo convierten en un arco iris. ¡Qué gusto da verlo! Y ya no les digo el olerlo. Les garantizo que su presencia en la mesa despertará sus papilas gustativas.

El secreto de este pote de berzas es la calidad de los ingredientes, el darle tiempo a la cocción y desde luego una mano amorosa que lo mime.

Eso sí, esta no es una comida para tiquismiquis. Olvídense de la dieta, estén dispuestos a disfrutar y siéntense con hambre.

Su sabor contundente les colmará los sentidos y sus estómagos quedarán más que satisfechos. Dirán que están hartos y no podrán dejar de comer.

El compango lo desmenuzarán en el plato o lo comerán al final, pero no lo dejarán.

El brillo de sus frentes será el primer signo de placer. La sonrisa aflorará y de vez en cuando exclamarán un no puedo comer más. No se preocupen, seguirán comiendo. Y ya saben: un día es un día.

Estoy seguro que algún comensal, de forma disimulada, desabrochará su cinturón. Falta le va a hacer.
Tras este primer plato ¿qué les parece degustar chosco con patatas? ¡Ah! que no lo conocen. No se preocupen, han llegado a tiempo.


El Chosco de Tineo es un embutido compuesto por piezas de lomo o incluso de papada del cerdo y lengua, adobado con pimentón, sal, perejil y ajo. Todo ello se embute en el ciego del cerdo y se ahuma.
Para degustarlo se cuece, se parte en rodajas y suele acompañarse de patatas también cocidas.

No podrán resistir la tentación y su estómago le dejará sitio. Está delicioso.

Llegados a este punto, los integrantes de la mesa sudarán de placer.

Para rematar esta comida ¿qué tal unos frixuelos o un arroz con leche? Ya sé que podrán decir que están más que hartos pero déjense llevar por la gula.

Cuando terminen se sonreirán unos a otros y más tarde no se apuren si les asalta algún remordimiento, piensen en todo lo que disfrutaron comiendo.

Llego al final y no se lo había dicho: estos platos pueden degustarlos en las Jornadas Gastronómicas de Tineo.

Platos tradicionales, productos de buena calidad, esmero y cariño en su elaboración ¿quién da más?

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16 nov. 2016

Secretos mortales en Todo esto te daré



No está nada mal: 601.000 euros por una novela. Autora: Dolores Redondo. Motivo: Premio Planeta de Novela, en su 65 edición. Título: Todo esto te daré. Jurado: Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Emili Rosales.

Y ahora ¿quién se atreve a opinar? Pues cualquiera que haya leído la novela.

El argumento se desarrolla en Galicia, en la Ribeira Sacra. No falta, desde luego, el vino. Un pazo, nobleza gallega, muerte, otra muerte y otra forman parte de la intriga. Como aderezo un viudo homosexual, un guardia civil jubilado y un cura. No nos privan de una mujer mala muy mala y otra que parece buena pero que es muy mala de lo peor. Hay también un prior malvado que esconde uno de los crímenes más nefandos. Hasta el guardia civil tiene sus secretos, nada honrosos por cierto. Drogas, putas y chaperos completan el paisaje.

¿Hay buena gente? Alguno hay, aunque pasan de refilón. La mayoría tienen sus cositas. Estás tan tranquilo y de pronto se enreda un poco más la trama. A un secundario – que se le veía venir -  le da un pronto – con motivos, eso sí – y hace una carnicería. No libra nadie, hasta el perro tiene su tragedia.

Muchas historias truculentas que no me revolvieron las tripas. La crítica social no me incitó a la revuelta y las mentiras, crímenes y encubrimientos no me soliviantaron.

Las 616 páginas se dejan leer con facilidad – casi le salió a mil euros la página, no está mal -. Es entretenida. Previsible en parte, aún a pesar de la entremezcla de situaciones y complicaciones.

La campaña de promoción ya está hecha. Los Planeta se venden casi solos y suelen tener alguna polémica: la recurrente es que están dados con antelación.

Para opinar ya saben: léanlo. Disponible en librerías y bibliotecas públicas.

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