19 sept. 2016

La España lampedusiana

Creíamos que estos tiempos eran de mudanza y que estábamos abocados a un replanteamiento de nuestra convivencia, no en el fondo, sí en las formas. Pues me parece a mí que de eso nada de nada.

La democracia no se discute, a no ser por unos pocos integristas – tanto de derechas como de izquierdas -. La revolución no son muchos más los que la preconizan – de izquierdas desde luego, aquellos “revolucionarios” de camisa azul perviven pero no se hacen notar -. Entonces ¿qué nos queda? Más democracia.

¡Qué bonito! ¿Y…? Palabrería. La realidad política y social española nos demuestra que aquí no cambia nada.

El descontento, aunque es más apropiado decir el cabreo, con los partidos políticos tendría que concretarse en medidas inequívocas. ¡Qué fácil es decirlo! A la hora de la verdad tiramos más de las tripas que de la razón.

No es suficiente con insultarles en las redes sociales – no sirve para nada –, hay que exigirles unos mínimos que deben cumplir. ¡Anda que no estoy simpático! Sus “promesas electorales” se las pasan por la entrepierna. No importa. Se les perdona todo.

La crisis – la última, habrá más – ha puesto al descubierto las perversiones del sistema. No son nuevas, se habían olvidado, y España era la Arcadia poética ¿para qué preocuparse?

La confianza en nuestros representantes públicos, empresarios y banqueros, ha sido tal que cuando nos hemos enterado de una parte de sus actividades ilícitas – léase corrupción - nos hemos sumido en el pesimismo democrático. Los culpables son ellos, no cabe duda, pero cada uno de nosotros debe entonar su mea culpa.

Tras la inocencia perdida debería venir la recomposición de la situación. Es imprescindible el análisis de la realidad y de lo que ha sucedido de forma descarnada, no son momentos de ocultación.
Esta actitud nos conducirá, como no, a desencuentros, desgarramientos políticos y personales. Ese es el precio que debemos pagar por pensar de forma autónoma.

Estamos asistiendo a contradicciones importantes entre aquellos que, por sus fidelidades políticas, son incapaces de ejercer una mínima crítica. Es más, si lo hacen pueden ser acusados de traidores.
La regeneración de la vida pública, de la política, es una condición necesaria para que la sociedad tienda a esa utopía que es la justicia social.

Pueden tildarme de ingenuo.

La derecha, en sus versiones españolistas o nacionalistas, ha tenido siempre el mismo objetivo: el enriquecimiento. No han dudado en escudarse en la libertad individual como fin supremo y tampoco les ha temblado la mano en asumir ideales socialdemócratas. Lo dan todo por bien empleado con el fin de controlar el poder político y, desde luego, el económico. En nuestro caso, además, están impregnados de tal mojigatería que les impide cualquier debate racional.

Frente a esta derecha poco morigerada se encuentra un PSOE sumido en el desconcierto y desde hace muchos años desorientado.

Su improvisación, la toma de decisiones en base a ocurrencias, ha sido la norma. El debate interno ha sido sustituido por las “recomendaciones” de unos dirigentes sellados a sus cargos y que copan los puestos orgánicos e institucionales. La crítica no existe. Su inclinación hacia la diestra no se le perdona y aún así persisten. Tampoco se les aceptan las veleidades “nacionalistas” que algunos porfían y da igual que sus resultados electorales vayan a menos, ellos erre que erre.

¿Dónde queda aquello del internacionalismo?

Los nuevos partidos, que ya parecen viejos, no acaban de encontrar su espacio. Intentan dar codazos y hacerse hueco pero no aciertan. Sus errores no son solo de principiantes, son de fondo. Se contradicen, no son claros en sus propuestas y tienen bastante, en ocasiones mucho, de populistas. Al final, más de lo mismo.

De los nacionalistas…casi mejor ni hablo. De cada palabra que dicen una no es cierta,  otra no es verdad y la siguiente es mentira.

¿Qué nos queda? Más democracia y después más democracia y más tarde más democracia. No hay límites.

La democracia es asunto de todos. Tenemos que participar de forma activa,  guiarnos por nuestra razón. Las vísceras y órganos reproductores están para otras cosas.

Mientras muchos ciudadanos están jodidos los cargos públicos siguen en Arcadia.

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17 sept. 2016

El conde de Campomanes duerme en el olvido popular

Publicado en La Nueva España el 16 de septiembre de 2016

Todos los días paso al lado de la estatua de Campomanes situada en el llamado parque de Cabanín (Tineo), que de parque no tiene nada. La escultura, realizada por Santarúa, el escultor candasín, es de grandes dimensiones y representa al conde de Campomanes escribiendo sentado. La pluma “desapareció” hace tiempo por obra y gracia de algún desaprensivo. Otra similar, y del mismo autor, está ubicada en El Campillín (Oviedo).


La inmensa mayoría de las personas saben que Jovellanos era de Gijón pero ¿qué el conde de Campomanes nació en Sorriba, pueblo del concejo de Tineo? Me parece que no tantos.

Pedro Rodríguez Campomanes nació un 1 de julio de 1723 y es, sin duda, un gran personaje de la Historia, no de Tineo, sino de España. Pues con todas y con esa, es un gran desconocido para propios y extraños.

Con esto no quiero decir que en el ámbito académico no se le haya prestado atención, yo me refiero al conocimiento de su figura por parte de la población, a imagen y semejanza del citado Jovellanos.

Su pueblo natal, Sorriba, contaba según datos de Pascual Madoz a mediados del siglo XIX con 50 vecinos, 203 almas; en la actualidad tiene 34 vecinos, diecinueve mujeres y quince hombres.

La vinculación de Campomanes con su pueblo fue muy escasa. A los siete años dejó Sorriba para dirigirse a Santillana del Mar, dónde su tío era canónigo en la Colegiata y allí realizó estudios. Tal vez, esta circunstancia unida a que no quedan restos de su casa natal provocó ese desapego hacia su figura y obra.

En el concejo de Tineo la Casa de Cultura de la villa lleva su nombre, una asociación también, en su pueblo natal una pequeña exposición permanente y una placa nos lo recuerda. De vez en cuando un concurso infantil o similar lo rememora y ahí se acaba todo.
Campomanes no es profeta en su tierra.

Los cargos públicos que desempeñó, la cantidad de libros e informes que escribió apabullan. Fue un hombre prolífico, un erudito y un reformador. Un breve acercamiento a su biografía demuestra su relevancia a nivel nacional e incluso la influencia que ejerció fuera de España.

No voy a pormenorizar su vida y obra, pero sí quiero destacar que fue el motor de cambios importantes. Afrontó transformaciones en la administración de la justicia; en correos, regulando el flujo con las Indias; decretó el libre comercio de cereales y comercio libre con América; inició el proceso de la ley agraria; reorganizó los planes de estudio de las universidades; participó en la fundación del Banco Nacional de San Carlos (antecedente del Banco de España); redactó el fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía y fue el máximo impulsor de las Sociedades de Amigos del País.

Campomanes fue un reformador, no un revolucionario. Nunca entró dentro de sus planes alterar la sociedad estamental en la que vivía. Sus pretensiones estuvieron encaminadas a fortalecer el poder real y con tal fin quiso mejorar España.

Fue su regalismo el que le llevó a enfrentarse con la Iglesia. Así intentó limitar los bienes de la Iglesia y en 1767 expulsó a los jesuitas de España, ya que se les consideró responsables del denominado motín de Esquilache.

Estos hechos seguro que no le granjearon mucha simpatía en la Iglesia y quién sabe, tal vez se la guardaron. No creo que tuvieran mucho interés en que su figura pasase a la Historia como el gran reformador que fue. Es más, hay quien afirmó que Campomanes pretendió seguir la carrera eclesiástica, incluso que lo intentó con los jesuitas y que fue rechazado, de ahí la persecución hacia estos.

Por su parte la liberalización del comercio tampoco le sirvió para hacer amigos, todo lo contrario. Asimismo, propugnó la abolición de los privilegios de la Mesta pues los consideraba un anacronismo y un obstáculo al desarrollo agrario.

Quién sabe si tanto enemigo le pasó factura.

Jovellanos, por tantos y buenos motivos recordado, estaba en una línea política muy parecida a la de Campomanes, ambos eran ilustrados.

Hay quienes han visto algunas divergencias entre estos ilustres asturianos. Así Martínez Roda, historiador y jurista, manifiesta que el gijonés era más moderado que el de Sorriba en lo que afectaba a la Ley Agraria. Así recoge un párrafo de Jovellanos en el Informe sobre el expediente de la Ley Agraria (1795): “Sea lo que fuere de las antiguas instituciones, el clero goza ciertamente de su propiedad con títulos justos y legítimos, y no puede mirar sin aflicción los designios dirigidos a violar sus derechos”.

Prieto Bances, al hablar de la posición de nuestros ilustrados manifiesta sus divergencias, la de Campomanes y Jovellanos, en cuanto a la cuestión de los arrendamientos. Así, para Prieto Bances “el liberalismo de Jovellanos pone a las dos partes contratantes propietario y arrendatario, en un plan de igualdad, no advierte que una parte es más débil que la otra, y que la caridad manda proteger al débil”. “Campomanes, por un sentimiento cristiano o por filantropía, considera justo dar la razón al arrendatario”.

Siguiendo, nuevamente, a Prieto Bances este afirma que “Campomanes llevó a Jovellanos en 1778 a Madrid. Allí le abrió las puertas de su casa, frecuentada por las principales personalidades de la Corte, y le abrió también las puertas de las Academias y de los numerosos centros propulsores de la reforma. Al mes escaso de su estancia en Madrid, Jovellanos ingresaba en la Sociedad Patriótica, y en 1779 entraba en la Academia de la Historia”.

A pesar de sus diferencias, motivadas por la caída del conde de Cabarrús, su relación se mantuvo hasta el punto de que Campomanes nombra albacea a Jovellanos. Por su parte Jovellanos, en 1792, declaró en la Academia de la Historia que le debía a Campomanes “cuanto era y cuanto tenía hasta en la opinión”.

Estudios históricos sobre ambos hay muchos y muy buenos, están al alcance de todos en las bibliotecas públicas asturianas.

Dos grandes personajes de la Historia de España pero a los que el tiempo no ha tratado igual. Campomanes pertenecía a una familia hidalga, más bien pobre,  rural, alejada de los círculos de poder. Al contrario que Jovellanos, perteneciente a una familia noble de Gijón, urbana, relacionada con otros nobles y con el clero.

A pesar de todo, Campomanes fue uno de los personajes clave de la Historia de España y de su tiempo. Nació en un pequeño pueblo de Tineo: Sorriba.

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6 sept. 2016

De la Corona y el batiburrillo político



El barullo en el que están metidos los partidos políticos está siendo muy clarificador. Creo que ya no nos cabe duda de su bajísimo nivel ni de las mentiras, sí mentiras, que nos han endilgado. Sus incoherencias, contradicciones, ambiciones personales o su falta de sentido de servicio público son tan manifiestas que, a no ser sus más recalcitrantes seguidores, somos una inmensa mayoría los que los ponemos de vuelta y media.

Miren, de tanto repetir aquello de que las ideologías no importan ya no tienen ni idea de por dónde andan. Bailar al son de las encuestas, recorrer los programas televisivos más cutres, soltar eslóganes, tuits o videos graciosillos es la única forma que tienen de entender la política. Hay quienes reducen su actividad a internet o a asistir a fiestas y saraos.

Las manipulaciones informativas sobre el método de elección del presidente del Gobierno son vergonzosas. El PP, con Mariano Rajoy al frente, se ha empecinado en decir que el partido más votado es el que tiene que gobernar. Pues no. Están manipulando, intoxicando. La Constitución dice en su artículo 99 lo siguiente:

Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.

¿Quieren saltarse la ley? No pueden, por lo tanto mienten.

Los diputados votan a favor, en contra o se abstienen. En la primera votación el candidato tiene que obtener mayoría absoluta, en la segunda mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra. Pues bien, Mariano Rajoy no consiguió ni la mayoría absoluta ni la simple. ¿Qué es lo que no quieren entender Rajoy y el PP? Creo que lo comprenden todo, malo sería lo contrario, por lo tanto mienten.

Les gustará o no, en una democracia todo se puede cambiar, pero en España hoy por hoy son los diputados quienes eligen al presidente del Gobierno. Mariano Rajoy está intentando forzar a otros partidos, especialmente al PSOE, a apoyarle mediante la presión mediática, empresarial y ciudadana, basándose en una mentira.

No han sido los únicos. Una ingente cantidad de medios de comunicación, periodistas y opinadores se han sumado con saña a esta idea. Otros que mienten.

La política consiste en llegar a acuerdos, máxime en una democracia, pero en este caso ¿alguien me puede explicar cómo se acuerda con el PP de Rajoy? Muchos dicen, incluidas editoriales de periódicos, que tapándose la nariz. ¿Qué carajo de democracia es esta? En una democracia seria él, Rajoy y todo su gobierno, tendría que haber dimitido hace mucho tiempo. Ya, ahora me saldrán con aquello de que fue el partido más votado en dos elecciones consecutivas. Pues miren, me reafirmo, algo muy grave pasa en la democracia española.

Como éramos pocos meten al Rey por el medio. ¡Acabáramos!

El editorial del Mundo – 6 de septiembre - una noticia en El País, el resto de los periódicos y medios en general recogen el comunicado de la Casa Real tras la reunión del Rey con la Presidenta del Congreso. En él se dice:

En este sentido y a la vista de las circunstancias que de nuevo concurren, Su Majestad el Rey cree conveniente recordar su mensaje de Navidad del año pasado, en el que señaló que la pluralidad política, expresada en las urnas, conlleva una forma de ejercer la política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso, con la finalidad de tomar las mejores decisiones que resuelvan los problemas de los ciudadanos. Y que en un régimen constitucional y democrático de Monarquía parlamentaria como el nuestro, las Cortes Generales son la sede donde, tras el debate y el diálogo entre las fuerzas políticas, se deben abordar y decidir los asuntos esenciales de la vida nacional.

¿A qué viene esto?

La Constitución, en su artículo 62, dice que corresponde al Rey:

Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.

El artículo 99 remata la cuestión:
Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
Pues su Majestad considerará conveniente recordar ese mensaje, yo no. Sobraba.

Los palmeros, entre ellos el Mundo y El País, se han puesto las manos calentitas de tanto aplaudir y aprovechan para hacerse eco de las intenciones reales – supuestas por ellos - con tal recordatorio.

En los últimos tiempos hay un empecinamiento, bastante generalizado, en atribuir funciones al Rey que no le corresponden. Comunicados como este contribuyen a liarla aún más.

Con toda esta desinformación planificada y programada las redes sociales en internet están plagadas de tonterías. Son muchos los ciudadanos que, siguiendo al dictado estas argumentaciones, piden la intervención real para salir del atolladero político. Lo que en estricta legalidad es lo mismo que solicitar la intromisión divina.

Pues nada, sigamos por la senda de la confusión que seguro que llegaremos a buen puerto. Además visto lo visto y oído lo oído eso de votar ya no es la fiesta de la democracia, es el pandemónium.

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5 sept. 2016

Una de ostras y Un cadáver en Port du Bélon



¿Le gustan las ostras? ¿Le interesan las cosas celtas? ¿La música tradicional bretona? No, Alan Stivell no aparece. Si es así y además le gustan las novelas policíacas, tal vez, le guste Un cadáver en Port du Bélon. Esta novela es la cuarta de una serie protagonizada por el comisario Dupin por tierras de Bretaña.

Su autor, Jörg Bong, firma con el seudónimo Jean-Luc Bannalec. Es un editor, crítico literario y escritor alemán, aunque parezca francés. Oigan, que parece francés pero muy francés. Su chovinismo cansa.

Las loas al paisaje bretón, a la cultura, música o gastronomía me llegaron a empachar. Me imagino que ya le habrán dedicado calles y levantado estatuas en toda Bretaña.

¿Y qué me dicen de las ostras? No las hay mejores en todo el mundo, son inigualables. Me estomagaron.

He tenido la sensación de estar leyendo una guía turística, mejor aún, una apología turístico-gastronómica de Bretaña. Miren, si la idea fue escribir una novela con fines propagandísticos turísticos ha sido todo un éxito. Según cuenta la publicidad lleva más de dos millones de ejemplares vendidos de la serie.

Por vender vende hasta las libretas Clairefontaine y los bolígrafos Bic. Nada de publicidad subliminal. Me imagino que en la versión digital se empezarán a abrir recuadros publicitarios. ¡Ah! para los más chic nada de recuadros, banner.

Pues ya ven, de eso va Un cadáver en Port du Bélon: ostras, bretonas; gastronomía, bretona; paisaje maravilloso, Bretaña; naciones celtas, Bretaña sobre todo, y por el medio unos crímenes. Le añade un jefe tonto y cabrón, unos compañeros en los que hay de todo un poco, una señora mayor – eso sí, con estilo y personalidad – y la médica compañera sentimental de Georges Dupin.

La leí, si no lo hubiese hecho no tendría ningún vacío literario. 

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24 ago. 2016

Algo huele mal en Tineo

Publicado en La Nueva España el 24 de agosto de 2016

No, no es una metáfora, en Tineo algo huele mal. Es tangible aunque no constante. De vez cuando llegan a la villa unas tufaradas que se mastican. Nadie parece saber de dónde proceden tales efluvios. Es más, hay quienes dicen que ni lo han percibido. Deben tener catarro y eso lo explica todo.

Las sospechas, de los que sí nos enteramos de la pestilencia, apuntaron a tres focos. El primero la depuradora. Lleva años en funcionamiento y de ahí no parece que provengan. En segundo lugar, del Polígono de La Curiscada. Es de conocimiento público que el matadero allí ubicado emana unos hedores mareantes, pero nunca han llegado, que yo recuerde, a la capital del municipio.

Desde La Curiscada se están vertiendo residuos que acaban en el río Rodical que ya han sido denunciados. Ecologistas, Confederación Hidrográfica y la Fiscalía de Medio Ambiente están en el tema.

Por último, las conjeturas apuntaron a la planta de biogás, sita también en La Curiscada.

Tuve curiosidad y me acerque hasta esa planta. En se momento había un camión en las instalaciones. El olor que de allí salía era nauseabundo. Nos fuimos rápidamente. Tardó un buen rato en salir la fetidez del coche.

No soy quien para decir que los olores que llegan a la villa de Tineo procedan de allí. No lo digo. Si constaté que en aquel momento concreto no se paraba al lado de la planta.

En ella se produce el biogás a partir de la degradación anaeróbica de residuos orgánicos mediante bacterias con el fin de producir combustible. Y eso no es malo. Producen energía a bajo coste al tiempo que destruyen la basura orgánica que producimos en enormes cantidades.

¿Esa ubicación fue la más idónea? Bueno, esta pregunta casi sobra, ahí está. ¿La planta se ajusta a la legislación medioambiental? ¿Sus emanaciones pueden acarrear problemas de salud pública? ¿Cómo afectan esos olores a los trabajadores y empresas del polígono?

Creo que estas preguntas necesitan respuestas. Ahora toca saber de dónde proceden la hediondez que de vez en cuando nos llega. ¿Es tan difícil?

Miren, no podemos alardear del eslogan Tineo, naturaleza a la carta y al mismo tiempo no solucionar los problemas medioambientales que puedan surgir. Estos que he mencionado no son baladís pues afectan a las personas de forma directa al tiempo que tienen una repercusión económica gravosa sobre los vecinos. ¿Cuántas sanciones se han recibido de la Confederación Hidrográfica por los vertidos?

La calidad de vida de los ciudadanos está directamente relacionada con la del territorio.

Quiero creer que a quien compete velar por los intereses generales está haciendo todo lo posible para solucionar estos problemas de forma inmediata. Estoy seguro, lo contrario sería incomprensible e inadmisible.

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