19 feb. 2017

El lagarto negro o La lagartija negra


Cada día leo más libros y menos noticias. La letanía monótona y repetitiva de la corrupción, el alejamiento de los políticos de los ciudadanos y sus miserias – las de los políticos -  me lleva a esa otra realidad más satisfactoria e inteligente que proporcionan los libros. Entre otras lecturas cuelo novelas negras, de suspense, policíacas o como quieran llamarlas. Me entretienen un montón y son perfectas para leer tumbado.

La última ha sido El lagarto negro de Edogawa Rampo. Con el título y el nombre del autor comienza el misterio para mí.

Rebuscando por Internet me topo con el nombre escrito de dos formas: Edogawa Rampo y Edogawa Ranpo. Podrán decir que es una tontería, pero al final no sé como es. Aunque en el fondo sí que es una tontería. Su nombre no es tal, es la transición fonética al japonés de Edgar Allan Poe por el cual el autor sentía devoción. Edogawa era también un entusiasta seguidor de Conan Doyle, Sir Arthur, según dicen. Su nombre verdadero era Hirai Tarōu (1894-1965).
Lo dicho, una tontería mía.

Segundo misterio: el título. Para mí El lagarto negro era una novedad y en las librerías aparecía entre ellas. Fue publicado por primera vez en 1934. La edición que yo compré es de Salamandra de enero de 2017. ¿Entonces? Pues que me encontré con que en 2008 la editorial Jaguar había publicado La lagartija negra y por el resumen se trata de la misma novela. Eso creo.
Nada terrible, desde luego, lo cuento por curiosidad.

Se le considera uno de los máximos exponentes del ero-guro-nansensu, algo así como lo erótico grotesco sin sentido. Pues vale. Oigan, de eso no busquen en El lagarto negro que no lo hay.  Con un par de detalles, que me parecieron más bien infantiles, libra.

No tiene nada de erótico, ni de grotesco ni de lo otro, tampoco sangre,  y eso que aseguran que es un fiera en eso – y me refiero a lo que cuentan por Internet -. Es lo único que he leído de Rampo o Ranpo y me pareció inocente. Vamos, un cuentín. Eso sí, el autor previene e ilustra a los lectores de lo que va a pasar, no vaya a ser que nos despistemos:

“Estimados lectores, en este punto el autor se dispone a cambiar de escenario y pasará a relatar la extraña aventura de una mujer que hasta ahora no había salido nunca a escena”.

O bien era un cachondo o pensaba que sus lectores eran tontitos. Recurre a estas “explicaciones” en varias ocasiones. Me resultó divertido y casi teatral.

Todo en la novela es previsible, no hay resquicio para la duda. Hasta la mala malísima resulta ñoña. Da igual que asesine, sea una exhibicionista o una consumada transformista, no asusta ni causa rechazo.

El protagonista, Kogoro Akechi, el primer detective de sus novelas, también resulta un poco tontorrón y es otro experto en el arte del disfraz.

Otros de sus libros tendrán esos componentes tan destacables, en este sobresale la candidez de la historia y la ausencia de intriga. Poe y Conan Doyle son otra cosa. Y no es que me disgustase, me pareció simple.

Edogawa Rampo creó la Asociación Japonesa de Escritores de Misterio y sigue siendo toda una institución en su país. Uno de los premios más importantes de Japón lleva su nombre y está patrocinado por la editorial Kodansha y la Fuji Televisión y está dotado con diez millones de yenes.

No sé porqué pero me recordó a Fantomas, ese personaje creado por Marcel Allain en 1911. Otro malo muy malo que resulta casi inocente comparándolo con los malos de hoy. ¿No les asustan más el dúo Trump-Putin?

Háganse su opinión, léanlo. Disponible en bibliotecas públicas y librerías.

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16 feb. 2017

Mano de obra municipal barata

Publicado en La Nueva España el 16 de febrero de 2017

El derecho al trabajo se ha convertido en una quimera. Unos años atrás nos creímos que la sociedad del bienestar - para entendernos - era inamovible y que las condiciones laborales mejorarían para todos - y no me refiero únicamente a los países desarrollados con una democracia parlamentaria -.

Con el auge del neoliberalismo llegó la globalización y todo se vino abajo. La derecha política-económica viró aún más a la derecha; la socialdemocracia se perdió por eso que denominó centro y acabó en la derecha; los más a la izquierda llegaron hasta Vistalegre 2.

El trabajo hoy es precario, mal pagado y con horarios interminables. Hablo de España, no de un país del tercer mundo, que ya deben andar por el cuarto o quinto.

No hay nada duradero. Eso que han denominado flexiguridad no es más que la consagración de la inestabilidad. Con esa inseguridad los trabajadores están sometidos a rebajas salariales, peores condiciones sociales y sobre todo a la incertidumbre sobre su futuro más inmediato.

Si a todo esto le añadimos un salario mínimo interprofesional de los más bajos de Europa, una reforma laboral que lapidó las mejoras logradas con muchos años de esfuerzo – incluidas muertes – el resultado es que quien tiene un trabajo se da con un canto en los dientes, a pesar de todo.

No importa que las cifras de paro sean exageradas, que el conjunto de la sociedad española esté pagando los desaguisados de la banca y los políticos cutres,  que familias enteras estén sobreviviendo de las escasas ayudas; nada de eso importa. Las administraciones siguen mirando para otro lado.

En este paisaje desolador surgen iniciativas que se “venden” como paliativos a esta cruel realidad. Uno de esos parches son los Planes Locales de Empleo.

Las administraciones, autonómica y locales, consideran que estos Planes son una medida orientada a la inserción laboral de los parados de larga duración. Es más, justifican su existencia en base a la magnitud de la crisis.

Podríamos dar por buena esta explicación, aunque hay un problema: antes de la crisis ya existían este tipo de programas, no son su consecuencia. Siempre con una característica: servían – y sirven - para ocupar puestos de trabajo estructurales dentro de los ayuntamientos.

Cada año se renuevan y los consistorios consiguen mano de obra barata. Tal cual.

En la actualidad un ayuntamiento contrata oficiales, por ejemplo, por 707 euros al mes. Un titulado superior por 910,30 euros. Estoy hablando de salario bruto. En el caso de que un ayuntamiento desee un titulado superior con contrato en prácticas, pagará 728,24 euros al mes – en bruto -. Una persona con formación profesional de grado medio cobrará 732,25 euros – brutos -. Con grado superior llegaría a los 755,48 euros – siempre en bruto -. Ninguno sobrepasaría los 1.000 euros brutos.

¿Hablamos ahora de trabajo digno? No puede ser un trabajo digno sino tiene un salario digno.

No hacen funciones distintas. Trabajan codo con codo con otros trabajadores municipales que cobran más que ellos por desarrollar las mismas funciones.

¿Se puede denominar a esto equidad? ¿No se asemeja a la explotación laboral?

El contratador es una administración: los ayuntamientos. Los planes son acordados por el gobierno autonómico y sindicatos.

Comprendo que quienes están en el paro se agarren a un clavo ardiendo, lo que me resulta incomprensible es que el clavo se lo ponga la administración.

No voy a entrar en eso de la reinserción laboral. Se puede comprobar si en los años que llevan desarrollándose se repiten nombres. Tampoco voy a hablar de los recursos judiciales y las indemnizaciones que han tenido que pagar los ayuntamientos. ¿Cómo se justifica esa negligencia y ese gasto por sentencias judiciales?

Señores, paguen salarios decentes. Den ejemplo y no se aprovechen de las necesidades de los más débiles.

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15 feb. 2017

La banca que nos arruina

Estamos tan pendientes de los dichos de Rajoy, la batalla entre socialistas y la ruptura entre Iglesias y Errejón que nos pasan desapercibidas informaciones que nos afectan de forma directa. Más que afectar nos están haciendo puré.

En los primeros días de enero de 2017 los medios de comunicación nos informaron del coste del rescate al sector financiero. No lo hizo ningún economista rojillo, los datos los aportó el Tribunal de Cuentas.

Dicho de forma rápida, según el Tribunal de Cuentas, los recursos totales comprometidos en la reestructuración – el rescate – ascienden hasta ahora a 122.122 millones. El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) aportó 76.820 millones, el Banco de España contribuyó con 9.800 y el Fondo de Garantía puso 35.500. Estas cifras se refieren al periodo comprendido entre 2009 y 2015.

Eso, según dicen los que saben de cuentas, no quiere decir que se hayan gastado todo ese montón de millones. Aquí empiezan a descontar el importe obtenido por el sector público en los casos en que se ha vendido la totalidad o parte de la participación en el capital de las entidades. Los millones del FROB tampoco debemos contabilizarlos ya que mantiene en balance sus participaciones en entidades y otros activos financieros.

¿Quedó claro? Clarísimo. Vale, de esos 122.122 no se gastaron todos y por eso las cifras bailan. Poner hubo que ponerlos y eso significa quitarlos de otro lado ¿o van a decirme que no?

Aquí mintió todo dios. ¿Quién les cree ahora?

Se nos dijo que el rescate no iba a suponer ningún coste para los ciudadanos. ¡Y hubo quien se lo creyó! Pues el Tribunal de Cuentas nos dice lo contrario.

Luego vino la cantinela de que los bancos nos devolverían hasta el último céntimo. Ahora nos cuentan que el Estado sólo ha recuperado 2.686 millones. Son muchos los economistas que afirman que nunca se recuperará el total, ni siquiera una pequeña parte.

Volvieron a mentir.

Lo curioso, por decir algo, de todo esto es que no saben lo que nos ha costado o lo que va a costar.

A estas cifras hay que sumar unos 58 millones de euros. ¿Qué es eso? Nada, una ridiculez. Esta exigua cifra fue destinada para pagar honorarios y gastos varios en la reestructuración. Aquí se incluyen, por ejemplo “los costes incurridos en las contrataciones de la fase de diagnóstico de la situación del sistema financiero español”. Pues bastante más barato se lo hacía yo. ¿De verdad necesitaron tanto dinero para decir que estaba hecha unos zorros? ¿Dónde estaban los controles?

Esa pregunta es el inicio de otra historia colateral que no tiene desperdicio: el papel que jugó el Banco de España en todo este desbarajuste.

Resumo: no hizo nada. Cada vez que salía el gobernador del Banco de España en un medio de comunicación era para decirnos que teníamos que apretarnos el cinturón. Mientras nos advertían con vehemencia ellos miraban para otro lado ante el latrocinio de la banca.

Hace tiempo que sabíamos que hubo informes de inspectores del Banco de España que advirtieron que la operación de salida a bolsa de Bankia era inviable y suponía un riesgo para los accionistas y los contribuyentes.

¡No hicieron nada!

En estos momentos Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España, está imputado por la autorización de la operación en bolsa de Bankia. En la misma situación se encuentra Julio Segura, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

El mayor pufo que estamos pagando es el de Bankia.

Mintieron.

De estas a montones. Ahí tenemos las preferentes o el caso de Fórum Filatélico.

En todos los casos el banco central nacional y supervisor del sistema bancario no cumplió con su deber. Permitió, consistió, que las entidades financieras se comportasen como facinerosos. Nos han chuleado y nosotros somos los paganinis.

La corrupción y las tropelías afectan a todos los niveles de las estructuras del Estado. Están hasta las trancas de mierda.

Tranquilos, el país ha pasado por peores situaciones y tiene capacidad para salir adelante. Eso dicen. Lo que está claro es que ustedes y yo lo vamos a pagar.

Última hora: el actual gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha defendido hoy en el Congreso “los retrasos adicionales en la edad de jubilación” y también los planes privados de pensiones.

Pues vale.

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14 feb. 2017

Un gran amor

Hoy es un día muy especial. Sé que soy un desastre y que no te digo todo lo que siento y te mereces. Lo siento, ya sabes cómo soy.
No quiero que transcurra el tiempo con mi aparente frialdad y que eso pueda suponer nuestra ruptura. No lo voy a permitir.
Eres importante en mi vida, imprescindible. Paso más horas contigo que con nadie en este mundo y, sin embargo, nunca tengo un detalle para ti.
Me pones en el mundo y solo soy capaz de pensar en mí. ¡Qué egoísta! Lo siento. Lo siento.
¿Sabes que eres el móvil de mi vida? Nadie me moviliza como tú. Sin ti no tendría un móvil para seguir adelante. Eres mi móvil. Feliz día.


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12 feb. 2017

¿Quién domina el mundo?


Todos creemos saber quien domina el mundo, Noam Chomsky también y además lo argumenta en su libro ¿Quién domina el mundo?

Son 388 páginas, de las cuales 49 son de notas. Nadie podrá decir que no están bien documentadas sus opiniones, luego compartirlas es otra cosa – y eso allá cada uno -. La estructura del libro no me gustó demasiado e incluso repite argumentos. Así y todo su lectura me hizo reflexionar sobre lo que veo y lo que creo saber.

Noan Chomsky no es un analista político al uso. Los que se informan solo con las noticias de las grandes cadenas de televisión y periódicos no lo leerán, y si lo hacen lo tacharán de cualquier cosa.

Chomsky no es un charlatán de tres al cuarto. Es profesor emérito de lingüística del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Sus contribuciones a la lingüística son reconocidas a nivel mundial. Son muchos los libros y artículos que tiene escritos sobre esta disciplina.

En su faceta como analista político es una de las personas más influyentes del mundo. Se considera anarcosindicalista y es miembro del sindicato IWW (Industrial Workers of the World).

Otro detalle biográfico: sus padres eran judeo-ucranianos emigrados a EEUU. Chomsky nació en 1928 en Filadelfia (Pensilvania).

Estos esbozos biográficos vienen a cuento para poner sus opiniones en un contexto más apropiado. Está en contra de la política militarista y económica de Estados Unidos y de la política del estado de Israel y el trato que da a los palestinos.

El propio autor contesta rápidamente a la pregunta ¿Quién domina el mundo?:

“La era neoliberal de la última generación ha añadido su toque propio a es imagen clásica: los amos salen de las capas superiores de economías cada vez más monopolizadas; las instituciones financieras son colosales y, a menudo, depredadoras; y las multinacionales están protegidas por el poder del Estado y por las figuras políticas que, en gran medida, representan sus intereses”.

Sus opiniones confrontan con las que vienen siendo habituales y por eso parecen más contundentes, lo cual no significa que no sean ciertas:

“En el mundo real, el desprecio de la elite por la democracia es la norma”.

Su discurso crítico es el de un ciudadano bien informado, además de bien formado en lo académico. Noticias periodísticas, informes de organizaciones internacionales nos han dicho cosas como esta:

“Al tiempo que la riqueza y el poder se han concentrado cada vez más, los ingresos reales de la mayor parte de la población se han estancado y la gente se las ha apañado aumentando las horas de trabajo y su endeudamiento, y con una inflación de activos, regularmente destruidos por las crisis financieras que empezaron cuando se desmanteló el aparato regulador, a partir de la década de 1980”.

¿Exageración? ¿No sabemos que los ricos han acaparado aún más riqueza? Cualquier organismo podría suscribir esta afirmación de Chomsky.

Una de sus grandes preocupaciones, que manifiesta de forma rotunda, es la del calentamiento terrestre y con él los riesgos para el ser humano como especie:

“El riesgo sistémico del sistema financiero puede ser cubierto por el contribuyente, pero nadie va a venir al rescate si se destruye el medio ambiente. Que debe destruirse es casi un imperativo institucional. Los dirigentes de las empresas que impulsan campañas de propaganda para convencer a la población de que el calentamiento global de origen humano es un fraude liberal comprenden muy bien la gravedad de la amenaza, pero deben maximizar el beneficio a corto plazo y la cuota de mercado. Si no lo hacen ellos, otros lo harán”.

Una inmensa mayoría de la población está de acuerdo con esta aseveración, los científicos no tienen dudas. Solo los lelos, y gentes como Trump, dudan de ese peligro.

Por lo que se refiere su país, a los dirigentes políticos y económicos, simplemente los disecciona. Resalta aspectos que pueden pasar más desapercibidos para una parte de los ciudadanos pero que condicionan sus vidas:

“…el declive estadounidense es autoinfligido en buena parte…El espectáculo ha llegado a atemorizar incluso a los patrocinadores de la charada. A los poderes empresariales les preocupa ahora que los extremistas a los que ayudaron a poner en el Gobierno decidan derribar el edificio en el que se basa su riqueza y sus privilegios, el poderoso “Estado niñera” que sirve a sus intereses”.

Los primeros días del gobierno de Trump confirma esta afirmación.

Otro de los asertos del profesor Chomsky que nadie discute es el siguiente:

“Aunque la crisis del déficit se ha fabricado pensando en la salvaje guerra de clases, la crisis de la deuda a largo plazo es grave y lo ha sido desde que la irresponsabilidad fiscal de Ronald Reagan convirtió a Estados Unidos de principal acreedor en principal deudor del mundo triplicando la deuda nacional  y elevando las amenazas a la economía que aumentaron con rapidez con Georges W. Bush”.

¿Acaso se nos olvidaron las consecuencias de estas medidas neoconservadoras en el mundo? No creo, las seguimos padeciendo en estos momentos.

El triunvirato Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Karol Józef Wojtyla logró instaurar un nuevo orden mundial en el que las políticas más reaccionarias se han instalado no solo en los gobiernos, también en una parte no desdeñable de la sociedad mundial. Con la llegada a la presidencia estadounidense de Donald Trump la situación empeorará de una forma que aún no atisbamos.

Las armas nucleares son otra de las “obsesiones” de Noam Chomsky:

“La conclusión principal es que Estados Unidos debe mantener el derecho a dar el primer golpe, incluso contra Estados no nucleares. Además las armas nucleares siempre deben estar preparadas porque “proyectan una sombra sobre cualquier crisis o conflicto”.

Una vez más Chomsky resulta exagerado ¿verdad?

La primera edición de este libro, en España, es de octubre de 2016, antes de las elecciones presidenciales en EEUU. El análisis de la política de su país es certero, la evidencia de los resultados lo confirma:

“Desde los tiempos del presidente Ronald Reagan, el liderazgo del partido ha caído hasta tal punto en los bolsillos de los muy ricos y del sector empresarial que solo puede atraer votos movilizando sectores de la población que antes no habían sido una fuerza política organizada. Entre ellos están los cristianos evangélicos extremistas, que, probablemente, ahora votan republicano en su mayoría; restos de los antiguos estados esclavistas; nativistas que están aterrorizados de que “ellos” nos roben nuestro país, blanco, cristiano y anglosajón; y otros que convierten las primarias republicanas en un espectáculo alejado del carril central de la sociedad moderna, aunque no del carril central del país más poderoso de la historia del mundo”.

¿Les suena? Si es que este análisis lo he escuchado en los telediarios.

Permítanme que les extraiga otra reflexión de ¿Quién domina el mundo?:

“Ambos partidos se han desplazado a la derecha durante el período neoliberal de la generación pasada. Los demócratas de la corriente principal son ahora lo que se denominaba “republicanos moderados”. Entretanto, el Partido Republicano se ha desplazado bastante fuera del espectro y se ha convertido en…”insurgencia radical”.

Eso no solo ha sucedido en EEUU, Europa es un buen reflejo de ese escoramiento hacia la derecha.

Otro de los temas del libro son las relaciones estadounidenses con el mundo árabe y con Israel. Le dedica mucho espacio. Está radicalmente en contra de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos. La injerencia estadounidense en los países del Golfo Pérsico no sale tampoco bien parada. ¿Es por eso Noam Chomsky un radical? ¿Hablamos de Irak o Siria? ¿Hablamos de su gran aliado Arabia Saudí?

La radicalidad de Chomsky se encuentra en su discurso coherente, bien informado, sin concesiones a ese fraude de lo políticamente correcto.

Ya saben, léanlo y háganse su opinión. Disponible en bibliotecas públicas y librerías.

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