11 dic. 2017

Tocan a muerto

La muerte no es lo que era. Menuda gilipollez. La muerte es lo que ha sido siempre, una putada inevitable.

Antes la muerte era un acto social. En la mayoría de los casos el muerto nunca había congregado tanta gente a su alrededor. Es más, nadie había hablado también de él. Más aún, los muertos lograban que pusieran cara de pena hasta los que se alegraban de su tránsito. Hoy con unos tuits van sobrados.

La muerte no es lo que era.

Hasta no hace mucho los velatorios se hacían en las casas. La habitación dónde se producía el óbito se despejaba rápidamente y se convertía en escaparate. No faltaba la comida y las bebidas, sobre todo en las largas noches de invierno. Era el momento propicio para los recuerdos, las lágrimas y las risas. A más noche y bebidas más recuerdos y risas. Al final solo quedaban las risas.

Los niños se despedían de sus muertos. Ahora se les esconden. Se acercaban serios, con un poco de miedo a dar el último adiós. Una miradita rápida y tal vez un beso en la distancia y salían a jugar con sus familiares. De vez en cuando unas risas infantiles ponían el contrapunto a los lloros. ¡Chsss! ¡No deis tantas voces!

¿Quién se acuerda de los responsos caseros?

Ahora los tanatorios hacen de la muerte a una cuestión aséptica. El muerto se ve desde un cristal que recuerda a una gran pantalla de televisión. A las diez de la noche se cierran y es en ese momento cuando el muerto se da cuenta de su soledad.

La muerte no es lo que era.

Las campanas tocaban a muerto. Su lenta, lastimosa letanía se adueñaba de los pueblos y las gentes bajaban la voz. Hoy las campanas se han quedado reducidas a un reclamo turístico.

Se había perdido la costumbre de tocar a muerto, en Tineo también. Desde hace poco han retomado esa práctica y la han cogido con ganas.

Ahora las campanas me retrotraen a un tiempo en el cual la muerte era muy real e impregnaba gran parte de la existencia de los vivos. Su tañido sigue siendo triste. Hay quienes siguen haciendo de la muerte y la tristeza el epicentro de su existencia. No se han enterado que la muerte es un agujero negro que se lo traga todo.

Cada vez que oigo las campanas tocar a muerto pienso en los vivos.

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4 dic. 2017

Gonzalo Prieto, poniendo moléculas al servicio de la sociedad

Publicado en La Nueva España el 2 de diciembre de 2017

Preguntas sencillas pueden tener unas respuestas que no están a nuestro alcance, por lo menos al mío. ¿Qué estás leyendo? Respuesta: “Reaktionen an festen Oberflächen, autor Gerhard Ertl (Premio Nobel de química, 2007)”. ¿Qué, cómo les queda el cuerpo? Lo ha leído recientemente para utilizarlo como base para sus clases en la Universidad.

El autor de esta respuesta es Gonzalo Prieto González (Eiros, Tineo, 1981) ingeniero químico.

El doctor Gonzalo Prieto trabaja en el Instituto Max Planck, en la ciudad alemana de Mülheim, donde dirige un equipo de siete personas dedicado a la investigación en catálisis.

Me estoy adelantado mucho.

Gonzalo estudió en el Colegio Público de Pola de Allande, el Instituto Concejo de Tineo e Ingeniería Química en la Universidad de Oviedo.

Su pasión por la ciencia le viene, tal vez, del interés que les transmitió a él y sus hermanos el veterinario Jesús Linde, que atendía la ganadería de sus padres en Eiros, por la micología. “Quizás ahí empezó a forjarse un científico”.

La catálisis le empezó a interesar mucho y pronto. Como comprenderán esto necesita una explicación, que nos la dará el doctor Prieto: “La catálisis es un campo de la química que persigue desarrollar nuevos catalizadores, materiales que son capaces de acelerar y dirigir reacciones químicas a los productos de interés. Algo así como obligar a las moléculas a transformarse en otras que nosotros queremos, más que en aquellas en las que a ellas les apetece. Este tipo de materiales son responsables, entre otras muchas cosas, de que los combustibles que usamos en nuestros coches tengan las propiedades requeridas, o de que dentro de unos años nuestros coches puedan funcionar con otro tipo de combustibles no contaminantes”.

Fue la catálisis la que le llevó a Valencia, a realizar sus tesis doctoral en el Instituto de Tecnología Química del CSIC, centro de vanguardia mundial en este campo de la química dirigido por el profesor Avelino Corma, Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 2014.

Gonzalo Prieto recibió el Premio Nacional de Ingeniería Química y a la mejor tesis doctoral por la Sociedad Española de Catálisis.

Ya como doctor trabajó en la Universidad de Utrecht, Holanda, y como investigador invitado en EEUU, en la Universidad de Lousiana, para el Departamento de Energía de los Estados Unidos. Desde hace casi cuatro años trabaja en Instituto Max Planck, donde dirige un grupo de investigación en el departamento de Catálisis Heterogénea.

Gonzalo Prieto primero por la izquierda

Nuevamente requiero su ayuda y le pido que me lo de “migadito”: “El apellido “Heterogénea” indica que los materiales que investigamos y desarrollamos como catalizadores son sólidos, sin duda el tipo de catalizadores que más relevancia tecnológica tienen, puesto que el 80 % de los procesos industriales para los que se ha desarrollado un catalizador eficiente y económico, éste es un material sólido”.

El Instituto Max Planck no es cualquiera. Tiene una larga tradición, ha sido el nicho de procesos químicos muy relevantes como la reacción de Fischer-Tropsch o la polimerización de Ziegler-Natta, responsable de la mayoría de los plásticos que usamos en nuestra vida cotidiana, y por la que el antiguo director del centro, Karl Ziegler, recibió el premio Nobel.

Comprenderán que esto me lo cuenta Gonzalo Prieto y mejor no le pregunto qué significa. Le pido perdón por ello pero creo que me pueden entender.

Como se pueden imaginar llegar hasta aquí es fruto del trabajo y esfuerzo con los que se ha labrado una trayectoria exitosa.

Lleva publicados cuarenta artículos en revistas y libros científicos, dos de ellos en  Nature. Les recuerdo que Nature es una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo en la que resulta muy difícil publicar, tanto que rechazan en torno a un 95 % de los artículos que les envían.

Su salida de España fue una decisión consciente:”Tuvo como objetivo el de ampliar horizontes, tanto como profesional como en el plano personal. Conocer nuevos países, idiomas, formas de trabajar, formas de educar y hacer ciencia, ingredientes que considero indispensables en el desarrollo de cualquier profesional, y quizás aún más de los científicos y académicos en general. El proceso de inventar, de imaginar y desarrollar algo innovador, es muy complicado, pero seguro que el hecho de haber experimentado muchos ambientes de trabajo y formas de pensar diferentes ayuda. Yo tuve la suerte de poder moverme tanto, también con mi novia que es química y que también ha trabajado en Holanda y Alemania, lo que permitió conciliar la movilidad en lo laboral con la estabilidad en lo personal”.

Lo tiene claro, muy claro. Fíjense: “Una de las cosas que más valoro, y por la que más responsabilidad siento, es la de guiar a chicos jóvenes en sus proyectos de tesis de investigación y en su formación como profesionales”.

Esa es la otra faceta de Gonzalo, la de docente. Imparte clases en la Universidad de Bochum, Alemania, a más de 700 estudiantes de primer curso.  Son alumnos de muchas titulaciones a los que enseña química fundamental. Hay que destacar un “pequeño” detalle: son 700 a la vez. Como lo leen. Todos juntos. Otra peculiaridad, las da en alemán, pero no el de la calle, el científico. Tengan en cuenta que su idioma diario de trabajo es el inglés.

La cuestión me llama la atención y le pido que me cuente cómo se las apaña: “Es necesario usar micrófono, dos pantallas de tamaño cine en lugar de las clásicas pizarras y en un aula que recuerda más a un estadio de fútbol que a una clase”.

Me gustaría verlo. Me parece que en España esto es inimaginable.

Esto de la docencia le resulta más fácil en Oviedo. Una o dos semanas al año da clases en el programa bilingüe de máster de Ingeniería Química de la Universidad de Oviedo: “Es un placer volver de vez en cuando a las mismas aulas donde yo fui alumno”.

Lo de volver a España lo tiene un poco más cerca. “Estoy estoy en proceso de trasladar el grupo de investigación a España. Será progresivo y llevará algún tiempo, pero se concretará. El CSIC me ofrece una posición estable, la posibilidad de hacer investigación en mi área al más alto nivel, y en mi país de origen. Buenos motivos para el regreso”.

Vuelvo a la lectura. “Hoy en día, también leo mucho. Sobre todo, claro está, literatura científica. Por mi trabajo es muy importante estar al día de lo que hace otra gente en su campo, y también en otras disciplinas. Es más fácil que la inspiración llegue de leer qué se innova en otros campos y tratar de trasladar ideas o conceptos al tuyo. En mi tiempo en Tineo visitaba la biblioteca municipal, más durante el verano. Me encantaban las novelas de intrigas judiciales y devoraba historias de John Grisham”.

También tiene muy claro el tema de la educación pública: “Esencial, y por lo que yo pude experimentar, de alta calidad didáctica y humana. Tengo muy buenos recuerdos. No sé cuánto se fomenta hoy en día la movilidad del personal docente, sobre todo al extranjero, pero yo estoy convencido de que éste es un ingrediente hacia el éxito. Mentes abiertas enseñan mentes abiertas, y eso es lo que necesitan las sociedades modernas”.

Gonzalo Prieto se informa sobre la actualidad  política de España: “La sigo, claro, con bastante pena recientemente. Soy europeista. Gracias a la UE yo nunca me he encontrado una frontera, ni en lo laboral, ni en lo personal. ¿No es algo genial?”.

Le pido un apunte más sobre Europa: “La mejor de las ideas políticas en mucho tiempo. Sé que a nivel local ha podido tener implicaciones negativas para alguna gente, por ejemplo en el sector primario, pero ha facilitado y promovido la movilidad de profesionales, y esto es un elemento enriquecedor que da y dará sus frutos”.

Tal vez Puigdemont y los euroescépticos debieran hablar con personas como Gonzalo.

En su tiempo de ocio sigue el fútbol. Ve por televisión los partido del Sporting y el Oviedo; con la boca pequeña me cuenta que “un poco del Madrid también soy”. Juega al fútbol.

Su preocupación por su equipo de trabajo, por los alumnos, por la sociedad en general hace de su trabajo algo aún más interesante. Gonzalo Prieto pone las moléculas al servicio de la sociedad.

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27 nov. 2017

Adolfo Cueto, investigación y saudade

Publicado en La Nueva España el 25 de noviembre de 2017

“La Historia es una ciencia humana y como todas las de este tipo no puede ni pretende llegar a saberes absolutos, entre otras cosas porque el hombre no es un objeto puramente racional y lógico. No obstante, igual que las ciencias puras, es capaz de sacar conclusiones válidas”.

Como habrán supuesto esto me lo cuenta un historiador. Pues sí, lo dice Adolfo Cueto Rodríguez (Villatresmil, Tineo, 1982) que lo es.

La Historia, las ciencias humanas, son menospreciadas en una sociedad cada vez más economicista que las ha relegado a un papel secundario en la educación en donde son consideradas “marías”. Adolfo, por el contrario, les otorga una función relevante: “creo que el papel de las ciencias humanas y sociales en la educación es tan importante porque enseñan a pensar la vida en sociedad de forma compleja y lógica”.

Es curioso que sin embargo desde la política se recurra a la Historia siempre para utilizarla en favor de los intereses partidistas. “El problema es el uso y sobre todo el abuso de los hechos históricos para condicionar el presente. En las sociedades genuinamente democráticas no hace falta que el pasado sea un condicionamiento absoluto del futuro”.

A los que amamos la Historia nos quedan muchas dudas, a mí al menos, del papel que ejerce hoy en día esta disciplina científica. Le pregunto por ello. “En esta sociedad de la desinformación en la que vivimos, donde lo que llegan son los mensajes efectistas contenidos en un puñado de caracteres, no da tiempo ni deja espacio al matiz y a la crítica. Queda la réplica igualmente breve, pero los profesionales de la Historia, armados con todos nuestros argumentos y matices, no somos operativos en ese formato de discusión telegráfica”.

Me identifico plenamente con esta opinión.

Este joven historiador realizó sus estudios en el Colegio Público El Pascón, el IES Concejo de Tineo y más tarde se licenció en Historia en la Universidad de Oviedo. Quién se lo iba a decir a él que de niño tenía inclinación por las ciencias naturales.

Con posterioridad realizó un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Después pasó a la UNED porque allí está el que él considera el mayor especialista español en Historia Contemporánea de Portugal, Hipólito de la Torre Gómez, que es quien dirige su tesis doctoral sobre el tema de la policía colonial del país vecino. Su intención es defender la tesis en el primer semestre del año que viene.

Obtuvo una beca del programa de Formación de Profesores Universitarios, del Ministerio de Educación. Gracias a la beca fue acogido en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidade Nova de Lisboa. Con posterioridad recibió una invitación del Instituto de Historia Contemporánea (IHC) de esa universidad para integrarse en su cuadro de investigadores. Allí está desde 2012.

En la actualidad trabaja en un proyecto, que llevan a cabo desde el Instituto de Historia Contemporánea, para hacer una historia de la policía en Portugal, un museo y acondicionar un centro de documentación para la Políciade Segurança Pública (PSP).

Este proyecto, que durará varios años, es una iniciativa de la propia PSP y financiado por ella. El propósito es acercar este cuerpo policial a los ciudadanos poniendo en orden y haciendo accesible su patrimonio documental, material y también las memorias. “En relación a esto último, celebramos anualmente lo que llamamos “Os días da memoria”, que consisten en la recogida de testimonios de personas de la policía o relacionadas con ella sobre momentos y situaciones históricas concretas para acercar los grandes hechos a la gente”.

El museo se está construyendo en el antiguo edificio del Governo Civil de Lisboa, en el Bairro do Chiado. El centro de documentación está proyectado para que sirva a la propia policía y a todos los interesados en consultar la parte de su archivo que legalmente pueda tener acceso público.

Dentro de este gran proyecto tienen en marcha una historia de las policías y la PSP (creada en 1876), Adolfo Cueto está desarrollando su historia durante el Estado Novo (régimen dictatorial vigente en Portugal entre 1933 y 1974).
Tengo que aclarar que Adolfo es el único investigador extranjero del equipo.

Por cierto, se me olvidó preguntarle si le perdonan las multas de tráfico.


Este trabajo no significa que haya dejado de lado otros apartados. Sigue estudiando la política colonial portuguesa durante la dictadura y aspectos relacionados con los procesos de descolonización.
Pasando a otros temas se muestra como un “ferviente defensor de la educación pública y de calidad. La educación es la base de una sociedad dinámica, inclusiva, tolerante, responsable y justa”.

Otra vez más me identifico con lo que dice.

No podía ser de otra forma y le pregunto por sus lecturas. Se decanta por las científicas y la prensa. “Leo mucha prensa, española e internacional, todos los días y de varias tendencias. Ese frenesí, paradójicamente, me deja poco tiempo para leer por placer”.

Su salida de España no fue por motivos económicos, sino académicos “al ser mi tesis sobre Historia de Portugal. Luego la acogida y las posibilidades que me fueron surgiendo han hecho que optase por quedarme”.

En su momento le gustaría volver para dedicarse a la docencia, si puede ser universitaria mejor, pero sin abandonar la investigación. “Me gustaría volver para asumir compromisos y responsabilidades cívicas, para aportar a la sociedad que me ha criado”.

Volviendo a la manipulación, sí manipulación, de la Historia no puedo dejar de preguntarle al historiador por la situación de Cataluña.

“Comprobado que no hay salida en la secesión, en Cataluña debería haber un debate "informado" de  cuáles son las razones y las reivindicaciones reales de cambio y de permanencia, dentro del marco legal, que por supuesto se puede cambiar, pero en tiempo y forma; y en el conjunto de España tendremos que hacer lo propio para ver qué hay que corregir, para evitar que una parte importante de la sociedad catalana u otra no se reconozca en la legitimidad  de las instituciones democráticas del Estado”.

Una respuesta muy lógica, pero creo que ya tenemos claro que en estos casos imperan los sentimientos, aunque sean manipulados, y no el raciocinio. Desgraciadamente me parece que el buen criterio de Adolfo no es lo que se estila.

El investigador e historiador tinetense prosigue con argumentos lógicos y atinados: “Esté la solución en el nivel de las políticas, en el de la estructura o en una unión de ambas, esa solución tendrá que ser informada —repito—, debatida y acordada para que en última instancia sea legítima. Y llegados a ese punto,  lo que yo exigiría sería que lo que se fuese a hacer se guiase por el respeto escrupuloso al principio de la igualdad de todos”.

Pues me parece a mí que no va a ser así, querido amigo.

La conversación podría alargarse entre nosotros ad infinitum, no puede ser.

Me imagino que a pesar del cariño que tiene a las gentes y tierras portuguesas algo de saudade tendrá. Pues como los fados, tan cargados de melancolía y nostalgia, el resultado de su trabajo será hermoso.

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20 nov. 2017

Pablo Bueno y la gravedad de lo minúsculo

Publicado en La Nueva España el 18 de noviembre de 2017

Teoría de supercuerdas, agujeros negros, información cuántica. ¿Les suena? A mi sí. Pues no sé porqué se extrañan. ¿Acaso no conocen a Sheldon Cooper? Les doy una pista: es el personaje principal de ficción de la serie The Big Bang Theory. Ahora muchos ya se habrán dado cuenta. Pues no le voy a hablar de Sheldon y sí de otro físico teórico, este real: Pablo Bueno. ¿Qué no le conocen? Ahora les cuento.

Pablo Bueno Gómez nació en Tineo en 1988, sí los registros son correctos – cómo dice él –. Inició sus estudios en el colegio público El Pascón, luego pasó al Verdeamor, IES Concejo de Tineo y se licenció en física por la Universidad de Oviedo. Hay que aclarar que fue premio fin de carrera.

Su pasión por la física surgió en segundo de bachiller influenciado por su profesora Consuelo Varela. Y eso que desde niño quería ser arquitecto. Al final la decisión resultó “ciertamente acertada”, asegura Pablo.

En física teórica realizó un máster, en la Universidad Autónoma de Madrid, y completó su doctorado, también en física teórica en el Instituto de Física Teórica UAM/CSIC.

Su carrera es corta en tiempo pero ya importante en cuanto a trabajo. Ha colaborado con algunos de los mejores físicos teóricos del mundo y ya pasan de 25 el número de artículos publicados en revistas internacionales de física. No les voy a explicar que tratan de temas como el entrelazamiento cuántico, la holografía y los agujeros negros, pueden imaginar el motivo: The Big Bang Theory no da para tanto.

Esperen un momento que aquí no se acaba la cosa.

Ha impartido conferencias y seminarios científicos en instituciones y congresos internacionales. Tantos que ya no sabe ni cuantos.  Y por si esto fuera poco tiene una “vena divulgadora”. Junto a José Luis Crespo ganó el V Concurso Nacional de Divulgación Científica del CPAN (Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear) con un vídeo sobre la termodinámica de los agujeros negros.

Les aseguro que todo esto me supera.

Para ir adquiriendo conocimientos sobre estos temas tendré que acercarme al canal “Quantum Fracture”  de YouTube del que Pablo es el principal asesor científico y que actualmente cuenta con más de 600.000 suscriptores.


En estos momentos trabaja como investigador postdoctoral en la universidad “KU Leuven” de Lovaina (Bélgica). Allí está realizando investigaciones en física teórica de altas energías, relacionadas con la teoría de supercuerdas, agujeros negros o la información cuántica. Compagina esa labor investigadora con una pequeña carga docente, lo que le supone dar clases en el grado o el máster en física.

No me queda más remedio que pedirle que me aclare cuál es su campo de investigación. “Soy un físico teórico de altas energías, lo que quiere decir que me dedico más bien a investigar fenómenos a escalas muy pequeñas, aunque también trabajo en asuntos de gravedad, que podrían ser relevantes a escalas cosmológicas”.

Bien, pues que quieren que les diga: me desborda.

Hasta llegar a Lovaina realizó un largo periplo. Estuvo en el DESY (Sincrotón Alemán de Electrones, el mayor centro de investigación alemán de física de partículas, con sedes en Hamburgo y Berlín). Recaló en el CERN (la Organización Europea para la Investigación Nuclear, el mayor laboratorio de física de partículas del mundo con sede en Ginebra (Suiza). Pasó por el Instituto Perimeter de Física Teórica (un instituto de investigación independiente dedicado a cuestiones fundamentales en física teórica, ubicado en Waterloo, Canadá). También recaló un tiempo en la universidad de Ámsterdam.

Pablo Bueno lo tiene asumido: “La carrera investigadora en España, sobre todo en disciplinas como la física, suele involucrar pasar, al menos, unos cuántos años fuera haciendo postdocs (postdoctorados). En mi caso habría tenido que salir igualmente si la crisis y los recortes no hubieran sido tales”.

Como hemos visto Pablo está recorriendo algunos de los centros de investigación más importantes del mundo.

Sus expectativas de futuro pasan por continuar en la investigación y si es posible encontrar una “posición permanente” de profesor en alguna institución o Universidad. En algún momento le gustaría volver a España. La cuestión no le apremia, quiere seguir aprendiendo. Es demasiado joven y le queda camino por recorrer.

Ahora se encuentra inmerso en el proceso de envío de solicitudes de postdocs, que tiene lugar cada otoño a nivel mundial en el área en la que trabaja. En unos meses sabrá a dónde se irá en octubre de 2018.

Pablo Bueno Gómez apuesta por la enseñanza pública, “a pesar de las dificultades que ha vivido últimamente. Mi experiencia es que la preparación que recibí en Tineo primero, y en la Universidad de Oviedo después, no tiene mucho que envidiar a la de las más selectas universidades del mundo”.

Tiene claro que se puede mejorar en muchos aspectos y que en los últimos años ha empeorado notablemente. “Desde mi punto de vista, una educación pública, gratuita y de excelencia debería ser uno de los pilares principales de cualquier estado moderno”.

Y todas estas cosas las dice este joven que está trabajando en alguno de los mejores centros de investigación de física del mundo. Algo sabrá ¿verdad?

Pablo lee, mucho y variado. Le pregunto por ello y me clasifica sus lecturas en tres grupos: libros de placer, libros informativos y libros de estudio.

Una vez más me demuestra que tiene una mente analítica, científica.

Les cuento como ve él esto de la lectura: “Intento intercalar lecturas de los tres tipos. Entre los primeros incluyo novelas que le leo por entretenimiento; en el segundo, libros que me proporcionan información relevante sobre el mundo - y me pone ejemplos – (un libro sobre la primera guerra mundial o sobre economía); los terceros son libros de los que quiero estudiar alguna parte (posiblemente física o matemáticas).

Lo dicho, él es un científico y yo no.

Un momento, un momento, no se piensen que todo su tiempo lo dedica al estudio. Le gustan los deportes y no solo para verlos. Practica el tenis, baloncesto y el fútbol sala de forma habitual y también encuentra tiempo para ir al gimnasio. Es aficionado del Oviedo. Sale con los amigos - repartidos por el mundo - va al cine, escucha música y viaja. ¡Que no se me olvide! visita a su novia frecuentemente en Suiza donde reside.

Ah, y como aún le queda algo de tiempo sobrante empezó la carrera de economía por la UNED.

Les confieso que estoy acomplejado. ¡¡Y me quejo yo de no tener tiempo suficiente!!

Sigue la actualidad política nacional e internacional. Es más, no descarta algún día dedicarse a ella, eso sí,  antes prefiere desarrollar y asentar su carrera profesional.
Si algún político lee estas líneas estará ya pensando en ficharle. Desde luego no les vendría mal.

Le pregunté si conocía a Sheldon Cooper, su respuesta fue:”Sí, conozco a Sheldon. Cuando pretendo que alguien se sitúe un poco sobre a qué se dedica un físico teórico les digo que comparto profesión con Sheldon y Einstein, solo que yo no soy tan friki como Sheldon ni tan listo como Einstein”.

No me queda más que añadir, aunque quién sabe si un día le veremos como presidente del Gobierno. Hasta ese momento seguirá investigando sobre la teoría de supercuerdas, los agujeros negros, la información cuántica o esas cosas de las que no tengo ni idea.

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12 nov. 2017

Isaac Tamargo, el gen curioso

Publicado en La Nueva España el 11 de noviembre de 2017

“Las proteínas son más fáciles de entender que los humanos”. Pues no tengo argumentos, ni conocimientos, para afirmar o negar una opinión tan categórica. Aunque bien pensado las personas sí que somos difíciles de entender.

Me lo dice quien sabe mucho de proteínas, Isaac Tamargo Gómez (1994). Lo nacieron en Suiza, donde trabajaban sus padres, pero a los dos meses ya estaba en Tineo.


Hacía tiempo que no lo veía. Quedamos para tomar una cerveza y charlar. Tras los saludos vislumbro como es Isaac: “La curiosidad es una de las cualidades de las personas”. Toda una declaración de principios.

Isaac Tamargo realizó sus estudios en el colegio Verdeamor, el IES Concejo de Tineo y la Universidad de Oviedo.

Todavía no lo he dicho, es biólogo y ha realizado un máster de biomedicina y oncología molecular. En la actualidad está realizando su tesis doctoral y trabaja en los laboratorios de Carlos López Otín (Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo) y de Guillermo Mariño García, en el laboratorio de Autofagia y Metabolismo del FINBA (Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria de Asturias). Es becario compartido por ambos investigadores y los dos dirigen su tesis que trata de los procesos de autofagia, cáncer y envejecimiento. Para la realización de la tesis recibió una beca de retención de talentos puesto que tiene uno de los mejores expedientes académicos de Asturias.

Todos conocemos a Carlos López Otín y sabemos que es uno de los investigadores más importantes  sobre el cáncer, no me resisto a preguntarle por él. “Me cambió la vida. Me dio clase en segundo y me puse las pilas. Es un científico reconocido a nivel mundial pero es humilde. Es muy cercano, ayuda a todo el mundo y se preocupa por los alumnos”.

Habla con respeto y admiración de Otín y de Guillermo Mariño.

Refiriéndose a los “Otines” (discípulos de López Otín), recalca que entre ellos no son competitivos, son un equipo en el que no todos van en la misma dirección pero se ayudan.

La conversación sigue por el camino de la investigación.

Su trabajo no está sujeto a horarios. “La investigación no dura ocho horas, siempre le das vueltas a las cosas”. En su caso llega al extremo de tener una libreta, negra por más señas, al lado de la cama ya que muchas noches la necesita para anotar lo que se le ocurre.

Esto sí que es llevarse el trabajo para casa.

“Me gustan los retos, no sólo como investigador sino también cómo persona”. Las convicciones están claras. Tan claro que investiga “para ayudar a la gente, no trabajo para hacerme rico”.

Las inversiones en investigación en la Universidad de Oviedo, en España, no son equiparables a otras universidades y países. “Trabajamos mucho y muy bien pero no podemos ser competitivos con otros laboratorios. Esas deficiencias, las económicas, las suplimos con esfuerzo”.

Está visto que la existencia de investigadores en España es fruto del esfuerzo individual y no de una planificación. ¡Seguimos infravalorando su importancia!

El tiempo pasa y la charla se alarga gratamente.

“Cada persona tiene que buscar su motivación, por eso unos llegan y otros no. Si te falta motivación al final no llegas”. ¿Y a ti dónde te gustaría llegar? No necesita pensarlo: “a cronificar el cáncer, hacer del cáncer una enfermedad común”. Así sea.

Abunda un poco más en la explicación: “Lo que me parece difícil de creer es que estemos vivos. Células que se mueren, genes que se transcriben… somos más complejos de lo que parecemos. Al vivir más años tenemos más tiempo para generar algún tipo de cáncer”.

Está visto que el tiempo mata.


Isaac Tamargo cree que las líneas de investigación sobre el cáncer tienen que ir hacia la búsqueda de tratamientos que sustituyan, por ejemplo, a la quimioterapia. Insiste en que no se trata de frenar el envejecimiento: “no queremos llegar a la inmortalidad, queremos que la población viva mejor”.

La investigación le apasiona, aunque también está cargada de frustraciones. Eso sí, se rehace rápidamente. No se permite el desánimo. “Cuando saco adelante una investigación la satisfacción es muy intensa”.

A lo largo de la conversación intenta explicarme varios conceptos de forma muy pedagógica. Le pido que lo deje, soy caso perdido. Lo que para él es sencillo resulta muy complejo para mí. Me pide mi libreta e intenta ser aún más esclarecedor para que entienda el ADN. Escribe con una letra pequeñita y apretada. ¿De tanto estudiar lo minúsculo – pero muy importante - le habrá encogido la letra?

De cara al futuro desea poder seguir estudiando con otras “mentes potentes” durante una temporada fuera de España y luego volver. Con el tiempo quiere dar clases y seguir investigando en su propio laboratorio con sus líneas de investigación.

Isaac demuestra gran sensibilidad y preocupación por los demás. Sus padres también están muy presentes. Agradece a su padre el haberle despertado su curiosidad por las cosas.

Y sí, tiene tiempo para el ocio. Sale con su novia y amigos, lee el periódico todos los días para estar informado y no perdona un periódico deportivo. Le gustan los cómics, los manga y Mortadelo y Filemón – aquí coincidimos-. Gustos variados.

Me recuerda que en la biblioteca de Tineo se fraguó parte de su expediente.

Hablamos de la enseñanza y se muestra defensor de la pública, que tan buenos resultados ha dado en su caso.

Pero esta aproximación a Isaac Tamargo estaría incompleta si no mencionase su gran afición: el futbolín. Cómo lo oyen. Es tal su pasión por el futbolín que se dedica a él profesionalmente. Y no lo debe hacer mal ni mucho menos. El año pasado quedó en cuarta posición en el campeonato de España. Ahí es nada.
Les confieso que cuando me lo dijo solté una enorme carcajada. Ni en un millón de años me lo podría figurar.

Fue un reencuentro muy grato. Me gustó escucharle con tanto convencimiento y pasión.

Al despedirnos me dijo: “Aunque nos separa la edad y seguramente muchas cosas hay algo que nos une: Mortadelo y Filemón”.

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