9 dic. 2018

Espiando a los ciudadanos


Cuando hace años, muchos años, se iban a instalar cámaras de vigilancia en las calles se habló de injerencia en la privacidad de los ciudadanos. Hoy resulta ridículo recordarlo ya que incluso se reclama su instalación.

Hubo un tiempo en que la publicidad nos llegaba por las emisoras de radio –pocas-  televisión –una pública con dos canales- y los periódicos. Para los más jóvenes: la televisión y radio pública emitían publicidad. Luego llegó la publicidad buzoneada y los medios de comunicación privados cada vez dedicaron más tiempo al bombardeo publicitario. Hace unos días – aunque parece que existe desde siempre – nos descubrieron internet y desde entonces nos la cuelan por todos los lados, y no solo la publicidad.

Las cookies, esa información enviada por un sitio web que se almacena en nuestro navegador, ya sea un ordenador, tableta o móvil,  permite saber, a quien la emite, las páginas que hemos visitado. En teoría lo hacen, así lo dicen, con el fin de mejorar el servicio. ¡Y un jamón! Sencillamente se están entrometiendo en nuestra intimidad.

Pues cómo éramos pocos ahora los partidos políticos han decidido fisgonear a los ciudadanos para ofrecer publicidad electoral personalizada.

Tal cual, los partidos políticos nos van a espiar. No exagero. El proyecto de ley de Protección de Datos y Garantías de Derechos Digitales, aprobado hace unos días en el Senado, permitirá a los partidos políticos recopilar datos de carácter político de todos nosotros. El artículo 58 bis de ese proyecto de ley reconoce que “la recopilación de datos personales relativos a las opiniones políticas de las personas que llevan a cabo los partidos políticos en el marco de sus actividades electorales se encontrarán amparadas por el interés público únicamente cuando se ofrezcan las garantías adecuadas”.

No me río, de verdad, me desternillo.

¿Interés público? Anda ya. Ni ellos se lo creen. ¿Garantías adecuadas? ¿Quién garantiza? ¿Los partidos políticos? Bueno, pues vale.

Los partidos políticos, las empresas que contraten para ello, indagarán en nuestros perfiles digitales, escudriñarán nuestras redes sociales y elaborarán perfiles ideológicos y de todo tipo. Esa información no va a desaparecer sino que la irán ampliando y afinando hasta saberlo todo de nosotros. ¿Se imaginan que crucen esa información con nuestros datos bancarios? Eso sería total.

Pero no se preocupen, habrá quien nos diga que es culpa nuestra por exponernos en las redes y qué como son públicas cualquiera puede utilizar esa información. No pasa nada, ya hay empresas que antes de contratar revisan la “vida digital” de los aspirantes.

Los apologetas del individualismo defendían a ultranza el secreto y la inviolabilidad de la religión que profesa cada cual, las enfermedades que padece y la ideología que profesa. ¿Dónde ha quedado todo eso?

Tal vez en las próximas elecciones generales nos llegue publicidad electoral a nuestros móviles. ¡Estoy ansioso por recibirla!

Licencia de Creative Commons
Espiando a los ciudadanos by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

4 dic. 2018

Resurrección

Sucedió de pronto. No hubo aviso previo. Nada me indicó lo que iba a suceder. Se acabó. Me quedé desconcertado, perplejo, con ojos desorbitados. De pronto mis manos estaban completamente mojadas. Desde la boca del estómago salió una descarga eléctrica que recorrió todo mi cuerpo. No puede ser. ¿Qué hago? Me encontré perdido. ¿Qué iba a ser ahora de mí? La soledad del mundo me vino encima. No, ahora no. No puede estar pasándome esto.
No es la primera vez y, sin embargo, no me he acostumbrado. He visto cómo les ha pasado a otros y no me dolió tanto, lo confieso.
¿Qué hice mal? Sé que no soy culpable pero… Las cosas podrían haber sido de otra manera. Aunque… tal vez… Aquello de Lázaro levántate y anda dicen que salió bien una vez. No es posible. ¿Quién soy yo para repetirlo? Voy a intentarlo. Lo voy a intentar. Lo voy a hacer. No quiero hacerme vanas ilusiones… Lo hago.
Joder, ¡lo logré! La congoja desaparece. El brillo retorna a mis ojos. La vida es bella. Todo vuelve a tener sentido. No les deseo que pasen por nada igual.
¡Uf! el móvil resucitó.

Licencia de Creative Commons
Resurrección by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

3 dic. 2018

La extrema derecha ya está aquí

Las elecciones andaluzas han deparado lo que se veía venir: que la extrema derecha estaba ganando terreno. Se advertía en las redes sociales y en las conversaciones de bar por toda España. ¿De verdad qué no lo vieron venir? Eso sí, ni ellos se esperaban los resultados que obtuvieron.

La última crisis económica ha contribuido al desánimo social y los populistas encontraron las condiciones adecuadas para expandirse. La extrema derecha siempre ha sabido aprovechar esos momentos.

Otro factor que ha contribuido al desembarco de la derecha más extrema en los parlamentos europeos, y ahora el andaluz, es el vaivén de los partidos de izquierda y especialmente de los socialistas. El alejamiento de planteamientos internacionalistas para recalar en lo nacional y, sobre todo, competir con los nacionalistas en su terreno ha llevado a parte de su tradicional electorado a dejar de apoyarles.

El ejemplo más claro de ese progresivo aislamiento de los socialistas se puede contemplar en España: en el País Vasco y Cataluña. Los trabajadores de esas comunidades, y de forma muy especial los emigrantes, hace años que se sintieron abandonados por los socialistas que se empecinaron en ir adoptando cada vez más postulados nacionalistas a costa de echar por la borda el internacionalismo y aceptar, sin control alguno, muchos de los postulados liberales.

Al inicio de la crisis Zapatero miró para otro lado lo que no facilitó la reconciliación entre los ciudadanos y el PSOE. La escasa coherencia posterior, los problemas internos y los bandazos de Sánchez no están ayudando a mejorar las cosas.

Por su parte el Partido Popular hizo todo lo que pudo, y lo consiguió, para desalentar aún más a los ciudadanos. Desde la Transición ningún partido ha dilapidado una herencia de forma tan rápida y desastrosa. Se cargaron de un plumazo todos los avances sociales logrados desde 1978. Aznar no se atrevió a llegar tan lejos. La enorme cifra de parados, las rebajas salariales y los recortes laborales a los que se suma la desorbitada corrupción política alentaron a la extrema derecha y desanimaron a la clase media y baja.

Otro elemento determinante es el independentismo catalán. Ni PSOE ni Podemos se han enterado que la “cuestión catalana” incide directamente sobre los votos fuera de esa comunidad y pesa mucho en toda España. Lo que sucede en Cataluña está espoleando el nacionalismo españolista en su versión más rancia. El Partido Popular y Ciudadanos se han encargado de echar más gasolina. Los nacionalistas catalanes no se libran de una culpa enorme.

No menos importante es el “problema de la emigración”. En España tenemos una larga experiencia en achacar todos nuestros males a los extranjeros, sobre todo en épocas de crisis. En estos tiempos se ha convertido en el tema estrella de la extrema derecha europea.

Las redes sociales están plagadas de mensajes xenófobos y racistas. No los repiten gentes extrañas, lo hacen nuestros vecinos, nuestros conocidos e incluso familiares. Tanto han calado las mentiras que resulta imposible razonar con muchas personas.

Hasta hace cuatro días VOX no se conocía. Desde hace dos meses su presencia en los medios de comunicación ha sido permanente y los otros partidos se hartaron de hablar de ellos. Publicidad gratuita.

La extrema derecha está en contra de las autonomías, de la Unión Europea, del aborto, de la libertad de expresión, de los homosexuales y transexuales, de la libertad religiosa, de las leyes contra la violencia machista, de las feministas, de la apertura de fronteras…

¿Qué propuestas concretas tienen para Andalucía o España? Nadie las conoce, esconden sus verdaderas intenciones en mensajes populistas y apelan a sentimientos atávicos.

A quienes les votan, a quienes los disculpan, se les olvidó la Historia de España y de Europa.

Las democracias son imperfectas por estar en permanente construcción. No podemos cargarnos la mejor herramienta que tenemos para desarrollar la convivencia pacífica. La humanidad no puede permitirse el retroceder y volver a las fronteras, al nacionalismo y al enfrentamiento entre diferentes.

La extrema derecha española tiene sus raíces en el franquismo pero se asemeja a la europea. Todos esos partidos están manteniendo relaciones y concertando políticas que van a converger en la Unión Europea tras las próximas elecciones al parlamento europeo. Dependiendo de la representación que obtengan peligrará o no la propia Unión.  Allí veremos como se posicionan todos los partidos.

Los resultados de Andalucía han sido un serio aviso al que me parece que no harán demasiado caso ni los partidos ni una parte de los españoles.

VOX ha llegado democráticamente al parlamento andaluz, democráticamente podemos impedirles avanzar más. 

Quiero recordar que en Francia el Frente Nacional logró inicialmente parte de sus votos en barrios obreros y entre antiguos votantes del partido socialista e incluso del comunista, hoy los recoge en todos los espectros sociales. Podría mencionar a Italia, Hungría, Polonia, Eslovaquia, República Checa, los países nórdicos, Holanda o Estados Unidos, pero para qué.

No han llegado por sus méritos si no por deméritos de los demás.

Asumamos nuestra responsabilidad individual y colectiva para seguir progresando en democracia y libertad. Estamos a tiempo, no vayamos a lamentarnos más adelante.

Licencia de Creative Commons
La extrema derecha ya está aquí by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

20 nov. 2018

Un cerdo anda suelto por La capital


¿Qué hace un cerdo suelto por Bruselas? Pues vayan ustedes a saber. Pues así comienza La capital, con un cerdo paseándose por las calles de la ciudad con más euroburócratas. El autor es Robert Menasse y está traducida por Carmen Gauger. Esta novela ganó en 2017 el premio “Deutscher Buchpreis” a la mejor novela en alemán.

La capital enlaza cinco personajes europeos. Sus diversos orígenes y vivencias son pinceladas históricas que nos acercan a la realidad de hoy. Menasee destripa la burocracia de la Unión Europea y sus tejemanejes pero es un europeísta convencido. La novela es una exaltación de los valores de la tan denostada Unión Europea a la vez que critica a los nacionalismos, como fuente de racismo y de  problemas.

La opinión sobre los británicos y su europeismo no es muy buena: “Kai-Uwe Frigge sabía, como es natural, por qué Morland se resistía a que siguiera desarrollándose la política comunitaria: no era europeo, sino ante todo súbdito británico, y en la Comisión no era funcionario europeo, sino justamente eso, un súbdito británico en el funcionariado europeo. Y era una férrea política de la Gran Bretaña atajar cualquier mínimo traspaso de soberanía nacional a Bruselas”. Cosa que se ha dicho hasta la saciedad. Y luego llegó el Brexit.
De los españoles se habla poco: un criador de cerdos y poco más. Bueno también se menciona, hablando de la Dirección General de Competencia, a “el comisario, un español, no tenía ni idea de nada”.

La idea de la Unión Europea magnífica aunque su desarrollo es muy mejorable según Robert Menasse. Deja más de un recado. “Y después comprobó que la Dirección General de Educación y Cultura no tenía ningún prestigio dentro de la Comisión Europea y que nadie la tomaba en serio”.

El profesor Erhart, uno de los protagonistas, tiene su visión de Europa, que explica ampliamente. Voy a permitirme una parrafada que creo interesante: “Estados nacionales en competencia no son una unión, aunque tengan un mercado común. Estados nacionales que compiten entre sí en una unión bloquean ambas cosas, la política europea y estatal. ¿Qué haría falta ahora? El ulterior desarrollo hacia una unión social, hacia una unión fiscal: o sea, la elaboración de condiciones básicas que conviertan la Europa de colectivos en competencia en una Europa de ciudadanos soberanos y de iguales derechos. Ésa era la idea, eso era aquello con lo que habían soñado los fundadores del proyecto de la Unión Europea, porque ellos tenían sus experiencias. Pero todo esto no se puede alcanzar mientras se siga atizando la conciencia nacional contra todas las experiencias históricas y mientras el nacionalismo siga siendo, sin alternativa alguna, la oferta de identificación que se hace a los ciudadanos. ¿Cómo se puede, entonces, fomentar la conciencia de que los hombres de este continente son ciudadanos europeos? Habría diversas pequeñas iniciativas. Por ejemplo, se podrían sustituir todos los pasaportes nacionales por un pasaporte europeo. Un lugar de nacimiento, pero no la nacionalidad. Creo que ya sólo esto tendría algún efecto en la conciencia de la generación que crezca con un pasaporte así. Y eso ni siquiera comportaría gastos”.

Europa, Europa y más Europa. A más Europa menos nacionalismo, todo lo contrario de lo que está pasando ahora. Las banderas, y las banderías, nacionales están causando nuevamente estragos y asustando a muchos.

¿Y el cerdo? Apareciendo y desapareciendo.

La novela tiene además un crimen y bastantes toques de humor. En este último sentido explica la coincidencia entre las siglas del European People`s Party (Partido Popular Europeo) y el European Pig Producers (Productores Europeos de Cerdos): EPP. Sin comentarios.

Por aparecer aparece hasta el Vaticano y sus chanchullos. Y eso sí, hay muchas referencias a Auswitch y la aberración del holocausto.

Las historias de los cinco personajes discurren en paralelo y apenas se rozan y todas ellas quedan inconclusas, lo cual no resta interés al libro, es más, no eché de menos nada. Ah, el cerdo simplemente… Para saber que le pasó tendrán que leer el libro.

Me gustó. Me gustó su europeismo, su humanismo, su antinacionalismo, antirracismo y antibelicismo. Creo que es interesante leerlo y con él reafirmar nuestro europeismo. Con todos los errores, con todos los cambios que se quieran realizar pero a más Europa más estabilidad, paz y fraternidad. Creo en esa Europa de los ciudadanos que podría ser un ejemplo para otras zonas del mundo. Puede decirse que es un libro comprometido socialmente y ello sin resultar un tostón.

Lo podrán encontrar en su biblioteca pública o librería preferida.

Licencia de Creative Commons
Un cerdo anda suelto por La capital by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

19 nov. 2018

Una carretera, un consejero y un bibliotecario

Publicado en La Nueva España el 18 de noviembre de 2018

El pasado 24 de octubre La Nueva España tuvo la amabilidad de publicarme un pequeño artículo de opinión en el que hablaba de los arreglos en el tramo de carretera que va desde La Florida (Tineo) hasta Cangas del Narcea.

Permítanme que les aclare que dicho artículo iba con mi firma, solo con mi firma, como siempre. En alguna ocasión La Nueva España añade mi profesión y entiendo que lo hace con afán informativo.

Algunas personas estarían de acuerdo y otras en contra. Lo normal. Mi sorpresa llegó cuando en el Pleno de la Junta General  del Principado de Asturias, del 8 de noviembre pasado, el diputado Andrés Fernández Vilanova del Grupo Parlamentario Podemos de Asturias preguntó sobre el resultado de la obra de las AS-15 al consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Fernando Lastra Valdés, y este último me menciona. El consejero se refiere a la opinión del bibliotecario de Tineo, que lo soy. Me menciona por mi profesión no por mi nombre.

No sé si es muy habitual que la opinión de un ciudadano salga a colación en un debate parlamentario, a mí, les repito, me sorprendió. Es poco elegante citar a quien no puede defenderse y máxime desde esa tribuna parlamentaria.

Cuando leí y oí que en el tramo de carretera entre La Florida y Cangas del Narcea se iba mejorar la seguridad vial y renovar el pavimento esperaba una actuación relativamente importante. El Corredor del Narcea es peligroso y así lo demuestran la cantidad de accidentes ocurridos en él, algunos desgraciadamente mortales. Creía que era una aspiración legítima. Desde luego no me leí el proyecto. Al ver el presupuesto estaba claro lo que iba a pasar, no hacía falta ser un genio.

El consejero manifestó estar satisfecho con las obras ejecutadas, yo no lo estoy. Él tiene una opinión, yo la mía. No todas son ni sectarias ni dogmáticas como él afirmó ¿o queremos pensamiento único? Mi opinión la ejerzo de acuerdo a mí criterio, es decir, en base a mí juicio o discernimiento. No es recatada ni deja de serlo.

El consejero se parapetó en informes técnicos que nada tienen que ver en el ámbito del debate político o para rebatir la opinión de un ciudadano. Eso me parece feo. Las responsabilidades últimas, en el caso de las administraciones, son políticas.

Dijo el consejero que no soy una persona solvente en este caso. Y tiene razón. Según el diccionario de la RAE solvente significa “capaz de cumplir una obligación, un cargo, etc., y más en especial, capaz de cumplirlo cuidadosa y celosamente”. Como comprenderán no me puedo dar por aludido en este caso, él sí.

El consejero aseguró que esa era la opinión de tres personas. Seríamos el diputado de Podemos, yo y vayan ustedes a saber quien más. Pues no. Era mí opinión que no pretendía representar a los vecinos del suroccidente, ni tan siquiera a dos más. Y eso que yo hablo con mis vecinos y vivo en el suroccidente, en Tineo, hace más de treinta años. Mi obligación y devoción la tengo en esta comarca pero no represento a nadie.

En aquel artículo dije que se tardaron ocho meses en ejecutar las obras y que causaron muchos problemas. El consejero no lo negó. Manifesté que se habían estrechado los carriles de circulación. El consejero no lo negó. Sostuve que el firme es irregular. El consejero no lo negó. Afirmé que se habían cambiado muchas señales de velocidad, reduciéndola, e incrementando su número de forma notable. El consejero no lo negó. Argumenté que la capa antideslizante es muy delgada. El consejero no lo negó. Informé de la caída de árboles en la calzada. Siguen cayendo, por cierto. El consejero no lo negó. Expuse que habían reducido los tramos para adelantar. El consejero no lo negó. Referí que ahora se tarda tanto en llegar desde Tineo al Hospital Carmen y Severo Ochoa en Cangas del Narcea como desde Tineo a Oviedo. El consejero no lo negó.

No entiendo que una opinión nada solvente, sin criterio, no sé si hasta sectaria y dogmática y sobre todo de un ¡bibliotecario! pudo llegar al parlamento asturiano y ser referencia, desde luego que negativa, para un consejero. ¡Quién me lo iba a decir a mí!

Licencia de Creative Commons
Una carretera, un consejero y un bibliotecario by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.