23 jun 2026

Cuarenta años del Hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa

 


  El próximo 27 de junio el Hospital Carmen y Severo Ochoa cumplirá cuarenta años. Dicho así  puede que no signifique nada para la mayoría de los asturianos, pero para los ciudadanos del suroccidente es un servicio público fundamental. Una de las razones es económica, es la «empresa» que proporciona el mayor número de empleos, que además cuentan con un salario casi, sólo casi, digno. Entre el hospital y Salud Mental cuentan con 475 trabajadores, Atención Primaria, por su parte, tiene 154.

  Otra razón, la más importante, es que ofrece un servicio público que cubre el aspecto más relevante en la vida de las personas: el cuidado de la salud. Sí, ya sé qué en el resto de Asturias es igual, pero el suroccidente tiene unos componentes que hacen especial a esta comarca. En primer lugar, tenemos que destacar la distancia hasta nuestro hospital de referencia, el Huca. No se trata de kilómetros, es cuestión de los tiempos de desplazamiento, condicionados por la orografía y particularmente por el mal estado de las carreteras. No hay ferrocarril. El transporte público tiene una periocidad muy limitada y desde los pueblos la dependencia del taxi o vehículo particular es absoluta. En segundo lugar, tenemos una población muy envejecida lo que complica los desplazamientos.

  Aunque sea una perogrullada nunca está demás recordar que a mayor envejecimiento de la población mayor dependencia sanitaria.

  Actualmente todos apreciamos y valoramos la labor que desempeña este hospital comarcal, pero no siempre fue así. Ya el Ente Preautonómico, constituido oficialmente el 10 de noviembre de 1978, tenía la intención de construir un hospital comarcal que atendiese las necesidades de los concejos de Allande, Ibias, Degaña, Cangas del Narcea y Tineo, pero no todos lo veían con buenos ojos. Creo necesario recordar algunas de las cosas que se dijeron en aquellos días.

  El 24 de noviembre de 1979, representantes de los cinco concejos del suroccidente se reunieron en Tineo con el consejero preautonómico Silvino Lantero Vallina. El 6 de diciembre de 1979 se celebra un Pleno Municipal en el Ayuntamiento de Tineo en el que el alcalde en ese momento, Valentín Fernández Díez, presentó una moción en la que entre otras cosas decía: «Para el supuesto de no ser aceptada la propuesta del apartado anterior, por el Ente Preautonómico, se excluya al Ayuntamiento de Tineo, como parte integrante de esa comarca imaginaria con capitalidad en Cangas del Narcea, para la creación del Hospital Comarcal». La «propuesta anterior» era que el hospital se construyera en Tineo y en caso de no aceptarla, como queda dicho más arriba, el concejo tinetense se autoexcluye. Con el paso del tiempo persistieron en su negativa y así el 4 de junio de 1981 el Ayuntamiento de Tineo desestima cualquier contribución para la adquisición de terrenos para ese hospital.

  Esta información está recogida del Libro de Actas de Plenos Municipales del Ayuntamiento de Tineo de esos años.

  Sobran los comentarios cuando el localismo campa a sus anchas.

  El Hospital Carmen y Severo Ochoa se inauguró el 27 de junio de 1986, contó con la presencia del premio Nobel, Severo Ochoa, y del ministro de Sanidad Ernest Lluch.

 La cerrazón continuó con el paso de los años. En el programa electoral de AP (Alianza Popular), antecedente del Partido Popular, para las elecciones municipales del 10 de junio de 1987 ofrecía realizar las gestiones oportunas para conseguir la libre elección de destino a los centros sanitarios, Cangas del Narcea u Oviedo.

  De aquellos sanitarios «pioneros» y del resto del personal quedan unos pocos. Muchos se han retirado por la edad, otros al cabo de unos años han pedido el traslado a otros centros sanitarios. En los primeros tiempos el personal sanitario era reacio a trasladarse a trabajar a este centro, las distancias y las escasas opciones de ocio hacían poco atractivo este destino. Las cosas han cambiado en este aspecto.

  Algunos profesionales han desarrollado casi toda su vida laboral en Cangas del Narcea y han destacado por su lucha constante por mejorar los servicios y la atención del hospital. Llegados a este punto quiero manifestar mi sorpresa por la ausencia de algunos de esos profesionales en el programa de actos que se van a celebrar el próximo 25 de junio que podrían rememorar el peripolo de estos años. Eso no me impide reconocer el elevado nivel de los participantes incluidos en el programa.

  El Hospital Carmen y Severo Ochoa proporciona a los ciudadanos una seguridad impensable sin él. Su desaparición supondría el fin del suroccidente. Cuando se hable de este hospital no citen números, distancias, ratios… es mucho más que eso. Los ciudadanos del suroccidente, maltratados históricamente, tenemos, al menos, el derecho de disponer de una sanidad de calidad como la que nos ofrece este hospital. Es una cuestión de justicia y equidad.

 

 

                                                                                 

 

 



 

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