Ya tenemos elecciones y, como no podía ser de
otra manera, el PP-Vox no están contentos después de tanto dar la tabarra con
ello. Nunca están satisfechos con nada. Feijóo relaciona el adelanto electoral
con el «miedo» de Pedro Sánchez a revelaciones de corrupción. A su vez Ayuso
pide no votar por correo no vaya a ser que Sánchez manipule el proceso. Eso
mismo afirma Abascal. Hace tiempo que no se diferencian. Feijóo no salió en
defensa de nuestro sistema electoral y su transparencia. ¿Eso significa que no
tienen claro que van a ganar? No lo sé, pero lo parece.
Es rastrero
poner en tela de juicio nuestra democracia y sistema electoral. Llevan ocho
años poniéndolo en duda, pero no han podido demostrar nada ya que no hubo nada.
Nos han hartado con la cantinela de que Sánchez es un dictador, curioso
dictador que no encarcela a la oposición que lo pone de vuelta y media con toda
clase de insultos. Para rematar, este dictador va y convoca elecciones. ¡Anda
que no escuché veces llamar dictador al presidente! Esa gente o es una
ignorante o son unos desalmados mentirosos. Uy, qué estoy insultando a muchos
ciudadanos. Pues vale, si esas verdades les molestan allá ellos, pero no dejan
de ser verdades.
Las
extremas derechas, PP-Vox, según las encuestas van a ganar con mayoría
absoluta. Alguien racional cree que Feijóo y Abascal van a hacer algo por los
ciudadanos de este país. ¿Van a mantener el salario social, la subida de
pensiones según el déficit, la seguridad social sin privatizar nada, van a
subir el salario mínimo, van a mantener las políticas sociales que promueven la
igualdad, van a mantener e incrementar las becas, al final van facilitar que
sean las mutuas las que den altas, como dijo Feijóo, van... van...? Ellos ya
han dicho que van a derogar todas las leyes promovidas por este Gobierno, no
engañan. Pues si así y los ciudadanos les dan la mayoría es que algo muy serio
pasa en esta sociedad.
Llevan unos días
que no se cortan para desgranar las medidas que van a ejecutar, nunca mejor
dicho, y la verdad es que no sé cual me resulta más terrible. La medida
propuesta por Feijóo de dar mayor capacidad para dar altas a las mutuas debería
preocupar mucho a los trabajadores en activo. No menos les debería alarmar la
idea, que ya estaba en su programa de hace años, que expresó Figaredo de que
las pensiones deben avanzar en su privatización y que el sistema se
complementará con la subvención estatal con una privada o ahorros de los
trabajadores. Afirma, con la rotundidad estulta que le caracteriza, que las
pensiones están quebradas.
Estas dos medidas
deberían ser suficientes para que ningún trabajador les votase, ya sé que no va
a ser así. En muchos sectores de la sociedad ha calado el mantra de que la
democracia española es rehén de Sánchez. Mientras eso se dice, un sector de la
judicatura está utilizando todo su poder para desgastar al gobierno. Otro tanto
pasa con algunos miembros de los cuerpos de seguridad y no hablemos de muchos
medios de comunicación. Llevan ocho años en esa lucha, sobre todo a partir de
aquello de que «el que puede hacer que haga». En ello están. Esas gentes
tuvieron el apoyo incondicional de varios dinosaurios del partido socialista,
empezando por Felipe González.
No, este Gobierno
no ha sido modélico. Se enfrentó a varias crisis que trajeron consigo que el
Gobierno central tuviese que gastar miles de millones en recomponer los rotos,
pero al mismo tiempo han tenido actuaciones que me parecieron infantiles debido
a su torpeza.
Hoy el Tribunal
Constitucional dictó que el Supremo debe amnistiar la malversación que los
políticos catalanes cometieron en el contexto del «procés». Puigdemont no
perdió tiempo y ya soltó una de las suyas y dijo que la sentencia del
Constitucional es «derrota la estrategia de los poderes públicos españoles». En
su línea, nada nuevo. Lo de Junts es tocar los cojones y ovarios al resto de
los españoles. Ya lo aprovecharán las extremas derechas, PP-Vox.
Hasta el 29 de
noviembre oiremos y veremos de todo. Los dioses se apiaden de nosotros e
iluminen a los que tengan tentaciones de votar a quienes nos quieren hacer
retroceder a los años cincuenta del siglo pasado.
El tsunami
extremista fascista asola el mundo y parece que España se suma a él. Tristeza
infinita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario