6 oct 2026

Vamos a unas elecciones muy complicadas

 


  Ya tenemos elecciones y, como no podía ser de otra manera, el PP-Vox no están contentos después de tanto dar la tabarra con ello. Nunca están satisfechos con nada. Feijóo relaciona el adelanto electoral con el «miedo» de Pedro Sánchez a revelaciones de corrupción. A su vez Ayuso pide no votar por correo no vaya a ser que Sánchez manipule el proceso. Eso mismo afirma Abascal. Hace tiempo que no se diferencian. Feijóo no salió en defensa de nuestro sistema electoral y su transparencia. ¿Eso significa que no tienen claro que van a ganar? No lo sé, pero lo parece.

  Es rastrero poner en tela de juicio nuestra democracia y sistema electoral. Llevan ocho años poniéndolo en duda, pero no han podido demostrar nada ya que no hubo nada. Nos han hartado con la cantinela de que Sánchez es un dictador, curioso dictador que no encarcela a la oposición que lo pone de vuelta y media con toda clase de insultos. Para rematar, este dictador va y convoca elecciones. ¡Anda que no escuché veces llamar dictador al presidente! Esa gente o es una ignorante o son unos desalmados mentirosos. Uy, qué estoy insultando a muchos ciudadanos. Pues vale, si esas verdades les molestan allá ellos, pero no dejan de ser verdades.

  Las extremas derechas, PP-Vox, según las encuestas van a ganar con mayoría absoluta. Alguien racional cree que Feijóo y Abascal van a hacer algo por los ciudadanos de este país. ¿Van a mantener el salario social, la subida de pensiones según el déficit, la seguridad social sin privatizar nada, van a subir el salario mínimo, van a mantener las políticas sociales que promueven la igualdad, van a mantener e incrementar las becas, al final van facilitar que sean las mutuas las que den altas, como dijo Feijóo, van... van...? Ellos ya han dicho que van a derogar todas las leyes promovidas por este Gobierno, no engañan. Pues si así y los ciudadanos les dan la mayoría es que algo muy serio pasa en esta sociedad.

  Llevan unos días que no se cortan para desgranar las medidas que van a ejecutar, nunca mejor dicho, y la verdad es que no sé cual me resulta más terrible. La medida propuesta por Feijóo de dar mayor capacidad para dar altas a las mutuas debería preocupar mucho a los trabajadores en activo. No menos les debería alarmar la idea, que ya estaba en su programa de hace años, que expresó Figaredo de que las pensiones deben avanzar en su privatización y que el sistema se complementará con la subvención estatal con una privada o ahorros de los trabajadores. Afirma, con la rotundidad estulta que le caracteriza, que las pensiones están quebradas.

  Estas dos medidas deberían ser suficientes para que ningún trabajador les votase, ya sé que no va a ser así. En muchos sectores de la sociedad ha calado el mantra de que la democracia española es rehén de Sánchez. Mientras eso se dice, un sector de la judicatura está utilizando todo su poder para desgastar al gobierno. Otro tanto pasa con algunos miembros de los cuerpos de seguridad y no hablemos de muchos medios de comunicación. Llevan ocho años en esa lucha, sobre todo a partir de aquello de que «el que puede hacer que haga». En ello están. Esas gentes tuvieron el apoyo incondicional de varios dinosaurios del partido socialista, empezando por Felipe González.

  No, este Gobierno no ha sido modélico. Se enfrentó a varias crisis que trajeron consigo que el Gobierno central tuviese que gastar miles de millones en recomponer los rotos, pero al mismo tiempo han tenido actuaciones que me parecieron infantiles debido a su torpeza.

  Hoy el Tribunal Constitucional dictó que el Supremo debe amnistiar la malversación que los políticos catalanes cometieron en el contexto del «procés». Puigdemont no perdió tiempo y ya soltó una de las suyas y dijo que la sentencia del Constitucional es «derrota la estrategia de los poderes públicos españoles». En su línea, nada nuevo. Lo de Junts es tocar los cojones y ovarios al resto de los españoles. Ya lo aprovecharán las extremas derechas, PP-Vox.

  Hasta el 29 de noviembre oiremos y veremos de todo. Los dioses se apiaden de nosotros e iluminen a los que tengan tentaciones de votar a quienes nos quieren hacer retroceder a los años cincuenta del siglo pasado.

  El tsunami extremista fascista asola el mundo y parece que España se suma a él. Tristeza infinita.

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario