23 may. 2011

¿Y ahora qué?

Llegó la hora de la regeneración. Tenemos que reconstruir lo perdido y lo dañado. Es el momento.

Las incertidumbres han dejado de serlo. Ya hemos cumplido con nuestro deber democrático y las urnas…permítanme un momento, estoy cogiendo aire, las urnas han sido duras, pero muy duras, para el Partido Socialista. No hay paños calientes.

Si empezamos con tonterías y a templar gaitas, lo único que se conseguirá será ir de mal en peor. No se puede decir hemos forzado el cambio, perder tres concejales y quedarse tan contenta. Así no.

El varapalo ha sido muy serio. La crisis económica no ha sido la causante. Que nadie se engañe, ha sido la gestión de esta maldita situación. El Partido Socialista se ha empeñado, tras tardar una eternidad en reconocer su existencia, en decir que las medidas tomadas eran las únicas posibles y que además eran de izquierdas. Pues no. Ni son las únicas ni son de izquierdas. Coño que son las de Merkel y Sarkozy. Personajes de probada solvencia socialdemócrata ¿verdad?

El Partido Socialista no es causante del atropello que estamos sufriendo los ciudadanos, sí lo es la derecha política y financiera, pero el Partido Socialista es responsable de seguir los dictados de estos avariciosos sin escrúpulos que le han intoxicado con sus recetas envenenadas.

La derecha gobierna en casi toda Europa y eso marca. Ya lo sabemos. Aquí fallaron demasiadas cosas. Ni éramos un país con una economía tan sólida ni nuestra banca tan solvente. A partir de esa realidad, y todo ello metido en la coctelera, dio como resultado la situación en la que nos encontramos.

Solo queríamos la verdad. Nadie quiere acabar aislados. No queremos una toma de la Bastilla. Hay que enderezar el rumbo y dejarnos de escuchar a viejos y nuevos popes que se han pasado de frenada y han acabado en el liberalismo más rancio y trasnochado.

Se les olvidaron los controles que debe de tener la economía de mercado. Se dejaron llevar por cantos de sirena y ahora los únicos sonidos que escuchamos son los de la UVI móvil.

El mapa electoral español está ahí. Los ciudadanos no comparten lo que se está haciendo. Hay que cambiar ya. Se gobierna para la ciudadanía y esta nos ha dado la espalda. No se está haciendo bien. Las urnas no engañan.

La situación que estamos viviendo es un calco exacto de lo que sucedió en el Reino Unido con Blair. Él hablaba de la tercera vía, aquí se habló de nueva vía. Abrazó el liberalismo. Se enfrentó a las esencias del partido laborista y se fue de la mano con Bush. Tuvo sus más y sus menos con los sindicatos. Tras tenerlo todo a su favor, acabó perdiendo el apoyo ciudadano, el de los suyos, se vio forzado a nombrar un sucesor no querido por nadie. Se fue solo y su partido pasó a la oposición. ¿A qué nos recuerda eso?

El individualismo, los jefes, el pensamiento único, son cosas de la derecha, no de los socialistas.

Y en Asturias ¿qué? Pues como dijo no hace mucho un preboste: donde hay confianza… pero no se aplicó la receta y como resultado 13.397 votos menos. En Asturias hubo 74.000 votos menos para los socialistas con respecto a las elecciones de hace cuatro años. No pasa nada. ¡Quién me creo yo para decir nada! Nadie, nadie. Cuando se dijeron cosas el resultado fue ninguno. Lo peor de la cuestión es a donde fueron a para muchos de esos votos. Acabo de romper a sudar.

Se cambió el número uno y nos agradó. Algo va a cambiar, bien. Esperanza contenida. Se hace pública la lista completa y con ello el sol se oculta. Las nubes se convierten en nubarrones. Todo el mundo fuera del Partido Socialista sabía lo que iba a pasar, dentro no se quiso aceptar lo que la calle decía. Algunos no les interesaba oír. ¿Habrán escuchado ahora?

Hay que pensar entre todos a donde se quiere ir. Lo que está claro es que por la senda que se transita ahora no se puede continuar. Hay esencias que no tenían que haberse perdido, tal vez adaptarlas, pero nunca tirarlas a la basura.

El replanteamiento ideológico es prioritario y tras él, tocan los cambios de personas que ejecuten ese cambio. No se puede caer en el error de nombrar a nuevos Gordon Brown. Ahí están los resultados.

Es la hora de la autocrítica rigurosa. De abajo arriba. El debate y la puesta en común deben ser, nuevamente, las pautas que indiquen el camino a seguir. Tampoco se puede olvidar el reconocimiento y la gratitud para quien ha trabajado, pero eso no puede impedir las despedidas con honores.

O se hace o la travesía del desierto será larga y dolorosa. Se lo debemos a los ciudadanos.

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¿Y ahora qué? by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

3 comentarios:

  1. Más claro, imposible.

    Uno de Pravia

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  2. Si es cierto que es necesaria una autocrítica rigurosa, uno a uno. Pero seamos realistas y no nos creamos que fueron otros los que se equivocaron, a cada uno lo suyo, incluidos los que hasta el momento han salido medianamente airosos de este desaguijado. Ya no es oro todo lo que reluce.
    Los jóvenes y no tan jóvenes piden un cambio. Espero que también el PSOE les escuche y tome ejemplo.

    Cristal

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  3. Ahora si sería necesaria una jornada de reflexión. El día después, tendría cada uno de los vencedores y vencidos, que quedarse en casa, no hacer comentarios y meditar largo y tendido de lo que resultados obtendidos pueden significar, para su partido y para los que depositaron su confianza en ellos.

    Pero sabes cual creo yo que es el problema de esta generación de políticos? Que se creen más que nadie, que su "experiencia", su "trayectoria" les puede seguir ayudando y ahí han tenido su descalabro. Ójala, les sirva de escarmiento. Aunque,no se. Ya lo dijo Zapatero, la culpa es de la CRISIS. Es fácil, muy fácil echar balones fuera y no reconocer que ellos mismos son los unicos responsables.

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