Maribel Llano, natural de Cangas del Narcea
y nacida hace unos años, no importa cuantos, les puedo asegurar que se
encuentra en ese momento en el cual sabe saborear la vida y hacer cosas que la
satisfagan, entre ellas se encuentra la pintura. Hasta el próximo 28 de agosto
pueden visitar una exposición de algunas de sus obras, 27 cuadros, casi todos
al óleo, excepto dos que son acrílicos y uno una acuarela. Es con el óleo con
la técnica que más agusto se encuentra.
Su vida transcurre entre Cangas del Narcea y
Gijón, allí asiste a clases de pintura. No crean que esto de la pintura es cosa
de ahora, ya desde muy joven le atrajo el dibujo, que no el lineal como se
encarga de aclarar. Con el tiempo no abandonó la afición y en Suiza, a donde
emigró y vivió bastantes años, recibió clases. En estos momentos considera
importante seguir formándose para seguir adquiriendo conocimientos sobre nuevas
técnicas al tiempo que se mantiene en contacto con otras personas con sus
mismos intereses.
Maribel considera que las relaciones
personales, «a su edad», son importantes. Entrecomillo lo de la edad ya que es
una mujer muy vitalista, con gran sentido del humor y muy sociable. Una comida
o cena con la presencia de Maribel garantiza que va a ser entretenida.
Las obras expuestas son realistas, no hay que
interpretar nada. Alimenta sus pinceles con lo que ve y conoce, aunque no duda,
si es necesario, en utilizar una fotografía con el fin de reproducir la
realidad lo más fielmente posible.
Un habitante de la comarca conocerá muchos de
los lugares que Maribel trasladó a los lienzos. Así podemos contemplar el
puente de piedra que da acceso al barrio de Ambasaguas o Entrambasaguas, en
Cangas del Narcea, o el puente sito en Corias y, como no, el puente colgante de
la capital canguesa. Sus vínculos con Tineo son fuertes, aunque siempre hace
gala de ser canguesa, así veremos el Carbayu de Valentín o el dolmen de
Merillés. Hay un par de obras que son muy representativas de estos tiempos:
recogen la terrible realidad de los incendios. En ambos la figura de los
bomberos destaca, especialmente en uno de ellos en el que podemos ver a un
bombero sentado, descansado, y con la cabeza agachada, mirando al suelo,
podemos intuir su cansancio e incluso desánimo por no poder hacer frente al
fuego.
La artista reconoce que le gusta pintar
vacas. El más destacado con esta temática es en el que podemos ver un paisaje
nevado y a un paisano, con paraguas, que va detrás de unas vacas que
probablemente lleve a la cuadra. Una escena típica que muchos habremos visto en
infinidad de ocasiones. Este cuadro es uno de mis favoritos, el otro que me
gustó mucho es la acuarela en la que vemos unos zapatos sobre unas páginas de
periódicos. Maribel no es muy partidaria de la acuarela ya que no le permite
rectificar y necesita mucha más concentración. Así y todo la animé a que
trabajase más con esa técnica.
Entre las obras presentes en la exposición no
podían faltar las referencias a la mina, mundo tan vinculado a Cangas y al
suroccidente, que en unos años los más jóvenes ni sabrán la importancia que
tuvo en la comarca.
Los paisajes, ríos, incluso el Uriellu o unos
teitos están en la exposición. Un poco de todo, pero lo dicho, todo
reconocible.
Maribel no es Antonio López pintando Madrid,
ella lleva a sus lienzos lo que es cercano a nosotros. No es hiperrealista,
surrealista, abstracta o vanguardista, ni se la puede encasillar en ningún
ismo, pinta con la sencillez y el cariño de alguien que ama a su tierra.
Les recomiendo que se acerquen a verla y
probablemente se encuentren con Maribel que estará encantada de charlar con
ustedes.
Recuerden, en la Casa de Cultura de Cangas
del Narcea hasta el día 28 de este mes.
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