19 ago 2026

Siempre se está con o contra alguien



  No es una novela histórica, ni un ensayo, es por acercarnos un poco a su definición, una biografía novelada. Una biografía que tiene bastante de hagiografía. Me estoy refiriendo a la novela biográfica Con nadie: vida y destino del general Campins, cuyo autor es Lorenzo Silva.

  De mano ya les digo que no conocía a ese general, tal vez leyera su nombre en algunas ocasiones, pero no me quedé con él. Según se dice la obra está bien documentada, no digo yo que no, pero desde luego difiere de como lo haría un historiador. Es una obra novelada y con eso se aclara todo.

  Hay que reconocer que Lorenzo Silva es un autor prolífico, mucho, lleva escritos unos 90 libros, casi nada, no sé de donde saca el tiempo para documentarse y escribir con esa rapidez.

  No lo demoro más, el libro es entretenido y en un par de ratos, un poco largos, se lee.

  El general Miguel Campins y Aura (Sevilla 1880, 1936) fue un general del ejército de tierra, de los llamados «africanistas». Los «africanistas» realizaron parte de su carrera, y ascendieron en el escalafón, gracias a estar guerreando en el ejército colonial del Protectorado de Marruecos. El dominio español abarcó desde 1912 hasta 1956. En 1961 el ejército español se replegó, vamos, que se retiró del territorio. No será necesario recordarles quien gobernaba España con mano de hierro, ¿verdad?

  Siguiendo con Campins, participó en la Guerra del Rif (1911-1915). Posteriormente volvió a la península y le destinaron a África en 1921. En este año voy a detenerme un momento.

  Entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921 tuvo lugar lo que se denominó como Desastre de Annual. Un informe realizado posteriormente, denominado Expediente Picasso, habla de que hubo al menos unos trece mil muertos. Fue un auténtico desastre que causó gran consternación en España. Hay muchos libros de Historia que recogen lo sucedido. Los principales responsables de la hecatombe fueron el general Manuel Fernández Silvestre, que hizo avanzar las tropas sin asegurar la retaguardia. Otro de los causantes fuel el también general Dámaso Berenguer, que con su ineptitud no coordinó ni auxilió a las tropas de Silvestre. Dos generales incompetentes y responsables de la muerte de esos miles de soldados españoles. Pero hubo un tercer que les acompañó, el rey Alfonso XIII. Este Alfonso XIII era muy dado a meterse en camisas de once varas, y fue otro responsable directo en la planificación sin tener ni idea. Así fue el resultado.

  Una aclaración que considero muy relevante. La mayoría de las tropas estaban integradas por jóvenes de clases muy humilde. Las familias rica evitaban que sus hijos fuesen a la guerra de Marruecos mediante pagos al Estado.

  Otra puntualización. Les recuerdo que Alfonso XIII fue promotor de películas pornográficas que visionaba con sus amigotes de clase alta. No hay Borbón que se libre, el que no peca de uno, peca de todo.

  Vuelvo al libro.

  La novela recorre la vida militar de Campins, pero también la política de la época que le tocó vivir. Silva saca del olvido, para la mayoría, a este militar. Según queda retratado en esta novela biográfica que, casi, como un héroe. Miguel Campins era un hombre conservador y católico. Como militar resultó sospechoso a los ojos del gobierno republicano, cosa que no debe extrañar ya que desde el momento de la proclamación de la República los militares estuvieron muy revueltos.

  Militarmente, según cuenta Silva, fue brillante y a pesar de ello tardó en que le reconocieran su valía para poder ascender al ritmo que otros de sus compañeros, entre ellos Franco. Ambos, Campins y Franco, coincidieron en varias ocasiones a lo largo de su carrera. Por lo que leemos Campins tuvo tanto mérito, si no más, que Franco. Los dos estuvieron juntos en la Academia General Militar de Zaragoza, Franco como director y Campins como subdirector. Por la documentación existente se sabe que Campins fue el verdadero organizador de la Academia y de la formación de los cadetes, ya que era un hombre muy preparado, cosa que nunca se dijo de Franco.

  Hay que reconocer que la ascensión de Franco se debió a los méritos de guerra, que según Silva, y repito, no fueron menores los de Campins. Ya iniciada la Guerra Civil, Franco fue uno de sus promotores, tuvo la «fortuna» que los generales que podían hacerle sombra fallecieron en «extraños» accidentes que le beneficiaron. Esos generales que podían hacer sombra fueron los generales Amado Balmes, José Sanjurjo y Emilio Mola. Tampoco le vino mal que los republicanos fusilaran  a José Antonio Primo de Rivera. No es extraño ya que Franco tenía baraka, es decir, suerte divina. En fin, vamos a dejarlo.

  Los militares estaban cada vez más exaltados y ya en 1932 el general Sanjurjo intentó un golpe de Estado que fracasó. Resulta curioso escuchar a los defensores del golpe del 36 decir que fue consecuencia de los acontecimientos de octubre de 1934, pero siempre se olvidan de la Sanjurjada. Muy curioso.

  Cuando se produce el golpe del 36, Campins está destinado en Granada. En los momentos iniciales el gobierno de la República le pide que arme a los civiles, orden que incumple. Por el lado de los golpistas le exigen que saque a las tropas a la calle, cosa que tampoco hace. Su situación era muy delicada, que se vio agravada ya que sus subordinados estaban a favor de los golpistas sin él saberlo. Campins quería mantener su juramento de fidelidad a la República, cosa que también hizo Franco

  El general Gonzalo Queipo de Llano, que ya controlaba Sevilla, le ordenó que declarase el estado de guerra, no obedece y eso le granjea la inquina de Queipo, que le acusa de traidor. Arrestan a Campins, lo trasladan a Sevilla y en un paripé de juicio le condenan a muerte. La mujer de Campins pide a Franco que intervenga, manda una carta a Queipo que hace caso omiso y Miguel Campins fue fusilado en los muros de la Macarena. Como dato macabro, en 1951 Queipo de Llano fue enterrado en esa iglesia, hasta 2022, año en que sus restos fueron exhumados en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. Queipo había demostrado su sed de sangre de sus enemigos y no dudó en matar a tantos como fuera necesario.

  Hoy les conté demasiadas cosas, léanlo, es entretenido, pero como siempre les digo, profundicen con libros de Historia, de historiadores solventes, no revisionistas de tres al cuarto.

 

Comentario para Ser Occidente 18 agosto 2026

A partir del minuto 1:36

 

 

 

 

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