8 dic. 2011

¿Aburrimiento?



Aburrido. El gris plomizo del cielo se asentó sobre mis hombros y ya no me abandonó. La rutina recorrió las horas. Me dolían los ojos de tanto mirar el reloj.
Cuando parecía que una jornada se iba a juntar con la otra me vi sacar la llave de la cerradura y diciéndome: se acabó.

Un frenazo, una puerta abriéndose, sin tiempo para reaccionar  y ya tenía en mi mano un sobre. Escucho: guárdamelo. Portazo, arranque brusco y el coche desapareció. Miro el sobre, alzo la vista y el vehículo ya no está. Cierro la boca y giro la cabeza a un lado y otro. Nadie, ni un alma.
Es de color blanco, normal. No tiene nada escrito. Apenas pesa y no parece que contenga más que papel. ¿Lo abro? ¿Voy a la Guardia Civil? Mientras camino me hago mil preguntas y no obtengo ninguna respuesta.

Hace frío y pocas veces tengo que saludar. El pueblo está aletargado. Me paro un par de veces y sigo mirándolo. Diez minutos después una extraña sensación atenaza mi estómago. Quiero tomar una decisión antes de llegar a mi casa. Ahora si que no se ve un alma. La presión se hace más intensa y ya me duele todo el cuerpo.

Dos coches son los únicos seres que transitan las calles. Mis zapatos parece que van pisando caracoles. Oigo a mi espalda que otro coche se acerca, despacio. Llega a mi altura, casi se detiene. Las lunas tintadas me impiden ver quien va en su interior. Acelera la marcha y se aleja. Alguien se arrepintió de lo que iba a preguntarme o me confundió.

Meto la mano en el bolso y allí sigue. El cielo está despejado. Hiela. Nadie. Paso delante de un bar y no veo ni al camarero. Vacío. Cien metros más adelante un coche está detenido, sin intermitentes. Se parece al de antes. Según ve voy acercando empieza a rodar. Un perro me muerde el estómago. No siento el frío y las manos me sudan. Vuelvo a tocar el sobre…

Santi, la cena está lista. Deja eso. Espera un momento, que acabo esta página y voy. La terminé. Coloqué el marcador de páginas y cerré el libro.
Se aburre quien quiere.
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¿Aburrimiento? por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

1 comentario:

  1. El que se aburre en Tineo es porque quiere. ¿Frío en Tineo? ¡eso nunca! en tal caso "fresco".

    Creo que esto de la crisis nos afecta más en lo psicolígico que en lo real. Hay que salir, hay que relacionarse con la gente y hay que consumir.

    Yo, como Santiago, de aburrirme, NADA.

    Rafa.

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