7 dic. 2011

¿La culpa?: de los trabajadores de las administraciones



Lo se. Una vez más voy a repetirme. No me importa, aunque me llamen pesado. Otros siguen erre que erre y al final, ya ven, ganan por agotamiento del contrario. No soy tan ingenuo y se que esto es una batalla perdida. De todas formas, ahí seguimos.
Y es que no tengo la menor duda, no señor: la culpa de la crisis, de todos nuestros males sociales, es de los trabajadores de las administraciones públicas. ¿Qué digo yo? ¿Trabajadores? Déjenme que me ría.

Las administraciones están plagadas de gentes que cobran y sobran a todas luces. Todos hemos visto que no perdonan un café o dos, o los que se tercien. Trabajan pocas horas, tienen moscosos, puentes, acueductos, cobran todos los meses y encima te ponen mala cara cuando les vas a pedir algo.
¡Menos mal! menos mal, que les rebajaron el salario y dentro de poco se lo volverán a recortar. Ya estaba bien. Quienes se creían estos. En la privada no aguantaban ni diez minutos.

Sin ir más lejos ¿y los Ayuntamientos? ¿Cómo están los Ayuntamientos? Donde tenían que estar dos hay seis. Llegas tú y todos desayunando o haciendo la compra. No puede ser. Hay que meterlos en cintura y despedir a la mitad. ¡Si es que los presupuestos de los Ayuntamiento se van en pagar a todos esos! Luego, venga, a subir el IBI, el agua, la basura. ¡No me extraña, con todos esos comedores!
Hace cuatro días eran 60 y cinco años después ya son 130. Claro, así no hay quien lo aguante. ¡Venga subir impuestos! ¡No se donde vamos a llegar!

No, pero la culpa no la tienen ellos. Los sindicatos, los sindicatos, ahora tenían que pagarles ellos. No dicen nada y cuando lo hacen es para enchufar a unos y a otros. Así nos va, pero ellos, esos sí que viven bien. Subvenciones por todos los lados, horas sindicales y vete tú a saber que más. Luego se quejan y ¡venga huelgas! ¡Sí los mandaran a todos a trabajar! Esos sindicaleros están a lo suyo. Venga a meter gente ¡como ellos no les pagan! Gentuza. ¡Un pico y una pala les daba yo!

¿Cuántas veces hemos escuchado esto y cosas peores? Resulta que los trabajadores de lo público acumulamos todos los males habidos y por haber. No importa lo bien que hagamos nuestro trabajo ¡somos unos privilegiados! No se valoran nuestras capacidades ni nuestro trabajo, a no ser que un día metamos la pata. Da igual que hubiese una oposición para llegar al puesto o no. No importa que la inmensa mayoría de los trabajadores que hoy realizan sus funciones en las administraciones no sean funcionarios, sino personal laboral. A todo el mundo le importa un pepino que en los últimos doce o catorce años hayamos perdido poder adquisitivo. Todo dios se alegró de nuestro recorte salarial y se está frotando las manos ya que, probablemente, nos llegue otro. Pero nadie habla de que ellos quisieran estar en nuestro pellejo y por una u otra razón no lo están. Ya, ya. Lo nuestro fue enchufe y lo de ellos mala suerte. No todos estamos donde estamos por cuestiones eléctricas. Haberlos los hay, pero no somos todos ni mucho menos.

Ni los trabajadores, ni los sindicatos son responsables de los desaguisados de los gestores de lo público. Los ciudadanos tienen que exigir responsabilidades también por estas cuestiones y no lavarse las manos.
Hay quienes nos critican, nos despedazan, y al mismo tiempo no se quieren enterar de cuando un político se sube el sueldo más de un diez por ciento, de cómo utiliza de forma fraudulenta los bienes públicos o empufa la administración que regenta hasta límites insospechados. En estos casos no se dice ni mú, no vaya a ser que se enfade el mandamás y además pierda la oportunidad de convertirse en funcionario. Llegado el caso, eso sí, la culpa del número de trabajadores y de lo vagos y maleantes que somos.

Al final lo de siempre: los funcionarios, prejubilados de la mina, los profesores, médicos, etc. etc, y los sindicatos, faltaría más,  los culpables de todo. Políticos, empresarios, banqueros, especuladores y si me apuran los futbolistas, del Madrid y el Barca, claro, todos unos benditos.

Así nos va. Venga, regalen un funcionario estas fiestas y así podrán insultarle y vejarle todos los días. No se desazonen que ya vendrán otros y les pondrán a unos trabajadores sumisos, mal pagados y escasamente cualificados para ofrecerles esos servicios, que además les van a salir mucho, muchísimo más caros.

¡Ah! y no se preocupen, en poco tiempo volveré sobre lo mismo. La campaña contra los servicios públicos no hizo más que empezar. Primero cargan contra los trabajadores luego sobre los propios servicios.
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¿La culpa?: de los trabajadores de las administraciones por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

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