10 abr. 2012

Y lo que nos queda por ver


Las cosas se van clarificando. Poco a poco Rajoy y el PP van enseñando la patita y de corderos nada. Con la reforma laboral no les tembló el pulso, con el resto de las medidas tampoco. La penúltima fue la de los Presupuestos Generales del Estado y ya hemos visto: recortes, recortes y más recortes. ¿La última? la amenaza de más reducciones, y esta vez les toca el turno a la sanidad y la educación.

Primero los bancos y camarilla nos deslomaron metiéndonos en la crisis, luego los políticos sometidos a esos poderes nos están arrastrando y sacándonos la piel a tiras. Mientras, ellos  -los unos y los otros- siguen a lo suyo, aún a costa de hundirnos a todos.
Ni sus beneficios, ni sus sueldos, ni sus prebendas han disminuido un ápice. Pero eso sí, cada día tienen una nueva receta para jodernos un poco más.

Todo sea por el déficit público y, sobre todo y ante todo, por pagar la deuda a los bancos alemanes -los primeros- pero también a los chinos, británicos, americanos y vayan ustedes a saber quienes más. Pero eso sí, mientras, nuestros grandes banqueros… ¿qué narices hacen además de dar consejos e incrementar sus beneficios? ¿Invertir en negocios? que se supone que es lo suyo: no, desde luego que no. ¿Especular? Pues no se, pero me da a mí que sí. Para nada ¡qué tonterías digo! Los banqueros españoles, históricamente, se han distinguido por su saber hacer y como dicen ellos por su patriotismo. ¡Cómo si el dinero tuviera fronteras!

Pero bueno, dejando de lado a estos financieros especuladores, los del gobierno tienen bemoles. Cuando estaban en la oposición metían un miedo del copón, ahora que están gobernando, simplemente asustan y acojonan. Oigan, y que no lo hacen un poco. ¡Acojonan y mucho!

Para ejemplo un botón, o mejor dicho, un Ruiz-Gallardón. Este buen ministro de Justicia asustó en las últimas fechas a muchos ciudadanos con sus opiniones sobre el aborto. Nada extraño. Tenía engañados a muchos, pero no a todos. El susodicho viene de donde viene y ahí está. Se ha quitado la piel de cordero. No le exime ni el ser primo de Trinidad Jiménez. Aunque bien pensado ¿eso explicaría algunas actitudes de la ex ministra de Asuntos Exteriores? Vaya, en menudo berenjenal me he metido. Dejémoslo correr.

Retomemos la cuestión. Vamos encaminados, cuesta abajo y sin frenos, a que cada uno disponga de los servicios que se pueda pagar. Esa ha sido la máxima de estas gentes de la derecha. En teoría no quieren un Estado fuerte, quieren individuos que se las apañen como puedan: tanto tienes tanto vales. Eso en lo económico, en lo demás quieren controlarlo todo. Quieren reglamentar la vida pública y la privada. No, no son contradicciones, es su despotismo y, en muchas ocasiones, autoritarismo. Hablan de libertad de los individuos pero luego quieren una sociedad sumisa y obediente en la que el pensamiento único –el suyo, faltaría más- sea el imperante.

Todo este totum revolutum que hoy nos envuelve conduce a una sociedad plana, sin atisbos de crítica y donde lo económico es lo importante. Los ciudadanos seremos generadores de una riqueza que otros, unos pocos disfrutarán, y donde los derechos sociales (colectivos) cada vez serán menores.
En el fondo es aquello de divide y vencerás. Fracciona la sociedad, anula su identidad como suma de individuos y obtendrás lo que tenemos hoy y lo que veremos mañana.

Mientras, Rajoy y compañía seguirán firmes, inamovibles. Eso sí, todo lo harán por nosotros y porque es lo que hay que hacer.

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Y lo que nos queda por ver por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

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