18 abr. 2013

Cospedal o el arte de decir estupideces





Las gentes de mi generación hemos escuchado aquello de: “estudia que así podrás tener un futuro”. Dábamos por hecho que la “preparación” llevaba consigo una serie de conocimientos e incluso, en nuestra ingenuidad, un comportamiento responsable y hasta ético. Ya, ya sé que eso eran imaginaciones, pero se pensaba.

Hace tiempo que nos caímos del guindo pero aún somos capaces de sorprendernos. Un poco, pero no demasiado, no se vayan a creer.

Los últimos pasmos me vienen provocados por María Dolores Cospedal García. El “de” se lo añadió para darse más tronío.

La señora de Cospedal está estudiada. Se pasó por las dominicas y comentan que hizo derecho en la universidad católica CEU San Pablo, aunque en su biografía oficial como Presidenta de Castilla-La Mancha nos cuentan que es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.
Menudo misterio. Da igual, la peineta, la mantilla y el collar de perlas –auténticas, faltaría más- a juego con anillo y pendientes, le quedan de maravilla. Eso sí que es importante.

Sigo con su currículo.

Entre 1998 y 1999 –y esto será importante en su futuro- estuvo en Washington como consejera laboral y de asuntos sociales de la embajada de España.
De ahí en adelante fue embalada.

Es Presidenta del Partido Popular de Castilla-La Mancha; Vicepresidenta de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES); Secretaria General del Partido Popular y desde junio de 2011, Presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Casi nada. Por cierto ¿cuándo ejerce como presidenta? ¿A cuantos sueldos renunció?

Se dice que está bien preparada jurídicamente y no lo dudo. Trabajó de consejera laboral y es capaz de decir una estupidez tan inmensa como: “La indemnización que se pactó fue en diferido, en forma de simulación en partes de lo que antes era una retribución, por lo que tenía que tener retención a la seguridad social”

Se lució. La tontería fue tan grande que hasta avergonzó a los suyos. Es más, estuvo callada una temporada, lo cual le vino muy bien a Esteban González Pons que de esta forma resurgió de las catacumbas en que lo había enterrado el caso Nóos y vayan ustedes a saber qué más.

De Cospedal se está mostrando como una presidenta autonómica intransigente, privatizadora y meapilas, esto último solo de apariencia ya que eso es lo que se espera de ella.

No ha tenido contención verbal con el tema de los escraches y utilizó el calificativo “nazi” con una torpeza absoluta. ¿Cómo denominaría a quien cierra centros de salud?

La penúltima boutade de Cospedal fue esa de que “los votantes del PP se ajustan el cinturón pero pagan la hipoteca”. Claro, los que no lo pueden hacer, le faltó decir, es porque son tontos o rojos. ¿O lo dijo?

La legislatura es larga y tendremos tiempo de deleitarnos con sus ocurrencias. No importará lo que diga, ella seguirá siendo presidenta de Castilla-La Mancha, secretaria general del Partido Popular y vicepresidenta de  FAES, entre otras cositas.

Ven, al final a de Cospedal le sirvió lo de estudiar: ¡no nos salió listilla ni nada!

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Cospedal o el arte de decir estupideces by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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