6 ago. 2014

Nos vemos allá arriba, una novela para un centenario


Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo.

Así comienza Nos vemos allá arriba - Premio Goncourt 2013 -, la novela de Pierre Lamaitre.

No es para menos. En 1914 Europa se volvió loca. La Primera Guerra Mundial se convirtió en un matadero de hombres.

Esta Gran Guerra, como todas las guerras, fue fruto del enfrentamiento económico aderezado con los poderes militares y el imperialismo galopante. Por si esto fuera poco, la revolución rusa puso la guinda que faltaba.

Se creían que aquella barbaridad pondría fin a las carnicerías. Nada de eso. Luego llegarían los nacionalismos, las crisis económicas, el fascismo, una Alemania resentida y volverían a liarla.

Bueno, esa es otra guerra, aún más cruel pero no más estúpida – todas lo son -.

Los protagonistas, D´Aulnay-Pradelle – el guapo malo – Albert Maillard – el pobre  bueno – y Edouard Pericourt – guapo rico al que persiguen las desgracias -.

La Gran Guerra está a punto de terminar. El último – y absurdo – ataque ordenado por Pradelle lleva a Albert y Edouard a unir temporalmente sus vidas. La desgracia de la guerra se ceba en ellos, de forma especial en Edouard – es el que más ha perdido, aparentemente -.

Los desastres de la guerra se reflejan como en una fotografía o en un dibujo tal y como los realiza el propio Edouard – buen dibujante -. Las imágenes son tan intensas que el cerebro las visualiza de forma inmediata.

Los héroes dejan de serlo al llegar la paz. Estorban a todos. Los mutilados son poco estéticos por las calles.
En la desgracia siempre hay alguien que se beneficia. Pradelle es el ejemplo de hombre sin escrúpulos. El dolor de los demás le puede hacer rico. Los azares de la vida unen al pérfido Pradelle con la hermana de Edouard – Madeleine -.

Morfina, heroína son las únicas sustancias que sosiegan el cuerpo y el alma de Edouard. Su destrozo físico unido al sicológico le mueve a la venganza. Quiere ajustar cuentas con la sociedad y con su padre – rico y poderoso que le desprecia -.

El todopoderoso señor Pericourt nunca comprendió a su hijo. Los gustos de Edouard por el travestismo le sacaban de quicio. Siempre pensó que era…nunca se atrevió a decirlo en voz alta.

Mujeres no tan débiles como se podría creer, corrupción institucional – de qué me sonará eso – avaricia, muertos como negocio, un funcionario – triste, vengativo, sucio, comilón – pero que con su corazoncito pondrá las cosas en su sitio.

Albert es el bueno. Tan, tan bueno que parece tonto. Al final sale con bien del asunto, con chica incluida y forrado. El guapo malo la paga -  se las dan todas en el mismo carrillo -. El todopoderoso Pericourt se reencuentra con su hijo por última vez – será la solución para padre e hijo -.

Ahora, que se cumplió el centenario de la salvajada de la Gran Guerra, es un libro para leer.

Me gustó.

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Nos vemos allá arriba, una novela para un centenario by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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