29 sept. 2016

La carne tira mucho


La vida es un juego emocionante que siempre acaba mal. Algo así se dice en La carne y en torno a esa idea gira el último libro de Rosa Montero.

La protagonista, Soledad, tiene miedo a envejecer. Mujer compleja que con el transcurso de la narración aún se vuelve más. No lleva bien los sesenta. A esta comisaria de exposiciones, que aparenta diez años menos,  le pesa la vida. Como suele suceder, la edad mental y la física no concuerdan.

La autora nos pide a los lectores que no desvelemos alguna de las características de la protagonista, no lo haré. No lo hago nunca, en esta ocasión más justificado aún.

Sin más preámbulos: me gustó. Novela corta en extensión, 236 páginas, con letra que agradecen los cristalinos rígidos y que leí de dos tirones.

Las primeras páginas son muy buenas. Te atrapan. Luego te dejas llevar por la historia.

Soledad es una mujer activa en todas las facetas de su vida, no quiere renunciar a nada, y eso incluye la sexualidad. El deseo de venganza la lleva a contratar a un puto y a partir de ahí… léanlo. La preparación para el primer encuentro con el prostituto es divertida. Por cierto, gigoló no aparece en el diccionario de la Real, curioso.

No es una novela erótica. El sexo es importante - ¿para quién no? - pero no define la obra. La necesidad de compañía, el miedo a la soledad, e incluso el amor son más acuciantes – aunque en esto del amor tengo serias dudas -. Eso no significa que Soledad no le guste un buen polvo. Le gustan, vaya que sí le gustan. ¿A quién no?

Hay momentos en que a uno le apetece darle un par de tortas a Soledad. Sabe que está cometiendo errores y a pesar de ello sigue adelante – nada del otro mundo ¿verdad? -.
Todo tiene su explicación…

Rosa Montero introduce pequeñas notas sobre algunos escritores malditos. La protagonista va a montar una exposición bibliográfica en la Biblioteca Nacional y eso da pie a unas breves, e interesantes, biografías. Todas ellas encajan muy bien en el desarrollo narrativo.

La propia autora se convierte en personaje y su presencia llega a ser importante. Vamos, que Rosa Montero le echó un capote a su personaje. Le debió dar penita.

Es un libro que me proporcionó alegrías. No todos lo hacen. No soy muy dado a recomendaciones pero La carne se lo recomiendo. Y ya saben: para gustos, colores.

Permítanme que traiga aquí dos líneas del final del libro: Pero luego se quedó mirando los anchos hombros del corredor, las nalgas musculosas tensándose rítmicamente ante sus ojos. Ah, ese esplendor de la carne.

La carne es débil y el deseo mucho.

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La carne tira mucho by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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