29 dic. 2016

Una chica con pistola y carácter


Una chica con pistola de Amy Stewart es, como nos cuenta la propia autora, una obra de ficción histórica basada en hechos reales y en gente de carne y hueso.

La novela surge a partir de un artículo periodístico, de 1914, en el que se narraba el choque entre un automóvil y una calesa en la que viajaban las hermanas Kopp. De ese accidente emana el argumento protagonizado por las tres hermanas – mejor dicho, dos hermanas y una chica -. La protagonista absoluta será Constance Kopp.

Constance es la más inteligente, la más atrevida y la que cuenta con un pasado que en esa época podríamos definir como turbio. Nada se le pone por delante.
Frente a Constance – que ejerce de narradora – Henry Kaufman, propietario de una empresa especializada en el teñido de sedas y mafioso. Aunque ambos aspectos, empresario y mafioso, iban muy unidos en aquellos años de desarrollismo salvaje en EEUU.

¿Habrán cambiado mucho las cosas? Me viene a la cabeza Trump. Empresario peligroso y ahora armado hasta los dientes.

Explotación laboral, huelgas y represalias, mujeres solteras y orfanatos, policías y Justicia nada fiables – el sheriff Heath sí – y atisbos de emancipación femenina se entremezclan para trabar una novela feminista policíaca social – uff – pero sin acritud, cómo diría aquel.

329 páginas entretenidas. Sin más. Le falta chispa. Tuve la sensación de que necesita algo. Más gancho, más tensión.

Amy Stewart, como curiosidad, es copropietaria de una tienda de libros antiguos y su afición son las plantas venenosas. Según nos cuenta la Wikipedia su jardín de plantas venenosas está considerado como uno de los dieciocho jardines más extraños del mundo.

Pues vale.

Ya saben, para salir de dudas nada como leer el libro. Disponible en bibliotecas públicas y librerías.
Está claro, a menor estimulación –literaria, para los mal pensados – menor comentario.

Pues eso.


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