11 ene. 2018

Cada vez menos ciudadanos

El término ciudadano está tan manido que lo hemos despojado de gran parte de su significado. Y no me refiero al acuñado en la Grecia clásica o en la Revolución Francesa. Hablo de nosotros ciudadanos del siglo XXI. Personas con derechos y deberes. Derechos arrebatados sin oposición cívica.

Las redes sociales se han convertido en la válvula de escape que canaliza los descontentos, la indignación y el malestar. Y todo ello a pesar de que una gran parte de la sociedad no ha asimilado la manipulación y control al que estamos sometidos por esa vía.

Aunque parezca absurdo hay que recordar que los gobiernos, los poderes, no cambian solamente por las opiniones en las redes.

Hemos olvidado que una manifestación masiva tiene, aún hoy día, más impacto que miles de firmas digitales. ¡Qué les voy a decir del voto! Ese sí que tiene poder en una democracia. El voto meditado, crítico.

Me reafirmo en mí creencia en el poder de los ciudadanos como conjunto que se moviliza de forma activa para enfrentarse a las decisiones arbitrarias o alejadas de los deseos e intereses generales – que no pasan por las ocurrencias momentáneas o los ofrecimientos populistas -. Creo en un ciudadano comprometido.

No se trata de salvar el mundo, es un gasto de energías improductivo. Para los más suspicaces, no quiero decir que no tengamos que hacer nada, todo lo contrario. La participación en las onegés, por ejemplo, es magnífica y muy loable, pero eso no debe hacernos olvidar que tenemos que obligar –sí, obligar- a nuestros gobiernos a cambiar sus políticas sociales y económicas.

No está mal que “gritemos” en las redes sociales o escribimos en un blog – para muestra este botón -. ¿Es suficiente? Visto lo visto no lo parece.

Ejerzamos de ciudadanos sin miedos ni temores.

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Cada vez menos ciudadanos by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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