30 oct 2018

Falcó sigue asesinando en Sabotaje


Lorenzo Falcó es incansable. Sí tiene que matar, mata. Sí tiene que engañar, engaña. Sí tiene que beber, bebe. Sí tiene que follar, folla. No se le pone nada por delante.

Falcó vuelve a la carga en Sabotaje de Arturo Pérez-Reverte. Con este libro completa, de momento, la serie sobre este asesino fascista, aunque su autor le niegue esa ideología. Lo que no puede negar es su machismo, su falta de moral y escrúpulos… un momento, un momento, me refiero a Lorenzo Falcó, qué quede claro. Pero eso tiene remedio –léase con ironía-. Pérez-Reverte lo hace guapo, elegante, simpático y folla que alucinas. Así le quitamos esos pequeños defectillos.

Arturo Pérez-Reverte es sobradamente conocido, por su faceta de escritor, de articulista, y además por sus sobradas.

Me leí los tres libros de la serie: Falcó, Eva y este de Sabotaje. Desde luego sabe cómo enganchar al lector, pero no me da gato por liebre.

En una entrevista que le hicieron en Europa Press dice cosas cómo esta: “he intentado devolverlo todo a un contexto real”. O cómo esta otra: “Era un desafío mover a Falcó por esa realidad. Los dos bandos tenían ambigüedades. Cuando te centras solo en los seres humanos salen cosas como los rencores y la lujuria deja de estar todo tan claro. El mundo es una gama de grises y la cultura permite ir seleccionando”.

Tiene una visión sesgada de esa terrible realidad de la Guerra Civil española, al menos así queda patente en esta serie. Argumentar que se centra en personas ya supone una manipulación. ¿Dónde quedan los hechos históricos? ¡Ah, claro! ¿Serán los individuos los motores de los cambios en la Historia? Para Pérez-Reverte la escala de grises es más oscura para un lado qué para el otro. La República, y los republicanos, salen bastante mal parados de ese “contexto real”.

Ya sé que es una novela y el autor retuerce las cosas a su entender, pero qué no me venda motos. Él, Pérez-Reverte, se justifica demasiado. Eso está bien en un político, en un escritor sus obras se justifican por ellas mismas.

“He sido poco ortodoxo en lo socialmente aceptado, pero he sido honrado con la verdad”. Pues mire va a ser que no. Es su verdad. Los libros de Historia, los serios que también hay morralla, exponen unos hechos que difieren sustancialmente de lo que usted deja caer, insinúa o directamente suelta.

Las fobias del autor están presentes en la obra. Y no lo digo yo. Arturo Pérez-Reverte muestra su desapego, en las entrevistas, hacia Hemingway, que menciona en Sabotaje, o Malraux, en la figura de Leo Bayard. Tampoco se salva Picasso. En cambio Canaris pues… Canaris fue jefe de la Abwehr (inteligencia militar alemana durante la época nazi, operativa desde 1921 a 1944). También fue uno de los que intentó matar a Hitler, eso sí, al final.

Unos son malos siempre, los republicanos; otros cuando se ven forzados y… bueno tenían sus cosillas. No sé sí son querencias del autor pero imparcial no es. Repito, no tiene por qué serlo, pero por favor, no se justifique.

Lo mejor que pueden hacer es leerlo. En su biblioteca pública o librería preferida lo podrán encontrar.

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