4 sept. 2009

Ella 22, él 20 y las mató



Ella tenía 22, él 20 y ya eran padres de una niña de tres años. Ella llevaba en el vientre otra niña, ya estaba en el noveno mes. Él la mató. Le disparó en la cabeza. La asesinó y lo hizo también con la niña que llenaba su barriga.
¡Qué los hombres o los dioses nos lo expliquen! No lo puedo entender.

Dejaron de ser niños, estaban empezando a ser jóvenes, aprendían a ser padres, esperaban ser abuelos y ahora ellas están muertas y él es su asesino.
No se puede desayunar con esta noticia y quedarse tranquilo. Sucedió en Barcelona. Qué más da donde sucediese, el caso es que pasó. Pero ¿cómo es que pudo pasar? ¿Qué carajo pensó ese desgraciado? Mata a su compañera y a ese bebé que no llegó a saber lo que es la vida. Así de terrible.

Tiene 20 años y es un asesino. No ha matado accidentalmente, ni por venganza, ha matado a una mujer, su mujer, vayan ustedes a saber por qué.
Con 20 años y ya ha sido capaz de almacenar tanto odio, tanto desdén por la vida de los demás, que asusta. No se si sabremos la verdad de lo ocurrido, lo único cierto e irremediable es la muerte de ellas. Unos y otros estudiarán el caso. Los vecinos dirán. Los amigos justificarán. Los familiares llorarán. Los medios de comunicación llenarán páginas con el suceso. Los vergonzosos integrantes de programas infames disertarán sobre ello como si supiesen de qué hablan. Todos diremos algo creyéndonos en posesión de la verdad. Todos nos equivocaremos.

Despojémonos de toda erudición, de toda la sarta de tonterías que tendremos que oír y al final nos quedaremos con que un nuevo crimen machista ha estallado en nuestra sociedad; con el agravante, si eso es posible, de la juventud del asesino. Muy mal lo estamos haciendo cuando las agresiones machistas surgen en edades tan tempranas. Niños de doce o trece años violan a niñas de su misma edad. Adolescentes golpean a sus parejas y hombres jóvenes asesinan a sus compañeras.

No escarmentamos. Hoy, mañana y pasado hablaremos de este caso, dentro de un mes algunos empezaran a justificar actitudes machistas. Habrá jueces que nos avergonzarán con sus sentencias absurdas y machistas. Oiremos como las leyes de igualdad o las acciones positivas en favor de las mujeres discriminan al hombre. Escucharemos, o mejor, algunos no dirán nada cuando las mujeres ganen menos salario que los hombres o no las dejemos acceder a puestos que históricamente han sido ocupados por hombres. Nos parecerá normal que sea un hombre quien escuche los pecados en un confesionario pero que no lo pueda hacer una mujer. Y así podríamos continuar.

Mientras todo esto siga pasando seguiremos contribuyendo a perpetuar el machismo y, de vez en cuando, muy a menudo desgraciadamente, un machista se convertirá en asesino. No busquemos disculpas. Acabemos con la actitud prepotente de todos nosotros, los hombres, y acabaremos con los asesinatos de mujeres.
Tiene 20 años y es asesino, por partida doble, de mujeres. Nadie lo podrá explicar. No lo podremos entender. No haremos nada. No tendremos remordimientos. Se nos olvidará. Serán una cifra ignominiosa más.
Se nos tenía que caer la cara de vergüenza a todos.

P.D. Este escrito está basado en una noticia periodística. Ningún juez ha dictado sentencia alguna, todavía. La presunción de inocencia es inherente a nuestro sistema judicial y así debe ser. Estos casos suceden y eso dio pie al desahogo.

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Ella 22, él 20 y las mató by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

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