5 may. 2011

Las maquetas navales de "García"


José Luís García García, “García” como todos le conocen en Tineo, ha dedicado muchas horas de su tiempo al maquetismo naval. Su trabajo puede verse en la exposición que alberga la Casa de Cultura de Tineo hasta el próximo 13 de mayo, de cinco a siete de la tarde.

El mar siempre le ha gustado a “García”. Nació en Luarca, pero casi toda su vida ha transcurrido en Tineo y su visión y amor por el mar nunca le ha abandonado. Desde el año 2003 está jubilado y en esa fecha arranca su trabajo como maquetista. Su ocupación no podía ser otra que la construcción naval.

Años de faena y de cariño son los que le han costado las once piezas que componen la muestra: el Titanic, el Juan Sebastián Elcano, La Pinta, La Santa María, una trainera, una fragata española de 1870, el Villa Blanca, el USS San Francisco CA-38, el Pilot Boat Virginia y hasta el faro de San Agustín de Coaña. En todos se pueden apreciar los detalles que les convierte en fiel reflejo de los reales, de los que solo les aleja el tamaño.

La construcción de estas naves no es cosa de broma. “García”, todos los días, de cuatro a seis de la tarde se pone a la tarea. Dos horas en las que se enfunda, literalmente, el traje del curro y el mundo se transforma en un barco. Planos y herramientas sencillas le sobran para solventar todos los problemas constructivos que se le plantean, que no son pocos. La mayoría de las veces recurre a algo en desuso: el ingenio. La pensión de jubilación no da para muchas alegrías y de la necesidad hace virtud. Los materiales son caros y las herramientas también, pero eso no le arredra y lo dicho: con ingenio y paciencia lo soluciona todo.

El sosiego en este trabajo es fundamental. La maqueta del Titanic le llevó a “García” nada más que 2.360 horas. El barco de vapor fueron 1.440 horas, la atunera 960 horas. Y así más o menos todos ellos. Desde luego que José Luís se caracteriza por ser hombre de temple y metódico, muy metódico.

¿El coste de cada uno de sus barcos? No lo sabe a ciencia cierta, pero su Titanic con 600 euros no lo hizo. Si se pusiese a la venta ¿cuál sería su precio? No lo sabe y tampoco le importa. Es su entretenimiento y no le pone tasa.

Según él mismo confiesa, es su pasión y en ella participa también su mujer, que es quien le aporta un sinfín de detalles y la que somete su creación a un exhaustivo examen.

“García” planifica el trabajo. Ya tiene claro cuales van a ser sur próximas creaciones: continuará con un barco draga, ese va ser el primero, luego proseguirá con, y ahí ya no establece el orden, un submarino, una nave de la Guardia Civil, otra de la Cruz Roja, un remolcador y un container. Lo tiene tan calculado que con los 69 años que tiene en la actualidad no cree que pueda realizar más: “la vista y la paciencia ya no serán las mismas”. Está claro, es un hombre previsor y paciente.

Licencia Creative Commons
Las maquetas navales de "García" por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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