18 oct. 2012

Nacionalismo, crisis y pobreza


 Comentario para el programa Cangas del Narcea en la Onda, de Onda Cero Radio (16/10/2012)


Permítanme que les ponga en situación. Oviedo, sábado, poco antes de las once de la noche. Estoy paseando a Jana, mi perrita, y voy dándole vueltas al tema del que quería hablarles hoy. Ella a lo suyo y yo a lo mío.

En los últimos días el tema de la independencia de catalanes y vascos, sobre todo de los primeros, ha ocupado gran parte de las noticias y de los comentarios ciudadanos. Hay para todos los gustos.

Jana olisqueaba aquí y allí y yo pensando en ese asunto. Me venían a la cabeza las imágenes de Artur Mas y de Íñigo Urkullu y la sensación de prepotencia que destilan. Su tono de voz, sus gestos y lo que dicen denotan que van de sobraos. Ellos están en posesión de la verdad absoluta y los demás estamos o bien equivocados o sencillamente es que no entendemos nada, y menos a ellos, claro.

La calle tiene menos luz. De los brazos de cada farola solo uno ilumina. Cuestión de ahorro y me parece bien. En la acera de enfrente una persona está depositando la basura. Aprecio que es un hombre pero nada más. La perra da un pequeño tirón y nos encaminamos hasta el siguiente árbol. Ella husmea y yo sigo a lo mío.

Mas y Urkullu nos quieren dar lecciones de democracia. Los que no compartimos su visión de España somos tachados de poco o nada demócratas. Y lo dicen ellos que a lo largo de la Historia han demostrado muy poca solidaridad y sí mucho interés por lo suyo.
En el caso de los vascos esta cuestión es más llamativa. Siguen alabando a Sabino Arana, dogmático, xenófobo y racista donde los hubiera.
Pues bien, esta gente se atreve a reprendernos y a darnos lecciones.

Jana ya vio el siguiente árbol. Miro hacia atrás y el hombre no estaba depositando la basura. Me fijo y al hombro lleva una bolsa. Está buscando algo entre los cubos de basura. Detengo a Jana. Sigue un buen rato. Se siente observado ya que levanta la cabeza y mira en nuestra dirección. Proseguimos. La perra no deja de olfatear.

Los nacionalistas siempre han aprovechado las etapas de crisis, económica o social, para volverse más activos y exigentes. Siempre ha sido así. Las fases de bonanza no son propicias para ganar adeptos y lo saben. No hay nada como las situaciones de zozobra para erigirse en salvadores y cargar con todos los males al estado centralista y opresor. Ellos son así.
En esos momentos, en momentos como estos, los ciudadanos nos queremos agarrar a algo, aunque sea a un clavo ardiendo. Ahora  hay quien ya se está quemando.

Nos paramos. Pasa por debajo de una farola y lo veo. Es joven, no va mal vestido. Mira a la acera de enfrente y ve varios cubos más. Cruza. Se acerca a ellos y empieza a revisarlos. Es sábado. Él podría estar divirtiéndose o en su casa, pero no, está rebuscando entre la mierda que los demás tiramos.

Mientras, otros siguen pensando que son maltratados y que necesitan ser independientes ya que son muy desgraciados entre nosotros. No tienen bastante, nunca tienen bastante.

Jana y yo nos volvemos para casa. Ya no me apetecía seguir pensando en esto. Casi me parecía una tontería. Él siguió a lo suyo y le quedaban muchos cubos por andar.
¿Qué narices nos ha pasado?

Disfruten de la vida…y pensemos que igual el otro tiene razón.

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Nacionalismo, crisis y pobreza por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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