22 ene 2026

¿Reconciliación entre quienes?

   

 


  Reconciliar significa, según la RAE, «volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos». Dicho esto imagino que muchos de ustedes se habrán dado cuenta de que voy a hablarles de Reconciliación, memorias de Juan Carlos I. Sí, lo leí.
  Aunque el libro está escrito en primera persona Juan Carlos no es el autor, está escrito por Laurence Debray, hija del conocido filósofo francés Régis Debray y de la antropóloga franco-venezolana Elizabeth Burgos. Escrita inicialmente en francés está traducida por Elizabeth Burgos y Karin Taylhardat. Tiene 512 páginas.
  Juan Carlos I reinó de 1975 a 2014. En 2020 salió de España para irse a vivir a Emiratos Árabes Unidos.
  Con estas memorias quiere explicar las actuaciones que considera más importantes en su reinado, entiéndase bien, en las que él es el protagonista, el artífice de esos logros.
  Quiere dejar claro que atacándole a él se perjudica a la Corona y al Estado, a la unidad del país y su democracia. Vamos, que él es la democracia. Pone la puntilla afirmando que el actual Gobierno parece alegrase de la situación y es el responsable que tiende a enfrentar a unos con otros.
  De sus escándalos financieros no es culpable de nada. Todo es mentira o lo liaron en embrollos financieros. A modo de disculpa dice que «ninguna institución es irreprochable, ni tampoco ninguno de sus miembros». Asunto resuelto.
  Por lo que se refiere a Franco no permitía que nadie le criticara delante de él. Afirma, sin pudor alguno, que del dictador heredamos la seguridad social y los embalses. Ni lo uno ni los otros fueron idea de Franco. Miente.
  Intenta colarnos la idea de que tenía todo en su cabeza todo lo que quería hacer desde el primer momento. Así antes de los 70 del siglo pasado ya tenía claro en «su fuero interno» que la democracia era la única vía de futuro. En esos años lo único que le preocupaba era llegar a reinar. Su infinita clarividencia le permitió avisar a los presidentes en sus primeros años de reinado que Cataluña era más difícil de gestionar que el País Vasco. Alucinante.
  Niega que hubiese pedido dinero al sha de Irán para ayudar a Adolfo Suárez en sus primeras elecciones. Existe copia de esa carta y hasta un medio tan poco sospechosos de ser antimonárquico como el periódico ABC se hizo eco de esa información.
  No tuvo empacho en decir que se puede considerar que la Transición comenzó, subrepticiamente, con la llegada al poder de los tecnócratas del Opus Dei. En fin.
  A lo largo del cuento, perdón de las memorias, se cuelga todas las medallas. Así cuando firmó la Constitución se dijo, para él, no publicamente -lo comprendo, le habrían corrido a gorrazos- repito, se dijo «Yo he cumplido mi misión, ahora le toca a los políticos».
  Respecto al 23 F, de 1981, el fallido golpe de Estado de Tejero, un poco de palabrería y que Alfonso Armada le traicionó y poco más. Por cierto, de Armada dice que tenía una brillante carrera militar y destaca entre sus méritos que se alistó al ejército franquista a los dieciseis años para combatir a la República y que combatió con la División Azul en la Segunda Guerra Mundial. Para los demócratas ese curriculum es más que vergonzoso.
  Una trayectoria muy similar tuvo Milans del Bosch, quien sacó los tanques a la calle en Valencia el 23 F, al que le otorgaron la Cruz de Hierro, máxima distinción nazi.
  No explica los motivos por los que aquella fatídica noche del 23 F su mensaje a la nación no se emitió hasta la 1:15, cuando tenía intención de hacerlo a las 22:30. Otro asunto liquidado sin explicar nada. Afirma que tiene dudas y preguntas sobre ese día. Lamentable.
  La implicación de Francia en la lucha contra ETA ¿a que no saben quien lo hizo posible? Exacto, a Juan Carlos. ¿Y la entrada en la Comunidad Econóica Europea, hoy Unión Europea? A él, a Juan Carlos. ¿Y las Olimpiadas de 1992 en Barcelona? Cosa de Juan Carlos, quien ya tuvo una visión muchísimoas años antes. ¿Y la Expo de Sevilla? ¿Acaso lo dudan? Juan Carlos, Juan Carlos. Es más el supervisaba que los trabajos fueran bien en la ciudad hispalense. Lo controlaba todo y gracias a él salió bien. Perdonen, pero ¡hay que joderse!
  De sus relaciones extramatrimoniales solo menciona a la que le salió muy mal, la de Corina, a la cual no nombra en ningún momento, del resto de sus líos de faldas nada de nada.
  Otro cotilleo, de Lady Di dice que le pareció fría, taciturna y distante. No me extraña, con la familia que emparentó y que tenía que bregar no era para dar saltos de alegría.
  De la reina Sofía, a la que siempre llama Sofi, habla bien, pero con distancia. Dice que es una buena profesional, que la respeta y aprecia, pero eso sí, de amor ni mú.
  Volviéndose a los logros que se adjudica entre ellos están el Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de las Colecciones Reales y que el Museo Thyssen-Bornemiza quedándose en Madrid fue cosa suya.
  Está super orgulloso de haber hecho tanto por España y los españoles. Según él pocos reyes europeos, por no decir ninguno, hicieron tanto por su reino. Remata que con estas memorias quiere dar su visión de la historia, la que vivió y forjó. ¡Olé!
  No sé lo que hubieramos hecho sin él. Juan Carlos, nuestro «padrecito» ha demostrado vivir en una realidad paralela. No aclaró nada, tampoco lo esperaba. Es un egocéntrico que se aprovechó de su cargo a todos los niveles. Ni una sola palabra de la fortuna que posee, ya publicada hace años, y estimada en más de 2 000 millones de dólares. De su vida disoluta, ya pública, pasó de largo. De su actuación el 23 F más de lo mismo. Del trato preferente de Hacienda ni se acordó.
  Los españoles no le debemos nada. De manera soterrada nos culpa a los ciudadanos y al Gobierno actual de su salida de España por no saber valorarlo.
  Juan Carlos I pasará a la Historia como otro Borbón más: mujeriego, tragón, bebedor y avaricioso.

 

 Comentario para Ser Occidente 20 enero 2026


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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