3 ago. 2009

¡Marchando una de crisis!


Hipotecas subprime, crack, estanflación, flexiguridad, Lehman Brothers, Fortis, Bradfort & Bingley, Hypo Real State, Dow Jones, Ibex 35. Términos económicos, nombres de bancos y un sinfín de palabros de esta jerga hasta ahora incomprensibles para la inmensa mayoría de los ciudadanos, se han convertido, casi, en palabras del lenguaje cotidiano de todos nosotros.

A estas alturas ya tenemos clara la cuestión. Todo comenzó en EE.UU. El descontrol de los bancos, la codicia de sus dirigentes que obtuvieron sueldos y compensaciones multimillonarias, el gobierno americano que no quiso ver absolutamente nada, junto a la envidia de la gran banca europea y su falta de escrúpulos, nos han arrastrado a esta crisis.

Pero, ¿crisis de quién? Para los que vivimos de nuestro salario, cada vez que nos suben los precios entramos en crisis. Las familias que están pagando una hipoteca, sufren cada vez que el euribor se mueve, lo normal es que lo haga hacia arriba. Para los jubilados, viudas y similares, todos los meses están en crisis. Los jóvenes mileuristas también están en crisis permanente, no digamos los que están por debajo de los mil euritos. De los parados ni hablamos. Entonces ¿cuál es la novedad? Ninguna.

Esta es otra de las típicas crisis cíclicas del capitalismo galopante y salvaje estadounidense. ¿Que nos afecta a todos? Faltaría más, para eso son los dueños y señores del mundo mundial. Otra cosa es que en cada país los gobiernos echen la culpa a los norteamericanos de USA, que la tienen toda, y los partidos de la oposición carguen y responsabilicen a los dirigentes de su país del desaguisado.
Hombre, en nuestro caso la oposición, por aquello de su gran patriotismo, debería tirar algún ladrillazo contra los yanquis, pero ni de coña. No se atreven, que igual se despierta el tigre de las Azores y se arma la marimorena.

Esto de la globalización es lo que trae. Las grandes multinacionales quieren ser globales y para ello utilizan todas las armas a su alcance, aunque sea a costa de una crisis económica mundial. No, no es ninguna tontería. ¿Acaso no hay grandes bancos comprando a otros a precio de saldo? Pues eso. Ya saben, a río revuelto… ganancia de los más ricos y con menos escrúpulos.

Las preguntas que nos asaltan son muchas: ¿dónde están esos millones acumulados durante tantos años de exagerados beneficios? ¿Se están controlando los paraísos fiscales para hacer aflorar el dinero allí depositado? ¿Alguien ha oído quejarse a los bancos suizos? ¿A algún directivo de los bancos y entidades financieras causantes del estropicio se les ha metido en la cárcel o incautado sus bienes personales? Así podríamos seguir con muchas más, pero para qué. Nadie nos contesta, es más, a los que pueden parar esto y exigir responsabilidades, les importa un pito nuestras preguntas y nuestra vida.

En el caso del solar patrio, nunca mejor dicho, la cosa estaba clara hace tiempo ¿o van a decirme que no? Lo de la burbuja inmobiliaria era una realidad visible para todos. Todos nos preguntábamos quien iba a comprar tanto piso. Parecía que cada españolito tenía tanto dinero como para comprar una segunda o tercera vivienda. Pero claro, solo lo parecía.
Mientras se levantaban urbanizaciones en primera línea de playa o en secarrales y el dinero entraba a paladas en determinados bolsillos, no pasaba nada. Todo marchaba bien y la economía española era muy fuerte, cuando realmente lo único solvente eran sus cuentas privadas. ¿Dónde está todo ese dinero? Ellos sabrán.

Somos la octava o la novena potencia económica del mundo, o eso dicen. Si eso es así, teníamos que estar tranquilos y pensar que el cielo no se nos va a caer encima.
En España tenemos un largo camino que recorrer. Nos creíamos que dejábamos atrás a franceses, alemanes o ingleses y que por primera vez los perros los atábamos con longaniza, y además ibérica. Pues no. Espero que aprendamos la lección –lo reconozco soy un iluso- y empecemos a situarnos donde realmente estamos. No somos los más ricos, no tenemos una industria competitiva, dejamos escapar nuestros cerebros y no invertimos lo necesario en educación e investigación. Esa es la realidad. Hemos mejorado pero… Pero los empresarios que no se piensen que somos tontos y que nos creemos que con trabajar más horas, con que nos paguen menos y la jubilación se posponga hasta los 70 años se soluciona la situación. Por mucho que lo intenten no nos van a convencer de que así se mejora el empleo, en cantidad y calidad. Lo único que se mejora es su bolsa y sino que nos expliquen a que van a fabricar sus productos a China.

Ahora los más listos, o mejor dicho, los listillos, quieren que paguemos entre todos sus platos rotos. Esos dineros que van a poner los gobiernos ¿de donde creen que salen? De nuestros impuestos. Si es que hasta los partidarios de la Escuela de Chicago están calladitos. Pero no se preocupen, cuando estas globalizadas empresas nos hayan esquilmado a todos y sean aún más grandes, entonces volverán a pedir a Papa Estado que no se mezcle en lo que no debe. Ya verán como pasa, y sino, al tiempo.

Qué quieren que les diga, este sistema financiero primero nos roba descaradamente y ahora nos va a saquear. Pero no se preocupen, ya verán como nos lo justifican muy bien y además les vamos a dar las gracias por salvarnos.

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