3 ago. 2009

A diez mil kilómetros y estamos en casa

Había oído muchas veces que las cosas por aquí eran distintas. Que los sentimientos que te trasmiten estos asturianos de Buenos Aires eran algo especiales. La verdad es que se han quedado cortos. No estaba preparado para algo así.
¿Cómo se puede definir ese sentimiento de añoranza, de amor intenso hacia Asturias? Les aseguro que sí escuchan los cantares que hubo en el Centro Asturiano de Buenos Aires y como eran coreados por todos los presentes, se les habrían empañado los ojos.

Estos emigrantes van tomando rostro. Ya no son solo un grupo, ahora tienen una cara, nombre, apellidos y un pueblo del que provienen, allá en la lejana España.
Manuel de Luarca, que no Valdés; Ana Mª del Carmen, de Borres (Tineo), Juanjo de Muñas (Luarca), José, de Casa Chicho de Arganzúa (Pola de Allande) y el siempre bueno y acogedor de Venancio Blanco, de Cangas de Onís. Estos y un largo etcétera, son asturianos de Buenos Aires.
Cuando llegamos al Centro Asturiano ya estaba por allí su presidente, Antonio Nespral. También tuvimos la oportunidad de conocer a Juan José Fernández, presidente de la Peña Luarquesa. Solo por la acogida, mereció la pena el largo desplazamiento, al menos eso nos pareció a nosotros. Y es que Buenos Aires es enorme, tanto que según pasan los días y conocemos algo más, aún nos parece mayor.
Lo primero, visita a las instalaciones y a las obras de mejora que están introduciendo: un aparcamiento que, la verdad, les resulta imprescindible. Tan necesario como caro y para el que muchos socios han tenido que anticipar dinero para su construcción. Los alcaldes de Tineo y Valdés quedaron informados.
Tras la visita, como no, asado. Todos a la mesa a disfrutar de la hospitalidad de estos asturianos y de la carne argentina.
El Centro Asturiano de Buenos Aires cuenta en la actualidad con unos 3.100 socios y el próximo 13 de abril celebrará sus primeros 95 años de existencia.

Después de la opípara comida, Nespral agradeció la visita y los alcaldes manifestaron su apoyo institucional y esperaban que también fuese algo más.
Tras las formalidades, el alcalde de Tineo, Marcelino Marcos, se arranca a cantar. Lo hizo y mereció la ovación del respetable. Estaban todos encantados. El alcalde de Valdés, Juan Fernández, no quiso ser menos y también entró al trapo con una tonada. El animador de la cosa fue Félix Menéndez, concejal de Medio Ambiente y Medio Rural de Valdés, quien también forma parte de la comitiva. Lo de Félix y los cantarines es otra cosa: voz clara y potente. Sabe lo que se hace y emocionó a todos los presentes. Los alcaldes salieron bien librados y se vió que les gusta lo del karaoke y el cantar de chigre. Hasta ese momento, todo bien, pero cuando comienza a cantar Nespral, el presidente, todos a corear. Los que no cantaban se quedaron con la mirada fija y seguro que Asturias se les vino encima. Uno de los comensales no se sabe las canciones, es argentino, pero su abuelo era de Tineo y tras tres generaciones sigue en el Centro Asturiano.
Por aclamación popular, Nespral tiene que volver a cantar. Ahora saca voz para “toca la gaita gaiteru”. La canción no se le pone por delante, toma fuerzas y su voz cansada por los años, retoma el vigor de antaño. Da gusto oírle. Los que no sabíamos de esa faceta suya, quedamos impresionados: de pronto estábamos en un chigre asturianu de hace años.
¿Quién puede decir que estamos a diez mil kilómetros de Asturias? Ye mentira. Solo faltó la sidra o eso pensé yo. Porque la sidra apareció, vaya que si. Estuvimos en esta otra Asturias.
Pero la jornada no acabó aquí. Otra vez al coche. Dios que locura. Cuatro, cinco carriles plagados de vehículos. No existen los intermitentes. Quien llega primero se apropia del espacio. Susto por la derecha; cuidado por la izquierda. Ahora sí que no frena, lo alcanzamos por atrás. Nada de nada. Todo eso pasa por nuestras cabezas, mientras estos asturianos de Argentina conducen y nos ilustran lo que estamos viendo. Ahora, que el miedo, no nos lo quita nadie. Perdón por la expresión, pero ... como conducen (rellenen ustedes la línea de puntos).
Derechitos al centro de Noreña y Siero. Parroquianos echando la partida. Saludos a todos. Café compartido hasta con un paisanu de Caso. Visitamos las obras que están realizando. Otras que van despacio. Ya se sabe, cosas del dinero y de que los más jóvenes no participan en la medida adecuada.
Como no puede ser de otra forma, todo amabilidades.


De allí, más coche y para el centro de Cangas del Narcea. Mucha gente en la sala social. Partidas de cartas, por un lado las mujeres y por otra los hombres. ¿Es o no es una costumbre española?
Este centro tiene arrendada su cafetería y se ve que funciona. Grandes salones, tanto para comer, ya estaban todas las mesas montadas, como para celebrar bailes. La cosa les van bien, aunque son únicamente unos 300 socios.
El restaurante de este centro cangués ofrece espectáculos y entre ellos hay uno famoso: un gaucho bebiendo vino de una bota y al tiempo canta el Asturias patria querida. Parece ser que quienes lo han intentado no han logrado emitir una sola nota.
Los presentes se acercan a los alcaldes. Uno de ellos se presenta a Marcelino Marcos y le dice que él es de Carcediel-pueblo del concejo de Tineo. Le entrega una nota personal. Ahí es nada, un tinetense en el Centro de Cangas del Narcea. Si es que con las distancias se acaba con los localismos.



La sonrisa y la amabilidad no se les quita ni un segundo. No podemos menos que enamorarnos de estos asturianos de Buenos Aires.

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