3 ago. 2009

El Club Tinetense Residencia Asturiana de Buenos Aires

Para conocer el Club Tinetense Residencia Asturiana de Buenos Aires hay que visitarla con motivo de la celebración de la Gran Fabada que conmemora el Aniversario de “La Fusión”. Dicho así puede parecer una simple comilona. Pues no, es mucho más que eso.



El Club Tinetense fue fundado en 1932, hace 76 años. Por su parte, la Residencia Asturiana se creó en 1983 y tenía por misión el cuidado de unos pocos ancianos, lo que se lograba gracias a las aportaciones económicas de personas con un gran sentido de la responsabilidad.
A pesar de la buena voluntad, ambas instituciones no respondían adecuadamente a sus fines, por ello, allá por 1986 se produce la “Fusión” entre ambas entidades, de la cual es hoy resultado el Club Tinetense Residencia Asturiana. Su lema lo dice todo: “al servicio de ancianos y discapacitados”.

En estos momentos, la residencia –inaugurada el 12 de febrero de 1996- cuenta con 84 residentes, con mayor o menos dependencia. Las tres plantas de que consta albergan la posibilidad de llegar hasta las 114 plazas. Trabajan en ella 42 personas.
El único requisito para poder ingresar en esta institución es el ser español. Los residentes aportan el 75 por ciento de su pensión, que oscila entre los 400 y 600 pesos. El coste real de cada residente es de unos 1.400 pesos. Por lo tanto, necesitan apoyo externo.
El Principado de Asturias financia 43 plazas, que se corresponden con los que mayores dependencias tienen. Los gastos de las instalaciones corren a cargo del Ministerio de Trabajo.
Por los servicios que presta ha sido galardonada con el Premio INSERSO 93 y la Medalla de Oro de la Emigración en el año 2003.
Pero para llegar aquí, un pequeño grupo de personas tuvo que realizar enormes esfuerzos personales y afrontar muchos inconvenientes.
Al frente de esas personas un hombre muy especial, Venancio Blanco Andrés. Un asturiano honrado, trabajador y eminentemente solidario, así lo describen todo el mundo. Las opiniones a este respecto son unánimes, Venancio Blanco es una persona excepcional. Sin su empuje esta residencia no sería posible. Su dedicación a los demás le llevó a descuidar a su familia y durante la infancia de su hija esta se enfadaba con él por sus ausencias. Hoy es una mujer y se siente muy orgullosa de su padre.
Sus méritos también le han sido reconocidos por el Rey de España, quien le otorgó, por Resolución de 24 de junio de 1996, la Cruz de Caballero de la Orden del Mérito Civil.
Venancio cumplirá el próximo 19 de abril 81 años, pero ahí sigue, trabajando en la residencia para los demás. Todos los días, desde primera hora de la mañana, ya está realizando las gestiones oportunas para dirigir el establecimiento. La hora de salida no parece tenerla nunca.
Cada martes, Venancio Blanco y la ejecutiva responsable de la residencia se reúnen y debaten los problemas surgidos. De veinte integrantes, es raro que falte alguno. Todos y cada uno de ellos manifiesta que no pueden fallar a las personas que allí residen, ni a Venancio. Sienten verdadera devoción por este hombre.
Venancio Blanco salió de España en 1953, se dirigió en primer lugar a Brasil donde vivió hasta 1958, fecha en que se trasladó a Argentina, que es donde vive desde entonces.
Con motivo del 50 aniversario de la Vaqueirada de Aristébano se le nombrará Vaqueiro de Honor, y parece que ese no va a ser el único galardón que se le ofrezca en su futura visita a Asturias.


Por su parte, los alcaldes de Tineo, Marcelino Marcos, y el de Valdés, Juan Fernández, quisieron colaborar con la residencia e hicieron una donación económica en nombre de sus Ayuntamientos. En el caso de Tineo, desde hace varios años existe una pequeña partida presupuestaria para este fin, a la vista de lo que hoy representa esta institución, se espera que a partir del año próximo la dotación económica sea más importante.



La Gran Fabada significa la confraternización entre unos 800 españoles que se sienten muy orgullos de lo que representa el Club Tinetense Residencia Asturiana. Quince días antes de la celebración se habían agotado las entradas y muchas personas se quedaron sin poder asistir. Todo un reconocimiento a la labor de Venancio Blanco y quienes le acompañaron en esta solidaria iniciativa.

2 comentarios:

  1. Vaya el mayor de mis agradecimientos para aquellos que de una manera solidaria y desinteresada son capaces de ayudar a los demás. Sois vosotros los que haceis que este mundo sea un lugar digno a los ojos del Creador.

    G R A C I A S

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  2. La institución resultó MUY DECEPCIONANTE Y CON DESDICHADAS CONSECUENCIAS.
    A pesar del esfuerzo que nos costó a los familiares para que ingrese mi madre al Club Tinetense Residencia Asturiana dado su supuesto “prestigio”, a pesar de las cuotas mensuales que pagábamos (simuladas en los recibos como donaciones) el trato resulto totalmente decepcionante, ya que disponiendo de buenas instalaciones logradas gracias a infinidad de ayudas del estado Español a través de sus instituciones, falta sensibilidad y atención en el cuidado de los ancianos. Mi madre (invalida a consecuencia de un ACV) no supero una obstrucción intestinal causada en parte por la inmovilidad a la que la sometieron por no levantarla de la cama (perdiendo además, su tratamiento kinesiológico), por una deficiente hidratación y la falta total de control médico a pesar de la existencia de un profesional y de disponer de las instalaciones para ello.
    El día domingo 26 de octubre fui a visitar a mi madre a la residencia a las 19Hs. aproximadamente y la encontré en el salón comedor sola en su silla de ruedas, dormitando, semi-desvanecida, con los pies colgando (ya que no le habían puesto el soporte correspondiente a la silla) y el brazo, volcada sobre el costado derecho, con la cabeza caída, en un estado que despertaba mucha lastima e indignación, lo cual me impulso a tomar la foto (que adjunto) con la intención de mostrársela a la señora Lidia y hacer la queja correspondiente. Para mayor sorpresa cuando se despertó me dijo que se sentía muy mal, que lo había dicho durante todo el día, que había pedido reiteradamente que la acuesten y que “no le hacían caso” (ni siquiera la habían acostado a tomar la siesta como hubiese correspondido por rutina de la institución), le toque la frente y pude comprobar que estaba con fiebre. Hable con la cuidadora y pedí que llamen inmediatamente a la asistencia médica del Centro Gallego de Buenos Aires (de la cual era socia además del PAMI, datos que figuraban en los registros de la residencia), fue recién en ese momento que le tomaron la temperatura (antes que llegase la ambulancia) y tenía 38,8 ºC. (Nunca le tomaban la temperatura, ni la tensión arterial y es de destacar que era una persona con tendencia a tensión alta y en tratamiento, quejas al respecto que me trasmitieron otras internadas). La ambulancia la traslado al Centro Gallego fue internada y operada de urgencia por una obstrucción intestinal, luego de estar 10 días en terapia intensiva con una buena pero aparente evolución, el jueves 6 de noviembre fue necesario que la intervengan quirúrgicamente nuevamente de urgencia; lamentablemente después de dos días en coma inducido con respirador falleció. En todos esos días los familiares no recibimos ni una llamada de parte de la residencia para informarse del estado y evolución de mi madre, hasta el día de la fecha no hemos recibido de parte de la institución ni el pésame ni una explicación de todo lo sucedido a pesar de dos cartas entregadas y recibidas por la Sra. Lidia Balardini.
    Para más información se pueden comunicar a la siguiente dirección de correo manuel.varela.vedrelos@gmail.com.

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