6 ago. 2009

Lucas Santiago o el amor a lo rural convertido en joyas





Cuando me acerqué al workshop de Lucas Santiago lo encontré con las manos en la faena. Y no me refiero a algo muy intelectual o sofisticado, en absoluto, estaba con una pala en las manos cargando tierra. Y es que este workshop lo ha levantado, literalmente, con sus manos, es justo decirlo, junto a la inestimable ayuda de su padre, José Manuel.
Su orgullo es múltiple: primero por tener la idea, todos se la alabamos; segundo, por haberla llevado a la práctica, con sus manos; y tercero, y no menos importante, por ejecutarla en su pueblo.

A estas alturas habrá quien se esté preguntando que es esto del workshop. Dicho en español, como nos entendernos todos los de este lugar patrio llamado España, es un taller. Dicho así la cosa parece… Algunos dirán que no es para tanto; que vaya novedad, y un largo etcétera de comentarios cargados de rigurosidad. Pero esto del workshop es algo más, claro que sí, y Lucas Santiago como tal lo ha concebido: “es un espacio interactivo entre el creador, la obra y el espectador”. ¿A qué ya les parece otra cosa? Pues no acaba aquí. Él, Lucas Santiago, no tiene dudas y su “taller” lo define como un punto de encuentro para las nuevas tendencias de la joyería contemporánea, una apuesta arriesgada en un lugar como Tineo, alejado de los focos importantes de la creación en esta disciplina.

Esto ya es algo con más entidad, ya traspasa el simple y honorable taller del orfebre. Pero esperen que su proyecto es más ambicioso: persigue ser un centro de intercambio entre diferentes creadores, tanto españoles como extranjeros, donde puedan trabajar y posteriormente exponer su obra. Ahí es nada. Lucas Santiago de lo particular, de lo rural asturiano, y para más inri de Tineo, a lo universal. Eso es visión. Siempre hablando de globalización, de salir de nuestras fronteras y que pocos lo ponen en práctica. Pues aquí está Lucas, que ni corto ni perezoso se embarca en un aventura artística, cultural y también económica, por qué lo vamos a negar, que tiene sentido y proyección. Vuelvo a repetir: y lo hace desde Tineo, sin temor, con su verdad que es lo mismo que decir con su trabajo y su arte. Olé por él.

Que nadie se imagine que Lucas Santiago es un recién llegado a esto. Allá por 1985 cursó estudios de Joyería y Diseño en la Escola Massana de Barcelona y desde allí, ha ido evolucionando, adquiriendo personalidad y realizado exposiciones colectivas e individuales. Su obra ha podido verse en Munich, París, Ámsterdam, Madrid u Oviedo, pero también en Tineo, en Tuña o en Navelgas.

Lucas ha recuperado una vieja mesa, tendrá más de setenta años, y la ha convertido en su mesa de trabajo. Compartiendo este espacio se encuentran unas vitrinas que acogen algunas de sus obras y el taller. La música que suena de fondo lo hace más acogedor y una puerta permite ver el patio trasero de la casa, donde están padre e hijo intentando sacarle el mejor partido posible.

Unas escaleras dan acceso a un estudio y a lo que un día será el laboratorio, que no es otra cosa que la habitación en donde Lucas y sus amigos joyeros pondrán todo su ingenio y capacidad de imaginación a experimentar antes de pasar al proceso creativo final. No se cual fue el motivo, y salvando las distancias, pero me vino a la cabeza Ferrán Adriá. Las cosas no surgen por generación espontánea, parece ser que el trabajo y el estudio son bases indispensables en cualquier faceta artística. Lucas Santiago quiere emocionar, transmitir sensaciones. No se trata ya de deslumbrar por la nobleza, los gramos o quilates de los materiales que utiliza. Por supuesto, no abandona la utilización de metales nobles, pero son solo uno de los elementos de sus joyas. De la combinación, la mezcla, la simbiosis, surge una pieza que tiene que transmitir sentimientos. Esa es su aspiración.

Aún le resta por hacer lo que será, en la última planta del edificio, un pequeño apartamento que sirva de estancia temporal a quienes quieran compartir con él trabajo, experiencias y sensaciones artísticas.
Oyéndole hablar pienso en aquellos artistas europeos de los siglos XVIII y XIX que recorrieron el mundo para describir las costumbres y el paisaje de otros lugares. Esos pintores inventaron el sentimiento de la naturaleza y parece que en este workshop esa esencia se conserva, aunque Lucas hace un camino a la inversa.

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Lucas Santiago o el amor a lo rural convertido en joyas by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

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