2 ene. 2011

¿Por donde dicen que se está ahorrando?


Soy trabajador de la administración local. Tómense unos segundos quienes lo deseen para abuchearme, insultarme, decirme que soy un vago y un privilegiado. También les diré que soy Bibliotecario, licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y Especialista en Organización y Gestión de la Información Documental por la Universitat Jaume I de Castellón. Para llegar hasta aquí me tuve que preparar y estudiar durante muchos años de mi vida, hoy sigo estudiando y formándome. No, no tengan miedo, no les voy a contar mi currículum. Ya habrá quien se encargue de decir que estoy donde estoy por enchufe. Nada nuevo. Eso es lo que nos pasa a todos los que trabajamos en la cosa pública.

Les pido perdón por la introducción pero considero que es necesaria para que no queden dudas sobre quien escribe esto. Última aclaración. Soy sindicalista, sí de UGT. Nunca estuve liberado y nunca he cobrado de mi sindicato. Esperen por favor, déjenme ponerme el chubasquero para poder recibir los tomatazos.
El colmo: trabajo en la administración y soy sindicalista. Menuda mezcla. Soy, en la parte que me toca, responsable de todos los males de este país. Por estas razones tendría que callarme la boca y no protestar. Todo lo que me pase y más, me lo tengo bien merecido. ¿Quién me habré creído que soy para protestar?

Vale, pues no protesto. No voy a hablar de la reducción de mi salario. No mencionaré que me van a jubilar a no se que años. Tampoco diré ni una palabra de que me van a incrementar los años de cotización y que mi pensión será más baja. No, no lo voy hacer.

Solo voy a hablar de algunas cosas curiosas. Por ejemplo de cómo se ha ahorrado en luces navideñas en nuestros pueblos y ciudades. Quitando alguna honrosa excepción, la cosa ha seguido igual que siempre. Es más, en algunos sitios donde se han rebajado el número de lucecitas hay quien protestó. Claro, la luz no cuesta. Ya, ese gasto no es nada. Esto es un detalle…caro.

Lo de las obras tiene canto. Unas se han parado. El gobierno central ha paralizado muchas infraestructuras para ahorrar dinero, que no parados. Otras, en cambio, siguen adelante: muchas autonómicas y municipales. Obras inmensas, magníficas pero… ¿cuánto nos va a costar su mantenimiento? Nadie se para a pensar en eso. Y no hablo de las que se están ejecutando, sino de las que piensan realizar. ¿Quién las va a pagar? Vamos a estar endeudados para la eternidad. No importa, se dice, una administración tiene que estar endeudada. Vale, pero así nos va.

Estos días se ha publicado en los medios de comunicación los sueldos de los concejales de la vetusta ciudad y nadie se ha escandalizado. 60.000, 70.000 euros al año y no pasa nada, lo vemos normal. Ah, eso sí, ellos también se han reducido ese cinco por ciento, pobrecitos.
Hombre, también lo hicieron los diputados regionales. Parece que se han rebajado ese cinco por ciento. Estos mismos diputados creo que además de su sueldo tienen una dieta de manutención mensual de 1.000 euros –eso leí en algún medio de comunicación- ¿también la han reducido?
Nuestras diputadas y diputados nacionales son otros de los que se han apretado el cinturón. Faltaría más. Son estos quienes han tomado las medidas que han tomado y las que tomarán. Son los que con siete años de escaño tienen suficiente para garantizar la pensión máxima. Son estos los que me piden que comprenda todo lo que me están haciendo y mientras ellos…me están jodiendo.

Tal vez haya gente que puede entender esto mal. Les explicaré que creo que la actividad política es buena y necesaria, los que son malos e innecesarios son algunos de los que ejercen esta actividad imprescindible para la existencia de una democracia.

No voy a hablar de empresarios, banqueros ni toda esa ralea de alto standing. Lo de esos no tiene nombre. No me refiero al autónomo ni pequeño empresario, esos son sufridores también de los desmanes de aquellos.

Todavía no he protestado, simplemente he comentado algunos detallitos ilustrativos y ya muy manidos, pero no por ello menos ciertos.
Como no quiero seguir repitiendo lo ya dicho por otros, y mejor expresado, quiero terminar con una cuestión que creo que tiene alguna relevancia, a saber: las medidas en materia económica financiera tomadas por las entidades locales, o dicho para entendernos, las medidas tomadas por los Ayuntamientos.

Permítanme refrescarles lo que dice el Real Decreto-ley 8/2010, vamos, por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público. ¿A que suena bien? Bueno, al menos parece muy trascendente y ¡vaya que si lo es! Al grano. El capítulo seis de este decreto dice: “las medidas de reducción de costes de personal en los ejercicios 2010-2011, se destinarán, con el orden de preferencia en el que están relacionados a las siguientes finalidades:
a) A sanear el remanente de tesorería derivado de la última liquidación, cuando éste fuera negativo.
b) A disminuir el nivel de endeudamiento a largo plazo
c) A la financiación de inversiones

El apartado d) es un rollo y no merece la pena transcribirlo, estos tres puntos son los fundamentales. Qué nadie se asuste por esta palabrería. De lo que se trata es que los ayuntamientos dediquen el dinero que nos quitan a pagar deudas. Así de sencillo. ¿Alguien está comprobando que esto se cumpla? Ya les respondo yo: no. A los trabajadores nos quitan una parte de nuestro salario - no estoy protestando, estoy constatando una vez más una realidad - para ese fin, pero me temo que se está gastando en gasto corriente. Dicho en plata, los alcaldes tienen más dinero para gastar como les da la gana y no para destinar a sanear las arcas municipales. Eso está pasando. Siguen gastando alegremente y mientras yo, y los demás trabajadores públicos, contentos con los descuentos.
Para mí que esta cuestión afecta también a las autonomías. Va a ser que sí.

Ya que a mí me han quitado mi dinero, quiero – no, no quiero, exijo- que se compruebe que mi dinero, nuestro dinero, se destina a esos fines y no a que el alcalde de turno siga dilapidando el dinero, nuestro dinero. O los presidentes autonómicos, que ellos tienen que cumplir también con la rebaja.

No me quejo, ya lo han visto, simplemente comento y exijo lo que dice la ley. Ah, por cierto, que nadie se equivoque, si los vaticinios de las encuestas se cumplen, ¡ay! ¡ay! eso si que va a doler.
A todos Feliz Año, incluidos a los que piensan que soy un vago, un irresponsable y me dedican toda una sarta de improperios.
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¿Por donde dicen que se está ahorrando? por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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