24 ene 2026

La agonía de un gobierno o el arte de la resistencia

 

  El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, estuvo inspirado, según algunos autores, en la figura de Fernando el Católico. Es de sobra conocido que ese libro trata del poder y como conservarlo por el medio que sea necesario, anteponiéndose a cualquier ideal. Parece que Pedro Sánchez es el prototipo de príncipe actual y que Maquiavelo se regocijaría ante alumno tan aventajado.
  Sánchez es un superviviente político, nadie lo puede negar. La resilencia que ha demostrado parece no tener límite. Se enfrentó a los líderes de su partido y salió victorioso. Triunfó su moción de censura contra M. Rajoy. No ganó en votos y diputados en las elecciones generales de 2023, pero fue capaz de construir una mayoría parlamentaria que le dio la presidencia del Gobierno.
  Pedro Sánchez tuvo que hacer frente a una terrible pandemia, el volcán de La Palma, incendios devastadores, una dana en Valencia, en la parte que toca a un gobierno central de un país tan descentralizado. A nivel internacional la guerra de ocupación rusa en Ucrania, el genocidio en Gaza,  la llegada de Trump al poder y sus locuras, una de las últimas hacerse con Groenlandia.
  No ha sido una presidencia fácil. No tengo dudas, Sánchez sería el elegido por Maquiavelo para desarrollar un nuevo tratado sobre el «arte» de gobernar.
  La oposición del PP con Feijóo a la cabeza fue, desde el primer momento de acoso y derribo, no lo han conseguido hasta ahora. La extrema derecha en su línea, inflamando la convivencia. El PP se acercó a las posturas extremistas de Vox y ahora no se diferencian. Feijóo es un líder más blandurrio que los relojes de Dalí, hace lo que le deja hacer Isabel Natividad Díaz Ayuso y la FAES, que es quien manda realmente, o lo que es lo mismo, Aznar.
  La decisión de pactar con Bildu y los nacionalistas catalanes, el PNV no está tan mal visto en las filas del PP, levantó muchas ampollas y les sirvió de argumento para soltar barbaridades incendiarias nada democráticas. La Ley de Amnistía, de 2024, con la que se dijo que se quería normalizar la vida política y social en Cataluña acabó de chamuscar la convivencia. No cabe duda de que esa ley fue una imposición de Junts, especialmente, también de ERC, con el fin de sacar de la cárcel a los políticos encarcelados y, sobre todo, lograr que el cobarde de Puigdemont - ¿se me nota que no me cae bien este tipo?- pueda regresar a Cataluña.
  Los nacionalistas siempre han sabido aprovechar los momentos de debilidad de los gobiernos centrales para ampliar sus demandas e incrementar su autogobierno. Esta legislatura es una perita en dulce para ellos. Si esto fuera suficiente para encrespar a las extremas derechas, incluyo al PP, no es menos exasperante, y ahí estamos muchos ciudadanos, la chulería, las formas tan chuscas que utilizan los de Junts, especialmente la portavoz en el Congreso de Junts per Catalunya, Miriam Nogueras – otra que me cae como una patada-. Esta mujer es desagradable. Anda con un careto puesto que echa para atrás y cuando habla ofende. El desprecio hacia el Gobierno y los ciudadanos no catalanes resulta ofensivo.
  Los socialistas, con Pedro Sánchez a la cabeza, podrán argumentar lo que quieran, pero para mantenerse en el poder están dejando de lado parte de sus principios y llegan a rebajarse ante los siete diputados de Junts. Puigdemont dirige la estrategia desde Bruselas y todos sus planteamientos van dirigidos a lograr su regreso a España. Sus posturas se han radicalizado aún más por la irrupción de Aliança Catalana, grupo independentistas de extrema derecha, que está poniendo en peligro los apoyos de Junts.
  La situación es endemoniada. La macroeconomía va bien, pero la economía familiar se resiente ante la subida constante de precios y unos salarios que resultan insuficientes para muchos ciudadanos. Hay trabajadores en activo que llegan a final de mes con apuros; el desempleo en los jóvenes es muy elevado; las clases medias han perdido poder adquisitivo mientras los más ricos siguen ampliando la brecha económica.
  La vivienda tiene unos precios desorbitados, en relación a los salarios, y los alquileres están por las nubes. Uno de los motivos, si no el principal, del incremento de los precios del alquiler son los pisos turísticos que además han desalojado a los antiguos inquilinos del centro de las ciudades y los han llevado a la periferia con precios mucho más elevados. Podemos recordar el expolio que realizó Ana Botella siendo alcaldesa de Madrid que vendió a fondos buitres 1 800 viviendas públicas.
  Estos problemas, precio viviendas, salarios bajos, paro juvenil, son los grandes problemas de este país, que unido a las incesantes mentiras, bulos y manipulaciones de las extremas derechas han convertido en irrespirable la vida en España.
  Y como éramos pocos… se hacen públicos los «asuntillos» de Ábalos, Cerdán y Koldo, los dos primeros fueron secretarios de organización del PSOE, es decir, los números dos de su partido. Hay cosas por aclarar, pero tiene mala pinta. No parece que haya financiación ilegal del PSOE, pero esos casos son muy graves. Para rematar conocemos los casos de acoso sexual a mujeres de militantes socialistas con puestos relevantes. Es tan grave que muchas socialistas han puesto el grito en el cielo, con razón. Luego están los casos de Begoña Gómez, mujer del Presidente, y de David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez. Aquí, sobre todo en el caso de su mujer, hay un caso de acoso judicial clarísimo. Igualmente se trata de acoso político-judicial el juicio y la sentencia contra el ex Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz.
  La corrupción es endémica en España, no hay matices, lo cual no quiere decir que en otros países, incluidos los de la UE, no la haya. El primer paso para acabar con ella es abolir los aforamientos de todos los ciudadanos, incluido el Rey. Otra medida que me parece relevante es la investigación económica y laboral de los excargos políticos en los años siguientes a dejar su cargo, en los siguientes diez años, seguro que se puede hacer legalmente. Así se comprobarían sus incrementos patrimoniales «atípicos» sí los hubiese. No me parece absurdo. Todos conocemos los casos de algún concejal que en poco tiempo aumentó sus propiedades y patrimonio, ya sabemos que a niveles más altos es exagerado. La existencia de comisiones, o cómo quieran llamarse, de investigación externas para controlar los gastos e ingresos de los partidos debiera ser obligatoria, así como en base a sus informes se lleven a los juzgados a los cargos políticos de esos partidos políticos sí incumplen las leyes, sin aforamiento, desde luego. Por cierto, se dan cuenta de que todos los políticos, bueno, la mayoría quieren mantener el aforamiento, da que pensar que existe una connivencia entre las altas instancias judiciales y los altos cargos políticos. Ya, ya sé que dicen que es para que no tengan denuncias por parte de cualquier ciudadano y no puedan desarrollar sus funciones. No trago. Vemos  continuamente como organizaciones de extrema derecha, Hazte Oír, Abogados Cristianos... presentan denuncias basadas en noticias falsas que son aceptadas por determinados jueces y no son capaces a frenarlos legalmente, pero eso sí, que cualquier ciudadano puede denunciar a un político eso no. Manda narices.
  Esta legislatura está resultando endiablada. Las extremas derechas están rabiosas y cuentan con la ola conservadora mundial que les viene muy bien. Perdón, me expresé mal. No es una ola conservadora, es fascista, cualquier otro adjetivo es un lavado de cara. Muchos jóvenes se suman a esa corriente fascistoide sin tener absolutamente ninguna idea de lo que eso supone. Es una plaga peligrosísima y para muestra el botón Trump.
  Pedro Sánchez, los socialistas, han cometido muchos errores, en demasiados casos hasta por no saber transmitir, o hacerlo fatal, los mensajes. Han dejado el relato en manos de las extremas derechas.
  Creo que Pedro Sánchez cometió un error monumental al no convocar nuevas elecciones en vez de pactar con Junts, cosa muy diferente a hacerlo con ERC, incluso con Bildu.
  Somos una democracia mejorable, pero como todas. La democracia se perfeciona, o debe perfecionarse, continuamente. Decir que en España no hay democracia es absurdo, lo dicen quienes son gilipollas o unos mentirosos y lo jodido es que hay muchos que se lo creen.

 

 

 

 

 

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