5 ago. 2009

Ansia por el olvido y buenos consejos




En los últimos tiempos estamos viendo aparecer una serie de personas que por la relevancia de los puestos que han ostentado- o que aún tienen- quieren ejercer de orientadores sociales o directamente de creadores de opinión e ideología. Sí de ideología. Por mucho que se empeñase Francisco Fernández de la Mora en El crepúsculo de las ideologías estas, de momento, no desaparecieron.

Hagan conmigo un pequeño esfuerzo de imaginación. Por ejemplo, imaginen que se nos dice: “Es necesario cultivar el espíritu de la reconciliación” o “saber olvidar” o conseguir “una auténtica y sana purificación de la memoria”, o incluso “lastres del pasado, no cargándolos [a los jóvenes] con viejas rencillas y rencores”.
Vamos, sean sinceros, está bien, no es para tanto. Cualquiera lo firmaría en la mayoría de las situaciones. La cosa tiene truco, lo admito, en este caso se están refiriendo a la guerra civil española, la etapa franquista y todo lo que pasó en la dictadura. Lo ha dicho un sacerdote, pero uno muy, muy importante en esta España nuestra. ¿A que ahora cambia? Cerramos los ojos y vemos… a Franco bajo palio. Ah, claro, hay que olvidar viejas rencillas. Así sea.

Seamos serios y demos al César lo que es del César. “A Franco no puede defendérsele más que con la verdad; tiene que salir lo bueno, lo malo y lo regular”. Quien esto dice sabe lo que se dice y por eso añade: “Todavía falta muchísimo para conocer a fondo el franquismo... Es necesario que cese la memoria histórica, es decir, la falsificación histórica, que es la memoria política. Tiene que cesar eso para que con tranquilidad podamos avanzar”.
El prestigioso historiador tiene un gran conocimiento, tanto por sus estudios como por su edad, y también por estar dentro del anterior régimen, donde tuvo cargos que le hicieron apreciar sus bondades. Nada, que hay que se agradecidos, si señor.

Como de todo hay en la viña del Señor, es de destacar la opinión de aquel que mandó mucho, pero que mucho, y fue “testigo de la subordinación, de la admiración y casi adoración que los ministros tenían por Franco”. Este mismo defensor de la patria fue el que dijo que “las autonomías son el error de la Carta Magna” o aquello otro de “el miedo influyó mucho para lograr un consenso [y] redactar una Constitución”.
Lo dice y estoy convencido de que piensa que ha sentado cátedra. Para que quede claro, la Constitución española del 78 es fruto del miedo, y que conste que yo no lo dije. ¡Pensar que fue asesor áulico!

Con lo que está cayendo en el mundo económico, no está demás recordar a ese otro prohombre de los números que ya en artículos de juventud se encargaba de perfilar la figura del fundador de Falange y que últimamente prologó un libro sobre su figura. Sus consejos sobre las cuentas de la compra entran dentro de la ortodoxia liberal, aunque en los últimos tiempos ¿dónde estará? Tal vez esté asesorando a un gran hombre, salvador de la patria que fue y que piensa que aún es y que además habla ese idioma tan complicado que es el tejano.

No podría terminar este breve paseo por frases e ideas que trascienden lo humano, sin recordar algo que hace poco leí, oí y vi en todos los medios de comunicación de este país, que repito que es España, que nadie se equivoque o intente apropiársela, que es nuestra, de todos. Bueno, a lo que iba, que les pareció aquello de “No soy partidaria [se refiere a la eutanasia] la vida y la muerte no están en nuestras manos”. Faltaría más, solo Dios tiene ese poder. Siguiendo este argumento no es de extrañar que dijera que “hay que respetar a toda criatura viviente. A toda criatura que ha empezado a vivir”. Se suelen referir al momento de la fecundación ¿no? Tampoco fue extraña la afirmación de que la unión entre parejas del mismo sexo no debe ser matrimonio “porque no lo es. Hay muchos nombres posibles: contrato social, contrato de unión...”
Diáfano: las peras son peras y las manzanas... era algo así ¿verdad? ¿Coincidencias? ¿Casualidades? La vida hace ¿extrañas? compañeras de viaje.

Cada una de estas personas ha intentado darnos su perspectiva sobre cuestiones importantes en la vida de los españoles, al menos en las suyas si lo son pues han dedicado tiempo a ellas. Está muy bien. No hay nada que objetar, eso es la democracia: la capacidad que tenemos todos para decir lo que pensamos sin tirarnos los trastos a la cabeza.

Para terminar, permítanme que traiga a colación algún dicho reciente, que creo que no tienen desperdicio. Son de estos ultraliberales nuestros, que también tienen bastante de montaraces, y que nos han deleitado con cosas como que hay “héroes como Miguel Ángel Blanco y canallas como el Che Guevara”. Miguel Ángel Blanco fue una más de las víctimas de una banda de asesinos. Todos lloramos el día de su asesinato. Así, sin más. Lo del Che, sin comentarios.
Da gusto con ella cuando se muestra tan educada. Siempre ha sido una mujer que destaca por su saber estar, sus conocimientos de todo tipo y su modestia. Esta, la visir que quiso ser califa en lugar del califa, nos dio otra lección de politología “el comunismo puede resucitar en forma de fundamentalismo islámico, de populismo latinoamericano, o de sacralización del Estado y el intervencionismo” Ole, ole y ole. Así, sacando pecho. Las cosas se dicen con rigor.

Las últimas. El más grande, el único, el irrepetible, el oráculo ha hablado y ha dicho: “Se ha demostrado que nuestras ideas son mejores que las suyas” Faltaría más. Dejando una puerta abierta a que los demás puedan tener alguna razón. Claro que si, sin condiciones, que no se note debilidad alguna. Otra lindeza del único líder que queda del mundo mundial, ahora que Bush se nos ha ido, “en política no se está ni para empatar ni para heredar, se está para ganar”. Coño –con perdón- yo creía que se llegaba a la cosa pública para trabajar para la colectividad. ¿Será verdad que se está preparando para ser dirigente de los merengues? Pues va a ser que si.
Están trasmitiendo su ideario político, su forma de entender la historia y el presente de nuestro país. Que no se alarmen, que nos parece bien, pero por favor, que no nos digan como su Excelencia: “usted haga lo que yo y no se meta en política” Menuda hipocresía.

Si tienen tiempo y ganas, póngales nombres. Ya saben ustedes aquello de que por sus palabras los reconoceréis. Ellos solo quieren ayudarnos, que no nos desboquemos y que sigamos la senda que nos marcan, pues es la única, es grande y nos hará libres. Nos lo dicen por nuestro bien.
Se esta produciendo, desde hace unos años, un proceso de revisionismo histórico que deja bastante que desear. Los movimientos proceden desde el ala más conservadora del pensamiento de la derecha y, curiosamente, confluyen en el tiempo. Nadie puede afirmar que sea una operación orquestada, pero es innegable que está ahí. Somos una inmensa mayoría de españoles los que no deseamos ninguna revancha, simplemente queremos que no se esconda la verdad ni se edulcore la realidad histórica. No pretendemos volver a las dos Españas, al igual que no queremos trocitos de España diseminados por la Península Ibérica. No, no lo queremos, pero por favor, que no se avergüencen de lo que han sido y de lo que son. Que lo defiendan democráticamente y todos en paz.

Para que conste en acta, yo no me he inventado ninguna de estas frases. Todas y cada una de ellas han aparecido en medios de comunicación de gran difusión. Lo aclaro, no vaya a ser que…


Este artículo fue escrito en el verano de 2007. Probablemente consecuencia de los trastornos producidos por una insolación. Si lo tuviera que escribir hoy…me daría cuenta de que me quedé muy corto.

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