24 jul. 2010

Mucho más que una decepción


Vertebración del territorio. Fijar población. Reparación histórica. Apuesta por el futuro. La hora del suroccidente. ¿Cuántas veces habremos oído estas frases?

El Ministerio de Fomento rescinde el contrato para la construcción de la segunda calzada del tramo de autovía entre Salas y La Espina. Todas esas grandilocuentes palabras se van al garete. Son algo vacío en boca de quienes las pronunciaron.
Pero no pasa nada pues Asturias esquiva los recortes de Fomento. Somos los vecinos de esta comarca quienes nos llevamos, una vez más, el golpe. Vista la repercusión que ha tenido la desgraciada medida, todo el mundo se da por satisfecho. Claro, podría haber sido peor. Otras comunidades autónomas tienen más recortes. Aceptémoslo. Es necesario reducir el déficit público. No hay otra salida. Resignémonos.

Pues no, no me resigno. No admito el determinismo económico. No acepto que los recortes de la inversión pública sean la única medida posible para salir de la crisis, todo lo contrario: la falta de inversión pública nos conducirá a una recuperación mucho más lenta.
No nos engañemos, la obra está parada. El contrato se deja sin efecto sine die. Pero eso sí, se aspira a recuperar su ejecución en un futuro. Parece una broma de mal gusto. Otros no se dan por vencidos o se sienten decepcionados. Todo ello conmovedor. Paños calientes. Nadie se atreve a levantar la voz. ¿Dónde quedamos los ciudadanos?

Los retrasos en la ejecución de los tramos no tienen nombre, como tampoco lo tienen la cantidad de disculpas que se nos han dado. Y en todos estos años, y decepción tras decepción, nadie levanta la voz. Los Alcaldes: silencio o hablan con la boca pequeña. Los diputados ¿dónde dicen que están? Los ciudadanos esperamos, confiamos, esperamos, aguantamos y también callamos.
¿Alguien me puede explicar que va a pasar con las obras ejecutadas de ese segundo carril inacabado? Todo el dinero que está invertido ¿simplemente lo enterramos ahí? Era, es nuestro dinero.

No solo están dilapidando esas inversiones, también tiran por el suelo nuestras ilusiones. El efecto que ha producido en nosotros es de abandono. Los pensamientos y sentimientos de los ciudadanos, de los empresarios, del conjunto de los vecinos del suroccidente son de desilusión, burla, desengaño, frustración, desencanto, chasco, engaño. Sí, todas estas cosas a la vez, que aunque sinónimas, pueden aproximarse a lo que sentimos.

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1 comentario:

  1. Higinio (el de sociales)24 de julio de 2010, 22:49

    Santi, sí reconozco contigo que es una burla y un desengaño. La vida está plagada de ellos y la política más. Pero eso no nos debe cegar ni atar. Hay que buscar soluciones, no esperar a que las traiga el político que sólo busca votos.

    Es el político el que tiene el "poder" (que le damos nosotros) para hacer, para decidir, pero no podemos dejar que piense él pues, normalmente, no llegan ahí por pensar.

    ¿Cómo conseguir que se haga más pronto que tarde el desdoblamiento? No se va a hacer para satisfacer a una población estática o menguante. Como se habla de dinero (lo de la justicia social fue, por desgracia, sólo en el pasado)habrá que mostrar rentabilidad en ello. Así que la actividad económica tiene que forzar la obra. También se puede pensar que es al revés... pero con una deslocalización tan rampante los factores de localización clásicos ya no son los únicos válidos. ¿Qué actividad económica generaría trasiego como para mejorar las infraestructuras viarias? Con 20 años de diferencia pasé el otro día la carretera de Benia a Arenas de Cabrales. Tiene hoy el ancho y el trazado de una nacional ¿recuerdas cómo era en el 90? ¿y por qué? Pues, eso...

    Un saludo y sigue en la brecha.

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