1 ago. 2010

Tía o el arte de despellejar a una amiga


Osea, no lo puede entender tía. Como se puede quedar en mí casa, tía, si no me habla. Ella no coge el plato hasta que Luisa no coge el plato tía. Te lo juro, tía. Abre una bolsa de algo, osea, pero es que es eso tía. Sí Luisa va a la cocina, va con ella tía. Por eso, tía, es que es la leche tía.

Es la hora de comer. Se sientan en una mesa cercana y tras un pequeño repaso a la carta han pedido. Traen hambre y tienen sed. Piden sangría. Por el acento son de la capital del reino. Son jóvenes. Llegaron con la conversación iniciada y con ella prosiguen. Es imposible no oírlas. En determinados momentos la conversación se pierde. La charla no tenía desperdicio. Saque la libreta y solo tuve que coger al vuelo su conversación. Me llamó la atención la riqueza del vocabulario y la construcción de las frases. Como me estoy convirtiendo en un paparazzi verbal me enteré de todo perfectamente. Vamos, yo y los que estábamos alrededor.

Es un chorreo total. El año pasado era increíble. Y tía esto que bajo la ventanilla y ella la baja. Subo la ventanilla y la sube ella tía. Entonces claro tía, y que quedo así y ella se queda así. Es un perrito faldero. Está todo el día detrás de ella.
Julia te tiene idealizada. Haría lo mismo con cualquiera tía. Imita un patrón. Es su problema. Ni siquiera es bonita.
Es muy rara tía.

Un día en su casa le pregunté si tenía un espejo grande y me dijo que no, pero yo se que en la habitación de sus padres hay un armario con un espejo muy grande y no me dejó entrar. Es muy fuerte tía ¿sabes? A mí me la suda ¿sabes?
Escucho entrecortadamente.
Me dijo es que subnormal tía. Me lo dijo con cara de asco. Es que es igual que mi sobrino pequeño cuando se enfada, se coge y se marcha. El mal rollo que yo me creo, pero si te pongo el punto sobre las íes, tía, lo mal que lo paso.

Lleva un bañador, la espalda no se le ve. Bañador de la abuela. Verde guerra y hace como un triángulo, como mi abuela. Lleva un pañuelo para que no se le vea la tripa. Cuando se tumba se pone el pañuelo para que no se le vea tía.
Están en los postres. Un helado de palo, pide una.

Cuando yo la conocí no era así. No, era peor. De primeras es una tía muy normal, pero cuando empiezas a rascar… lo malo es la convivencia. Cuando viene a mi casa se sienta, está comiendo y no hace nada, pero yo a su casa no he ido. El culo gordo que tiene. Un día le hice un huevo en el microondas porque no me apetecía freírselo y lo saqué antes de tiempo y tenía una mala pinta. En vez de decirme que no me apetecía o algo así, puso cara de asco y cogí y lo tiré tía. Otro día me tiró todas las putas migas al suelo tía y no las recogió.

Yo se que tú estás hasta el culo y lo comprendo. Tú ya venías quemada. Perdona, tía, lo que yo no consiento, tía, es que además de hacérselo te ponga asco tía. Eso no lo consiento. Eso no lo harías a tú madre, a un camarero tía. Mecagoenlaputa.
Tócate los huevos. La culpa es suya y de su madre. Los padres están superencima. A mí me la suda.
No tienen seguro porque nunca pasa nada.
¿Y su casa tía? El único que trabaja es su padre. La madre es colombiana. No trabaja porque su familia tiene una cafetería y entonces tía…
Tiene un sofá que es muy poco cómodo. Su madre tiene mucho carácter. El que no tiene ella. Y luego tía no tiene anécdotas de pequeña.

Uno solo, uno con hielo.
No es una persona con la que me iría.
La conversación no tiene pinta de parar.
Hay que hacer un verdadero esfuerzo por ser feliz tía. Parece que ahora van a solucionar los problemas del mundo.
María es muy distinta. Ni buena ni mala. Aunque tenga sus rarezas y su carácter.
Han acabado con la primera. Van a dar un vistazo a otra de sus amigas.

Son madrileñas. Se les nota. Que conste que esta afirmación es meramente informativa. Son cuatro. Jóvenes. Han comido ligero. Se han bebido una sangría y café.
Seguro que se lo han pasado bien. Siguen sentadas. Ahora le tocará a otra. No pasa nada: son amigas.
Bajo la sombrilla. Verano 2010
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