29 ago. 2014

Ni las minas a cielo abierto ni el fracking son la solución



Cuando las crisis aprietan cualquier medida parece buena para paliar sus efectos. Máxime si hablamos de la creación de puestos de trabajo. Con una tasa de desempleo del 25 % de la población activa cualquier iniciativa que genere un solo empleo es aplaudida.

No es para menos. Hay personas que lo están pasando mal.

Pero tras esa imperiosa necesidad de trabajo hay muchas empresas que se aprovechan, mienten y manipulan. Las compañías que explotan recursos fósiles son un buen ejemplo.

Las minas a cielo abierto no son algo novedoso. Sus efectos están ahí para quienes quieran verlo.

La destrucción del paisaje  - que  no se restaura o se hace de forma insuficiente – la aniquilación de los recursos hídricos o los perjuicios a la fauna son consecuencias directas de las explotaciones  mineras a cielo abierto.

Eso es una realidad. Habrá quien lo justifique en aras de esos puestos de trabajo o del desarrollo, pero pongan como lo pongan los daños son ciertos.

El chantaje que estas empresas ejercen sobre las administraciones es claro: o se les concede esa explotación o se irán a otro lugar. Con ese argumento ya tienen persuadida a una parte de la población. 
              
Todos sabemos que estas excavaciones generan pocos puestos de trabajo. Nada comparable a las explotaciones subterráneas.

Las necesidades angustian y con ellas la presión social aumenta para que se conceda su explotación.

Ejemplos de ello tenemos en Cerredo o Cangas del Narcea. Lo de Tapia de Casariego es el cuento de nunca acabar. No es extraño, allí hablamos de oro.

Este último caso es curioso. La empresa lleva años presionando a los ciudadanos y a las administraciones. Una parte de la población sigue en contra, la administración regional, por su parte, está cambiando su criterio. De una negativa inicial ha pasado a su casi aceptación. Es cuestión de tiempo.


Este hecho demuestra la falta de un criterio sobre este tema. El asunto es claro: se está a favor o en contra de las minas a cielo abierto.

El cielo abierto solo tiene un objetivo: abaratar costes empresariales y maximizar el beneficio. No tiene finalidad social.

Llegan, excavan, arrasan, hacen mucho dinero, contaminan, no regeneran y se van.


En Cangas del Narcea algunos han apostado por ampliar las explotaciones a cielo abierto. Muniellos está ahí al lado. El Parador de Corias también.

El desempleo aprieta.

La última noticia curiosa que tengo proviene de Salas. La ampliación de la mina de caolín de Peñausén se quería hacer sin que se enterasen los afectados. Y eso que iban a ser expropiados. Se pensaba modificar el Plan General de Ordenación Urbana y un terreno de interés paisajístico pasaría a ser minero.

El alcalde lo lleva al pleno municipal pero por el camino se debió acojonar y decidió retirar la propuesta. El PP dice que es necesario estudiar más alternativas, el PSOE calla.

Bueno, cosas que pasan.


Asturias no tiene la exclusividad.

El caso de las prospecciones petrolíferas en Canarias es fácil de entender. Están dispuestos a poner en riesgo la economía de las islas, el turismo, para beneficiar a una empresa petrolera. Así de fácil.

¿Alguien se cree que si allí apareciera petróleo bajaría la gasolina? ¿Alguien piensa que se generarían más puestos de trabajo para los canarios?

Mientras estas cosas las permiten,  al mismo tiempo ponen todo tipo de trabas a las energías renovables.

¡Qué casualidad!

Lo último de lo último es eso del fracking. Ya saben, se perfora, inyectan agua y productos químicos y extraen gas o petróleo.

He leído artículos de ardorosos defensores, ingenieros de minas y geólogos, de este sistema ¿serán los mismos que defienden el cielo abierto?

Allí donde se ha practicado el fracking han tenido muchos problemas. Esa es otra realidad, pero no importa, los expertos del terruño dicen que no es peligroso.


No me gusta ninguno de estos sistemas de explotación de los recursos naturales. Son muy destructivos, contaminantes, no benefician a medio y a largo plazo a nadie. Solo favorecen a las empresas y además introducen conflictos entre los vecinos.

No les veo ventajas por ningún lado. Hay quienes piensan lo contrario y otros, los que ostentan los cargos públicos, cada vez son más receptivos a las demandas empresariales.

Lo dicho, la crisis aprieta a los trabajadores, las empresas aprietan a los políticos y estos ceden. Solo comprendo a los trabajadores.

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2 comentarios:

  1. Una pequeña aclaración...La mina de oro de Salave será subterranea.

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  2. Parece que sí. La empresa modificó el proyecto. Me quedan dudas enormes del deterioro externo. También han dicho que no utilizarían cianuro y que la extracción del oro no sería ahí. Ufffff, nos piden que tengamos fe. Ya hablé de esa explotación en otro artículo de este blog: No es oro todo lo que reluce.

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