3 jul. 2015

Una foto con el pasado que quiere ser futuro


La fotografía de la cena del Rey Emérito – joder como suena esto – el presidente Rajoy y los presidentes González, Zapatero y Aznar es toda una declaración de principios. Cenaron en Casa Lucio. Ya saben, ese restaurante de Madrid donde se paga 55 euros por unos huevos fritos. Cobrando ese precio los muy cabrones van y te los rompen sobre la cama de patatas fritas. ¡Eso lo quiero hacer yo!

Por favor, fíjense en ella.

Al fondo, el rey abdicado con una cara de alegría que no se tiene. Se le nota encantado. Bueno, la verdad es que su Corinna quedó enfadada por no poder acompañarle. ¡Le va a salir caro al Borbón!

Un inciso. ¿Esto con la Ley Mordaza será constitutivo de delito? Me refrenaré por si las moscas.

Continuemos con la foto. A la izquierda la derecha; a la derecha los … ahhhh, sí, los que se dicen de … Ya lo ven ustedes.
Rajoy, con la mano izquierda extendida, cual torero ofreciendo la faena al respetable, se dirige a González quien, desde su postura encogida, está dispuesto a levantar la testud y acometer al presidente ejerciente y doliente. La aparente tranquilidad de González, viejo perro con muchas batallas a cuestas, seguro que despistó al comentarista deportivo, perdón, al presidente y le acarreó más de una cornada.

Rajoy y González están en pose hombres de Estado. Ajenos a lo que les rodea en esos momentos están trazando el futuro del hogar patrio. La seriedad de ambos personajes denota esa pulsión gobernante. Lo confirma la cara de don Juan Carlos, quien además de aburrirse como una ostra no se quita de la cabeza a Corinna. ¡Pobre hombre!

En el primer plano, a la izquierda – que ironía – Aznar. Su mirada a la cámara, con sonrisa de suficiencia, denota que no tiene ningún interés por lo que se dice a su lado. ¡A él le van a decir esos dos niñatos de Mariano y Felipe como se gobierna un país!

Bambi, perdón, perdón, Rodríguez Zapatero más atento a la cámara – como siempre – que a lo que tiene sustancia. Su placida sonrisa, complaciente con él mismo, denota el estado de ataraxia permanente en que se encuentra. 

Ambos, Aznar y bam..Zapatero, no se miran ni de reojo. No les hace falta, ellos ya están en otra cosa.

La colocación en la mesa es muy significativa.

Rajoy, para eso es el mandamás – eso sabe que no es cierto – cerca el rey que abdicó sin tener ni puñetera gana. A la izquierda del otrora rey, que es nuestra derecha, el gurú del Partido Socialista. Lo más lejos posible de Felipe, el primero por la izquierda – el primero por la derecha siempre – Aznar. ¿Se mirarían en toda la noche? ¿Se dirigirían la palabra? Me da a mí que no.

Corinna, Corinna, Corinna. 

Ni los huevos fritos rotos que tanto gustan al Borbón le pudieron apartar de su pena.

Corinna, Corinna, Corinna.

Les gustó la cena: jamón de Jabugo, pan con tomate y langostinos, huevos estrellados y luego un pescado. Eso sí, el vino era de la casa. Fruta – muy sana – y café.
La cena la pagó Rajoy. Ya saben, ustedes y yo.

¿Saben quién fue el último en llegar? El Rey Emérito.

Corinna, Corinna, Corinna.

Estos cinco personajes, perdón, este Rey Emérito, nuestro presidente y los tres ex presidentes son los culpables de que a nuestra democracia le falten muchos hervores.

La fotografía exuda poder. Un poder marchito que intentan perpetuar al precio que sea. Son España. Son nuestra democracia. Son…

Joder, sí. También son los responsables de la situación en la que nos encontramos. Los cinco. No uno, ni otro, ni el de acá o el de más allá, todos y cada uno de ellos. Son los responsables del desaguisado económico y social.

Estuvieron encantados, seguro. Me alegro por ellos.



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