3 dic. 2015

Soy Pilgrim o cómo fabricar un éxito de ventas



De vez en cuando me leo un libro de éxito comercial, un best seller para abreviar. En esta ocasión me tragué las 860 páginas de Soy Pilgrim, de Terry Hayes. Por cierto, lo de tragarlo es casi literal. Lo tuve que empujar para comprobar hasta donde era capaz de llegar el autor.

Tanto verlo anunciado en las librerías y centros comerciales que al final me decidí a leerlo. Hice, además, lo que no hago casi nunca: leer críticas literarias sobre él. Segundo error, aunque muy clarificador.

Empiezo por esto último.

Desde hace muchos años solo leo las críticas literarias de Francisco García Pérez. Este profesor, escritor y periodista asturiano es un hombre serio, riguroso, ameno, irónico y un montón de cosas más en sus artículos. Y no digo yo que otros no lo sean, faltaría más. La diferencia es que Francisco García va por libre y es ajeno a todo condicionante externo.
Estoy seguro que García Pérez no cometió el error de perder el tiempo con Soy Pilgrim. Yo sí.

Me leí unas cuantas críticas de este libro, para ser exactos nueve, de diferentes medios de comunicación y lugares especializados en internet. De pena y dolor, así de clarito.

La mayoría de ellas eran un calco unas de otras. Dos o tres pinceladas más personales y se acabó. Lo cual me demostró que se quedaron con la copla que les envió la editorial.

En algunas se pasaron cuatro pueblos y la tildan de “absolutamente apasionante”. No me puedo creer que esa persona, me voy a ahorrar los nombres, se leyese el libro. Si lo hizo aún me resultaría más inconcebible. Dice tan campante que “profundiza en las personas…”. No profundiza en nada. Es un libro plano.

Otro sesudo crítico no tiene pudor y escribe que “Terry Hayes ha cambiado radicalmente la novela de intriga internacional con su vuelta a los clásicos y ha creado una forma literaria nueva de la novela de espías a seguir”. De verdad, me pregunto qué habrá leído este hombre o cuanto le habrán pagado. Un momento, no acaba aquí la cosa. Le debió parecer poco el elogio y sigue: “Después de Soy Pilgrim ya nada será igual. Su monumentalidad de novela río la convierte en la Biblia posmoderna del género de espías del siglo XXI”.

El acabose. No se puede ser más desmedido, imprudente y faltar al rigor de manera tan descarada. ¡Mucho le tuvieron que pagar!

Son varios los críticos que, siguiendo el dictado propagandístico que recibieron, hablan de que Hayes es “digno” continuador de le Carré, Ludlum y algún otro. Otro latiguillo que utilizan es el de “un libro para el verano” o bien para “leer en vacaciones”, se publicó en España en plena canícula.

Algunas de estas críticas tan “imparciales”, que se pueden leer en internet, tienen después del panegírico, un pequeño enlace desde el que se puede comprar el libro.

Soy Pilgrim es un mal best seller. No es original en la trama, no es creíble y además es panfletario. No, con panfletario me quedo corto, es maniqueo, antidemocrático, racista y xenófobo.

Pilgrim (peregrino) el bueno desde luego, se enfrenta a Sarraceno, el malo faltaría más. Original a tope. Lo del atentando con sustancias bacteriológicas, en este caso viruela, es un tema trillado. Por vender nos vende hasta la red de espionaje Echelon. Esta red es conocida desde 1976. Está integrada por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Con ella controlan todas nuestras comunicaciones electrónicas, todas, todas.

Llegado aquí me río de los cartelitos colgados en Facebook. ¡Anda que no tendrán sistemas de control ni nada! Bueno, eso es otra historia.

Ni por la trama, ni por la forma de tratar la historia es original. Para más inri justifica la utilización de métodos… diré que ilegales.

Seguro que se ha vendido como churros. Habrá muchas personas a las que les gustó y que irán a ver la película, que ya nos están vendiendo. Pues bien, a mi me pareció un malísimo libro. Apela a los más bajos instintos de los seres humanos y sirve de apología a la violencia de Estado.

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