10 abr. 2016

Resisten sin desfallecer


Atrás dejamos el invierno. La incipiente primavera se nos muestra voluble, cómo eran antes. Nos entran las dudas de si lo cambiante es el tiempo o somos nosotros. La verdad es que no importa mucho, lo sustancial es la realidad que vemos y nadie discute.

La naturaleza se rige por unos principios que nos son más o menos comprensibles. La agresiva intervención humana está modificando los equilibrios que sustentan los diversos ecosistemas y la propia orografía terrestre la estamos rediseñando.

Para bien o para mal todo cambia. Nada nuevo, Heráclito ya lo tenía claro. Lo cambiante, la movilidad del mundo, para este filósofo griego, se fundamentaba en una estructura de contrarios. Para él en la contradicción se encuentra en el origen de todas las cosas.

La mayoría de las personas podemos aceptar este principio como verdad. No nos causa una gran zozobra intelectual. Ahora bien,  los partidos políticos españoles escapan a esta máxima. Para ellos lo natural es el inmovilismo.

No les importa lo que está pasando. Menos aún les afectan sus promesas. Nada, absolutamente nada, les hace moverse de su “verdad”. Cual dioses de un cielo que solo ellos conocen, se mantienen hieráticos y ajenos al devenir humano. No sienten ni padecen. Sus intereses no son de este mundo.
Sus posturas están encastilladas y no están dispuestos a tender un solo puente. Es la razón de los dioses. 

Los contrarios se enfrentan, no acuerdan.

El avance de la pobreza, niños que pasan hambre, parados que no cobran ningún subsidio, los desahucios, los asesinatos de mujeres, el recorte de libertades, la reforma laboral, el déficit, que los bancos no devuelvan lo que les prestamos, no son suficientes motivos para ponerse de acuerdo. A esto podríamos añadir la modificación de la Constitución, la reforma del Senado, las listas electorales abiertas, límite temporal para cargos, las “puertas giratorias”, acabar con los aforamientos, con la corrupción…

En estas cuestiones todos han manifestado estar de acuerdo. Si es así ¿no son cuestiones más que suficientes para afrontar en una legislatura?  ¿O es que nos han mentido?

Pues lo parece. Y me refiero a todos. Excepto PP, que bastante tiene que solucionar en su casa.

Palabras bonitas, escenificaciones de encuentros y desencuentros, ruedas de prensa, apariciones en programas televisivos de todo tipo, radios mil e Internet ocupado con sus dimes y diretes.

Nada cambia. Los viejos por viejos, los nuevos por…

¡Ah! claro, no se trata de esas cosas. Se trata de acceder al poder, del reparto del poder. Ahora lo entiendo.

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