17 may. 2016

Por el humo de Seseña se sabe dónde están los chanchullos



El incendio del vertedero de neumáticos usados de Seseña podemos considerarlo una alegoría de lo que ha sucedido en la sociedad española de los últimos años.

No creo que sorprendiera a nadie. 90.000 toneladas de ruedas no se esconden así como así. Dicen que se han “salvado” unas 30.000 toneladas.

Desde el año 2000 al 2011 estuvieron acumulándose ruedas, incluso con permisos administrativos, a la vista de todo el mundo. Se sabía que era un peligro. Se dijo, más de una vez, que un incendio afectaría a la salud de las personas y al medio ambiente. Nada se hizo. El incendio, provocado, al final llegó.

Todos se echan la culpa. Nadie es responsable de nada. Cuando digo nadie es nadie. Los políticos que consintieron este desatino se lavan las manos, los que vinieron después culpan a los anteriores. Todos ellos se disculpan con que la ley les ataba las manos, cuando se las dejó libres siguieron sin hacer nada. La Justicia, lenta pero segura, juzgó y sentenció. No me atreveré yo a decir que tarde. No, no me atreveré.

Resumiendo: Se permitió, se desmadró el invento, se prohibió, no se retiró, se llevó al juzgado, se sentenció, no se hizo nada y ardió.

No hay culpables.

Con la política española pasó lo mismo. La herencia recibida y los otros son los culpables.

¿Nadie se enteró de la especulación del suelo? ¿Nadie vio venir la burbuja inmobiliaria? ¿Nadie advirtió el desmesurado gasto público? ¿Nadie percibió la inutilidad de las faraónicas obras públicas? ¿Nadie atisbó las componendas entre empresarios y políticos? ¿Nadie consideró desproporcionadas las prebendas de los cargos públicos?

¿Nadie?

¿Ningún partido político controló las actividades de sus miembros? ¿Ningún partido político sospechó del ritmo de vida de muchos de sus cargos públicos? ¿Ningún partido político supervisó las inversiones y el interés público de las obras que se ejecutaban? ¿Ningún partido político pidió explicaciones a sus alcaldes, diputados y demás cargos de las desproporcionadas deudas contraídas por las administraciones? ¿Ningún partido político ha tenido el coraje de dejar fuera de sus listas a los cargos que empufaron hasta las trancas la administración? ¿Ningún partido político fue competente para comprender la situación de la banca española? ¿Ningún partido político ha sido capaz de reconocer que la fastidiaron al politizar las cajas de ahorros?

¿Ningún partido político?

La montaña de ruedas -  la corrupción - no es de ahora. El humo que hoy vemos - los casos que conocemos - es viejo. Al igual que con el vertedero, los partidos se lavan las manos y con llamar a los bomberos - los juzgados - se quedan tan tranquilos.

Los vecinos de Seseña se han tragado el humo tóxico, los ciudadanos españoles nos hemos comido la corrupción.

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