Van dos, ¿para qué les valió? Para poco. El
PP convocó elecciones en Extremadura y los resultados no fueron los que
esperaban. Vox sigue teniendo la llave de la gobernabilidad en la comunidad
extremeña, ahora con más fuerza. No fue una buena idea.
Los resultados electorales de Aragón repiten
la historia. El PP gana, pero pierde dos escaños. Vox duplica los resultados de
2013 y se pone en catorce diputados. Vox va a redoblar la presión y las
exigencias al PP.
Tanto en Extremadura como en Aragón
anticiparon las elecciones como forma de ejercer presión al gobierno de Pedro
Sánchez. Feijóo y los suyos estaban convencidos de que los resultados les iban
a favorecer, una vez más han demostrado su incapacidad para analizar la
realidad. La estrategia elaborada por Feijóo fue errónea y obligar a los
presidentes autonómicos a adelantar los procesos electorales les ha llevado a
una situación aun más endiablada y dependiente de Vox.
Estos resultados no deben extrañarnos. El PP
asumió como suyas propuestas de la extrema derecha pensando que le darían
buenos resultados, pues no. Lo que ha conseguido es blanquear las ideas
xenófobas, racistas, negacionistas de los fascistas que lo único que quieren es
acabar con la democracia para instaurar un gobierno autoritario y fascistoide a
modo y manera de Orbán en Hungría y Trump en Estados Unidos.
La verdad es que el avance de la extrema
derecha me preocupa, peor, me da miedo. No exagero. Viendo las imágenes que nos
llegan de USA es para atemorizarse. No se crean que sí llegan al poder iban a
hacer cosas muy diferentes. Primero modificarán la legislación y cuando estén
bien asentados en el poder mostrarán sus verdaderas intenciones. Será tarde.
Los resultados electorales en una democracia
son «sagrados». Por mucho que nos disgusten no podemos promover un asalto al
Congreso como hizo Trump el 6 de enero de 2021.
Tenemos suficiente información acerca de los
planteamientos de Vox, lo que hace y lo que deja de hacer, así como el rigor
-carecen de él - de sus ideas. Muchas de sus propuestas son descabelladas o
imposibles de llevar a la práctica y, sin embargo, elección tras elección
incrementan los apoyos, ¿cómo es posible? Parece bastante claro que la
desafección con los partidos tradicionales, PP y PSOE, es determinante y no
parece que se reduzca, al menos de momento. Las extremas derechas utilizan las
redes sociales como herramienta para difundir sus bulos y mentiras que calan en
una parte muy relevante de la sociedad. La falta de expectativas reales o
inducidas por esos bulos calientan la cosa pública. La inmigración es el arma
más poderosa que utilizan. En estos últimos días, con la regularización que ha
puesto en marcha el Gobierno sirvió para encrespar más a los que ya iban
calientes con esa cuestión.
Vale, pero eso no explica como los ciudadanos
se montan en ese carro. ¿Falta de información? Tenemos a nuestro alcance toda
la que queramos. Encabronamiento generalizado y votan a la extrema derecha para
fastidiar. Sí este es el motivo flaco favor se hacen. ¿Les votan por moda,
sobre todo los jóvenes? No hay duda que la causa es de una pandemia de
imbecilidad fascistoide que asola el mundo.
Da igual, los interrogantes son muchos. Lo
que es evidente es que una parte de los ciudadanos se van a la abstención e
incluso algunos votantes del PSOE, por ejemplo, han apoyado a Vox. Increíble
pero cierto.
Tanto en Aragón como en Extremadura el PSOE
se dio un batacazo muy serio. En ambas comunidades pusieron de cabeza de lista
a personas con lastres, especialmente en el caso de Extremadura, en Aragón
Pilar Alegría no estaba pegada al territorio de forma continuada. En ambas
comunidades el desgaste del gobierno central les pasó factura.
El estropicio que hicieron los votantes a
Podemos fue total. Podemos-AV pasó de casi veintisiete mil votos en 2023 a 6206
en Aragón. Peor imposible. Esta gente sigue cometiendo los mismos errores.
Están empecinados en un dogmatismo que les está conduciendo a la futilidad y no
aprenden. El todo o nada no vale en una democracia. Esas cabezonerías
indiscutibles, según ellos, les hace perder presencia en los órganos de poder
por lo que no pueden llevar a la práctica ninguna de sus ideas. Se están
convirtiendo en un partido tan residual que no tiene valor alguno para los
ciudadanos. Pues nada, sigan en sus trece y quedarán reducidos a una anécdota.
Ah, por favor, dejen de estar todo el día enfadados y moderen sus formas en
público, asustan al personal.
El PP está normalizando a Vox y dándole una
visibilidad impagable. Esta realidad no le va a servir al PSOE para ganar
votos, no se equivoquen. Las bajadas de pantalones, sobre todo con Junts, es
uno de sus mayores «pecados». La chulería de esa gente es insufrible y ofenden
a cualquier ciudadano con un mínimo de prudencia. Señores socialistas, no se
equivoquen con Ayuso, las barbaridades de esta impresentable tampoco les van a
dar votos.
El PP de Feijóo es un desastre y no están
cualificados para gobernar. Los de Vox no hay por donde cogerlos y, sin
embargo, siguen subiendo. El PSOE anda a uvas, bueno, no sabe a lo que anda.
Hacen demasiadas pijadas y sus logros, que los tienen, pasan desapercibidos por
una mala comunicación y por sus alianzas parlamentarias.
Los partidos a la izquierda del PSOE ya se
pueden poner las pilas para hacerse con la sangría de votos de los socialistas
y esperemos que Podemos se deje de gilipolleces y se sume a esa convergencia de
la izquierda. En este caso, IU tiene mucho que decir y debería ponerse al
frente de la iniciativa sin complejos ni temores.
El PP debería estar muy preocupado. Sí
finalmente llegan al Gobierno y
gobiernan en coalición que se preparen y, sobre todo, ya podemos estar
prevenidos para hacer frente a un gobierno que querrá desmantelar el Estado y
dejar en nada los avances sociales. Hay demasiados ciudadanos que hasta que no
sufran en sus carnes las políticas de las extremas derechas no aprenderán, el
problema es que nos van a joder a todos.
Por delante habrá elecciones en Castilla y
León y tal vez en Andalucía, no queda mucho tiempo para ir frenando a las
extremas derechas, en Portugal lo hicieron, ¿aquí lo harán?
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