30 abr 2026

Están envalentonados

 

  Están tan envalentonados que pasan de la agresión verbal a la física. Pudimos ver a su dirigente lanzando a sus escuadristas contra una manifestación antifascista en Granada. Él encabezó la marcha, pero eso sí, dejó a sus hooligans que dieran y recibieran. Resultó curiosa la actitud de la policía.

  Otro que pasó a mayores fue el diputado, de profesión juez, que se encaró, nunca mejor dicho, con el presidente en funciones en ese momento en el Congreso. Su actitud, sin duda alguna, fue agresiva, tanto que todos pensamos que le iba a dar dos tortazos, bueno, la verdad es que creímos que le iba a dar dos hostias.

  Así entienden la política, con violencia verbal y física.

  Los ejemplos de matonismo, cargados de un lenguaje chabacano y soez, los tenemos a lo largo y ancho de España. La última del Pontifex Maximus, pues de tal va, fue llamar hijo de puta al presidente del Gobierno.

  La situación es muy preocupante. Ahí están los acuerdos en Extremadura y Aragón. Es la extrema derecha quien impone las condiciones y el Partido Popular de Feijóo las asume sin pudor ni vergüenza.

  No es nada nuevo. Imitan las formas y maneras de Trump, aunque parece que las llevan en los genes ideológicos. Los fascistas italianos y los nazis alemanes llegaron al poder desde unas elecciones. Previamente, en ambos casos, empezaron con violencia verbal, después pasaron a las física y tras potentes campañas de propaganda convencieron a los ciudadanos para que les apoyasen electoralmente. Ya sabemos como acabó su historia: una guerra mundial en la que murieron más de 80 millones de personas. Así fue. En los años treinta, en Italia ya desde los años veinte del siglo pasado, la derecha fue cómplice de los fascistas, nazis y franquistas.

  La actualidad cada vez se parece más a aquellos tiempos. No quiero decir, eso espero y deseo, que estemos abocados a una guerra, mucho menos civil, pero sí a que desde el poder cambien tanto las leyes que retrocedamos en el tiempo setenta u ochenta años. Vimos en Hungría los desaguisados y lo que les costó alejar a Orbán del poder. Si miramos para EEUU entonces es para asustarse aun más. Lo de Argentina no sé ni como calificarlo. ¿En algo se diferencia el líder de la extrema derecha, para quienes puedan tener dudas me refiero a Abascal, de Orbán, Trump o Milei? No, en nada y Feijóo les está abriendo las puertas para que accedan al poder autonómico. El PP ya tiene a una extremista de extrema derecha: Isabel Natividad Díaz Ayuso.

  Es para asustarse.

  Por favor, imaginen por un momento que Feijóo es el presidente del Gobierno y Abascal es vicepresidente. ¡Déjenlo!, no les vaya a dar un soponcio.

  Los argumentos que esgrimen las extremas derechas es que vivimos en una dictadura. Es curiosa esta dictadura en la cual los partidos de la oposición, todos los ciudadanos, tenemos absoluta libertad de expresión. Aunque es cierto que hay algunas anomalías, como por ejemplo que cantantes o humoristas tengan que pasar por un juzgado porque algunas organizaciones y jueces consideran que hay cosas de las que es mejor no tocar ni hablar. ¿De verdad se creen que vivimos en una dictadura? Si lo piensan y dicen es que no saben o no quieren saber lo que es una dictadura.

  Hay quienes apoyan con fervor cuasi religioso a INDA, oigan que me refiero a Isabel Natividad Díaz Ayuso no a ese otro personaje abyecto que se dice periodista. Da igual que la familia de la susodicha se esté haciendo de oro, que su novio sea un defraudador confeso, entre vayan ustedes a saber que más cosas dada su trayectoria, o  que quienes más tienen no aporten apenas nada al erario público, que la sanidad y la educación se las estén cargando, que la residencias de ancianos sean unos antros indignos… Da igual, seguirá ganando elecciones. ¿De verdad les parece normal apoyar a esa mujer y sus compinches? Si responden afirmativamente algo no va nada bien.

  Las derechas, máxime las extremas derechas, nunca, y nunca es nunca, tuvieron o tienen entre sus objetivos primordiales la mejora de la vida de los ciudadanos. Ellos, no se cansan de repetirlo, hablan siempre y en primer lugar de dinero, de economía. Bueno, menos ahora que los datos macroeconómicos nunca fueron mejores. A pesar del grave problema de la vivienda, del desempleo juvenil… la vida de la mayor parte de los ciudadanos nunca fue mejor. No podemos conformarnos con los datos macro, tenemos que exigir que esa mejoría económica se traslade a los ciudadanos. No pueden existir trabajadores en activo que no lleguen a fin de mes. No podemos quedarnos impasibles ante el gran número de jóvenes muy cualificados que tienen que salir de España para encontrar trabajos dignos. No podemos resignarnos a vivir del turismo. No podemos consentir que crezca la brecha entre los más ricos y los más pobres. Son muchas las cosas que hay que mejorar.

  La falta de vivienda es uno de los argumentos más utilizados por las extremas derechas para zarandear al Gobierno. Es necesario recordar, visto lo visto, que la competencia sobre viviendas es de las comunidades autónomas. Son quienes gestionan las políticas y ayudas, los ayuntamientos son los responsables de dar licencias urbanísticas y controlar el suelo y el Estado establece las bases normativas. Viviendo en un Estado con diecisiete autonomías y dos ciudades autónomas estaría bien que los ciudadanos conociésemos un poco el funcionamiento y competencias de las administraciones.

  La extrema derecha pregona que a los extranjeros se les adjudica la mayor parte de las viviendas públicas en detrimento de los nacionales. No es cierto. Sirva el ejemplo de Madrid, comunidad nada sospechosa de estar gobernada por comunistas ¿verdad?. Hasta el mes de febrero de este año, la Agencia de Vivienda Social madrileña firmó, desde siempre, 21 201 contratos, siendo adjudicados la inmensa mayoría a españoles: 18 932, lo que representa un 89,3%. Los extranjeros residentes recibieron 1 746 contratos, el 8,245%. Son cifras publicadas por el diario digital vozpópuli, poco sospechoso de ser bolivariano.

  Una cosa es el relato y otra bien distinta la realidad. Mucho me temo que aunque esto es así, los hooligans extremistas no van a aceptar estos datos.

  Si hablamos del Salario Mínimo Vital sucede otro tanto. Los extranjeros que reciben este salario son aproximadamente el 17,52 %, el resto son españoles. Tampoco se creerán estos datos.

  Las rentas de Inserción Social son ayudas gestionadas por las comunidades autónomas. Los españoles reciben el 71,1%, los extranjeros el 28,9%.

  Más datos. Los trabajadores extranjeros representan algo más del 14% del total de afiliados a la Seguridad Social en España, más de tres millones de personas. Aportan al sistema más del 10% de los ingresos totales, eso es diez veces más de lo que reciben en servicios públicos.

  Lo tengo claro, da igual los datos que se les ofrezcan, ellos seguirán en sus trece. Aquello de dato mata a relato no se cumple cuando el «pensamiento» radica en las tripas.

  Otro de los pilares sobre los que se asienta el odio a Pedro Sánchez es la imputación de su esposa, Begoña Gómez, por parte del juez Peinado. Este juez abrió diligencias de investigación contra Begoña Gómez en abril de 2024, basándose en una denuncia de Manos Limpias por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción privada. La Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, incluso el Tribunal Supremo han corregido a Peinado trece veces, pero la causa sigue adelante a pesar de los vaivenes de este juez y ya la tiene procesada. La arbitrariedad del juez es más que notoria, pero la gente de extrema derecha no quiere verlo. Hemos visto a Jaime de los Santos llevar en su momento las bolsas de la compra de la esposa de M. Rajoy, pero eso no cuenta. Hoy este tipo faltón a más no poder es Secretario de Cultura del PP, que brilla por su falta de educación y formas más propias de un matón de discoteca a altas horas de la noche.

  El caso del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, está tan contaminado por las organizaciones de extrema derecha que es difícil tener una idea más o menos clara de lo sucedido. El odio y los bulos propagados por las extremas derechas hacen imposible las interpretaciones más o menos objetivas. Lo que sí está claro es que David Sánchez sí sabía cual era su despacho, pero un video cortado oportunamente le hizo quedar como un tonto. Le vídeo completo se puede ver por internet, pero claro, eso no lo harán los hooligans.

  Otro gran caso judicial fue el del FiscalGeneral del Estado, a todas luces una manipulación descarada que contó con la connivencia de algunos jueces.

  Personas que parecen razonables cuando hablan de Pedro Sánchez lo insultan con verdadero odio, es imposible razonar con ellos. No defiendo a Sánchez, pongo de manifiesto una situación que está ahí. ¿Hay motivos para la crítica? Desde luego. La cuestión de la amnistía, sobre todo en el caso de Puigdemont, no me gustó, no lo hizo ya que fue una medida para mantenerse en el poder, no para mejorar la convivencia en Cataluña. Todas las negociaciones con Junts han supuesto una humillación tras otra para el Gobierno. Un plante ante esa derechona independentista catalana estaría muy bien y luego que se sumen a una moción de censura de PP-Vox, que lo hagan. Sánchez ganaría muchos puntos.

 Otra cosa bien distinta, terriblemente criticada, son los acuerdos con Bildu. Por mucho que se empeñen cumple con los estándares democráticos exigidos, que les guste más o menos a las extremas derechas es otro cantar. Recuerden aquello que dijo Aznar en noviembre de 1998: «Yo personalmente he autorizado contactos con el entorno del movimiento vasco de liberación nacional». ¡Ole, ahí te queda eso! ¿Nada que objetar, verdad?

  Miren, que el Gobierno no haya presentado los Presupuestos Generales no me gusta nada de nada. Que el Gobierno gobierne a base de decretos tampoco, tiene que negociar más, lo cual no significa bajarse los pantalones siempre. Negociar es un toma y daca, no un toma y toma.

  ¿Hablamos de regularizaciones de emigrantes? Madre mía, lo que hay que escuchar. Esta regularización se hace para personas que ya viven con nosotros, es justo que se hagan con el fin de garantizarles una vida un poco más digna. En el caso de los Menores Extranjeros No Acompañados el discurso de los racistas y xenófobos se centra en la seguridad ciudadana y la criminalización. Es vergonzoso por inhumano. Quienes más critican la regularización actual se les olvidó que Aznar hizo tres regularizaciones extraordinarias de inmigrantes, se han estimado en más de 520 000 las personas beneficiadas y M. Rajoy lo hizo con más de 360 000 inmigrantes durante su mandato. ¡Qué frágil es la memoria de algunos! ¿Se hundió el mundo por ellas? ¿Llevaron a la quiebra al país? No.

  Estoy muy preocupado por la deriva que está tomando la política en España. Los extemistas de derechas acusan al Gobierno y a quienes les apoyan de encrespar la sociedad, pero ¿no escuchan lo que se dice en el Congreso y el Senado y quién lo dice? Los insultos y mentiras parten del mismo lado. Se ve como algo normal que Abascal llame «hijo de puta» al presidente, pues miren, no lo es, y lo que es peor es que el insulto es repetido como un mantra por los asistentes a sus mítines. Luego sale el ministro Puente, les pone de vuelta y media, sin insultos, con ironía e información y se sienten ofendidos. No me extraña, la ironía no la entienden. ¿Ustedes escuchan a Tellado, Muñoz, Álvarez Toledo, Gamarra, Hernando etc.? No argumentan insultan. ¿Han escuchado a un ministro insultar? No se hagan trampas. Pues eso.

  Quienes me traten de sanchista se equivocan, pero me da igual. Me acusarán de dogmático, intransigente, pero no me darán, no lo han hecho hasta ahora, argumentos racionales, solo me han soltado vomitonas de odio.

  Nunca he visto una campaña tan brutal contra un político en España. Me parece a mí que las extremas derechas se ven desbordadas por la figura de Sánchez y ante su incapacidad para derribarle recurren a las formas más miserables e indignas de acoso. La manera de actuar de la oposición tiene unos tientes tan antidemocráticos que resulta muy peligrosa para el devenir del país.

 

 

 

 

 

 

 

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