4 ago. 2009

Primer día de cole


A las diez y media de la mañana, dos carritos de niños hicieron su entrada en la escuela de primer ciclo de Educación Infantil de Tineo. Eran los primeros, él y ella estrenaban este nuevo servicio. Una madre y una abuela empiezan a quitar los abrigos a los niños. Se ve que no las tienen todas consigo: es la primera vez que van a dejar a sus tesoros en manos ajenas. A pesar de su congoja, saben que van a quedar en buenas manos.

Las instalaciones están recién terminadas; el equipamiento impoluto e incluso a algunos muñecos no se les ha quitado el plástico que les protege. Todo es diminuto y de momento reina el orden. Por un momento nos encontramos en Liliput.

Un tercer niño entra en escena. Algun lloro. Se aferra a la pierna de su madre y allí se queda pegado. Entra en acción la profesionalidad del personal del centro: unas palabras amables y unos juguetes hacen el milagro. Ya no se llora. Los niños comienzan a reconocerse, se centran en los juguetes y ya han desaparecido las madres y abuelas. Los niños felices, sus familiares se van nerviosas: hoy va a ser un largo día.

Cuando menos se los esperen, estarán en su primera graduación.

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