3 ago. 2009

Todo un campeón


Siete títulos nacionales, seis regionales, cinco subcampeonatos de España y cuatro terceros puestos. En este año 2005 ha ganado los campeonatos internacionales celebrados en Uruguay y en Buenos Aires con la Selección Española; ha sido Campeón de España por parejas y por equipos; cuarto de Asturias por equipos y campeón de Asturias individual. Unos triunfos que ya quisieran para sí muchos deportistas. Si retrocedemos varios años, los premios se siguen sumando. Estos éxitos no son cosa de un día, sino de años de práctica y competición.

Estoy hablando de Jovino Peláez Fernández. ¿Y quién es este? se preguntarán todos. Jovino es un policía local de Tineo y además jugador de bolo celta. La respuesta, para algunos, será: pues vaya, mira tú que mérito.
Ya lo sabemos, no es Fernando Alonso, Yago Lamela o Chechu Rubiera. Jovino lleva toda su vida, hoy tiene veinticinco años, dedicado a la práctica de este deporte tradicional: “creo que empecé jugar a los dos años y desde que se creó el equipo de La Oteda (Tineo) estoy con ellos”.
Desde los quince años compite con adultos y eso le ha formado como jugador. El pasado lunes, 19 de diciembre, fue el único representante de la Federación Española de Bolos en la recepción que S.M. Juan Carlos I ofreció en el Palacio del Pardo en la gala de los Premios Nacionales del Deporte; estuvo acompañado por José Luis Boto, presidente de la federación.


Este deporte no ha estado exento de polémica. Lo que hoy se denomina bolo celta siempre fue conocido por bolos de Tineo. No se crean, no es localismo. Hace años, la Federación de Bolos decidió, con el fin de difundirlo, y ante las similitudes existentes en otros lugares, denominar a aquel juego que pervivía sobre todo en este concejo, Bolo Celta. A pesar de lo que hoy pueda argumentarse, en 1992, Cristóbal Moreno Palos, escribió un libro titulado Juegos y deportes tradicionales en España, editado por Alianza y el Consejo Superior de Deportes, en donde hablaba de una de las modalidades más peculiares de bolos: el de Tineo. En este mismo sentido, Gerardo Ruiz Alonso, publica en el año 2002, en Alborá Llibros, su tesis doctoral “Estudio de los bolos en Asturias: aspectos históricos-culturales”, en el que habla también de los bolos de Tineo. A pesar de todo ello, se hizo el cambio con el beneplácito del ayuntamiento, aunque a regañadientes de los jugadores locales.

La vieja disputa no ha cesado. Las gentes de Tineo aún se encrespan cuando entran en un famosísimo buscador de internet e introducen el término bolo celta. En primer lugar, nos remite a una página gallega en la que se dice que “el bolo celta es un deporte totalmente autóctono, que se practica en toda la franja sur de la comunidad gallega”. En ese momento saltan chispas y el tinetense de pro arremete contra quien vierte, según él, tal falacia.

Jovino no es ajeno a esta disputa y le gustaría, como buen hijo de su tierra, que el deporte que practica se siguiese denominando “bolo de Tineo”. La historia no es así, pero él sigue cosechando premios en este deporte minoritario anclado en la tradición.
El campeón tinetense no tendrá ningún problema en desplazarse a Galicia o a Madrid para celebrar los campeonatos de España. Tampoco tiene problemas para ir a Cangas del Narcea, Oviedo, Gijón, Villayón o donde quiera que haya una bolera para competir y traerse otro trofeo.

En Asturias tenemos otro gran campeón que a pesar de su anonimato seguirá disfrutando y sudando por esas boleras del mundo. No gana grandes sumas de dinero sino todo lo contrario: en muchas ocasiones sus desplazamientos le suponen un gasto. Jovino Peláez, junto con otros muchos deportistas, integran un grupo de aficionados que han logrado que parte de nuestra cultura no desaparezca. No necesitan dinero, ni aparecer todos los días en los medios de comunicación, solo quieren que su deporte no muera, que perviva en el tiempo.

Jovino recuerda sus viajes a Uruguay donde ha competido con los emigrantes asturianos: “se nota el paso del tiempo en los jugadores y como no hay renovación con los más jóvenes, los bolos de Tineo se van a morir en Latinoamérica”. Lo dice con un deje de tristeza pues los hijos y nietos de esos emigrantes ya no practican este viejo y tan querido deporte. Una lástima.
De momento, al menos en Tineo, el deporte de los bolos tiene bastantes adeptos entre las nuevas generaciones y no parece peligrar su práctica.

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