25 may. 2010

Disfrutando de la vida



Hoy se trataba de disfrutar. Ya habrá días para el remordimiento. Además, ya se encargará el personal médico y de enfermería de leerles la cartilla. Pero eso mañana o pasado, cuando la diabetes se dispare un poquito o el colesterol haga de las suyas.

Y todo ello porque la Asociación de Jubilados Casa El Puerto de Tineo celebra su comida anual en el Hotel-Spa Palacio de Merás. Son 225 jubilados, de los 260 socios que tiene la asociación, los que se han reunido en esta jornada de convivencia. Pero como marcan los cánones y la costumbre por estas tierras, el ágape finalizará con un baile amenizado por el acordeonista Jesús Manuel.
Y es que a estos jubilados no se les pone nada por delante: ni la comida, ni el baile y tampoco el trabajo, si hace falta, aunque de eso ya van sobrados.

El próximo mes de septiembre la asociación cumplirá dieciocho años de vida y desde el primer momento Marcial Fernández Fernández, junto a otros, se encuentra a su frente. En este tiempo han pasado muchas cosas. Algunos familiares y amigos ya no les acompañan en esta ocasión. Siempre les recuerdan, pero los demás continúan para adelante y siempre hay nuevas incorporaciones. Son momentos de nostalgia, pero también y sobre todo de camaradería, esa que da el tiempo y las vivencias comunes. El concejo de Tineo es muy grande en extensión, pero escaso en población y todos se conocen.

La llegada al hotel provoca un colapso en el acceso. Todos buscan posición. Todos quieren reservar silla para unos y otros. El caos parece adueñarse de la entrada y el comedor, pero como por arte de magia, como si de un puzzle se tratase, todos y cada uno van encajando en el sitio elegido.

Marcial anda inquieto. No han llegado unos invitados y está preocupado. Los demás se encuentran en su sitio, pero él está a la puerta. Aprovecha el momento para recordar, y deja muy claro que no es por hacer la pelota, sino porque es verdad, que en estos dieciocho años nunca han recibido tanta ayuda del Ayuntamiento. No se le olvida mencionar la colaboración de la Federación de Mayores del Principado de Asturias.
Aprovecha para comentar, con toda la ironía, que van a desarrollar un curso para aprender a manejar un ordenador. No es que sonría, ríe bastante escéptico. Ahora parece que están con un taller de gimnasia.

Tienen casi preparada una excursión a Galicia, tierra que les atrae de manera irresistible. Cambian de aires, está cerca de casa y disfrutan con su gastronomía. Tanto les tira la comida gallega, que cada cierto tiempo hacen una escapadita a Fonsagrada a comer pulpo, muy digestivo él, y lo empujan con unos vasos de ribeiro. Mano de santo. Los males desaparecen y de ahí esa devoción.
En el menú de hoy el cordero no puede faltar. Otra de sus pasiones culinarias. Gana por goleada entre sus preferencias.

Tras el sustento hay que aligerar el cuerpo y en esto tiene mucho que decir, o mejor dicho que tocar, Jesús Manuel. Algunos parecen infatigables. Pertenecen a esas generaciones en las cuales o se bailaba o se bailaba.
Total, que al final los servicios médicos locales no deben preocuparse mucho: comido y gastado. Que les aproveche.



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This work by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License

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