8 oct. 2014

Tiempo de melancolía


La melancolía invade los cuerpos. Los días, cortos, se tornan grises. La luz se aleja y la sonrisa muda a áspera.
La astenia sustituye al síndrome posvacacional.
Los arranques repentinos de viento van deshojando los árboles. El marrón,  el ocre, el amarillo, el violeta o el rojo inundan nuestra retina. Una retina que aún retiene las luces del alba.
Los sentimientos son más sentidos.
Introspección. Añoranzas. Nostalgias.
Imágenes casi olvidadas retornan y una lágrima asoma.
Las costillas presionan ¿o es el corazón quien las empuja?
Pasamos del calor al frío ¿o son escalofríos? ¿Escalofríos del tiempo pasado o del que nos queda?
Es tiempo de melancolía.
Los muertos nos acompañan en este tránsito hacia el invierno.
Si sientes, piensas. Si piensas, duele. Que el dolor se pierda entre las hojas de los árboles y como estas, caiga.
Qué una tromba de agua arrastre sin misericordia la hojarasca y con ella los muertos. Qué cada gota se lleve una de nuestras miserias.
No cerremos los ojos. Miremos la belleza de esos árboles que hoy se están quedando desnudos. No están tristes. No tienen necesidad. No lo sienten. Son árboles. No añoran la primavera. Ya llegará.
Nostalgia, melancolía.
Una sonrisa.

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Tiempo de melancolía by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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