12 ene. 2017

¿Crecer para qué?

Oigo hablar de crecimiento de la economía, de estancamiento, retroceso y la verdad es que no sé qué narices quieren decir. Las cuestiones macroeconómicas me sobrepasan y los que se declaran expertos no aciertan ni una.

La economía es hoy financiera, bursátil o lo que es lo mismo, especulativa. Por simplificar y decirlo de esta forma habrá quien me pueda correr a gorrazos. Pues vale. Y tendrán razón para hacerlo pero, por ejemplo ¿me quieren explicar qué es eso de los mercados de futuro? Especulación pura y dura. Ya saben, claro, que el NASDAQ es un nido de filántropos. En él debió aprender Madoff – ex operador de Wall Street - todas sus triquiñuelas.

Como no tengo ni puñetera idea de esto de la economía, me creo que eso de la globalización es el timo de la estampita a escala mundial. No hay liberalización de la economía, no hay democratización, no hay unión de mercados, no hay competencia. Es todo una patraña descomunal.

José Luis Sampedro en El mercado y la globalización, un pequeño libro de 2002, lo explica muy bien:

“Esa libertad financiera es decisiva para el sistema, pues fomenta sus operaciones especulativas por cuantías muy superiores al valor total de las mercancías intercambiadas mundialmente. El objetivo de los operadores no es tanto incrementar la producción de bienes para elevar el nivel de vida colectivo, como multiplicar sus beneficios aprovechando diferencias en los tipos de cambio. En ocasiones, se llega incluso a provocar o explotar desestabilizaciones y hasta crisis monetarias con auténticos ataques especulativos, que los gobiernos afectados no pueden atajar y porque los poderes políticos, como ya se ha dicho, han venido abdicando cada vez más de su capacidad de legislar contra tales operaciones”.

Cuéntennos todas las milongas que quieran pero las directrices económicas no las marcan los gobiernos. Grandes bancos, multinacionales financieras, industriales, empresariales son las que dictan las reglas de juego.

Aquello de que la industrialización, los avances tecnológicos servirían para facilitar el trabajo a las personas se convirtió en otra de las grandes mentiras del sistema. Lo único que ha facilitado es la mayor explotación de los trabajadores y los recursos naturales.

La respuesta a la pregunta inicial tiene una fácil respuesta: crecer para obtener más beneficios.

Hace mucho tiempo que dejé de creer que los avances supondrían una liberación personal. Ya hemos comprobado que no tendremos que trabajar menos horas y menos años. No podemos decir a los más jóvenes que tengan una vocación y que intenten desarrollarla a lo largo de su vida. Ahora se nos exige ser flexibles y con ello nos están diciendo que no habrá – ya no la hay – estabilidad laboral. Lo que denominábamos sociedad del bienestar se ha convertido en la sociedad de la supervivencia.

Esto lo digo desde un país desarrollado. Si me hubiesen nacido en África, por ejemplo, con sobrevivir, literalmente, ya tendría bastante.

Crecer solo crecen los ricos, los poderosos. Los demás con poder ir de vacaciones, gastarnos los dineros en las rebajas y quejarnos en las redes sociales vamos sobrados.

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¿Crecer para qué? by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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