16 ene. 2016

Cementerio político

Hay cosas útiles, prácticas, bonitas y también tenemos el Senado.

Hagamos una prueba. Piensen en dos senadores de su comunidad autónoma de distinto partido. ¿Cuántos recordaron? ¿Uno? ¿Ninguno? Pues eso.

Ya sé que para los partidos políticos tiene plena justificación.

Nos dirán aquello de que en el Senado se reflexiona y reconsideran las decisiones de la Cámara Baja mediante vetos o enmiendas. Incluso nos contarán esa historia tan bonita de que es la cámara de representación territorial, con piscina incluida. Y si los apuramos un poco, entonces nos contarán aquello de que una parte de los senadores son designados por las Comunidades Autónomas – uno por comunidad y otro más por cada millón de habitantes de su territorio -.

Vale. Dicho de otro modo, los partidos colocan algunos senadores como les da la gana. Así de claro.

No se fíen de lo que les cuente nadie. Comprueben quienes son los senadores elegidos el 20 de diciembre pasado y luego rebusquen un poco, no hace falta mucho, por internet y verán quienes son: expresidentes, exministros, exconsejeros, exalcaldes, ex, ex, ex.

Lo dicho, una agencia de colocación de políticos amortizados.

El Senado está plagado de reliquias, o en su caso de moscas cojoneras, que colocan en él para que no den la lata en el partido. Son gentes con gran experiencia de partido y administrativa, en muchos casos, pero que ya no cuentan con el apoyo interno o externo necesario.

¿O van a decirme que no es así?

Para mantener el Senado habrá quien argumente que son muchas las democracias occidentales que tienen dos cámaras. Y es verdad. No sé lo que harán en otros países, en España nada de nada. Al menos de cara a los ciudadanos, y eso es lo importante.

Somos muchos los españoles que pensamos, dada su funcionalidad, que debe ser eliminado. Los políticos no lo dicen, ellos lo quieren modificar, darle sentido, etcétera.

Milongas.

Los partidos políticos hablan de simplificación de la administración y sus trámites, de racionalización de los recursos y un sinfín de medidas más. Lo curioso es que la administración que tenemos la han conformado ellos en los últimos treinta y ocho años. Nadie entona un mea culpa.

Todavía soy incapaz de ver la importancia de las Diputaciones. Bueno, dejando de lado que es otra agencia de colocación.  Si quieren se lo preguntamos al patriarca del clan Baltar. Sí a ese, a José Luis Baltar, expresidente de la Diputación de Ourense.

Y hablando de sobrar: ¿a qué se dedican los delegados del gobierno? ¿En qué se ocupa Gabino de Lorenzo? Venga, venga, no sean malos y no saquen a colación alguna de sus debilidades. Todos las tenemos.

Vuelvo al Senado. Eso de que en él se celebran debates sobre el estado de las autonomías me provoca risotadas. Podemos hablar de la situación en Cataluña, sin ir más lejos.

¡Anda ya!

A mí me parece mucho más operativa, amén de barata, la conferencia de Presidentes, si funcionara, claro.
En esa conferencia el Presidente del Gobierno central junto con los autonómicos tendrían que debatir, con total transparencia, el desarrollo de la sociedad española. Allí, juntinos,  viéndose y diciéndose lo que fuera menester a las caras. Nada de negociar uno a espaldas del otro y luego que si café para mí o para todos. De esa forma se puede construir el país atendiendo a los principios de colaboración, solidaridad y equidad.

Lo que hemos tenido hasta ahora solo ha servido para generar reinos de taifas alejados, en muchos casos, de las necesidades de los ciudadanos. ¿Alguien piensa que los intereses de cualquier ciudadano catalán son diferentes a los míos?  Ellos podrán parlar y yo falar, pero a partir de ahí somos iguales.

El Senado no ha cumplido ninguna función. Me sobra. Me sobran las diputaciones, me sobran los delegados del gobierno. Y para que no queden dudas, creo en el parlamento nacional, en los de las comunidades autónomas y muy mucho en los ayuntamientos.

Después empieza el lío, las componendas, los desmadres.

Por cierto, en la II República solo hubo una cámara.

Ya sabemos que Patxi López es el nuevo presidente del Congreso ¿se acuerda el personal quien fue nombrado en el Senado? No hagan trampas. ¿Cuántos senadores tenemos en total?

Pues eso: un cementerio político.

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