18 ene. 2016

Queridas novelas negras



En los últimos meses he vuelto a la novela negra. Eso no quiere decir que la hubiese dejado, en absoluto. Siempre me gustó. Ahora es que leo más.

Que conste, a mí me gusta más eso de negra. Este adjetivo lleva en sí crítica social, denuncia, que no todas las policíacas lo tienen. A eso suele añadirse, en muchos casos, un protagonista muy marcado: inadaptado, duro, cínico, con acentuado sentido de la justicia – no la que dicta siempre la legislación -.

No todos los detectives son del estilo de Spade o Marlowe. Los hay más “amables” como Montalbano, de Andrea Camilleri, o Bevilacqua y Chamorro, de Lorenzo Silva, por poner algún ejemplo. Un tipo intermedio puede ser Mario Conde, de Leonardo Padura, que sin ser ese pétreo detective, a simple vista, tiene características afines: desencantado con la sociedad en que le toca vivir, un poco frustrado – quería ser escritor – buen bebedor y fumador, si lo considera necesario aplica su justicia, relación amorosa fiel pero intermitente… La tipología es variada, faltaría más.

No puedo dejar de acordarme de un detective muy especial y entrañable para mí: Pepe Carvalho. Es parte de mi formación de juventud. Irónico, gastrónomo, incinerador de libros, testigo de la transición española, excomunista, exagente de la CIA…eso y mucho más es Carvalho.

Unas de las últimas novelas que me leí fueron La conspiración de los mediocres de Ernesto Mallo – el título dice mucho – y Hasta aquí hemos llegado de Petros Márkaris.

La historia y la actualidad marcan estas dos novelas.

En La conspiración de los mediocres la historia reciente de Argentina es el argumento – los años previos a Videla - la investigación de Lascano es un añadido, simplificando al máximo.

La dictadura de Videla, la Triple A, los nazis residentes en Argentina…y el tajazo al amor de Lascano.
Todo un repaso de historia.

Por ella anda Perón, también Menguele, Eichmann o Abba Kovner y hasta Hugo Boss. Sí, el Boss de la colonia. Este hombre fue miembro del partido nazi, patrocinador de las SS, entre otras cosas. Vamos, que igual la colonia tiene olor a …

Muchas referencias históricas. Hay un párrafo que resume muy bien lo que pasó en la Alemania nazi y que me gustó especialmente:

Esos que llegaron a ver a otro ser humano como algo de que alimentarse. Y, cuando estuvieron sumergidos en lo más profundo de su miseria, apareció un demente y les dijo que eran la raza superior. Y le creyeron. Y les ofrecieron uniformes vistosos, con botas fuertes, correajes estrictos y símbolos escalofriantes para que todos les temieran. Y se los pusieron. Y les dieron marchas, estandartes y banderas. Y pusieron en sus manos garrotes, pistolas, fusiles y ametralladoras. Y les pidieron que fueran rápidos, afilados y crueles. Y lo fueron. Y fueron invitados al banquete, a formar parte de la celebración, en escenografías monumentales donde el líder convencía a las multitudes de que el mundo les pertenecía y solo debían ir y tomarlo

Precioso en su crueldad.

Me acordé de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires. Pasar por delante encoge las tripas.

También muy histórica es Hasta aquí hemos llegado. Con la presencia nazi de por medio. ¿Casualidad? En absoluto. Siguen pululando por este mundo, para nuestra desgracia.

Amanecer Dorado, partido nazi griego, inunda las páginas. No es para menos. En las elecciones de septiembre de 2015 obtuvo 18 escaños y más del siete por ciento de los votos. Su presencia en la vida griega es más que preocupante.

Las relaciones con Alemania, las actuales y las pasadas, la dictadura militar griega son la base de la novela. Oigan, que la Dictadura de los Coroneles duró hasta 1974. Esa gente, como en todas partes, nunca acaba de soltar las riendas ¿verdad?

No sé, pienso yo que tal vez eso de las dictaduras, hasta hace cuatro días, y la realidad social de hoy igual tiene algo que ver. No me refiero a solo a Grecia ¿y Portugal? Pues eso. Los militares dirigiendo un país solo han servido para… ¡Anda! ¿Y España? Como decía en Grecia…

Kostas Jaritos es un detective bonachón, familiar y enfadado con el poder. Sin estridencias da un repaso a la sociedad actual griega: pobre, corrupta; con un poder político pobre y corrupto.

Dos novelas entretenidas y que de paso nos pueden servir para recordar algo de la historia. Ambas, a pesar de la distancia geográfica y temporal, tienen en común la presencia del nazismo. No se equivoquen, no son libros publicados hace tiempo, son de 2015.

De verdad, nuestra sociedad se lo tiene que mirar.

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