13 sept 2026

¿Dónde está la salvación del suroccidente asturiano?

 



 

  Les adelanto la respuesta a la pregunta: no lo sé, ojalá lo supiera.

  Las causas de la situación actual del suroccidente asturiano están claras: emigración, aislamiento, envejecimiento de la población y como no, falta de empleo. Todas ellas y algunas más nos han llevado a donde estamos.

  La emigración es un factor que no es nuevo. Ya a fines del XIX y principios del XX se produjo un fuerte movimiento migratorio, con especial relevancia hacia Cuba y Argentina. A partir de la década del 60, del siglo pasado, en pleno franquismo, hacia Francia, Alemania o Suiza, fenómeno que afectó a los españoles en su conjunto. Motivos económicos forzaron ese éxodo, además de los políticos.

  Permítanme un inciso. Desde el final de la Guerra Civil, el franquismo impidió la movilidad de los ciudadanos, situación que se modificó con el aperturismo fruto del Plan de Estabilización de 1959. En los primeros años de la dictadura esta puso impedimentos a esos desplazamientos, llegando incluso a la deportación ya que retornaron a los emigrantes a sus localidades de origen.

 La política agrarista fue un fracaso y como consecuencia hambrunas severas asolaban el país. A partir de esa fecha, 1959, la emigración masiva hacia las ciudades generó problemas de viviendas debido a su escasez, lo que supuso la aparición del chabolismo en el entorno de las ciudades industriales. El desarrollismo sin control, fruto del abandono del autarquismo y la apertura de la economía al exterior, hizo posible un crecimiento industrial y urbanístico sin precedentes hasta ese momento. Eso supuso el traslado del campo hacia las ciudades. Se calcula que entre 1950 y 1975 emigraron unos diez millones de personas.

  Esta situación general, solo ha sido un brochazo, también afectó al suroccidente asturiano. Las explotaciones mineras, tan importantes para la comarca, fueron adquiriendo relevancia desde la década de 1950, siendo a partir de 1965 cuando se incrementó de forma notable el número de toneladas de mineral extraído. Para que se produjera ese aumento fue fundamental la puesta en marcha de la térmica de Soto de la Barca (Tineo) en ese año.

  Los cierres de las minas, así como de la térmica de Soto de la Barca, ha sido la puntilla a la frágil situación de los cinco concejos del área suroccidental. Cierres anunciados con años de antelación, pero que nada se hizo para paliar la pérdida de puestos de trabajo.

  En la actualidad solo hay dos «grandes» empresas en la comarca: Cafento, privada, en Tineo y el Hospital Carmen y Severo Ochoa, público, ubicado en Cangas del Narcea. Hay que destacar el Polígono Industrial de La Curiscada (Tineo) por el número de pequeñas empresas que alberga y de empleos que genera. Otra empresa de importancia, por el número de trabajadores, es la residencia de personas mayores El Mirador en Tineo, pública.

  Cangas del Narcea, por su parte, se ha convertido en la «ciudad» de servicios de la comarca. Además de contar con el hospital comarcal allí está la AEAT (Administración de la Agencia Estatal de Administración Tributaria), vamos, Hacienda; la Escuela Oficial de Idiomas; Centro de Salud Mental, Centro de apoyo a la integración en Penlés; la Estación de Transferencia gestionada por Cogersa; el Parador Nacional del Monasterio de Corias; cuenta, todavía, con un número relativamente importante de comercios de todo tipo. Cangas del Narcea tiene dos polígonos industriales, el de Obanca y el situado en Tebongo.

  Los servicios y el sector primario son los que más ocupación ofrecen. El sector primario está sumamente especializado, tanto que podemos hablar de su carácter monoproductor centrado en el ganado vacuno, de leche y carne. Tineo sigue siendo un gran productor de leche, a pesar del descenso del número de explotaciones ganaderas, pero las restantes han incrementado de forma muy notable el número de cabezas.

  El envejecimiento de la población corre paralelo a la emigración, ya que son los más jóvenes quienes abandonan el territorio. Muchos prejubilados mineros se fueron en desbandada tras el cierre de las minas, que se sumaron a los prejubilados. A esto se suma el altísimo éxodo de mujeres, lo que complica aún más el proceso reproductor y agrava el envejecimiento.

  Otro de los problemas que nos asfixian son las comunicaciones, tanto terrestres como digitales. El suroccidente lo padece en extremo.

  Tengo muy claro la importancia de las infraestructuras que conectan los centros de producción y consumo, que a su vez impulsan la concentración urbana. Esa es la teoría, pero en esta comarca falla todo. No somos un gran centro de producción ni de consumo. Tampoco tenemos un tejido industrial importante. Lo tenemos mal, pero no pueden olvidar que aquí vivimos personas, unas 24 000, a las que no pueden dejar abandonadas. Es cierto que desde la década de los ochenta del siglo XX hemos pasado de algo más de cuarenta mil habitantes a esos veinticuatro mil. Las causas de esa despoblación son las mismas, prácticamente, antes que ahora.  No hay duda que estos datos de población determinan las inversiones que se realizan, así de claro.

  Es de sobra conocido que el desarrollo de los territorios necesita unos buenos corredores de transporte, eso parece que lo han olvidado para estas tierras quienes deciden las inversiones a realizar. El ejemplo más claro lo tenemos en la autovía Oviedo-La Espina y sus retrasos, ello a pesar de tener un polígono industrial como el de La Curiscada que sigue creciendo a pesar de los pesares.

  Esta carencia de carreteras adecuadas afecta a los comarca suroccidental. No hablemos de la redes interiores de los concejos, entonces es para echarse a llorar.

  En los últimos años la cuestión de las comunicaciones ha tenido más presencia pública, pero desgraciadamente seguimos igual.

  Ahora se plantea, por ejemplo, que el Gobierno central transfiera las competencias de determinadas carreteras al Gobierno de Asturias, así lo manifestó el consejero Alejandro Calvo, con el fin que desde Asturias se ejecuten las obras de esos tramos que llevan tantísimo retraso. Me llama la atención que tras esa propuesta no se hable de cómo se van a financiar. ¿Tiene más dinero el Gobierno Asturiano que el central?  Pensar que esas transferencias de titularidad pueden acabar con el aislamiento endémico de la zona me parece un acto buena voluntad, pero nada más. El tiempo ha pasado y de esa luminosa idea no hemos vuelto a saber nada.

  Hay quienes proponen que la autovía Oviedo-La Espina se prolongue hasta Ponferrada. Para nada se plantean algunas cuestiones, como por ejemplo los tiempos de ejecución de una obra de esa envergadura. No solo habría que realizar un nuevo proyecto, habría que conseguir una financiación multimillonaria. Visto lo visto, todos muertos. Eso sin pensar en que lo más probable es que se planteen muchas demandas dado el territorio que tendría que atravesar.

  Quiero recordar que el proyecto de la autovía entre La Espina y Ponferrada fue rechazada por la Unión Europea y no fue incluida dentro del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT). Esa propuesta quedó en el limbo. Ya veremos lo que pasa a partir del 2030.

  Hablando de carreteras hay quien propone realizar otra autovía de La Espina a Canero. Otra obra grandiosa, costosísima y que no verían nuestros ojos.

  Lo siento, pero las carreteras con ser muy importantes, me parecen insuficientes. Por supuesto que la situación es peor sin ellas, pero lo que se necesita es empleo, empleo, empleo, la carreteras vienen «solas».

  Una aclaración a ese carreteras que vienen «solas». El ejemplo más claro es la conexión que se hizo para comunicar la autovía con Amazon, situado en Siero. El gobierno autonómico rápidamente puso encima de la mesa 23,4 millones de euros para la obra. Otro ejemplo de la resolución de algunos problemas de forma rápida, no de una vía, es la adquisición, por parte del Gobierno asturiano, del taller de Duro Felguera en Barros (Langreo) para que Indra fabrique vehículos militares por quince millones de euros. No hace falta que me digan que son puestos de trabajo que en caso contrario se perderían, me parece bien, pero ¿los ciudadanos del suroccidente no tenemos derecho a tener una vida digna para poder seguir desarrollándola en la comarca?

  Ahora invierten en parques eólicos; en Tineo quieren construir una central hidráulica de bombeo, pero el número de empleos indefinidos que generan estos proyectos son escasísimos y no ofrecen solución alguna.

 

  Hay que insistir, luchar, por la mejora de las comunicaciones, también las interiores de cada concejo, pero el suroccidente se merece un tratamiento específico y especial. A lo largo de la historia ha sido un territorio abandonado y hoy se merece un tratamiento exclusivo para paliar ese déficit histórico y sobre todo para dar alternativas reales de futuro. Tienen que diseñar un plan realista de atracción de pequeñas y medianas empresas que se asienten en el territorio. Un plan dotado con un presupuesto importante y no con migajas para repartir con otros territorios. A su vez los habitantes de la comarca tienen que tener un tratamiento fiscal claramente beneficioso con el fin de hacer atractivo el desarrollar un proyecto de vida estable. Eso sin olvidar el mantenimiento de unos servicios públicos acordes al siglo XXI.

  Pagamos impuestos como cualquier otro ciudadano de Asturias, pero a cambio no recibimos unos servicios equiparables, ni mucho menos. Por favor, no me digan que la inversión por habitante es mayor             que en otras zonas de Asturias, sólo faltaba, partimos de unas carencias infinitamente mayores así que las necesidades son muchísimo mayores. Como sigan así esta comarca será un desierto humano.

  ¿Comunicaciones terrestres? Si. ¿Comunicaciones digitales? También. ¿Empleo? Si, si, si. Esto y todo lo demás para ser tratados como ciudadanos de primera, lo que somos.