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2 ago 2026

Ayuso, ese personaje


 


  Hay personajes públicos que ocupan mucho espacio en los medios de comunicación,  entre ellos los políticos. Un caso especial es el de Ayuso, Isabel Natividad Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Se trata de un personaje, pues como tal actúa, que me llama mucho la atención. Cuando un querido amigo me informó que se había publicado una biografía política, no autorizada, escrita por David Fernández y titulada Ayuso: zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid me hice con ella.

  El autor fue jefe de prensa de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, en época del PP, a pesar de no ser afín a ese partido, reconoce que trabajar para políticos fue su mayor error.

  David Fernández entrevistó a más de 180 personas durante cuatro años para poder escribir el libro. Tras cada capítulo el autor hace referencias bibliográficas, periodísticas, etc. con el fin apoyar todo lo que nos cuenta. Hace un recorrido por la trayectoría política de INDA (Isabel Natividad Díaz Ayuso) con muchas anécdotas, la mayoría avergonzaría a cualquiera, menos a la protagonista.

  La vida política, su vida en general, mejoró muchísimo cuando llegó a la presidencia del gobierno de la comunidad madrileña y, quien fuera y por lo que fuera, le pusieron a su lado a Miguel Ángel Rodríguez (MAR).  Este le hizo creer que es una gran estadista y que es la salvación de España.

  Pues nada de eso pensaban sus compañeros de partido. En los primero tiempos decían de Ayuso que era muy cortita. Llegado aquí creo oportuno recordar que IDA o INDA llevó las redes sociales de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre.

  El periódico El País publicó una crónica periodística de Fernando Peinado, según nos cuenta David Fernández, en la que recogía la opinión de Ossorio: «Es flojita. Le falta mucho. Es una perfecta inútil». No fue la única vez que le dedico alguna flor. En la etapa de Enrique Ossorio como jefe del grupo parlamentario del PP en la comunidad, pidió a Cifuentes que la quitara porque no se enteraba de nada. No pasó nada, IDA se lo quitó de encima nombrándole Presidente de la Asamblea de Madrid.                               

  Otros miembros del PP confesaron al autor que «Yo siempre la conocí muy insegura, acomplejada, poco preparada. Un cascarón vacío» Pues quien lo diría hoy, eso de insegura no lo parece, lo demás lo confirma cada día. Otro militante popular dijo de ella: «No es lista, incluso algo cortita y poco experimentada, muchos votantes pueden asociarla a ellos mismos». Sin comentarios.

  La actual imagen, pues eso es la presidenta madrileña, es la de una marioneta manejada por MAR quien recibe las órdenes de otros personajes que podemos intuir.

  En esta biografía política no podían faltar una serie de hechos que fueron conformando la figura de IDA creada por MAR. Entre ellos el ascenso y caída de Cifuentes. Según el autor del libro, Cifuentes perdió el poder por no dar permiso para la creación de una universidad del Grupo Planeta y por no pagar la deuda de la Comunidad con Quirón. Curiosamente Ayuso, nada más llegar al poder, lo primero que hizo fue conceder el permiso a Planeta y pagar a Quirón. Visto lo visto, Quirón tiene un magnífico cliente en la Comunidad madrileña.

  Tengo que ser ecuánime y por ello tengo que referirme a alguna de las declaraciones políticas  que hizo la susodicha. Así, en un acto público afirmó: «ser madrileño es una actitud ante la vida. Consiste en que tú éxito dependa de tu trabajo y no de las decisiones de otros» ¡Hay que joderse! Y perdonen por el exabrupto. Ese es el argumento liberal para responsabilizar a los ciudadanos de sus éxitos o fracasos, las administraciones no tienen nada que ver.

  El reparto de dinero entre los medios afines sigue siendo marca de la casa. Medios como La Razón, Antena 3, Onda Cero, la Sexta y toda la artillería del Grupo Planeta se encuentran entre los más beneficiados. Vean un ejemplo: la empresa pública suministradora del agua a los madrileos gastó en publicidad, entre 2006 y 2015, cincuenta y cinco millones de euros en publicidad. El medio que más recibió fue ABC, 2,31 millones. El segundo, La Razón, 1,8 millones. En 2015 Cifuentes cortó el chorreo de dinero y solo presupuestó 489 000 euros. Y con Ayuso las cuentas no están muy claras, pero aún así se sabe que entre 2022 y 2023 gastó en campañas publicitarias 41,5 millones de -euros.

 

  Hablando de Cifuentes, el autor nos recuerda que Margarita Cifuentes, hermana de la presidenta, trabajaba en la Universidad Juan Carlos I. No era la única, hijos, hermanos, primos, sobrinos o cuñados de miembros del PP ocupaban puestos en esa universidad.

  Madrid está plagada de universidades privadas. En 2019 tenía «once universidades privadas, además de 38 centros privados de estudios superiores» nos dice David Fernández. Tenían la suya los jesuitas, los Legionarios de Cristo de Marciel Maciel,  menudo elemento, la Asociación Católica de Propagandistas (CEU), además de las que tienen la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (ESIC), la Universidad Internacional y Villanueva (del Opus Dei) y la CUNEF, gestionada por la Asociación Española de Banca.

  Una de las «cualidades» más destacables de Ayuso es que la culpa nunca es suya, siempre es la víctima. Considera que la autocrítica es un signo de debilidad, bueno, no creo que ella lo piense, eso será cosa de MAR. Al menos una vez a la semana tiene que confrontar con el Presidente del Gobierno, de esa manera los problemas de la comunidad pasan a un segunto plano.

  Otra de sus habilidades, según le refieren al autor quienes conocen a la presidenta madrileña, es que está bien rodeada de fieles, pero eso sí, no tiene problemas en traicionar a quien sea necesario. El ejemplo más palmario es el de Pablo Casado que fue su mentor y ya sabemos como terminó.

  A pesar de la limitaciones que tiene, muchas, se ha convertido en la lideresa de facto del PP, tanto que Feijóo no se atreve a enmendarle la plana nunca y es ella quien marca la agenda del partido. Es una buena mandada de Faes y por lo tanto de Aznar, MAR es el caballo de Troya.

  A Isabel Natividad Díaz Ayuso haga lo que haga de momento nada la salpica. Los «negocios» de sus familiares no la afectan, mucho menos los de su novio que se está forrando. ¿Tendrá algo que ver que su novia es la presidenta madrileña? Pues quien sabe, tal vez si. Es una ironía.

  El gran triunfo de la señora presidenta fue, sin duda, que se cobró una pieza muy relevante: el Fiscal General del Estado. Cualquiera que se acerque a ese juicio con un mínimo de objetivadad concluirá que ha sido un juicio político, y si no al tiempo, pero ya será tarde y el daño está hecho.

   Ayuso: zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid es un libro clarificador del modo de hacer política de la presidenta. 

  Ayuso forma parte de esa caterva de políticos que acceden al poder sin tener otras cualidades que no tener vergüenza ni pudor, escasamente preparados y que ejercen el cargo con un populismo barato. A pesar de todo ello, sigue ganando elecciones, sin duda es tema de estudio sociológico y político.

   Sus seguidores no leerán este libro, yo lo hice por morbo, se lo confieso.

 

13 abr 2018

El diamante Cristina Cifuentes

Vamos a poner claras las cosas: Cristina Cifuentes tiene razón. No está imputada y no falsificó su currículum.

De momento, no está imputada ni por la historieta del máster ni por otra causa. Eso sí, el juez que lleva el caso Púnica no archiva la causa contra la que fuera jefa de los Servicios Jurídicos de la Asamblea de Madrid por la adjudicación del contrato de restauración y cafetería de la Cámara madrileña al empresario Arturo Fernández. En esa adjudicación participó Cristina Cifuentes. Para los acólitos, de momento no lo está.

Tampoco falsificó su currículum... ¿o sí?

Cristina Cifuentes empezó su carrera política muy joven, a los dieciséis años, allá por 1980. Ya sabemos lo absorbente que es ese trabajo. Hacerse un currículum profesional supone un esfuerzo añadido. Es tan complicado que son muchos los políticos que ante la dificultad que significa compaginar uno y otro se han decantado por lo más lucrativo: la política. En ella sólo es necesario ir ascendiendo en la escala de Mohs.

Sigo. Cifuentes consiguió su primer cargo público en 1991. Ya le debieron ver maneras.

Según informa eldiario.es la Asamblea de Madrid edita cada cuatro años un libro en el que se recogen detalles de la legislatura y quiénes son los diputados que la han formado y allí se expone una biografía de cada uno de ellos. Pues bien, según este periódico digital –y no ha sido desmentido- el currículum de Cristina Cifuentes mutó unas cuantas veces.

Los acólitos podrán decir que eso no es delito. Cierto, pero raro es un montón. La cuestión está en cómo llegó a hacerse con ese currículum.

Tras la primera denuncia de eldiario.es Cifuentes apareció en Onda Cero y en 13TV. Eso sí, lo hizo tras la rueda de prensa del rector de la URJC (Universidad Rey Juan Carlos), Javier Ramos, el catedrático Enrique Álvarez y el profesor Pablo Chico. Basándose en esa rueda de prensa, al día siguiente, en vídeo nocturno, volvió dar sus explicaciones y enseñó unas actas.

Por favor, ¡qué vídeo! A los acólitos seguro que les encantó y aplaudieron a rabiar. A mí me dejó maravillado. El tono de voz, la forma prepotente de explicarse… ¡qué digo! la chulería con la que habló me dejó claro que tiene una cara más dura que un diamante. La frasecita cantarina y empalagosa “A los que queréis que me vaya, no me voyyy, me quedooo, me voyy a quedarr, voy a seguir siendo vuestra presidenta” me pareció impúdica.

Al igual que el diamante, Cristiana Cifuentes creo que tiene defectos estructurales y que su tenacidad no le servirá de nada.

Tras un prolongado silencio llegó su comparecencia en la Asamblea de Madrid. Desbordó chulería. Puso en marcha el ventilador y los suyos disfrutaron con sus respuestas. La aplaudieron con entusiasmo. No les importaron los datos que se habían ido descubriendo. Cómo les pareció escasa la claque que tienen en la Asamblea remolcaron más de treinta alcaldes a los que se unieron varios portavoces del PP. Fue un espectáculo… vergonzoso.

Días más tarde asistimos a otro acto de “desagravio” con Cristina Cifuentes. La convención del PP en Sevilla. Allí los militantes del Partido Popular puestos en pie ovacionaron la mentira, el despropósito y tal vez el delito. Me resultó triste y patético.

Las informaciones contrastadas, las declaraciones del propio rector de la URJC, las de Enrique Álvarez, las afirmaciones de las profesoras que confirmaron, ante la policía, que sus firmas estaban falsificadas no les importan. Joder, el presidente del PP de León, Juan Martínez Majo, dijo: “Vale, no tiene el máster. ¿Cuál es el problema?” Así, con dos cojones, y se queda tan tranquilo. Todo fue un montaje, claro.

Cada día surge algo nuevo. Se descubrió que diputados de otros partidos han mentido sobre su currículum y al PP se le abrieron los cielos. Los acólitos hacen bien en criticarles esa mentira. Oigan, no pierdan de vista que Cristina Cifuentes fue participe lucrativa, como gusta decir ahora, de algo presuntamente ilegal. Sabe que no se presentó a nada, que le han regalado un máster por ser quien era. No es solo una mentira en un currículum, es mucho más.

La URJC cada día lo deja más claro y ella sigue ahí, echando balones fuera. La universidad ha suspendido al “director” del dichoso máster, Enrique Álvarez, pero no pasa nada. Todo ha sido culpa de la universidad, eso dicen los acólitos y la propia Cifuentes. Y no se cortan. Por cierto, ¿y el rector de la URJC a qué espera para dimitir?

A pesar de las informaciones que conocemos, con los datos ofrecidos por la propia universidad, sabiendo que el caso ya está en la fiscalía, con todo eso y más, el gobierno de M. Rajoy no tiene opinión sobre si Cristina Cifuentes debe o no dimitir. Así lo afirmó, hoy 13 de septiembre, el ministro de Educación y portavoz Íñigo Méndez de Vigo. Hay que tener mucho morro. Es impresentable. ¿Se creen que somos gilipollas?

A estas alturas solo los que tienen algo que perder o los que esperan ganar algo, dentro del PP,  pueden creer a Cristina Cifuentes. El despropósito, las mentiras, la desfachatez es de tal envergadura que están dispuestos a cargarse el prestigio de esa universidad. Les importan un pimiento los alumnos y los profesores que cumplen con sus obligaciones.

La democracia española necesita mirárselo, todos debemos mirárnoslo. El Partido Popular hace mucho tiempo que estaría fuera del gobierno en Alemania, Francia, Inglaterra… aquí sigue por obra y gracia de los votos y de su imperturbable desvergüenza.

Ah, para que no queden dudas: todos los que mintieron, me da igual el partido, son también unos desvergonzados y deben dimitir ya. No esperen a que lo haga Cristina Cifuentes.

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El diamante Cristina Cifuentes by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.