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13 feb 2026

«Reasturianizar» Asturias

  

  Pues nada, ahora toca reasturianizar Asturias, empezando por la FSA (Federación Socialista Asturiana), así lo dijo el presidente Barbón. Tampoco es una sorpresa. Hace años que anda en la senda nacionalista, imagino que identitaria si no que nacionalismo sería ese. Dos veces intentó oficializar el asturiano y no lleva camino.
  La «Santina» la convirtió en uno de sus referentes y reafirma sus creencias religiosas con una visita al Papa. El presidente sabe la unión Iglesia-Estado siempre dio buenos resultados, aunque el arzobispo le haya salido respondón.
  El nuevo ímpetu nacionaliegu le viene de los resultados electorales en Aragón y pone como ejemplo a la Chunta Aragonesista. No conozco su programa, imagino que han centrado su programa en Aragón, ¿Barbón no lo hace pensando en Asturias?
  Reconozco mi incapacidad para comprender como la identidad cultural, religiosa o la oficialidad del asturiano pueden contribuir al desarrollo de Asturias y a solucionar los problemas.
  Aunque no tiene relación con lo dicho hasta ahora, les voy a poner dos ejemplos que pueden dar una idea de por donde van los tiros del descontento ciudadano. Hace unos días, Gimena Llamedo, vicepresidenta del gobierno asturiano, dijo en una entrevista para La Nueva España, que están dando los pasos en la dirección adecuada para mejorar los datos demográficos en el suroccidente. Puso como ejemplo la inversión de 600 000 euros en el consultorio de Tebongo (Cangas del Narcea), la apertura de una Escuelina en Allande y que el hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa ofrece servicio hematológico a domicilio. Hace una mención, de pasada al polígono industrial de La Curiscada (Tineo).  Pues solo faltaba. Eso no son actuaciones especiales encaminadas a evitar la despoblación. Son intervenciones necesarias para que no acabemos de irnos todos, pero nada más.
  Por otro lado, estamos asistiendo al despropósito empresarial de la empresa Ence de Navia que inicialmente quería despedir a un tercio de la plantilla mediante un ERE, a pesar de haber recibido más de cincuenta millones de euros de subvenciones. Es un ERE fuera de lugar además de injusto. Ahora quiere construir una planta de envases para mitigar el efecto de los despidos. No me extrañaría que le dieran más subvenciones. Desde los poderes públicos están siendo muy tibios. Están en contra de los despidos, pero ¿en la práctica que hacen para evitarlo? El Gobierno puede condicionar esa medida, incluso un juzgado puede declarar nulo un ERE sin causa justificada. La papelera de Navia trasciende a ese concejo y es una fuente de riqueza para todo el occidente.
  Ahora díganme ¿que tiene que ver esa reasturianización – menudo palabro- con estas cuestiones?
  Los nacionalismo sin dinero detrás que lo apoyen no mejoran la vida de los ciudadanos. ¿Alguien piensa que el País Vasco o Cataluña tienen el poder económico, sí, también político, por tener partidos independentistas? Desde luego que no. Se aprovechan de los momentos o situaciones de debilidad del gobierno central, este y los anteriores, para exigir más dinero. Solo hay que ver las situación actual, Junts con siete diputados no logra acuerdos polítcos-económicos por su independentismo, lo consigue por la necesidad que tiene el gobierno de Sánchez de sus votos. Así ha sido siempre. Recuerden que Aznar llegó a hablar catalán en la intimidad. Claro, nada tuvo que ver que necesitase los votos de Pujol.
  Los ciudadanos, sobre todo los que vivimos en comarcas despobladas y con escaso empleo lo que queremos son avances laborales, sociales y mejora de la economía con la creación de empleo digno. La apuesta por lo identitario es atractiva para una parte de la sociedad, sobre todo aquella que tiene cubiertas sus necesidades en gran medida y quieren más. Miran hacia País Vasco y Cataluña y algunos políticos, como Barbón, quieren imitarles sin pensar en lo que eso significa, sobre todo para alguien que se dice socialista.
  El socialismo es nacionalista, pero también internacionalista. En España el nacionalismo vasco y catalán son identitarios y nada solidarios, al menos por lo que se refiere a los partidos de derecha en esas comunidades. Barbón no sé a donde quiere llegar, ¿a la independencia? o a un estado confederal, como algunos desean, pero no lo verbalizan.
  Generen empleo digno, hagan que los servicios públicos alcancen a todo el territorio y funcionen y ya verán como les va bien en las urnas.
  La cultura asturiana, la nuestra, el asturiano, hay que protegerlos y difundirlos, pero no hacer de esto la tabla salvación, por una sencilla razón, no lo es.

9 nov 2018

El asturiano no puede enfrentar a los asturianos

Publicado en La Nueva España el 9 de noviembre de 2018

No voy a justificar la importancia del asturiano, ni siquiera voy a argumentar lo que supone preservar la diversidad lingüística. Las explicaciones están dadas, luego cada uno las aceptará o no.

Cooficialidad del asturiano ¿sí o no? Ese es el debate.

La cuestión de la oficialidad tomó fuerza tras el cambio de parecer de la Federación Socialista Asturiana. Entre los socialistas asturianos hay división de opiniones. Partido Popular y Ciudadanos se han mostrado en contra de la oficialidad; Podemos e Izquierda Unida a favor. ¿Y los ciudadanos? Pues no lo sabemos.
Unos y otros creen contar con el apoyo social mayoritario. No es cierto. Nadie lo sabe y las estimaciones o las encuestas son una aproximación, nada más.

Los partidos van introducir la oficialidad del asturiano en sus programas electorales. Por mucho que se empeñen las urnas no van a zanjar nada, será, de hacerlo así, un cierre en falso. Hurtarán un debate muy importante para la convivencia. Solo hay que ver las reacciones en los medios de comunicación, las redes sociales o en los bares cuando se habla del tema. Saltan chispas.

La cooficialidad del asturiano se merece un debate lo más sereno posible, que no se alargue en el tiempo pero que tampoco dure dos días y que además este alejado de las confrontaciones electorales. ¿Es pedir tanto? Tras ese período de reflexión conjunta en la que todas las partes expongan sus argumentos de forma clara, respondiendo a todas las posibles incógnitas se debe concluir con un referéndum. Sí, con un referéndum. ¿Acaso ahora no hay nada que merezca un refrendo explícito por parte los ciudadanos?

Es algo muy concreto, específico y de tal relevancia social para nosotros, no para el conjunto de España, que puede llegar a convertirse en un problema si no lo hacemos bien. La cooficialidad del asturiano no puede enfrentar a los asturianos.

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El asturiano no puede enfrentar a los asturianos by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

6 abr 2017

¿El nacionalismo es lo importante?

Publicado en La Nueva España el 6 de abril de 2017

El nacionalismo es un sentimiento. Razón y sentimientos deambulan por sendas paralelas aunque al parecer Descartes dijo que pensar y sentir no son dos modos antagónicos de la razón. Pues lo dijera Descartes, Agamenón o su porquero, el nacionalismo solo tiene cabida en tanto que su justificación se realiza desde las tripas, no aguanta una pasada por el juicio de la razón.

Da igual que hablemos de España, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Cataluña o País Vasco. El nacionalismo de todos ellos tiene sentido en tanto se enfrentan, o comparan, con otra nacionalidad. Desde un lado y otro se remarcan las diferencias, se esgrimen agravios – reales o imaginados – y al final el enfrentamiento dialéctico, verbal y legal relega el diálogo y la intención de llegar a acuerdos.

Derecho a decidir, emancipación de los pueblos, falta de democracia o de libertad, agravios, trato injusto, reparto desigual, incomprensión, derechos históricos, unidad, soberanía, independencia o hecho diferencial se convierten en armas arrojadizas que esconden y enmarañan el verdadero debate.

El ímpetu nacionalista resurge en épocas de crisis económica con enorme virulencia. No es para menos. Esas crisis, provocadas desde los poderes económicos y financieros con la aquiescencia de los gobiernos, llevan parejas descontentos sociales provocados por el aumento del paro, las rebajas salariales, el endeudamiento público y privado y todos los males que hoy conocemos. Que conste que en otras épocas no fue diferente.

No voy a hablar de Donald Trump y su ultraconservador nacionalismo, que se encuentra en la extrema derecha política y que en lo económico se disfraza de neoliberal. Mejor lo dejo.

Me voy a una nacionalista más cercana a nosotros: Theresa May, primera ministra de Reino Unido.

En un artículo del 30 de marzo, titulado Una relación especial, la señora May nos da su parecer  sobre la salida de su país de la Unión Europea, el Brexit, y sobre cuáles son sus deseos para el futuro.
La primera ministra británica hace una declaración de intenciones: “Vamos a dejar la UE, pero no vamos a dejar Europa, y queremos seguir siendo socios implicados y aliados de España y de nuestros demás amigos en el continente”.

Va un poco más allá y dice que “aspiramos a tener el mayor acceso posible al mercado único mediante un acuerdo de libre comercio audaz y ambicioso”.

Oiga, señora May, ¿entonces para qué se van? Se largan pero quieren un trato preferencial. Uyyy, eso es trampa. Eso es querer estar a las maduras pero no a las duras.

¡Anda que no nos salieron listos estos del Brexit!

Más tarde entra en materia: “La relación comercial entre Reino Unido y España asciende a 46.000 millones de euros anuales. Reino Unido es el principal destino de las inversiones españolas en Europa, mientras que hay 700 empresas británicas invirtiendo en España”.

Esto sueña a aquello de no nos vamos a hacer daño, ¿verdad, doctor?

Cómo tiene dudas de que el mensaje no se haya entendido, insiste: “Todos saldríamos perjudicados si se levantaran barreras comerciales innecesarias”.
No cabe duda, es una amenaza en toda regla. Da igual como la disfracen, es un aviso a navegantes.

¿Se imaginan al presidente Rajoy sorteando esta tormenta? Por su cabeza, la de nuestro presidente, estarán pasando el número de turistas ingleses en España, los emigrantes españoles en Reino Unido, Gibraltar… y las llamadas telefónicas de presidentes de… yo que sé… Movistar, Banco Santander, BBVA, ALSA… aconsejándole. Tiene que ser un sinvivir lo suyo.

Démosle un voto de confianza, se lo merece, ya ven como está arreglando lo de Cataluña.
El presidente Rajoy pidió “sentido común” y a continuación dice que va a invertir en obra pública en Cataluña 4,200 millones, en esta legislatura.

¡Ya está! ¡Se acabó! Los independentistas catalanes cejan en su empeño y abrazan la idea de una España unida. ¡Qué descanso!

Saco mi cartera. Busco el DNI. No hay duda: me nacieron en Asturias. Vivo en Asturias. Concreto más: vivo en el Suroccidente de Asturias. Estoy jodido.


Ahora vengan y háblenme de nacionalismo y dejen esas zarandajas de equidad, solidaridad interregional o igualdad entre todos. No hablaremos de paro, envejecimiento de la población, tasas de crecimiento negativas, desindustrialización. Tampoco de vías de comunicación, ni del Musel, ni de la regasificadora, ni de la variante de Pajares, ni de… háblenme de nacionalismo.

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28 mar 2017

Qué pobreza la de las bibliotecas públicas

Publicado en La Nueva España el 28 de marzo 2017

La pobreza puede ser un estado de ánimo pero también una realidad objetiva. Nadie busca para sí la estrechez, la necesidad. El empobrecimiento viene inducido por otros y aquellos que menos tienen, cuando vienen mal dadas, son los que sufren con mayor rigor los recortes.

Pues de empobrecimiento saben mucho las bibliotecas públicas asturianas.

Más de 120 bibliotecas no pueden estar en la indigencia. Oigan, que les hablo de bibliotecas públicas. Les hablo de acceso al saber y al ocio de manera libre y directa. Les hablo de poder adquirir esos libros, discos o películas para uso y disfrute de los ciudadanos.

El Gobierno asturiano reconoce la existencia de una Red de Bibliotecas Públicas, aunque la mayoría son municipales. No se entienda como una particularidad, es lo habitual en toda España.
¿Les parece poco o insignificante?

Todo esto viene a cuento ya que el pasado 4 de marzo la Consejería de Educación y Cultura hizo público el Plan Estratégico de subvenciones para el 2017. Entre ellas se encuentran las destinadas a los Ayuntamientos para la adquisición de fondos bibliográficos con destino a las bibliotecas públicas de la Red de Bibliotecas Públicas del Principado de Asturias.

Según consta en esa resolución se pretende “colaborar en la actualización y mantenimiento de los fondos bibliográficos que configuran las colecciones de las bibliotecas públicas municipales de Asturias y, de este modo, dar respuesta a las demandas del público usuario”.

La letra suena bien aunque hay un pequeño problema: van a asignar 65.000 euros para todas ellas. El precio medio de un libro está entre los 18 y 23 euros, las películas alrededor de 17 euros. Una sencilla división y la verdad es que sale una cifra ridícula para esa actualización de los fondos.

La penuria es mayor si se compara con el presupuesto autonómico para este fin en 2010: 488.000 euros.  Cada vez vamos peor, cuesta abajo y sin frenos.

Los males no acaban aquí.

Estamos en marzo y no se convocó esa línea de subvenciones. La propia consejería informa, vía BOPA, que se realizará a principios del primer semestre. Oigan, que estamos ya en marzo. Cuando la convoquen tendrán que dejar veinte días, como mínimo, de plazo para solicitarla y luego tendrán que estudiarlas y aprobarlas. Total que igual para junio las bibliotecas podrán disponer de esa paupérrima cantidad.

Creo que no necesita más comentarios la cuestión.

Es cierto que ese Plan Estratégico destina a la edición  de libros en asturiano o gallego-asturiano, originales o traducidos, 90.000 euros.
Me alegro por la lengua asturiana, necesita eso y seguramente mucho más.

Hay ayuntamientos que sí destinan parte de sus recursos a las bibliotecas públicas. Vean algunos ejemplos.

El Ayuntamiento de Siero, para sus siete bibliotecas, destinó el año pasado 41.000 euros para adquisición de libros y otros materiales y 18.000 euros para publicaciones periódicas. Este año la cifra creo que es similar.

El Ayuntamiento de Avilés presupuestó para 2017, para cinco bibliotecas, 45.000 euros. Gijón por su parte invertirá en novedades bibliográficas, DVDs, discos… 84.000 euros y en prensa y revistas 61.000 euros. Son once bibliotecas.

Algunos ayuntamientos pequeños y medianos contribuyen también a la adquisición de fondos, en casos como el de Tineo en cuantía superior a la Consejería.

De las bibliotecas no hablan nunca. Tampoco lo hacen del teatro o la música. Alguna vez de la Laboral o el Niemeyer, y  eso mejor no mentarlo.

Es tal la apatía con las bibliotecas públicas que Asturias no tiene una ley de bibliotecas. La han ofrecido, prometido, comprometido al menos una vez cada legislatura en los últimos veinticinco años. Ni está ni se la espera.

Esta es la realidad. Llegará el 23 de abril y a bombo y platillo darán las cifras de lectores, préstamos y demás datos estadísticos de la Red de Bibliotecas Públicas asturianas. Saldrán en los medios de comunicación y quedarán encantados. Hasta el año siguiente no volverán a recordar que existe.

Por mucho que lo ignoren, que las empobrezcan, siguen siendo el servicio público más democrático y universal que existe en nuestro país, en cualquier país democrático. A pesar de todo, las bibliotecas públicas seguirán siendo uno de los pilares de acceso a la cultura y el ocio.

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17 mar 2016

Asturias está en el “centro”


Gráfico de El Comercio

Que las ciudades infunden vitalidad al espacio geográfico es algo sabido. En el caso de Asturias el impulso regional se ha organizado a nivel económico, social y cultural en torno al eje Avilés, Gijón, Oviedo. En ese triángulo reside a su vez el poder económico y, al menos antes, el político – que vayan ustedes a saber dónde radica hoy -.

Los flujos económicos del área central asturiana se sustentan en la red viaria y ferroviaria, así como en los servicios sanitarios, culturales, administrativos y en la industria – la que queda -.

Miren, eso de estructurar de forma más racional, y económica, los asentamientos urbanos está muy bien. Nuevamente surge en Asturias esa idea. En esta ocasión hablan de un consorcio metropolitano entre 29 concejos de la zona central.

No es nada nuevo. Que lo llamen como quieran,  no dejar de ser un área metropolitana o conurbación, con todas las matizaciones que quieran. Tampoco es novedad en el sentido de que hace años ya se habló de la “Ciudad Astur”, que venía a ser esto mismo. Eso sí, en vez de 29 municipios creo que se hablaba de veinte. A este paso en unos años aumentará su número. Tras esa idea de “Ciudad Astur” estaba el profesor Fermín Rodríguez Gutiérrez.

En todo este tiempo no parece que se haya adelantado mucho. Incluso, como ejemplo, podríamos hablar del Consorcio de Transportes de Asturias. En este caso con revisar los índices de utilización de los transportes públicos sería suficiente.

Para que nadie se equivoque, no digo yo que no se haga. Es más, creo que es necesario racionalizar los recursos que tenemos y esa es una buena medida. Lo que no entiendo es que  sigamos igual que estábamos.

Si la cosa sigue para adelante – ya veremos – seguro que algún ayuntamiento protesta por no estar incluido y otros por estarlo. El localismo tira mucho y las corporaciones municipales lo fomentan. Bueno, tampoco es de extrañar, en ello les va su continuidad en el cargo.

Vuelvo a repetir: creo que es una medida razonable.

No tengo dudas de que para llevar adelante este consorcio se van a necesitar fuertes inversiones y ahí, como vecino del suroccidente, es cuando se me encienden todas las luces de alarma.

El suroccidente tiene graves deficiencias. El escaso tejido industrial está desapareciendo, como ejemplo sirvan las minas o el cierre del grupo I de la térmica del Narcea. Si hablamos del sector ganadero es para echarse a llorar. La pirámide de población mejor no mirarla. La emigración continúa. Las carreteras son de escándalo. Les recuerdo que desde el pasado 15 de febrero vuelve a estar operativa la antigua carretera entre Salas y La Espina debido al argayo en la zona de Porciles. La finalización de la autovía Oviedo-La Espina  ni está ni se la espera.

Cuando por estas tierras suroccidentales oímos hablar de grandes proyectos en el centro de Asturias ya sabemos lo que se nos avecina. Estamos acostumbrados a los retrasos.

¡Ah! no es necesario que nadie me recuerde la población de una zona y otra.

No se preocupen, ustedes planifiquen bien ese consorcio metropolitano, “Ciudad Astur” o cómo quieran llamarlo. Esperaré, ansioso, su visita en la próxima campaña electoral .

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10 sept 2013

Asturias, en busca del turista

Publicado en La Nueva España el 10 de septiembre de 2013

Con la despedida del mes de agosto comienza el recuento de días de sol, el número de visitantes, la ocupación hotelera, la cifra de contratos realizados y un sinfín de datos más. Todos ello con el objetivo de comprobar la repercusión económica de las vacaciones.
Asturias no es ajena a esta tradición, aunque nosotros tenemos que introducir un factor  incontrolable que año a año condiciona esos resultados: la climatología.

Paisaje, paisanaje y gastronomía son aspectos que siempre se destacan pero Asturias no es un destino turístico de masas. Por otro lado ¿eso es lo que queremos?

Las masificaciones de Benidorm, Costa Brava, etcétera van ligadas al sol y a la playa. Asturias nunca va ser competidora de esos destinos. Lo dicho: el paisaje, la gastronomía y los aspectos culturales son nuestros recursos y éstos nunca van a saturar nuestra oferta turística.

Ni el Niemeyer, La Laboral, el Calatrava o el Valey se pueden comparar al Guggenheim de Bilbao. Entre otras cosas nos separa el número de habitantes de una comunidad y otra, la cercanía de ellos con la frontera francesa, unas vías de comunicación mucho mejores que las nuestras, un puerto y aeropuerto con unos movimientos de pasajeros inimaginables para nosotros. Eso sin contar la actividad que genera ese museo bilbaíno con exposiciones y actividades de carácter internacional.

La última ocurrencia asturiana es la creación de un museo de las reliquias en Oviedo o un centro sobre el origen de la ciudad. Al final las dudas me desconciertan más. Eso sí, sabemos que puede superar los siete millones de euros.

Sinceramente, no creo que sirva para nada. Me parece a mí que pasaría a engrosar las filas de esas infraestructuras turístico-culturales carísimas de hacer, costosísimas de mantener y cuyo rendimiento está bastante claro. Esta iniciativa no tiene pinta de ser revulsivo de nada. Se han dejado llevar por el “éxito”  de la exposición sobre la Sábana Santa y nada, para adelante, que esto es pan comido.

Hay un recurso, asimilado a esta idea, al que a pesar de dedicarle bonitas palabras, a la hora de la verdad se le presta poca atención. No necesita grandes esfuerzos y con muy poca inversión quedaría perfecto: el Camino de Santiago.

No existe una visión de conjunto sobre el camino a su paso por Asturias. Los ayuntamientos le dedican poca atención y se esmeran menos. Los trayectos se mantienen a duras penas y los albergues están como están.
La información de la que disponen los peregrinos es más bien pobre y fragmentada, si exceptuamos la topoguía de la Consejería de Cultura.

El presidente de la Agrupación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, Laureano V. García, me facilita los datos que se registraron en la Oficina del Peregrino  y que realizaron el trayecto pasando por Asturias. La cifra asciende a 10.318 peregrinos que recorrieron el Camino del Norte y 5.024 el Camino Primitivo.

El mismo Laureano García manifiesta que habría que sumar unos 1.500 peregrinos que realizaron el Camino del Salvador entre León y Oviedo.
Teniendo en cuenta estas cifras, llega a estimar que han sido más de 22.000 los peregrinos que han recorrido Asturias entre enero y agosto de 2013.

La repercusión económica no la conozco, pero sí sé la importancia que tienen estos turistas para muchos hoteles, pensiones, bares y tiendas del recorrido.

Asturias ofrece ya una amplia variedad de turismo activo o museos. Oviedo también. Miren, en Oviedo las obras del Museo de Bellas Artes de Asturias o del Museo Arqueológico de Asturias se han eternizado. Sus contenidos son muy relevantes y sin embargo, son dos desconocidos, tanto para propios como para extraños. No nos engañemos, esa es la realidad.

Podemos hablar del Prerrománico Asturiano, de su estado de conservación y el grado de divulgación de este enorme Patrimonio de la Humanidad. ¿Lo protegemos adecuadamente? ¿Se difunde lo suficiente? Las respuestas a ambas preguntas es clara: no.

Siempre nos encontramos con el mismo problema: el dinero. Es decir, tenemos recursos suficientemente atractivos pero a todas luces poco potenciados. No tenemos para mantener lo que poseemos pero así y todo queremos más. Por ese camino mal vamos.

Hay que parar. No podemos seguir creando más infraestructuras a lo loco. Las genialidades del político de turno nos han llevado a enormes endeudamientos, que estamos pagando entre todos. Seguro que una vez más habrá quienes defiendan con ardor inversiones “que van a ser un revulsivo para nuestra economía”. Al final muchas, demasiadas,  se han quedado reducidas a un  desastre para nuestros bolsillos.

Ya vale. Tenemos que destinar todos nuestros esfuerzos a crear tejido productivo –a fabricar cosas- a investigación y desarrollo, a educación. Con ello tendremos futuro como país, bajaremos el paro y tendremos una sociedad más libre.

Debemos conservar, mejorar y difundir lo que tenemos. Incrementemos la calidad de vida de Asturias, de los asturianos, y ya verán… Por favor, para nuevos proyectos cuídense muy mucho.